MALESTAR EN EL PSOE-M Y FALTA DE BANQUILLO

El PSOE aprieta a Gabilondo para que sea "más contundente" contra Díaz Ayuso

La dirección regional y Ferraz estiman que la presidenta, punta de lanza de Casado contra Sánchez, debe ser más combatida por el portavoz. En el entorno de este recuerdan que su estilo es el que es

Foto: El portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, el pasado 4 de junio en la Puerta del Sol. (EFE)
El portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, el pasado 4 de junio en la Puerta del Sol. (EFE)

No se le cuestiona su autoridad moral, su victoria en las urnas de 2019 después de 32 años de fracasos, que supiera empatizar con una federación muy compleja y acostumbrada a calentar el banquillo de la oposición. Pero hay malestar. Hay malestar en el PSOE de Madrid, y también en Ferraz, con su portavoz en la Asamblea autonómica, Ángel Gabilondo. Con su manera de hacer oposición a la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, que sobrevive y convive en un Gobierno en permanente tensión por su guerra con su socio de Ciudadanos. Se le pide "más contundencia", un "punto de agresividad", sin perder las formas, sin "meterse en el barro". Pero Gabilondo, y en esto coinciden todos, también su entorno más cercano, es como es, y tiene una visión de la política alejada de la crispación y del combate duro. No es su estilo y no lo será nunca.

Esa exigencia que se lanza al portavoz socialista en la Asamblea de Madrid desde 2015, al candidato del partido en las dos últimas elecciones autonómicas, es más que un comentario de pasillo, coinciden varias fuentes consultadas de primer nivel consultadas por El Confidencial. De hecho, se ha reflexionado sobre qué salida explorar en la ejecutiva del PSOE-M, liderada por José Manuel Franco, también delegado del Gobierno en Madrid desde el pasado febrero.

"Se le reclama más contundencia. Es un clamor. Tanto en el Gobierno de España como en el partido quieren una oposición más dura en la Asamblea. En la dirección hemos convenido que hace falta endurecer el tono dentro del grupo parlamentario y, como él no va a cambiar, lo que se acordó era buscar a alguien dentro que adoptase el papel de 'malo'. El problema que tenemos es que no es fácil", relata con pesadumbre un alto mando del PSOE-M muy próximo al líder regional. "No le podemos pedir una agresividad que no es natural en él, pero podemos tal vez buscar otros mecanismos para complementar su figura con mensajes contra Ayuso más acerados, buscar voces que complementen la de Ángel", sentencia otro responsable de la ejecutiva autonómica.

En la ejecutiva se convino que hacía falta endurecer el tono y, como Gabilondo "no va a cambiar", habría que "buscar a alguien dentro para el papel de 'malo"


Franco tiene una relación fluida con Gabilondo, y ya le ha trasladado de hecho, la necesidad de una mayor dureza. "Le hemos dicho que tenemos que ser más contundentes", indican en el entorno del barón del PSOE-M. Y ahí, en esa formulación, está una de las claves: en ese plural, en el 'tenemos'. Porque fuentes próximas al exministro de Educación insisten en que "en absoluto" Franco se ha dirigido a él "en esos términos" de exigencia. La línea de oposición seguida por Gabilondo, argumentan en su círculo, está "absolutamente coordinada con la cúpula regional y con Ferraz, porque además esa es lo que pidió Pedro Sánchez allá donde el PSOE estuviera o en el Gobierno o en la oposición".

"Sintonía" y "apoyo" de Franco

Desde la dirección regional señalan, sin embargo, que la "sintonía" y el "apoyo inequívoco" de Franco al portavoz —"no hacerlo sería malo para el PSOE"— no es óbice para que sí se sienta, en las alturas de la federación, la demanda de "más caña" contra Ayuso. "Incluso manteniendo su estilo. Lo que no puedes hacer es tenderle la mano a la presidenta y que ella te la muerda sistemáticamente", se sinceran fuentes próximas a Franco.

