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Gamarra carga contra Sánchez por los pactos con Bildu y por "dejar un país más pobre"
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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACIÓN

Gamarra carga contra Sánchez por los pactos con Bildu y por "dejar un país más pobre"

La portavoz del PP ha forzado un minuto de silencio en el Congreso para homenajear a Miguel Ángel Blanco. Tilda de "parches" las medidas de Sánchez y advierte que su proyecto "está agotado"

Foto: La portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra; acompañada del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo (EFE/Chema Moya)
La portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra; acompañada del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo (EFE/Chema Moya)

El PP había preparado con esmero la participación de Cuca Gamarra en el debate sobre el estado de la nación. Y, en contra de lo inicialmente previsto, no todo fue economía. La portavoz parlamentaria del grupo, Cuca Gamarra, ha forzado un minuto de silencio en homenaje a Miguel Ángel Blanco, asesinado a manos de ETA hace hoy 25 años. Todos los grupos parlamentarios, también Bildu, y los miembros del Gobierno se han puesto en pie para rendir tributo al concejal del PP, incluido el jefe del Ejecutivo, que no ha mencionado a Blanco durante su intervención en la Cámara Baja. No en vano, la dirigente popular ha empleado los primeros diez minutos de su intervención a golpear al Ejecutivo por el pacto con Bildu por la ley de memoria, dirigiéndose también a la bancada de los abertzales: "Los que no dejaron vivir a Miguel Ángel Blanco tampoco le dejan descansar", denunciaba.

Los populares han optado por una estrategia arriesgada, priorizando el argumentario del terrorismo sobre el terreno económico, al menos en el orden que ha desplegado la portavoz parlamentaria. Los diputados del PP han llegado a la Cámara Baja con un lazo azul en sus solapas, otro guiño a la memoria de Miguel Ángel Blanco en una jornada que, desde el principio, Génova enfocaba casi exclusivamente desde el punto de vista económico. La decisión de la portavoz del PP de abanderar la "memoria de las víctimas" frente al Gobierno le ha costado un tenso rifirrafe con el jefe del Ejecutivo por esta cuestión. De hecho, Sánchez ha terminado acusando al PP de utilizar "el dolor de las víctimas" para sacar rédito político. "Desde 2005, ustedes siguen por ese camino", concluía.

El presidente del Gobierno ha tirado incluso del legado de Rubalcaba, cuestionado por algunos sectores de los socialistas por el último acercamiento a Bildu, para combatir el argumentario del PP, y ha recordado que, mientras ahora los populares reivindican su figura como uno de los grandes artífices de la derrota de ETA, entonces el PP le ubicaba como "cómplice" de la banda terrorista. "¿Ese Rubalcaba al que invocan es el mismo al que ustedes mismos tildaban como encubridor de ETA?", cuestionaba Sánchez.

Una vez cerrado ese capítulo, la también secretaria general del PP se ha puesto el traje de "alternativa" y ha cargado duramente contra la hoja de ruta económica desplegada por Pedro Sánchez, del que ha censurado unos "errores de previsión" y "falta de capacidad" que han llevado a la inflación a situarse por encima de los dos dígitos. "No han propuesto ninguna medida, salvo algún parche (...). ¿No se les cae la cara de vergüenza al pedir a los españoles que apaguen el aire acondicionado mientras pagan el Gobierno más caro de la historia?", lanzaba Gamarra.

La dirigente popular ha puesto voz a un jefe de la oposición silente, censurando que Sánchez "no se deje ayudar" por el PP y vaya a dejar un "país peor" y "más pobre" de cómo se lo encontró. Gamarra ha incidido en el tinte "propagandístico" de las propuestas del Gobierno, y ha señalado que Sánchez está "sobrepasado" por la crisis económica que, a su juicio, no se logrará frenar sin medidas de control del gasto. "El Gobierno Frankestein no da más de sí. Es un proyecto fallido y agotado", subrayaba.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en el Congreso de los Diputados. (EFE/Chema Moya)

Pedro Sánchez tenía ante sí el reto de cerrar el presente curso político recuperando algo de oxígeno. El batacazo en las urnas en Andalucía, las consecuencias políticas del alza de los precios y los continuos rifirrafes en el seno de la coalición habían provocado un fuerte desgaste en su liderazgo. Y este martes ha sacado la artillería pesada. El presidente del Gobierno ha desempolvado un pronunciado giro a la izquierda con una amplia agenda de catorce medidas, entre las que incluye un impuesto temporal sobre los beneficios extraordinarios de las grandes eléctricas para recaudar 2.000 millones de euros al año durante dos años, y otro tributo dirigido a grandes entidades financieras que "ya se benefician de las subidas de los tipos".

