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Sánchez justificará el cese de la directora del CNI por el espionaje a más ministros
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Crisis por el caso Pegasus

Sánchez justificará el cese de la directora del CNI por el espionaje a más ministros

Moncloa argumenta que la continuidad de Paz Esteban es inviable tras los graves fallos de seguridad en los teléfonos de nuevos ministros. Intentará aplacar así a Aragonès, molesto por los seguimientos aprobados por el juez

Foto: La directora del CNI, Paz Esteban, y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
La directora del CNI, Paz Esteban, y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
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Moncloa ya tiene los primeros resultados del análisis de los móviles de los ministros que encargó al Centro Criptológico Nacional tras detectar que el teléfono del presidente Sánchez y el de la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían sido infectados con Pegasus en mayo y junio del año pasado. Según confirman desde el Ejecutivo, hoy se dará a conocer que las comunicaciones de otros miembros del gabinete también fueron intervenidas. Ante este evidente fallo de seguridad, desde Presidencia han vuelto a poner todas las miradas en la directora del CNI, Paz Esteban, y apuntan a que tras constatarse que agentes externos accedieron a información confidencial, su cese debe ser inminente. Desde Inteligencia ya reconocían el pasado domingo a este periódico que la jefa de los espías tendría muy complicada su continuidad si se destapaban nuevos casos. Esta reflexión podría explicar por qué no se ha esperado a terminar el rastreo de todas las terminales para hacer pública la información. Hay prisa por entregar la cabeza de Esteban e intentar zanjar una crisis que, según reconocen en privado algunos ministros, “se les ha ido de las manos”.

Foto: La directora del CNI, Paz Esteban. (EFE/Emilio Naranjo)

A la espera de conocer las “víctimas”, se confirma que uno de los móviles del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, tenía rastros del programa malicioso, como adelantó El País. Desde su departamento aseguran que desconocen este dato. Meses atrás se informó de que la exministra de Exteriores, Arancha González Laya, y el ex titular de Justicia, Juan Carlos Campo, también sufrieron hackeos para espiar sus comunicaciones, aunque no se ha determinado si en estos casos se utilizó el mismo software. El Gobierno también está barriendo los móviles de altos cargos y ha pedido a los presidentes autonómicos que entreguen los suyos para que desde el CNI sean revisados, pero la mayoría de mandatarios ha declinado el ofrecimiento y trabajan con un manual que se les ha facilitado para autocomprobar si habido una intromisión interna. Entre los que han preferido hacer sus propios análisis están la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el andaluz Juanma Moreno o el de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.

La mayoría de los presidentes autonómicos han declinado entregar sus teléfonos

Desde Presidencia ha habido una fuerte presión estos días para forzar la dimisión de Paz Esteban. Se le ha planteado que debía poner su cargo a disposición, pero ella ha optado siempre por aguantar desde el convencimiento de que ni en el caso de los políticos catalanes ni en el de los pinchazos a miembros del Gobierno ha habido mala praxis. “Paz es una servidora pública, ejemplar”, destacan los que la conocen. Aún está por ver como argumentará La Moncloa esta salida. Robles siempre se ha mostrado contraria a que sean los servicios de inteligencia los que carguen con las consecuencias de un agujero en la seguridad que a su entender es compartido con Félix Bolaños, quien ocupaba la Secretaría de Presidencia la pasada primavera cuando se infectaron las terminales. Desde Defensa hacen hincapié en que entre las funciones del citado departamento está “la asistencia en materia de administración económica, personal, mantenimiento y conservación, medios informáticos y de comunicaciones”. En esta guerra han estado Robles y Bolaños y finalmente parece que será el hombre fuerte del presidente el que se anote una victoria pírrica porque su imagen ha quedado dañada.

La Generalitat exige al Gobierno desclasificar la información que justificó su espionaje

Moncloa espera aplacar a ERC con la salida de la directora del CNI y que Sánchez pueda llegar a la reunión con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, con un trofeo. No hay garantías de que los republicanos se den por satisfechos y no se descarta que se lleguen a desclasificar documentos sobre los espionajes a los líderes soberanistas para recomponer la alianza. El encuentro aún no tiene fecha cerrada, aunque todas las fuentes apuntan a que será “lo antes posible”. El presidente no ve en riesgo la legislatura, pero quiere tener un colchón mayor de cara a las votaciones en el Congreso. Las últimas medidas importantes como la reforma laboral o el decreto anticrisis se han sacado sin los republicanos, pero el coste en la imagen del Ejecutivo ha sido grande.

No solo preocupa la inestabilidad parlamentaria, sino que ERC, empujada por sus socios de Junts, acabe otra vez en un discurso de máximos sobre la independencia de Cataluña. Esto dinamitaría la imagen que se ha intentado trasladar de Sánchez como el “pacificador”. El PSOE no se puede permitir que el independentismo vuelva a la vía unilateral y por eso se hará lo posible para sofocar este incendio. El bloque de investidura recuperará esta semana la exigencia de crear una comisión de investigación para “depurar responsabilidades”, opción que el PSOE ya tumbó con PP, Vox y Ciudadanos la semana pasada. El otro fleco es el de la vulnerabilidad del sistema que ha quedado en evidencia al filtrar el Gobierno las escuchas a Sánchez y Robles en un intento de desviar la atención del espionaje a los soberanistas. Se ha puesto de manifiesto que la tensión en la bancada azul no solo existe con las ministras de Podemos, sino también dentro de la parte caoba y esto solo acaba de empezar.

Moncloa ya tiene los primeros resultados del análisis de los móviles de los ministros que encargó al Centro Criptológico Nacional tras detectar que el teléfono del presidente Sánchez y el de la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían sido infectados con Pegasus en mayo y junio del año pasado. Según confirman desde el Ejecutivo, hoy se dará a conocer que las comunicaciones de otros miembros del gabinete también fueron intervenidas. Ante este evidente fallo de seguridad, desde Presidencia han vuelto a poner todas las miradas en la directora del CNI, Paz Esteban, y apuntan a que tras constatarse que agentes externos accedieron a información confidencial, su cese debe ser inminente. Desde Inteligencia ya reconocían el pasado domingo a este periódico que la jefa de los espías tendría muy complicada su continuidad si se destapaban nuevos casos. Esta reflexión podría explicar por qué no se ha esperado a terminar el rastreo de todas las terminales para hacer pública la información. Hay prisa por entregar la cabeza de Esteban e intentar zanjar una crisis que, según reconocen en privado algunos ministros, “se les ha ido de las manos”.

Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Pedro Sánchez
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