COMPARECENCIA EN EL CONGRESO

Vox anuncia una moción de censura contra Sánchez en otoño y el PP avanza su rechazo

El debate sobre el Consejo Europeo deriva en la gestión de los rebrotes. El presidente pide que el acuerdo sirva de "inspiración" en España pero Abascal rompe el debate con su anuncio

Foto: La bancada socialista al completo aplaude al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este 29 de julio en el Congreso. (EFE)
La bancada socialista al completo aplaude al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este 29 de julio en el Congreso. (EFE)

Moción de censura contra Pedro Sánchez a la vista. En otoño, en septiembre. Y defendida por Vox. Fue el anuncio que dejó el pleno del Congreso este miércoles, cuando se disponía a cerrar un difícil curso político marcado por la pandemia del coronavirus. En el orden del día figuraba la exposición de lo ocurrido en los últimos Consejos Europeos, desde el que en abril abrió las puertas a una movilización extraordinaria de recursos hasta el que finalizó en la madrugada del pasado 21 de julio, que concluyó con un acuerdo histórico y la creación de un fondo de 750.000 millones de euros, entre transferencias y créditos, de los cuales 140.000 llegarán a España. Pero el debate quedó atravesado por el aviso-anuncio de Santiago Abascal, representante de la tercera fuerza política de la Cámara Baja. El PP, para evitar que la cometa cogiera vuelo, adelantó su rechazo.

Para entonces, Sánchez había reivindicado su posición "determinante" para que se fraguara un segundo 'plan Marshall', había enfatizado la importancia del consenso alcanzado por los Veintisiete, había pedido que ese pacto se convierta en un "ejemplo", un "acicate" para el entendimiento también aquí, en España. Una especie de prólogo del siguiente reto que queda por delante, que son los Presupuestos Generales del Estado de 2021 y que son los que pueden decidir la continuidad de la legislatura.

El presidente había fijado esas guías durante su intervención inicial [aquí en PDF], pero el debate, como suele ocurrir, se condujo por otros derroteros. Porque la situación epidemiológica del covid-19, con más de 300 brotes en toda España, volvió a colonizar la discusión entre los grupos, así que un pacto transversal se antoja lejano. Pablo Casado enhebró después un discurso muy crítico con la gestión del Ejecutivo y el "descontrol" de la pandemia, para acabar advirtiendo al jefe del Ejecutivo, al final, de que Europa "no es un club neutral" y no aprueba ni comunismos ni populismos, en clara referencia a Unidas Podemos y a los socios de investidura.

Abascal alega que urge la moción para evitar que España acabe en la "ruina" y la "muerte". El PP avisa: no se prestará a "maniobras de distracción"


Pero la intervención del líder conservador quedó eclipsada justo después, cuando Abascal anunció en la tribuna que presentará una moción de censura en septiembre. Un gesto que no tumbará al Gobierno pero que sí busca retratar al PP. Igual que la que presentó y defendió Pablo Iglesias en 2017 perseguía poner en un aprieto a un PSOE recién salido de una guerra total interna.

Todo ello en un pleno no marcado tanto por la tensión, sino por la imagen sorprendente de una bancada socialista llena a rebosar (incluso con algunos senadores), con todos los ministros menos uno, el de Justicia —acompañó a los Reyes a Santander—, en sus escaños azules. También el ala del PP se encontraba bastante llena. Ambos grupos se habían saltado el acuerdo político impulsado por la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, para que el hemiciclo estuviera completo al 50%. El PSOE quería dar una imagen de fortaleza y de apoyo a su líder, aun a costa de desobedecer la recomendación de Batet, de su mismo grupo, y las indicaciones de Sanidad, que reclama respetar la distancia de seguridad. Eso sí, sus señorías llevaron la mascarilla puesta durante la sesión. La presidenta recordó que ese 50% no era más que un consenso entre los grupos, no una norma del reglamento, y que en todo caso lo que sí es obligatorio es el uso de la prenda facial.

