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¿Ensayo de gran coalición? Sánchez abre una inédita etapa de "unidad" con el PP
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EN LO POLÍTICO Y LO ECONÓMICO

¿Ensayo de gran coalición? Sánchez abre una inédita etapa de "unidad" con el PP

Moncloa escenifica un acercamiento con el principal partido de la oposición para alcanzar pactos de Estado en época de guerra. Los populares recogen el guante, aunque ponen condiciones

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), a su llegada al pleno. (EFE/Emilio Naranjo)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), a su llegada al pleno. (EFE/Emilio Naranjo)

Las apelaciones a la unidad de los grupos parlamentarios fueron una constante en el discurso de Pedro Sánchez este miércoles en el Congreso, durante el pleno monográfico sobre la situación en Ucrania tras la invasión rusa. Llamamientos a grandes consensos tanto a la hora de marcar posición como de cara a las respuestas políticas, sociales y económicas en un contexto bélico. La rectificación del presidente del Gobierno en el envío de armas ofensivas a la resistencia ucraniana se justificó, precisamente, "en busca de una mayor unidad", aunque el resultado de atraer al PP tuvo como consecuencia dividir a Unidas Podemos y alejar a ERC y EH Bildu, socios de investidura.

En Moncloa celebraron el escenario abierto porque, según explicaban fuentes del Gobierno tras el pleno, "de forma contundente se ha conseguido lograr la unidad". Minimizan las críticas de los morados al envío de armas, que circunscriben al partido y no a sus miembros en la coalición, y resaltan la cohesión política del Congreso y la necesidad de "discursos de Estado más allá de las siglas". Un alto cargo del Ejecutivo añadía que "lo sustancial" del debate de este miércoles es que la decisión de enviar armas a Ucrania se toma en consenso con el principal partido de la oposición. Moncloa ya venía allanando este terreno del pacto con el PP desde el pasado fin de semana cuando Sánchez, en una llamada inédita, habló por teléfono con todos los expresidentes del Gobierno para conocer sus impresiones sobre la situación.

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Una cohesión que el Gobierno espera seguir profundizando en los próximos meses debido a la coyuntura. Pasar del "discurso de Estado" a los pactos de Estado ante la crisis prolongada, según advirtió Sánchez, que se avecina. Se mira al principal partido de la oposición, que se encuentra en pleno proceso de recomposición, para cerrar grandes acuerdos en el Congreso, tanto políticos como económicos. El primero pasa por impulsar un compromiso sobre las rentas, con el consenso de los agentes sociales, y continuar con la prórroga de las rebajas fiscales para atajar el precio de la factura de la luz.

El PP, bajo el liderazgo en el Congreso de Cuca Gamarra y como Pablo Casado ya se había posicionado cuando estalló la guerra, se situó como partido de Estado y cogió la mano tendida de Sánchez. Lo hizo Gamarra ya en su primera intervención, que llevaba escrita y que pasó por alto el anuncio sobre el envío de armas ofensivas a Ucrania. "Nuestro deber como principal partido de la oposición es ponernos al lado del Ejecutivo. Y ahí estamos. Sabe que es más firme y fiable el apoyo de nuestro partido que el titubeo que están manifestando algunos miembros de su Gobierno", dijo la portavoz. La segunda vez que se subió al estrado fue un paso más allá, tras constatar las grietas en Unidas Podemos.

Sánchez rectifica y, ahora sí, decide el envío de armas a Ucrania

“Le fallan sus socios, dentro y fuera de la coalición, quien no le falla es el PP, que ahí está para lo que necesite”, explicitó Gamarra, para rematar: "Le brindamos las herramientas necesarias, solo de usted depende alcanzar esa unidad que sería mayoritaria". Moncloa sondeó una suerte de gran coalición blanda con el nuevo PP para alcanzar pactos de Estado en época de guerra con resultados favorables.

