EL JUEZ LE REMITIÓ A ANTICORRUPCIÓN

El fiscal suizo que rastrea cuentas de Juan Carlos I viajó a la Audiencia a pedir ayuda

Yves Bertossa, con fama de independiente y comprometido con la lucha contra la corrupción, que de forma casi simultánea al archivo de la pieza del caso Tándem abrió sus propias diligencias

Foto: El rey Juan Carlos I saluda a Corinna zu Sayn-Wittgenstein. (EFE)
El rey Juan Carlos I saluda a Corinna zu Sayn-Wittgenstein. (EFE)
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La Audiencia Nacional archivó en septiembre de 2018 la pieza del caso Tándem sobre las grabaciones en las que Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amante del rey Juan Carlos hasta el episodio de Botsuana, revelaba que el monarca habría estado cobrando durante años comisiones millonarias. La Justicia concluyó que, en la época en que supuestamente ocurrieron esos hechos, el Rey emérito era inviolable y por tanto no podía ser investigado. Pero esa circunstancia no afecta a Suiza, que mantiene abierto un caso que amenaza con abrir otra vía de agua en la Corona.

La figura clave es un fiscal del cantón de Ginebra, Yves Bertossa, con fama de independiente y comprometido con la lucha contra la corrupción, que de forma casi simultánea al archivo de la pieza de Tándem incoó sus propias diligencias para analizar el contenido de las cintas de Corinna. Según la empresaria y aristócrata alemana, Juan Carlos I habría utilizado al gestor Arturo Fasana y al abogado Dante Canonica, ambos con oficina en territorio helvético, para tejer una presunta red de testaferros que le habría permitido ocultar cuentas en ese país.

El fiscal del cantón de Ginebra Yves Bertossa, responsable de la investigación sobre los supuestos testaferros del Juan Carlos I. (EFE)
El fiscal del cantón de Ginebra Yves Bertossa, responsable de la investigación sobre los supuestos testaferros del Juan Carlos I. (EFE)

Sobre el papel, las pesquisas de Bertossa se centran en la participación de esos dos 'operadores' y otros profesionales de su entorno en una trama que habría utilizado el sistema financiero suizo para lavar fondos de la corrupción u otras actividades delictivas y, al mismo tiempo, custodiar el presunto patrimonio oculto del monarca durante décadas. Esa derivada nacional del escándalo es la que permite al fiscal tener abierto el caso, pero las ramificaciones son las que inquietan en España.

Pese a la dimensión suiza de las diligencias, para poder acreditar los delitos de Fasana, Canonica y otros colaboradores, Bertossa necesita demostrar que los verdaderos beneficiarios de las sociedades bajo sospecha serían terceras personas y que el dinero que pasó por ese circuito tenía una procedencia ilícita, como comisiones ilegales, sobornos o un simple fraude fiscal. Por lo pronto, el procurador ya ha llegado hasta uno de los primos del Rey más desconocidos, Álvaro Jaime de Orleans-Borbón y Parodi Delfino, que supuestamente habría ejercido durante años como guardián de los secretos del monarca, según Corinna.

El interés del procurador de Ginebra es máximo. Bertossa se desplazó a España antes del pasado verano para tratar de conseguir los audios, según han confirmado a El Confidencial fuentes próximas al caso. El representante del Ministerio Público en la demarcación de Ginebra llegó a mantener un encuentro con el instructor de Tándem, el juez Manuel García-Castellón, en el que le trasladó que quería incorporar las grabaciones a su causa sobre el blanqueo en territorio suizo.

Tras aquella cita, Bertossa envió una comisión rogatoria para solicitar formalmente a García-Castellón la entrega de las grabaciones

Tras aquella cita, Bertossa envió una comisión rogatoria para solicitar formalmente a García-Castellón la entrega de las grabaciones y cualquier otra documentación relacionada con la pieza de Tándem que pudiera ser útil para su procedimiento. Según las mismas fuentes, el juez había manifestado a Bertossa su deseo de colaborar, pero no tuvo más remedio que remitirle a la Fiscalía Anticorrupción, donde están abiertas las únicas diligencias relacionadas con las cintas.

En efecto, tras el archivo de la pieza sobre los audios de Corinna en la Audiencia Nacional, la Fiscalía Anticorrupción decidió utilizar esas pruebas para iniciar otro procedimiento en torno a uno de los episodios que confesó la examante del Rey. Según la aristócrata germana, el consorcio español del AVE a La Meca habría pagado una comisión millonaria a las autoridades de Arabia Saudí para adjudicarse la infraestructura. Las diligencias del Ministerio Público aún no han llegado a manos de un juez, pero han impedido, por ahora, que las grabaciones viajen a Ginebra.

El juez del caso Tándem, Manuel García-Castellón. (EFE)
El juez del caso Tándem, Manuel García-Castellón. (EFE)

Además de su visita, Bertossa ha remitido numerosos correos electrónicos a la Audiencia Nacional para intentar abrir un canal estable de colaboración. Por el momento, no lo ha conseguido, pero no se ha detenido. El pasado diciembre, tuvo delante de él a la protagonista de las cintas. Bertossa interrogó a Corinna sobre los supuestos testaferros suizos del Rey emérito y otras teóricas operaciones en las que habría participado el exjefe del Estado. La ruptura del monarca y Corinna se produjo de forma tan abrupta que pilló a esta con información comprometedora sobre la supuesta fortuna oculta del monarca en el extranjero. Bertossa sigue avanzando.

No solo el Rey emérito habría sido cliente de Fasana y Canonica. El primero está imputado en la trama Gürtel por haber colaborado presuntamente en el blanqueo de fondos de Francisco Correa y Pablo Crespo. Por su parte, Canonica declaró como testigo, aunque logró mantenerse al margen del caso. Las pesquisas del procurador tienen la dimensión de una macrocausa. Los financieros suizos habrían proporcionado estructuras opacas a muchas personalidades españolas y de otras nacionalidades, aunque uno de los fuertes del despacho de Fasana siempre fue el manejo de un castellano fluido.

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