Que España salga de la OMS

Abascal protagonizó un discurso durísimo contra Sánchez, que lógicamente destacó frente al de Casado, más ponderado, más contenido que en los debates de las últimas prórrogas del estado de alarma. Pero el colofón del líder de la ultraderecha acabó saboteando la intervención del jefe del PP. El presidente de Vox anunció la moción de censura contra el Gobierno que su grupo, dijo, presentará en septiembre y que pretende evitar que España termine en la "ruina" y la "muerte". "No queda más remedio" que hacerlo, defendió. En el mismo acto, emplazó al PP a sumarse a ella. Porque ese es el objetivo: apretar a Casado. "Fagocitarle", en la definición del portavoz de ERC, Gabriel Rufián. "Es una moción de censura contra usted", resumió por su parte la número dos socialista, Adriana Lastra.

"No se les ocurra volver a encerrarnos porque no se lo vamos a permitir", advierte el líder de la ultraderecha, que define el covid como "virus chino"

El fracaso de la misma está garantizado (aunque el PP la apoyara, que no lo hará), pero en política los gestos cuentan, y mucho, y en todo caso cuando se discuta en el hemiciclo se convertirá en una jornada de lucimiento y máxima exposición de Abascal. Como lo fue para Iglesias en 2017, en el momento de mayor hundimiento del PSOE. Casado también atraviesa ahora una coyuntura complicada, ya que se halla amenazado por la ultraderecha mientras Ciudadanos se ha aproximado al Ejecutivo y ha pactado con él en los últimos meses. El último examen lo pasó en las elecciones vascas y gallegas, en las que fue premiado el estilo de Alberto Núñez Feijóo y castigada su apuesta personal, Carlos Iturgaiz. El PP respondió rápido a Abascal en redes sociales antes de que Casado volviera a la tribuna de oradores en la réplica. Lo hizo para rechazar la argucia parlamentaria de Vox: "Moción de censura posvacacional para salvar al soldado Sánchez. El PP estará siempre en lo importante: salvar vidas y empleos. No cuenten con nosotros para maniobras de distracción que refuercen al PSOE", avanzó el número dos del partido, Teodoro García Egea.

Vox anuncia una moción de censura contra Sánchez en otoño y el PP avanza su rechazo

"Evitemos lo peor y devolvamos la voz al pueblo español", sostuvo Abascal, quien también culpó al Ejecutivo de que España sea protagonista del "peor rebrote". Es más, si Sánchez sigue en la Moncloa —de ahí que haya anunciado la moción para septiembre—, el país puede ser de nuevo "campeón de la epidemia y de la ruina". "El desastre de su gestión aún no ha tocado fin", dijo el líder de Vox, para advertir a Sánchez de que ordene un nuevo confinamiento. "No se les ocurra volver a encerrarnos porque no se lo vamos a permitir". Pero Abascal, como ha hecho Donald Trump en Estados Unidos, habló de "virus comunista chino", pidió que el país asiático "indemnice" por sus mentiras, que se investigue si el patógeno tiene "un componente artificial" (o sea, si fue creado en laboratorio) y que España salga de la Organización Mundial de la Salud.

Sánchez se mofa de la moción: "Si tan urgente es cambiar a este Gobierno, ¿por qué esperar? ¿Qué pasa, señor Abascal, se va de vacaciones?"

Sánchez se mofó de la moción, consciente de que a quien le pone en un brete no es a él, sino al PP. En su réplica, el presidente reconoció a Vox la "legitimidad" para presentar la moción de censura. "¿Pero por qué esperar al mes de septiembre si tan urgente es cambiar a este Gobierno… ¿Qué pasa, señor Abascal, se va de vacaciones?", se rió. "Señor Casado, a ver qué hace. No se lo han puesto fácil. Tenga usted cuidado. A lo mejor le fagocitan", le avisó.

