La Fiscalía dilata el archivo sobre Juan Carlos I y prepara un encuentro con Bertossa
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Prevé una reunión

La Fiscalía dilata el archivo sobre Juan Carlos I y prepara un encuentro con Bertossa

La intención del departamento que dirige Dolores Delgado es fomentar la cooperación con el fiscal suizo y agilizar el intercambio de datos esenciales para definir los límites de la investigación española

placeholder Foto: El rey emérito Juan Carlos. (EFE)
El rey emérito Juan Carlos. (EFE)

La Fiscalía del Tribunal Supremo no tiene intención de cerrar ni de forma inmediata ni a medio plazo las primeras diligencias que asumió en junio de 2020 sobre Juan Carlos I. Fuentes cercanas al Ministerio Público aseguran que, en la actualidad, es imposible establecer los tiempos para un archivo que daban por seguro hace unos meses. Prueba de ello es la intención del departamento que dirige Dolores Delgado de celebrar un encuentro con uno de los hombres clave del caso: el fiscal suizo Yves Bertossa. El Ministerio Público prepara una reunión con el impulsor de la instrucción en el país que alberga las cuentas donde se trasladó gran parte del patrimonio oculto.

La intención del departamento que dirige Dolores Delgado es facilitar la cooperación con Bertossa y agilizar de este modo el intercambio de datos esenciales para definir los límites de la investigación fiscal española. Por el momento, las comisiones rogatorias cursadas llegan con cuentagotas y, aunque los fiscales del equipo que dirige Juan Ignacio Campos cuentan con algún avance, el grueso de la información aún no se encuentra en su poder. Las diligencias se centran en la adjudicación de la construcción del AVE a La Meca a un consorcio de empresas españolas en 2011. Posteriormente, a esas pesquisas se sumaron también las informaciones relacionadas con las fundaciones Lucum y Zagatka.

Foto: El rey Juan Carlos, en una imagen de archivo. (Reuters)

La más antigua de las investigaciones versa sobre hechos que, pese a ser evidentemente irregulares, quedan amparados por la inviolabilidad que la Constitución otorga al monarca en el periodo investigado. Se centran en las comisiones que pudo recibir Juan Carlos I por la obra del AVE, entre ellas, la donación de 64,8 millones de euros que recibió en 2008 de Arabia Saudí. En 2018, la Audiencia Nacional abrió una investigación por los audios en los que el comisario José Manuel Villarejo, la que fuera amante del emérito, Corinna Larsen, y el expresidente de Telefónica Juan Villalonga hablaban de los supuestos negocios opacos del monarca, apuntando que tiene cuentas a nombre de terceros en el extranjero.

La investigación se cerró un mes y medio después al no dar verosimilitud a las afirmaciones de Larsen, pero la Fiscalía Anticorrupción mantuvo abiertas unas diligencias por un posible delito de cohecho internacional en la construcción del AVE a La Meca, contrato que fue adjudicado a un consorcio de empresas españolas después de que el monarca interviniera en las negociaciones. Las pesquisas quedaron así en segundo plano hasta que un año después se supo que Suiza había entrado en el tablero. En concreto, el fiscal de ese país con quien quiere reunirse ahora la Fiscalía que dirige Delgado.

Foto: Juan Carlos I, en Riad, en 2017. (EFE)

Entre los principales motivos para dilatar el cierre, se encuentran las dos regularizaciones de fondos llevadas a cabo recientemente por el Rey emérito. Este efectuó una primera regularización voluntaria el pasado diciembre para legalizar los fondos que percibió de un industrial mexicano. Tuvo que abonar a Hacienda 678.393 euros. El pasado febrero, tramitó una segunda regularización de 4,4 millones de euros para declarar el dinero que recibió de la Fundación Zagatka para sufragar vuelos en aviones privados por todo el mundo por valor de ocho millones de euros, como reveló este diario.