En el partido se le pide "un término medio", ni en el "barro" ni "blando". En el círculo del portavoz, dicen que la posición está coordinada con Franco y Ferraz

¿Qué se le pide, pues, a Gabilondo? "Un término medio", "ser duro y a la vez educado", coinciden distintos dirigentes consultados. "No le estamos pidiendo ni que se meta en el barro, ni que caiga en el estilo de oposición durísimo que hace Pablo Casado a Pedro Sánchez, ni que sea maleducado y bronco, pero tampoco una oposición tan blanda. Un equilibrio. Se puede ofrecer pactos y ser riguroso con Ayuso", resume un responsable. Otros son más exigentes: "La realidad, me atrevo a decir que mayoritaria en el partido, es que se quiere un 'poli' malo. Si él no quiere, pues que deje a otros hacerlo". No se le enseña, al menos por ahora, la puerta de salida, porque para la mayoría en el PSOE-M Gabilondo es su "mejor activo". Y casi su único referente institucional porque el grupo parlamentario, y ese es el problema estructural, "está descapitalizado".

En el círculo del portavoz, la perspectiva es distinta: "En mitad de la crisis sanitaria y de sus secuelas, hay que centrarse en los problemas de la gente. Los de la sanidad, los de la educación, los de los pequeños empresarios, los de los parados... Esa es la preocupación de Ángel, coordinada y consensuada con Franco y con el presidente del Gobierno. Es la misma".

El PSOE aprieta a Gabilondo para que sea "más contundente" contra Díaz Ayuso

En ese sentido, el núcleo de Gabilondo recuerda que Franco y él presentaron en la sede regional del partido, el pasado 22 de abril, su propuesta de pactos de reconstrucción, siguiendo al pie de la letra la demanda que había lanzado Sánchez al PSOE desde el pleno del Congreso. Lo que el líder socialista perseguía era replicar los Pactos de la Moncloa que él buscaba a nivel autonómico y local. Esa propuesta registrada por Gabilondo sigue su curso en la Asamblea —aún no se ha constituido una comisión similar a la que ya funciona en la Cámara Baja—, aunque Ayuso la ha despreciado abiertamente. No su vicepresidente, Ignacio Aguado, de Ciudadanos. La reconstrucción en manos de Podemos es "imposible", dijo la dirigente popular el pasado jueves: "Son peores que el virus". Virus que ha acabado con la vida de más de 27.000 personas en España, según las cifras de Sanidad.

La gestión de las residencias

"Los acuerdos han cuajado, de hecho, en otras comunidades y ayuntamientos, como en Castilla-La Mancha o en Aragón [gobernadas por el PSOE] o en Castilla y León [liderada por el PP]. No se entendería que nos entretuviéramos con otra cosa", reivindican. Los colaboradores del portavoz, además, niegan rotundamente que esté desaparecido, porque la actividad parlamentaria es intensa, así como su presencia en medios: 22 entrevistas desde el 26 de marzo —una de ellas, del 19 de mayo, con este diario—, más las intervenciones en el pleno de la Asamblea de los jueves, las Juntas de Portavoces de los martes y las reuniones sectoriales. En la cúpula le reconocen ese esfuerzo, pero advierten con preocupación que apenas destaca su labor de oposición, porque suelen despuntar más los portavoces de Más Madrid, Pablo Gómez Perpinyà, y de Unidas Podemos, Isa Serra.

El sábado, el PSOE-M subió un peldaño: pidió la dimisión del consejero de Sanidad tras la tormenta por las residencias. No hay censura a la vista

Este pasado sábado, sin embargo, el PSOE-M subió un escalón. Gabilondo reclamó a Ayuso el cese del consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero (PP), en plan tormenta por la gestión de la pandemia en las residencias, la zona cero del drama del covid-19, pues en ellas murieron más de 6.000 mayores. El responsable de Políticas Sociales del Ejecutivo autonómico, Alberto Reyero (Cs), llegó a cuestionar la legalidad de los protocolos aprobados por su Gobierno —por Sanidad, departamento al que Ayuso confirió la capacidad de mando único— para seleccionar qué ancianos en residencias podían ser trasladados al hospital. Los protocolos dejaban fuera a los pacientes de demencias avanzadas, de enfermedades terminales o grandes dependientes.

