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Sánchez y Feijóo vuelan todos los puentes mientras sus votantes piden pactos de Estado
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FUEGO A DISCRECIÓN

Sánchez y Feijóo vuelan todos los puentes mientras sus votantes piden pactos de Estado

Pegasus dinamita todo acercamiento. Gobierno y oposición elevan al máximo sus ataques y desoyen a sus electores, que apuestan por grandes alianzas en economía o política exterior, según el CIS

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Chema Moya)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Chema Moya)
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Hace apenas un mes, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo acudieron a su primer encuentro oficial como presidente del Gobierno y jefe de la oposición con ánimos de plantar la semilla para dar un nuevo impulso al bipartidismo y plantear nuevos pactos de Estado que alejasen a uno y otro de los extremos. Pero ambos líderes han comprobado en cuestión de semanas que poco se puede sembrar en el barro. Formalismos aparte, PSOE y PP evidenciaron este miércoles que todos los puentes están rotos y que todo planteamiento sobre una 'gran coalición' —una idea que brilló fugazmente en los primeros días de Feijóo al frente de Génova— no era más que un espejismo. Pero el ambiente en las altas esferas es radicalmente opuesto al que se respira a pie de calle. Mientras Sánchez y Feijóo mantienen el fuego a discreción, la mayoría de sus votantes piden que depongan las armas y alcancen acuerdos de Estado.

Es una de las principales conclusiones que se desprenden del último estudio publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre cuestiones de actualidad, que incluye un apartado que mide el grado de acuerdo de los ciudadanos respecto a la posibilidad de que PSOE y PP alcancen grandes pactos de Estado. Los resultados son aplastantes. La mayoría de votantes de uno y otro partido considera vital que se produzca un acercamiento entre los dos grandes líderes en cuestiones como política internacional, economía o violencia de género.

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EP/Alejandro Martínez Velez)

Las entrañas del CIS revelan que los votantes del PSOE son incluso más proclives a alcanzar acuerdos de Estado que los del PP. Por ejemplo, el 96,4% de los electores de Sánchez considera "muy importante" o "bastante importante" firmar un pacto con Feijóo para limitar el precio de la energía, un porcentaje que se mantiene similar en materias como la transición energética o la política exterior en relación con Ucrania y, en menor medida, Marruecos y el Sáhara.

Según los datos del instituto que dirige José Félix Tezanos, casi la totalidad de los votantes del PSOE cree que Moncloa debería haber alcanzado un acuerdo con el primer partido de la oposición para aprobar su plan nacional contra las consecuencias económicas de la guerra. De hecho, del 95,2% de electores socialistas que hubiesen avalado esa alianza y casi el 70% lo consideran absolutamente prioritario, un porcentaje que asciende al 65,4% en el caso de los votantes del PP. El Gobierno sufrió para sacar adelante el proyecto, pero solo recurrió a los populares —que pusieron sus propias condiciones— cuando se vio al borde del abismo. Moncloa optó en el último momento por los votos de Bildu, que salvó el decreto y desdibujó la postura de un PP que, finalmente, votó en contra.

Los españoles, preocupados por la crispación, según el CIS

El último estudio del CIS revela cómo los votantes de PSOE y PP urgen alcanzar pactos en ámbitos en los que ya han fracasado. Otro ejemplo es el de la limitación del precio de la energía, un objetivo que compartían tanto Sánchez como Feijóo para embridar las consecuencias de la inflación. Sin embargo, una vez más, chocaron en el fondo de la cuestión y tampoco hubo acuerdo: mientras el Gobierno optaba por fórmulas como limitar el precio del gas, el PP defendía su clásica receta de rebaja fiscal.

Foto: El líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante un discurso en Pontevedra. (EFE/Salvador Sas)

Otra alianza esencial por la que apuestan la mayoría de españoles, según los datos del instituto demoscópico, es por la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y de las vacantes del Tribunal Constitucional. Es el único punto en el que, de momento, podría haber acuerdo en las próximas semanas. Feijóo se comprometió a poner "el contador a cero" en unas negociaciones enquistadas durante años por la negativa de Pablo Casado a renovar el órgano sin una serie de contraprestaciones, como la reforma tácita del sistema de elección de los jueces. El nuevo líder de los populares evita poner líneas rojas y el Gobierno presiona para alcanzar un acuerdo antes del 12 de junio.