En paralelo, el Gobierno ha anunciado una serie de medidas dirigidas a las clases medias, y bonificará el 100% del abono transporte desde el 1 de septiembre hasta el 31 de diciembre en todos los servicios operados por Renfe. Se compromete, además, a convertir al país en "un exportador de energía verde", apostando por las renovables y no por la energía nuclear; e incrementará en 100 euros mensuales las becas de aquellos estudiantes mayores de 16 años que ya reciben una cuantía para costear sus estudios.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control en el Congreso. (EFE/Emilio Naranjo)

La primera crítica del PP se ha centrado en censurar un discurso lleno de propuestas que, a su juicio, no servirán para embridar la inflación. Los populares echan en falta reformas estructurales y medidas de contención de gasto, entre las que destacan el recorte en "despilfarro" político, empezando por el de un Gobierno que está compuesto por 23 ministerios. "Un Gobierno responsable, con alma y con corazón, habría tomado esas decisiones", ha ironizado Gamarra, citando las palabras de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que dijo que al Ejecutivo "le falta alma". En el primer partido de la oposición tampoco ha sentado bien que parte del discurso de Sánchez se haya centrado en "echar barro" sobre Alberto Núñez Feijóo, al que ha reprochado sus soluciones económicas de "curandero" y al que ha afeado el bloqueo del Poder Judicial.

Alberto Núñez Feijóo se ha sentado este martes por primera vez en el escaño presidencial del Partido Popular, el que ocupaba Pablo Casado hasta que se despidió oficialmente del Congreso el pasado 23 de febrero. Sin embargo, y pese a que intentó el visto bueno de los letrados de la Cámara Baja, no puede hacer uso de la palabra, por lo que delegó la réplica a Sánchez en Cuca Gamarra. Presidente y portavoz han preparado al milímetro y codo con codo la réplica en la Cámara Baja en una cita a la que el PP ha dado el rango de "prioridad máxima" y en la que esperaba trasladar su posición de alternativa frente a la "deriva autoritaria" del Gobierno, tanto en lo político como en lo económico.

La refriega del Poder Judicial

Gobierno y Moncloa se han echado encima mutuamente la responsabilidad por el bloqueo del Poder Judicial, sobre todo después de que este lunes fracasase el último intento de acercamiento para solucionar la situación del CGPJ, que permanece enquistada tres años y medio después. "Abusan de la Constitución a diario desde hace mil días porque van cambiando de pretexto para incumplir con sus obligaciones constitucionales", respondía Sánchez, después de que Gamarra instase al Gobierno a negociar con el PP la propuesta que "ya tiene encima de la mesa" y que se basa en los parámetros de Europa respecto a "regeneración institucional".

La falta de acuerdo respecto al CGPJ tendrá su réplica en el decreto anticrisis que el Gobierno prevé aprobar este jueves en el Congreso, y que complementará con la batería de medidas anunciadas por Sánchez durante el debate de la nación. El PP asegura que ya tiene "decidido" el sentido de su voto, pero mantendrá hasta el final la incógnita, según fuentes de la dirección. Los populares se debaten entre el 'no' y la abstención, toda vez que el Gobierno, denuncian en el PP, no ha implementado ninguna de sus propuestas mientras sí despliegan medidas que "incentivan la recaudación", pero que no frenan la inflación.

El PP había preparado con esmero la participación de Cuca Gamarra en el debate sobre el estado de la nación. Y, en contra de lo inicialmente previsto, no todo fue economía. La portavoz parlamentaria del grupo, Cuca Gamarra, ha forzado un minuto de silencio en homenaje a Miguel Ángel Blanco, asesinado a manos de ETA hace hoy 25 años. Todos los grupos parlamentarios, también Bildu, y los miembros del Gobierno se han puesto en pie para rendir tributo al concejal del PP, incluido el jefe del Ejecutivo, que no ha mencionado a Blanco durante su intervención en la Cámara Baja. No en vano, la dirigente popular ha empleado los primeros diez minutos de su intervención a golpear al Ejecutivo por el pacto con Bildu por la ley de memoria, dirigiéndose también a la bancada de los abertzales: "Los que no dejaron vivir a Miguel Ángel Blanco tampoco le dejan descansar", denunciaba.

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