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El PP desvía la atención de la economía y permite a Sánchez salir vivo del debate
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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

El PP desvía la atención de la economía y permite a Sánchez salir vivo del debate

Gamarra homenajeó a las víctimas del terrorismo y atacó con dureza los pactos con Bildu, pero desplazó el debate sobre la inflación. Feijóo evitó pronunciarse en toda la jornada

Foto: El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (d), y la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra. (EFE/Mariscal)
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (d), y la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra. (EFE/Mariscal)

Desde que aterrizó en la sede nacional de Génova, Feijóo ha convertido la economía en la espina dorsal de su proyecto político. La dirección nacional repitió hasta la saciedad que el PP no se movería un ápice de esa línea discursiva, tampoco en el debate sobre el estado de la nación. Hubo intervención económica, hubo cifras y hubo enmiendas a las medidas de Sánchez. Pero antes de entrar en la batalla de la inflación, Cuca Gamarra puso toda la carga en ETA y los pactos con Bildu. Acusó a Sánchez de convertir a la vieja Batasuna en "notario de la Transición" y solicitó un minuto de silencio en homenaje a Miguel Ángel Blanco. En Moncloa se frotaban las manos. El rifirrafe terminó con Sánchez denunciando que el PP utiliza "el dolor de las víctimas" y pidiendo respeto por el legado de Alfredo Pérez Rubalcaba. "Cuando sacan el terrorismo a relucir, es que poco tienen que aportar", celebraban en el Gobierno.

Los diputados del PP, encabezados por su presidente, Alberto Núñez Feijóo, llegaban a la Cámara Baja unos 20 minutos antes de que Pedro Sánchez subiese a la tribuna. Lo hacían ataviados con un lazo azul en las solapas, haciendo honor a Miguel Ángel Blanco justo el día en que se cumplen 25 años de su asesinato a manos de ETA. Se trataba de toda una declaración de intenciones que ya hacía prever que no obviarían el relato de la memoria durante la gran cita parlamentaria. Pero, finalmente, el pacto de Sánchez con Bildu desvió la atención de la refriega por la inflación, a sabiendas de que los argumentos que pronunciase Cuca Gamarra en tribuna vendrían refrendados por la tozuda realidad económica que vive el país.

Gamarra comienza su intervención con un minuto de silencio por Miguel Ángel Blanco

Sánchez logró escapar con vida de un debate que se esperaba complejo para el dirigente socialista, quien acusa un enorme desgaste, en gran parte por el pesimismo que auguran los indicadores económicos. Pero el PP dio oxígeno al presidente con dos intervenciones en las que Cuca Gamarra inició con el terrorismo y terminó con la economía. En este caso, el orden de los factores sí parece haber alterado el producto y Sánchez, celebran en Moncloa, parece haber ganado el primer partido. El resultado de la primera jornada del debate de la nación permite a Sánchez seguir vivo para una intrincada semana parlamentaria, en la que el Gobierno se propone sacar adelante tres iniciativas de calado: la ley de memoria, la reforma judicial para renovar el TC y la prórroga del decreto anticrisis.

El PP trató de pinchar el triunfalismo del Gobierno por el giro a la izquierda que ejecutará Sánchez este otoño —anunció medidas como gravar a las eléctricas y a la banca o la bonificación del 100% del abono transporte en Renfe— sacando a colación el pacto de Sánchez con Bildu por la ley de memoria y reivindicándose como defensor de las víctimas frente al Ejecutivo. Pero fuentes gubernamentales deslizan que esa maniobra dejó a los populares más bien descolocados en un día marcado por la artillería pesada que ha desplegado Sánchez en el terreno económico. Las palabras de Cuca Gamarra en la tribuna llevaron al presidente a hacer uso del ya manido argumento de equiparar a Feijóo con Casado. "Son el PP de siempre", censuró.