[Consulte aquí en PDF la intervención de Pedro Sánchez en el Congreso]

Abascal tuvo que responder a la directa de Sánchez. Si espera hasta septiembre para registrar la moción es porque no tiene "ningún interés personal" en liderarla, buscará un "diálogo" para lograr "articular" la mayoría absoluta que necesita para que prospere y que no podrá amarrar. El jefe de la formación ultraconservadora, aunque trasladó su "afecto" a Casado y precisó que no era un instrumento "contra" él, sí advirtió de que en el otoño "muchos diputados serán interpelados para apoyarla". "Si no, al tiempo", señaló, defiendo su iniciativa, que es la "demostración de que hay esperanza y alternativa".

Antes, en su discurso inicial, Sánchez había elaborado una larga exposición sobre el itinerario seguido por la UE hasta el último Consejo, cuando "Europa venció al miedo" y supo "dar respuesta" al enorme reto que tenía por delante dadas las devastadoras consecuencias de la pandemia. "Europa no podía volver a equivocarse, y no lo ha hecho", sostuvo el presidente, comparando la actitud de la UE ahora en 2020 y la que tuvo con la crisis de 2008, cuando recetó austeridad, cuando "se olvidó de las personas" y ayudó al crecimiento de la ultraderecha en todo el continente. También en España, recordó.

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La UE se movió "bien" y "rápido"

El líder socialista subrayó que el acuerdo de los Veintisiete [aquí en PDF] "no cambia las prioridades de España", porque la agenda de su Gobierno de coalición está "alineada" con la de Europa y con las transformaciones que reclama la UE: transición ecológica, digitalización, igualdad de género y políticas de cohesión social y territorial. "Nuestro diagnóstico era el correcto, nuestros objetivos no se han movido, nuestra ilusión es la misma que antes", indicó.

"Si en Europa se puede, en España se debe poder", indica Sánchez, para elogiar los acuerdos transversales que el Congreso, cree, debe acoger

Para Sánchez, la virtud de este pacto en la Unión es que se ha decidido "bien" y "rápido", ya que los líderes acordaron en abril que la Comisión elaborara una propuesta y al final el consenso llegó en la larga cumbre del 17 al 21 de julio, en una cita apenas unos minutos más corta que la de Niza, en 2000. El presidente se reivindicó a sí mismo, al hablar de que su acción fue "determinante" para que se impulsara este 'plan Marshall' cimentado en las transferencias, y quien promovió en marzo, junto a Italia y otros siete países, la reclamación de un paquete de ayudas que se financiara con la mutualización de la deuda.

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El principal mensaje del presidente, en clave nacional, se hallaba al final. Emplazó a los partidos a arrimar el hombro, como se ha hecho en la Unión: "Si España quiere, España puede". Si se ha logrado un consenso en Bruselas, recordó, que ha conciliado posiciones tan alejadas como las del liberal holandés, Mark Rutte, con la de los países sureños y más afectados por la pandemia, entonces debería ser posible una alianza en el país, "nadie entendería" que eso no ocurriera. "Si en Europa se puede, en España se debe poder", remachó.

Es más, el acuerdo europeo debe servir de "ejemplo, acicate e inspiración" para lograr acuerdos en España, y debería poner a "todos en el espejo". "Europa lo necesitaba y España se lo merecía [...]. Este no es un triunfo de un Gobierno. Es la base y el estímulo para el éxito de un país entero que precisa ponerse en pie y recuperarse", señaló. Sánchez también recalcó asimismo que no hay condicionalidad más allá del cumplimiento de metas que comparte el Ejecutivo. No habrá las troikas de antaño, observó, sino "diálogo multilateral entre Estados que actúan de común acuerdo como socios y como aliados". Insistió en que tampoco se exige la unanimidad para el desembolso de los fondos, por lo que ningún país, ni siquiera Holanda, tiene derecho de veto. El freno de emergencia acordado "simplemente" significa que un Estado miembro puede "abrir un debate político" en el Consejo si considera que otro país incumple las condiciones y términos del acuerdo.

