VICTORIA EN LOCALES, AUTONÓMICAS Y EUROPEAS

El PSOE tiñe de rojo municipios y 10 CCAA, pero no conquista Madrid y peligra Aragón

El PSOE es primero en todas las regiones, salvo Navarra y Cantabria, aunque de entrada podría gobernar solo en seis, porque en Madrid, Aragón, Murcia y Castilla y León suman las derechas

Foto: Pedro Sánchez, con Josep Borrell, en la noche electoral de este 26-M, en Ferraz. (Reuters)
Pedro Sánchez, con Josep Borrell, en la noche electoral de este 26-M, en Ferraz. (Reuters)

No. El PSOE no remató la "faena". El principal reclamo de Pedro Sánchez durante toda su campaña del 26-M no se cumplió. Los electores hicieron a los socialistas ganadores en las tres urnas —municipales, autonómicas y europeas—, incluso podrán gobernar en Canarias y La Rioja. El saldo cuantitativo no salió mal. Salió, de hecho, muy bien. Pero la gran ambición, conquistar la Comunidad de Madrid después de 24 años de dominio absoluto del PP, se perdió, una vez más. Y el ayuntamiento de la capital, que parecía más seguro, también escapó a manos de la derecha. Y Aragón, que 'a priori' era un feudo bastante seguro, también podría caer. Victoria, sí, pero amarga. Más amarga de la cuenta. Más de lo esperado. Porque pese a la apelación rotunda del presidente a PP y Ciudadanos para que no pacten con Vox, sabía de sobra que allá donde las derechas sumen, podrán arrebatarle gobiernos.

El PSOE volvió a ganar las elecciones locales por primera vez desde 2003. Obtuvo 6,6 millones de votos, un 29,26%. Un porcentaje muy semejante al de las generales de hace un mes (28,78%). En las europeas, nuevo tanto para Ferraz, con un resultado espectacular: un 32,84% de las papeletas y 20 eurodiputados (por el 23% y los 14 escaños de los comicios anteriores, los de 2014), 12,71 puntos y ocho escaños por delante del PP. Y en las autonómicas, los socialistas se posicionaron como primera fuerza en 10 de las 12 comunidades que celebraban comicios. En todas, por tanto, salvo en Navarra y Cantabria. Además, el partido recuperó sus mayorías absolutas en Castilla-La Mancha y Extremadura. En ninguna de estas dos comunidades, por cierto, entra Vox.

El PSOE llegaba a este 26-M con cinco presidentes autonómicos. Con seguridad, podrán mantener sus gobiernos el manchego Emiliano García-Page (que barre por completo a Podemos) y el extremeño Guillermo Fernández Vara, además de la balear Francina Armengol. Y en Asturias, el partido retendrá el Ejecutivo autonómico, aunque con otra cara: el sucesor de Javier Fernández es Adrián Barbón. Pero el aragonés Javier Lambán está muy cerca de perder su comunidad: su suma con Podemos, Chunta Aragonesista e IU se queda a un escaño de la mayoría absoluta (34), y es muy probable que la suma de PP, Ciudadanos y Vox más el Partido Aragonés —socio de los populares en las últimas generales— le arrebate el Gobierno. A cambio, el PSOE podrá hacerse con La Rioja —en alianza con los morados—, de la mano de Concha Andreu, y Canarias —bien buscando ententes con la izquierda o bien con Coalición Canaria—, con Ángel Víctor Torres al frente.

Pero esa salva de buenos datos (y algunos malos) quedó totalmente empañada por la frustración que se vivió en Madrid. El PSOE aspiraba a reconquistar el Gobierno regional, que perdió hace 24 años, y a posibilitar la suma de la izquierda en la capital. Pero ni una cosa ni la otra. Su único galón, no menor, fue ganar en votos y escaños en la comunidad, cosa que no ocurría desde 1987. Ángel Gabilondo, la apuesta más mimada por Sánchez junto con el candidato municipal, Pepu Hernández, consiguió un 27,40% de los votos y 37 escaños (los mismos asientos en la Asamblea, aunque con una pequeña mejora en sufragios, porque tuvo entonces un 25,43%). Más Madrid, el partido montado por Íñigo Errejón y Manuela Carmena, se hizo con 20 parlamentarios, y Podemos, el gran perdedor, se quedó con solo siete actas: 64 asientos en total, a tres de la mayoría absoluta. El PP, por tanto, podrá retener su feudo más valioso, su joya de la corona, aunque aliándose con Cs y la ultraderecha de Vox.