En las filas del primer partido de la oposición defienden que el PP ha seguido el "marco temporal" marcado por Sánchez y justifican que, por respeto a sus propias víctimas, no podía obviar esa batalla justo el día en que se cumplen 25 años del asesinato del edil de Ermua y en la semana en que Sánchez permitirá a Bildu "reescribir" la historia del país. Insisten, además, que frente al marco que vende la izquierda, el PP "no ha hablado de ETA", sino de Bildu y sus pactos con el Gobierno. Durante su tiempo de intervención, la dirigente popular llegó a abanderar el espíritu de la "rebelión cívica" que se inició hace 25 años contra la banda terrorista como impulso para situarse "enfrente" del Gobierno por pactar la memoria con los 'abertzales'.

Feijóo, silente

Además de su enfrentamiento con Sánchez a cuenta de Bildu, Cuca Gamarra volvió a tender la mano al Gobierno para pactar sus propuestas económicas. Defendió que la hoja de ruta desplegada por la mañana no eran más que "parches" que no frenarían la escalada de los precios, ya que no comprende reformas estructurales ni medidas de contención de gasto. "La crisis les sobrepasa, y no se dejan ayudar", pronunció. En su turno de palabra, la portavoz parlamentaria del PP volvió a poner encima de la mesa la deflactación del IRPF o el recorte del gasto político para enmendar la política económica del Gobierno, todo ello bajo la atenta mirada de Alberto Núñez Feijóo, que permaneció silente durante toda la jornada.

El líder de la oposición no podía intervenir en el debate. Al no tener acta como diputado —sí como senador—, debía permanecer de oyente dentro del hemiciclo, pero sí podía pronunciarse en las dependencias del Congreso de los Diputados. No lo hizo. El líder gallego escuchó como convidado de piedra todo el debate parlamentario, tomó notas, pero no se pronunció. En parte, aseguran en su equipo, para no opacar a su portavoz como protagonista de la jornada. Feijóo pilotó desde el principio el discurso de Gamarra y el minuto de silencio que solicitó la dirigente, en contra del criterio de Batet, no fue fruto de la improvisación.

Foto: Pantallas de cotización del Ibex en la Bolsa de Madrid. (EFE/Altea Tejido)

Entre las incógnitas que deja la primera jornada del debate sobre el estado de la nación, está la del sentido del voto que pronunciará el PP este jueves al decreto anticrisis del Gobierno. "¿Van a aprobar o no van a aprobar estas medidas? ¿Están de acuerdo o no con los impuestos a las energéticas y a la banca?", cuestionaba Sánchez. Gamarra no se pronunció sobre la iniciativa de gravar a las eléctricas y a las entidades financieras —se comprometió a estudiar la "letra pequeña"—, pero sí afeó que el Ejecutivo volviese a priorizar la recaudación a contener la escalada de los precios.

El decreto anticrisis del Gobierno comprende medidas que también defiende el PP, como la rebaja del IVA de la luz o las ayudas a hogares vulnerables. Pero, a juicio de los populares, se queda corto. Fuentes de Génova aseguran que, tras escuchar el plan económico completo, ya han decidido el sentido del voto que emitirán el próximo jueves, y que transita entre el no y la abstención. Lo que sí acreditan, más tras el tenso debate de este martes, es la utopía de alcanzar acuerdos en cualquier materia con el Gobierno, ya sea en economía, en política exterior o en justicia. "Lo han dinamitado todo", sentencian.

Desde que aterrizó en la sede nacional de Génova, Feijóo ha convertido la economía en la espina dorsal de su proyecto político. La dirección nacional repitió hasta la saciedad que el PP no se movería un ápice de esa línea discursiva, tampoco en el debate sobre el estado de la nación. Hubo intervención económica, hubo cifras y hubo enmiendas a las medidas de Sánchez. Pero antes de entrar en la batalla de la inflación, Cuca Gamarra puso toda la carga en ETA y los pactos con Bildu. Acusó a Sánchez de convertir a la vieja Batasuna en "notario de la Transición" y solicitó un minuto de silencio en homenaje a Miguel Ángel Blanco. En Moncloa se frotaban las manos. El rifirrafe terminó con Sánchez denunciando que el PP utiliza "el dolor de las víctimas" y pidiendo respeto por el legado de Alfredo Pérez Rubalcaba. "Cuando sacan el terrorismo a relucir, es que poco tienen que aportar", celebraban en el Gobierno.

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