"Se puso a chupar rueda"

Casado llamó a Sánchez a usar bien el fondo de ayudas europeo, a tirar de política de "sensatez, crecimiento, creación de empleo y convergencia". "Justo lo que no veo en este banco azul", señaló. El jefe del PP celebró el acuerdo de Bruselas, aunque insistió en que quienes lo negociaron fueron tres mujeres del Partido Popular Europeo (Angela Merkel, canciller de Alemania; Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, y Christine Lagarde, presidenta del BCE), porque el presidente se comportó como "el ciclista cansado", que "se puso a chupar rueda", a dedicarse a una "escucha pasiva" y dejar que otros hablaran por él.

Casado celebra el acuerdo europeo, como hacen los grupos, e incide en que la clave es que los fondos se gasten con "sensatez" sin ir a los "extremos"

El líder popular denunció el "triunfalismo" del Gobierno —llega a España "con un tercio de la piel del oso que no ha cazado usted", le dijo— y emplazó al presidente a elegir entre "la moderación y la centralidad" y los extremos. También sostuvo que lo importante no son tanto las ayudas sino el uso que se haga de ellas, ya que el manguerazo de fondos del plan E de José Luis Rodríguez Zapatero "no valió para nada".

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No obstante, el principal eje de crítica de Casado fue la gestión de la pandemia y el "triunfalismo ofensivo" del Ejecutivo. El líder del PP pidió "humildad", atribuyó los rebrotes a la "relajación de hábitos sociales". Pero España "es el país más descontrolado" de la UE, los ministerios "están desbordados" y el Ministerio de Sanidad "ni está ni se le espera". No puede estar "completamente pasivo", indicó, y entonces advirtió que su grupo seguirá defendiendo el mando único y el refuerzo de la coordinación sanitaria y una reforma de las leyes para poder limitar la movilidad si es necesario, sin tener que recurrir a la alarma.

"Prepárense para una legislatura larga y fructífera", avisa el presidente, quien se pregunta, al hilo de la moción de Abascal, si el PP "hará de PP o de Vox"

Sánchez, en su réplica, también repartió duros mandobles contra Casado. Primero, le acusó de "no reconocer la legitimidad del Gobierno", "en absoluto", y ahí está, cree, la raíz de sus males. Pero ya es hora de que lo asuma, le vino a decir: "Prepárense para una legislatura larga y fructífera. Asuman el rol que les ha asignado la sociedad española". Señal, una vez más, de que su Ejecutivo no caerá. ¿Para quién será fructífera?, le devolvió Casado. "¿Para los que atacan al Rey, para los que quieren la independencia de Cataluña, para los que celebran el acercamiento a las cárceles vascas para los siete millones de desempleados o para las familias de las 45.000 víctimas de la covid?".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en el pleno del Congreso de este 29 de julio. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en el pleno del Congreso de este 29 de julio. (EFE)

Después, el presidente denunció que el PP "intrigó todo lo que pudo" en la arena europea —"no iba con el equipo de España, quería que España perdiera el partido"—, elaborando "informes mendaces" sobre la democracia y la política del Gobierno para "zancadillear el acuerdo", rebatió que el país vaya a ser rescatado (todos los países se beneficiarán del fondo), negó que esté poniendo "paños calientes" a la crisis, ya que admite que las previsiones económicas son "calamitosas". Sánchez insistió en que el PP no es comparable a la "derecha moderada europea", la de Merkel que Casado mencionó. "Vox hace de Vox. ¿El PP hará de PP o hará de Vox?", se preguntó, para arrinconar de nuevo a los populares.

El acuerdo europeo fue celebrado por los grupos, aplaudido como un paso adelante porque la UE se jugaba su futuro y ha salvado el partido y porque España recibirá un maná de 140.000 millones (72.700 millones en transferencias a fondo perdido y el resto en créditos). Pero también sirvió para calibrar la temperatura de la Cámara, y en particular de los partidos de la oposición. Aunque no solo, porque UP, socio minoritario del Ejecutivo, dejó ver su disconformidad con la distensión con Cs. Pablo Echenique demandó a Sánchez que "elija bien a los compañeros de viaje" porque la "geometría variable no ha funcionado".