El consejero madrileño de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, el pasado 29 de mayo en la Asamblea. (EFE)
El consejero madrileño de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, el pasado 29 de mayo en la Asamblea. (EFE)

"Esta derivación debe basarse en criterios clínicos, que no discuto y que no me corresponde valorar. Pero considero al mismo tiempo que no deben existir unos criterios de exclusión basados en niveles de dependencia o discapacidad. No es ético y posiblemente no sea legal", aseguró el consejero naranja. Días después, se filtraron los correos que Reyero envió a Ruiz Escudero en los que advertía de que muchos residentes podían fallecer "de forma indigna". Lo ocurrido desató la enésima tormenta en el Ejecutivo regional entre los dos socios, que sucedía a la que ya provocó el episodio por el apartotel de Room Mate en el que vivió la presidenta durante la fase aguda de la pandemia.

El PSOE-M justificaba la petición de cese de Ruiz Escudero por la "grave desatención sanitaria" de los mayores residentes en geriátricos, por el "desempeño gravemente deficiente de su papel como mando único" y por el problema de "coordinación en la gestión". El partido, no obstante, reconocía la "dedicación y buena voluntad" del titular autonómico de Sanidad, así como su "actitud dialogante y sus formas siempre educadas y correctas". "Ha dado un paso, aunque le ha costado", apuntaban en el PSOE-M, aunque en la cúpula hay quienes creen llegado el momento de reclamar la dimisión de Ayuso. La moción de censura, que agitan Más Madrid y Unidas Podemos, no está aún en la hoja de ruta de los socialistas, aunque no la descarten para más adelante. "Los números no salen porque Ciudadanos no la apoyaría, y no podemos presentar una iniciativa que serviría solo para reforzar al Gobierno regional. Pero ya se verá", advierten fuentes próximas a Gabilondo. Las izquierdas de PSOE (37), Más Madrid (20) y UP (7) suman 64 escaños, por los 68 de PP (30), Cs (26) y Vox (12). "Ángel no va a salir mañana a tirarse al cuello de Ayuso. No lo ha hecho en su vida. Actúa de otra manera, y es su singularidad y su valor".

Dirección en el grupo sin remodelar

En el entorno del portavoz recuerdan que precisamente "su estilo y su visión de la política" es lo que hizo a los socialistas vencer en unas autonómicas, las de mayo de 2019, por primera vez desde 1987. Un mérito que en el partido reconocen. Como le agradecen que tomara las riendas de la candidatura en febrero de 2015, en un momento crítico, cuando Sánchez defenestró a Tomás Gómez. Desde entonces, ha sabido conectar, hasta con fino sentido del humor, con una federación convulsa y sin apenas cantera ni liderazgos. Gabilondo, catedrático de Metafísica, exministro de Educación, exrector universitario, ha tirado de un talante tranquilo, sin estridencias, metódico, incluso presidencial, sin ambiciones personales dentro de un partido en el que no ha querido militar.

La cúpula no tiene por ahora forma de reforzar a Gabilondo. Los tres pesos pesados (Uribes, Llop y Llanos Castellanos) salieron a otros destinos

La carencia de cuadros potentes explica que la dirección no tenga forma, por ahora, de reforzar a Gabilondo. Es más, ni siquiera se ha reestructurado la cúpula del grupo en la Asamblea después de que dejaran su escaño tres diputados con peso y a los que el PSOE veía con proyección de futuro: José Manuel Rodríguez Uribes —que ejercía de dos del portavoz—, que pasó a integrar el Gobierno de Sánchez como su ministro de Cultura y Deporte; Pilar Llop, elegida para presidir el Senado, y Llanos Castellanos, aupada a la presidencia de Patrimonio Nacional.

La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, con el portavoz socialista, Ángel Gabilondo, el pasado 4 de junio antes de su reunión en la Puerta del Sol, sede de la Comunidad de Madrid. (EFE)
La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, con el portavoz socialista, Ángel Gabilondo, el pasado 4 de junio antes de su reunión en la Puerta del Sol, sede de la Comunidad de Madrid. (EFE)

La dirección del grupo está ocupada, ahora mismo, por Gabilondo y por los parlamentarios Pilar Sánchez Acera, Carmen Mena, José Cepeda (también senador) y Modesto Nolla como presidente, además de los miembros de la Mesa Diego Cruz y Nani Moya. Todos, en líneas generales, salvo Sánchez Acera, Cepeda o Nolla, con un perfil público bastante discreto. En la anterior legislatura, Gabilondo se complementaba con Franco como portavoz adjunto, pero este saltó como diputado al Congreso tras las elecciones del 28-A y del 10-N, y posteriormente a la Delegación del Gobierno. Con su cargo institucional (y más ahora que está imputado en la investigación judicial del 8-M), Franco no puede ejercer la labor de 'poli' malo y de látigo contra Ayuso. "La oposición se hace en la Asamblea, no fuera de ella", ha advertido Sánchez a la cúpula de la federación, según narran en las alturas de la ejecutiva autonómica.