De la 'encerrona' en Moncloa a Pegasus

Sánchez y Feijóo certificaron este miércoles que la voladura de puentes entre Gobierno y oposición es total. El presidente del PP asegura que mantendrá la mano tendida "por sentido de Estado", pese a que el jefe del Ejecutivo ya le ha negado hasta en cuatro ocasiones en sus apenas 40 días como líder de la oposición. Pero, en el fondo, la tesis que se ha instalado en Génova es que no hay nada que hacer. Los populares forzaron un último intento de acercamiento a Sánchez salvándole la semana pasada de una comisión de investigación en el Congreso por la debilidad frente a sus socios, pero este miércoles constataron que fue en vano. Durante la sesión de control, el presidente del Gobierno se zafó de la presión por Pegasus y la polémica decisión de sacrificar a la directora del CNI, y no ahorró en descalificaciones contra los "mangantes" del PP, acusando al partido de ser "una desgracia" para la democracia.

En el primer partido de la oposición, no daban crédito. "Inaceptable", insistían en Génova tras escuchar a Sánchez en la tribuna. Feijóo ya había elevado el tono el pasado martes, cuando se confirmó el cese de Paz Esteban y denunció el "esperpento" del Ejecutivo en redes sociales. Pero este miércoles, la enmienda fue total. En una comparecencia "urgente", Feijóo pasó al ataque contra Sánchez, una "caricatura de presidente" que genera "vergüenza" a los ciudadanos y a la comunidad internacional. "Estamos asistiendo a una autoinmolación del Gobierno que está dañando a España", ahondaba el jefe de los populares, que insistía en presentar a un Sánchez "superado" y "desorientado" por la crisis del espionaje al independentismo.

Pero Pegasus solo ha ahondado una brecha que, en el fondo, nunca ha desaparecido. El aterrizaje de Feijóo en Génova abrió una nueva etapa de distensión con el Gobierno, una estrategia orientada a explorar pactos de Estado y resetear las relaciones con Moncloa. "No vengo a insultar a Pedro Sánchez", aseveró el líder gallego en las semanas previas a su entronización, en una declaración de intenciones respecto a su nueva hoja de ruta. El acercamiento, aunque tímido, también se produjo de parte del Ejecutivo, que llegó a ensayar una suerte de 'gran coalición blanda' con el PP, con un llamamiento explícito a grandes consensos ante la difícil coyuntura que dejaba la guerra de Ucrania.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), a su llegada al pleno. (EFE/Emilio Naranjo)

El primer choque de realidad llegó tras el primer encuentro entre Sánchez y Feijóo en Moncloa. El líder del PP constató su desconfianza en el presidente del Gobierno tras una reunión de tres horas que los populares vieron como una 'encerrona', en la que el presidente filtró a un medio de comunicación el orden de la cita antes de proponérselo a Feijóo. El nuevo presidente del PP denunció, además, que Sánchez solo había dedicado "unos minutos" a estudiar su propuesta económica para contener la escalada de los precios.

El líder popular constató dos semanas más tarde que su escepticismo respecto a la oportunidad de alcanzar pactos de Estado no era exagerado. Sánchez rechazó negociar su plan fiscal y, más tarde, la oferta de colaboración en materia de política exterior tras el inédito y unilateral giro del presidente del Gobierno con el Sáhara que Sánchez no consultó con el primer partido de la oposición. En una entrevista con El Confidencial, Feijóo volvió a tender la mano a Moncloa para permitir que gobierne "la lista más votada", una fórmula que también desechó inmediatamente el PSOE. Esta misma semana y en el marco de la polémica por Pegasus, Feijóo hacía una nueva oferta que podría ser la última: un acuerdo con el Gobierno en materia de seguridad nacional que Sánchez, según lamentó el propio líder del PP, ya "ha ignorado".

Hace apenas un mes, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo acudieron a su primer encuentro oficial como presidente del Gobierno y jefe de la oposición con ánimos de plantar la semilla para dar un nuevo impulso al bipartidismo y plantear nuevos pactos de Estado que alejasen a uno y otro de los extremos. Pero ambos líderes han comprobado en cuestión de semanas que poco se puede sembrar en el barro. Formalismos aparte, PSOE y PP evidenciaron este miércoles que todos los puentes están rotos y que todo planteamiento sobre una 'gran coalición' —una idea que brilló fugazmente en los primeros días de Feijóo al frente de Génova— no era más que un espejismo. Pero el ambiente en las altas esferas es radicalmente opuesto al que se respira a pie de calle. Mientras Sánchez y Feijóo mantienen el fuego a discreción, la mayoría de sus votantes piden que depongan las armas y alcancen acuerdos de Estado.

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