PNV: "El dinero no lo arregla todo"

Se percibió así la enorme distancia existente con ERC. Rufián advirtió del riesgo de que los PGE salgan adelante con Cs, el aliado que el PSOE no descarta pero que sí rechaza Unidas Podemos. De ahí que el dirigente independentista se dirigiera expresamente a los morados desde la tribuna: "¿Cuánto duraría el ingreso mínimo vital con Ciudadanos, o la prohibición de cortar la luz y el agua a quien no la pueda pagar, o la derogación de la reforma laboral?". La principal "amenaza" para la coalición gubernamental, dijo, no es ERC, sino la formación naranja. "¿De verdad vale la pena blanquear todo esto a cambio de no incomodar?", se preguntó, para lanzar un aviso-estocada sin ambages a los de Pablo Iglesias: "Si ustedes siguen callando, irán a por ustedes". También Jon Iñarritu, de EH Bildu, cuestionó la geometría variable.

ERC se dirige a los dirigentes de Podemos y les incita a que se rebelen. "Si ustedes siguen callados, irán a por ustedes", les dice Rufián

Con el PNV también se ha elevado la tensión en las últimas semanas y, de hecho, Iñigo Urkullu es hoy por hoy baja en la XXI Conferencia de Presidentes, que se celebrará este viernes en San Millán de la Cogolla (La Rioja), razón por la que Sánchez le ha dirigido una carta. A él y a Quim Torra. El portavoz 'jeltzale', Aitor Esteban, reclamó insistentemente al presidente que abandone su estrategia mediática, su obsesión por estar pendiente de "superar la próxima curva" y no mimar a sus socios. En ese punto, el diputado se refirió a la lectura que hace el Gobierno respecto a los fondos europeos, porque cree que con ellos la legislatura "está salvada", ya que permite políticas expansivas. Pero "el dinero no lo arregla todo", avisó Esteban. Porque hay "problemas endémicos del Estado" que han de resolverse. Tenga "una actitud diferente hacia posibles socios parlamentarios en lugar de dar bandazos en cada votación", le exigió. Esteban, en la misma línea que Urkullu, remachó que lo que es "necesaria" es la convocatoria de la Comisión Mixta del Concierto y que no consentirá la desaparición de la relación bilateral y su reemplazo por foros multilaterales como la cumbre autonómica.

Vox anuncia una moción de censura contra Sánchez en otoño y el PP avanza su rechazo

Sin embargo, quien sigue ofreciendo su apoyo al Gobierno es Ciudadanos. Edmundo Bal, portavoz adjunto, tendió a Sánchez la mano el respaldo de su partido para andar por el "camino recto de la sencillez y la moderación" y pactar unos PGE reformistas y centrados frente a "los del chantaje", el rótulo con que identifica a nacionalistas y populistas. "Tenemos una oportunidad histórica, acometamos esas reformas desde la moderación y la sensatez. Tenemos esa obligación insoslayable y sobre todo la tiene usted", le señaló. Y remató: "Es el momento de hacer en España lo mismo que hemos hecho en Europa: ponernos de acuerdo con los que piensan diferente [...]. Ponga a España por encima de las siglas, de la ideología, del mero ansia de permanecer en el poder. Apostemos por la unidad y no por la división, por las soluciones y no por los problemas, por la sensatez y no por la bronca".

Nueva cumbre autonómica... en agosto

Sánchez, en su réplica, intentó amonestar y complacer a sus socios de investidura y a Cs. Además de reiterar que su compromiso con el diálogo con Cataluña es firme, defendió sus pactos a izquierda y derecha. "Yo no puedo pactar con la derecha... ¿y usted sí con la derecha independentista catalana? —le dijo a Rufián—. A mí sí me gustaría pactar con ustedes". Y del mismo modo que rebate a quienes le critican por entenderse con ERC, pide que no se discuta que hable con Cs. "Aunque parezca mentira, señor Rufián, el señor Bal a veces tiene razón, y aunque le parezca mentira, señor Bal, el señor Rufián a veces tiene razón". El presidente buscaba equilibrios, consciente de que para los PGE de 2021 no quiere cerrar la puerta, de antemano, ni a los naranjas ni a los republicanos, pese a que Unidas Podemos se declara incompatible con los de Inés Arrimadas.