En Ferraz son conscientes del malestar latente en el PSOE-M con Gabilondo. Y comparten que falta más contundencia. De hecho, fuentes de la cúpula federal y de la regional relatan que, en los días en los que se sucedían los ataques de Ayuso contra Sánchez porque Madrid no progresaba de fase, se sucedieron las llamadas entre las dos direcciones porque se entendía que había que darle una respuesta desde el partido.

La salida de Simancas

"Y como Ángel no salía", cuentan en Ferraz, "tuvimos que sacar a Rafa Simancas", exsecretario regional, diputado en el Congreso por Madrid y número dos del grupo. Simancas se descolgó con unas aseveraciones muy criticadas por los populares: dijo que si en España hay tantos fallecidos y tantos contagiados por covid-19 es porque está la Comunidad de Madrid, y "algo habrán tenido que ver la gestión del PP en la sanidad pública y en las residencias de mayores". "¿A qué espera Ángel para meter caña? ¿Nos imaginamos que el PP hiciera lo mismo si nosotros presidiéramos Madrid?", se pregunta un miembro de la dirección de Sánchez.

Gabilondo probablemente no repetirá ya como candidato en 2023, pero su promoción a defensor del pueblo se complica por la falta de mayorías

En el PSOE-M señalan que Sánchez también ha conversado con Gabilondo para pedirle un punto más de rotundidad. Desde el círculo del portavoz se responde que aunque la relación con el presidente es fluida, no le ha hecho ese requerimiento. En Ferraz, sin embargo, convergen con las tesis del PSOE-M: al exministro le falta "sangre". La reflexión es que este es un momento singular, que Ayuso es la punta de lanza de Casado, la principal oposición institucional que tiene Sánchez, con un estilo que nada se parece al de otros barones del PP como Alberto Núñez Feijóo, Juanma Moreno o Alfonso Fernández Mañueco.

Pepu Hernández, con la edil socialista Enma López, el pasado 29 de mayo en el ayuntamiento. (EFE)
Pepu Hernández, con la edil socialista Enma López, el pasado 29 de mayo en el ayuntamiento. (EFE)

En el partido se asume que Gabilondo, de 71 años, probablemente no repetirá ya como candidato para las autonómicas de 2023. De hecho, la idea original era buscarle un nuevo acomodo. Una plaza que se ha barajado mucho para él es la de defensor del pueblo, que también gusta al portavoz. Pero para ser elegido necesita una mayoría de tres quintos de Congreso y Senado, algo inviable sin el concurso del PP. Entretanto, el exministro seguirá en su puesto. Franco no quiere relevarlo, por su valía y "porque no hay nadie ahora mismo con el carisma suficiente", indican desde el círculo del barón regional.

El problema del PSOE-M trasciende al malestar, puntual o no, con Gabilondo. Porque, como reconocen en la misma dirección y en Ferraz, no hay banquillo. Ni en el grupo —ahora todos se echan las manos a la cabeza con las listas en 2019, en las que el candidato intervino muy poco—, ni en el partido. Ni tampoco, por cierto, en el Grupo Municipal en el Ayuntamiento de Madrid: es seguro que el último aspirante, Pepu Hernández, que fue elegido a dedo por Sánchez y que cosechó el peor resultado de la historia reciente del PSOE en la capital, no repetirá. Para 2023 habrá que escoger nuevos candidatos en ambas instituciones. Y nadie sabe muy bien quiénes serán postulados y a quiénes señalará el presidente. Ahora algunos piden designar con tiempo a los cabezas de cartel, buscar perfiles distintos. Pero todo está en el aire. Más ahora. Y quedan un congreso federal y otro regional por delante, que no llegarán hasta 2021.

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