Bertossa

Bertossa cuenta con todo un historial de detenciones y condenas de personajes poderosos. En el caso de Juan Carlos I, investiga por "blanqueo agravado" a dos de sus presuntos testaferros, Arturo Fasana y Dante Canonica, y a la propia Larsen, para lo que pone el foco en la supuesta estructura financiera que pusieron en marcha en el país helvético para lavar dinero de la corrupción. La sospecha pasa por que esta misma estructura se utilizó para ocultar el patrimonio del monarca, lo que explica el interés de unos y otros por conocer sus respectivos hallazgos.

Dado el contenido de los mencionados audios, Bertossa solicitó los mismos a la Audiencia Nacional e incluso viajó a España, arrancando así una colaboración. Anticorrupción, en el marco de su investigación sobre el AVE a La Meca, también trasladó en febrero una comisión rogatoria a Suiza en la que pedía acceder a sus pesquisas: quería saber los movimientos que siguió el dinero de Arabia Saudí y, como la nueva línea de investigación ya afectaba al emérito, la fiscal general del Estado ordenó que las diligencias pasaran a la Fiscalía del Supremo.

Foto: Yves Bertossa, el fiscal suizo que investiga las cuentas del rey emérito. (Reuters)

En julio, recibieron el primer envío de documentación por parte de Suiza, que apuntaba a que el 8 de agosto de 2008, la fundación Lucum ingresó en una cuenta de la banca privada suiza Mirabaud los 64,8 millones de euros. La sociedad en cuestión se había fundado en Panamá tan solo ocho días antes, el 31 de julio, por los dos hombres a los que investiga Bertossa, Fasana y Canonina. Pero un documento de 2011 refleja cómo los estatutos de la sociedad panameña contienen la rúbrica de Juan Carlos I y lo sitúan como “primer beneficiario” de los fondos.

Con la estructura 'offshore' ya detectada, los investigadores se centraron entonces en seguir los movimientos de dinero desde la cuenta suiza en la que se ingresaron los 100 millones de dólares. Ese rastreo llevó a una documentación que, como adelantó El Confidencial, demuestra que Juan Carlos sacó efectivo de la cuenta de Ginebra entre 2008 y 2012, llegando a retirar más de 100.000 euros mensuales. Los indicios contra el emérito son claros, pero, en cualquier caso, la decisión de archivar la investigación se mantiene: consideran que Juan Carlos I era inviolable en esa época.

Foto: El rey emérito Juan Carlos I (izq.) y el monarca de Baréin (EFE)

La principal diferencia entre las pesquisas de ambos países radica en el artículo 56.3 de la Constitución, que establece que "la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". En España, ese blindaje se extiende hasta junio de 2014, cuando Juan Carlos dejó el trono a su hijo, Felipe VI. Cualquier delito en que pudiera haber incurrido antes de esa fecha se queda en papel mojado.

Pese a ello, antes de dar carpetazo a estas primeras diligencias, la Fiscalía del Supremo quiere reunirse con Bertossa. Las fuentes consultadas precisan que el encuentro se planea ya hace tiempo pero que las restricciones impuestas por el coronavirus, que implican cuarentenas preventivas para viajar, lo han ido dilatando. La intención es cerrar la cita en el próximo mes, aclaran.

La Fiscalía del Tribunal Supremo no tiene intención de cerrar ni de forma inmediata ni a medio plazo las primeras diligencias que asumió en junio de 2020 sobre Juan Carlos I. Fuentes cercanas al Ministerio Público aseguran que, en la actualidad, es imposible establecer los tiempos para un archivo que daban por seguro hace unos meses. Prueba de ello es la intención del departamento que dirige Dolores Delgado de celebrar un encuentro con uno de los hombres clave del caso: el fiscal suizo Yves Bertossa. El Ministerio Público prepara una reunión con el impulsor de la instrucción en el país que alberga las cuentas donde se trasladó gran parte del patrimonio oculto.

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