Sánchez intenta equilibrar entre ERC y Cs, e insiste en que pueden ser compatibles. Les dice a Bal y Rufián que el otro también puede tener razón

También a Bal le dio su respectiva ración, muy medida: "Si vamos con usted, estamos en el camino recto. Si vamos con esos a los que ustedes llaman injustamente populistas, vamos por el camino equivocado. La disyuntiva es falsa". El Gobierno que dirige no admite "lecciones", dijo, de quienes pactaron con el PP y la ultraderecha de Vox en Andalucía, Murcia y Madrid. Esa era la de cal. La de arena: "Le agradezco la disposición a los acuerdos. Han dado sentido a sus diez escaños, más útiles que 89 [los del PP], anteponiendo los intereses de país. Ojalá podamos seguir en ese camino". El propósito de Sánchez de continuar entendiéndose con Cs es claro. Mano tendida a Más País-Compromís, BNG, Coalición Canaria, Nueva Canarias, Partido Regionalista de Cantabria o Teruel Existe. Un abismo separa sin embargo a Sánchez de JxCAT y su portavoz, Laura Borràs, que centró su discurso en la protesta por la decisión de la Fiscalía de pedir al Supremo que los presos del 'procés' no salgan de la cárcel para trabajar.

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Del pleno de este miércoles salió otra nueva cita. A la XXI Conferencia de Presidentes de este viernes, presidida por el Rey, seguirá la número XXII, que se centrará en la preparación de la vuelta al cole, un momento delicado en la lucha contra la pandemia. En su turno final, Sánchez, para intentar atraerse al PNV, reivindicó la compatibilidad del diálogo bilateral con todas las comunidades, especialmente las forales, y la existencia de foros multilaterales como las conferencias de presidentes, que se han probado en este tiempo de lucha contra la pandemia como un instrumento que cree útil, pese a que algunos debates fueron "muy duros y difíciles". También Sánchez reivindicó, frente al PP y a Vox, la "contribución" a la democracia del Partido Comunista de España, más en una semana que ha visto la pérdida de su ex secretario general Paco Frutos, víctima de un cáncer. "Me siento más cerca de la España de Alberti, la Pasionaria y otros muchos comunistas que contribuyeron a la paz, la convivencia y la concordia".

Pero el presidente no dejó de despedirse sin aguijonear a Abascal: "Renuncie a sus merecidas vacaciones". Porque la moción sirve para cohesionar al Gobierno y que él mismo salga reforzado. El líder socialista deseó, como guinda, "salud" a sus señorías y a sus "seres queridos". Porque el parón estival de la política que ahora sobreviene será muy distinto a todos los demás. Por el covid.

Aprobado el dictamen de reactivación económica de los pactos de reconstrucción

Ahora sí. El Gobierno ha conseguido, a la segunda, que el dictamen sobre reactivación económica de los pactos de reconstrucción salga adelante. La semana pasada había prosperado por un solo voto, pero ese resultado tuvo que ser anulado por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, porque una diputada de Unidas Podemos que había pedido emitir su voto de manera telemática al final lo hizo de manera presencial, algo no permitido. 

De modo que este miércoles era la segunda oportunidad para ese texto. Y finalmente salió justo, como el Ejecutivo esperaba, pero salió. Por 172 apoyos, 169 noes y ocho abstenciones. Por tres votos de margen a favor de la mayoría gubernamental, por tanto. 

 

De la comisión de reconstrucción que se montó en el Congreso, por tanto, han quedado aprobados los dictámenes sobre sanidad, Unión Europea y reactivación económica. Fue tumbado, sin embargo, el de política social. En este último caso, por la disputa en torno a la educación concertada. 

El pleno del Congreso concluyó este 29 de julio al filo de las 16:00, tras casi siete horas de intenso debate en el hemiciclo. Y concluye con una victoria del Ejecutivo, con el reto de los Presupuestos aún por despejar y una moción de censura de Vox que puede ser oro molido. 

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