Los populares, no obstante, exigen unas condiciones mínimas. Según fuentes del grupo parlamentario, su mano tendida va a estar ahí y también sus votos, pero a cambio deberá haber unos cauces mínimos de interlocución y transparencia. Esto es, estar informados previamente sobre cualquier decisión en relación con el conflicto y aclarar las dudas que planteen, como por ejemplo respecto a la logística sobre el envío de material militar ofensivo.

La otra condición es que Sánchez dé la espalda a cualquier posicionamiento en contra de la OTAN, aunque proceda de su propio Gobierno. No se exige una ruptura con Unidas Podemos y los socios parlamentarios anti-OTAN, pero sí desmarcarse de ellos si su discurso rompe el consenso europeo. Sin embargo, el propio acercamiento entre socialistas y populares ya está generando tensiones en el seno de la coalición, con los ministros de Podemos criticando el envío de armas y la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, manifestando por su parte "todo el apoyo" a Sánchez.

El propio Alberto Núñez Feijóo fijó también este miércoles desde Galicia su línea a seguir una vez se haga con las riendas del PP. Dijo que él no quiere insultar a Sánchez, sino ganar al PSOE. Una política, en definitiva, de mano tendida para grandes consensos, compatible con una oposición dura. El partido y el grupo parlamentario ya se están preparando para los cambios de nombres y de estrategia que llegarán tras el congreso extraordinario de Sevilla.

Foto: Manuel Gavira junto a Macarena Olona. (EFE/Raúl Caro)

Antes de que se produjera la invasión rusa de Ucrania y ante la transición en el PP, algunos miembros del Ejecutivo compartían la impresión de que la interlocución con Feijóo podría mejorar con respecto a la etapa de Casado. Se ha llegado a pactos, como la renovación del Tribunal Constitucional o de RTVE, entre otros, pero el clima general ha sido de confrontación. Sin entrar en materias concretas, un ministro del Gobierno veía al barón gallego con más capacidad que su predecesor para recuperar el diálogo, y hasta concedía que es mejor político que el todavía presidente del PP. Eso sí, en lo ideológico se rechaza el perfil de moderado que se habría construido durante los últimos años, subrayando que "en Galicia se anticipó a la austeridad con recortes en los servicios públicos". La situación de guerra en Europa se vislumbra como propicia para intensificar el giro, con grandes acuerdos que vayan más allá del "respaldo" de los populares "en la respuesta coordinada con la UE y la OTAN al ataque ruso a Ucrania", como había enmarcado el todavía presidente del PP.

En Ferraz, fuentes de la dirección explicaban que "nos gustaría que volviese el centro derecha", pero sin demasiadas esperanzas, al negar que Feijóo sea de centro y afirmar que seguirá "alimentando la extrema derecha". Sin embargo, este mismo miércoles, Estaban González Pons, que se encargará de presidir el comité organizador del congreso extraordinario del PP y persona de confianza del futuro líder del PP, situaba a Vox en la "extrema derecha". Durante una entrevista en Telecinco, Pons argumentaba que "Vox no es el Partido Popular", para marcar distancias al asegurar que "hay una oferta en España de extrema derecha, como en toda Europa, hay una oferta de un partido socialista y otra de centro derecha".

Las apelaciones a la unidad de los grupos parlamentarios fueron una constante en el discurso de Pedro Sánchez este miércoles en el Congreso, durante el pleno monográfico sobre la situación en Ucrania tras la invasión rusa. Llamamientos a grandes consensos tanto a la hora de marcar posición como de cara a las respuestas políticas, sociales y económicas en un contexto bélico. La rectificación del presidente del Gobierno en el envío de armas ofensivas a la resistencia ucraniana se justificó, precisamente, "en busca de una mayor unidad", aunque el resultado de atraer al PP tuvo como consecuencia dividir a Unidas Podemos y alejar a ERC y EH Bildu, socios de investidura.

Pedro Sánchez Partido Popular (PP)
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