Fracaso de Pepu Hernández

En el Ayuntamiento de Madrid, otro desastre sin paliativos. Carmena ya no podrá renovar su mandato como regidora. Ella ganó en votos (30,93%) y ediles (19), pero en este caso el PSOE, con Pepu Hernández como cabeza de cartel, se estrelló. Logró solo ocho concejales, uno menos que los que obtuvo Antonio Miguel Carmona en 2015. El de hace cuatro años ya era el peor resultado histórico de los socialistas. El de 2019 lo empeora: es cuarta fuerza en la ciudad, por detrás de Más Madrid, PP y Cs, y encima pierde votos (del 15,27% al 13,72%) y escaños (de nueve a ocho). La suma es insuficiente. PP, Cs y Vox se harán con el principal consistorio de España. Madrid se convertía en la tabla de salvación de Pablo Casado, y también en un imposible pantano para la izquierda. IU-Madrid En Pie, lista a la que Pablo Iglesias apoyó explícitamente en el último tirón de la campaña, no logró billete en el palacio de Cibeles: sus votos (42.855, un 2,63%) fueron a la basura.

El PSOE firma dos mayorías absolutas en dos de sus feudos históricos, C-LM y Extremadura, afianza Baleares y mejora mucho en Asturias

El patinazo insólito e inesperado en Madrid eclipsó el triunfo general del PSOE en la triple urna. Los socialistas firmaron las dos citadas mayorías absolutas en Castilla-La Mancha (19 de 33 diputados, un 44,11%) y Extremadura (34 de 65, un 46,73%), dos bastiones históricos. Mejoraron muy sustancialmente en Asturias (de 14 a 20 escaños, y le bastará a Barbón sumar con Podemos), y ganaron por primera vez en Baleares (sube de 14 a 19 escaños), y Francina Armengol, líder del PSIB, podrá continuar en el Gobierno apoyada en Podemos, los nacionalistas de MÉS y Gent x Formentera-PSIB, con 32 de los 59 asientos de la Cámara.

En Castilla y León, coto máximo del PP, se anotaron un triunfo claro (35 procuradores, a solo seis de la mayoría absoluta), pero que puede ser un triunfo baldío: Ciudadanos tendrá la llave y decidirá si gobierna el PP o bien el socialista Luis Tudanca. Cambio después de 32 años de hegemonía popular o continuidad. En Murcia, tres cuartos de lo mismo, los naranjas determinarán si dan paso al vuelco y dejan el Ejecutivo en manos del PSOE (pasa de 13 a 17 actas), con Diego Conesa al frente, o reeditan su entente con el PP. Aquí, de nuevo, hubo otro dato para la historia: fin a 24 años de hegemonía popular. En Aragón, Javier Lambán no tiene mayoría absoluta con un descalabrado Podemos, CHA e IU, pero sí sumaría con Cs. Albert Rivera tendrá que dilucidar si en todos aquellos puntos donde tenga la llave de la gobernabilidad se la cede al PP, con quien compite por el liderazgo de la derecha, o concede algunos ejecutivos a los socialistas. El PAR, socio del PP en generales pero que ha sumado con populares y socialistas a lo largo de su historia, también puede inclinar la balanza.

El PSOE tiñe de rojo municipios y 10 CCAA, pero no conquista Madrid y peligra Aragón

En Cantabria, el Partido Regionalista de Cantabria de Miguel Ángel Revilla, vencedor de los comicios, podrá cogobernar de nuevo con los socialistas. En Navarra, la formación de Sánchez experimenta una gran subida y se coloca segunda (de siete a 11 diputados), pero allí las sumas no serán fáciles, porque las derechas de PP, UPN y Ciudadanos no llegan a la mayoría absoluta, pero tampoco alcanza ese umbral el cuatripartito que ha estado al frente de la comunidad foral en los últimos cuatro años, así que los socialistas serán la llave.

La principal ciudad que pilotará el PSOE será Sevilla, en la que Juan Espadas gana, aunque sin mayoría absoluta. La federación de Susana Díaz cosecha un resultado bastante agridulce, porque, pese a ser primera fuerza (36,91% de los votos), en realidad solo tendrá como gobiernos seguros de capitales de provincia Sevilla y Huelva, ya que Córdoba y Granada pasarían a la derecha si cuajan los pactos de PP, Cs y Vox. En Zaragoza, Pilar Alegría no podrá recuperar las riendas de la alcaldía: la socialista es primera fuerza, pero no alcanza su suma con el resto de formaciones progresistas. Se queda a un solo edil. En Asturias, el PSOE perderá Oviedo si se consuma la entente de las tres derechas pero a cambio recupera su bastión clásico, Gijón, de la mano de Unidas Podemos.

Los socialistas sí se apuntan un gran triunfo en Galicia: arrasan en Vigo —de 17 a 20 ediles, de un total de 27, y un 67,64% de las papeletas— y coparían las alcaldías de Santiago, A Coruña, Lugo y Ferrol, y tendrían opciones en Ourense. Las mareas son arrastradas por la fuerza del PSdeG. En realidad, de los llamados 'ayuntamientos del cambio', aquellos en los que la marca local de Podemos se hizo con el bastón de mando, solo queda en pie Cádiz, con un Kichi al borde de la mayoría absoluta. Se puede añadir Valencia, con Joan Ribó, de Compromís, que podrá continuar cuatro años más con el apoyo del partido de Sánchez. El PSC firma un gran resultado en Cataluña —segundo en toda la comunidad— y es tercero en Barcelona. En Valladolid, Óscar Puente, portavoz de la ejecutiva federal y uno de los hombres de Sánchez, podrá continuar al frente del consistorio. Igual que Augusto Hidalgo en Las Palmas. José Hila podrá volver a pilotar el Ayuntamiento de Palma, como ocurrió entre 2015 y 2017. En Soria, mayoría absoluta del PSOE. En Toledo, Milagros Tolón se acerca a ella. En otras ciudades como Badajoz, donde la derecha ha gobernado los últimos 24 años, el PSOE gana, pero la mayoría absoluta la tienen las derechas. Una situación parecida se da en Cáceres. En definitiva, España se tiñe de rojo, pero en algunos puntos puede ocurrir lo contrario que sucedió en 2015: entonces el PP ganó en las urnas, pero los pactos de las izquierdas le arrebataron poder institucional. Ahora, una derecha fragmentada en tres siglas (PP, Cs y Vox) puede conquistar capitales y CCAA al partido del puño y la rosa.

Expresión de la derrota

En realidad, algo de ese sabor de la victoria amarga se rumiaba en la sede federal desde primera hora de la tarde. No había allí apenas militantes, y sí muchos periodistas. Y pese a que las encuestas anticipaban un muy buen resultado —con victoria de la Comunidad de Madrid, el gran trofeo—, en la dirección hablaban de "optimismo moderado". Sánchez compareció antes de que se conociese el escrutinio final en la primera región de España, consciente de que prefería no ser el heraldo de las malas noticias, pero su rostro y el de su equipo lo decían todo. No estaba siendo una buena noche. El lenguaje no verbal, de hecho, era el de la derrota.

El PSOE tiñe de rojo municipios y 10 CCAA, pero no conquista Madrid y peligra Aragón

Sánchez se felicitó de la victoria "de largo" del PSOE en las municipales, las autonómicas y las europeas, y enseguida insertó su mensaje: "Apelo a la responsabilidad de los líderes nacionales para no dejar en manos de la ultraderecha la estabilidad de gobiernos municipales y autonómicos. Es hora de que se levante el cordón sanitario al PSOE, que ha ganado rotundamente las elecciones", enunció, en una comparecencia sin preguntas y rodeados, con semblante serio, del candidato a las europeas, Josep Borrell; su número dos, Iratxe García; la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo; varios de sus ministros; el secretario de Organización, y los diputados nacionales y miembros de la dirección Santos Cerdán y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y la presidenta del partido y vicepresidenta primera del Senado, Cristina Narbona.

El PSOE tiñe de rojo municipios y 10 CCAA, pero no conquista Madrid y peligra Aragón

"En aquellas administraciones en las que la primera fuerza política no pueda gobernar, será porque la derecha del PP y Ciudadanos pacta con la ultraderecha", subrayó, consciente de que eso es lo que puede ocurrir en las próximas semanas. Y hay sobrados ejemplos. Esas alianzas con Vox, que no serán entendidas por los partidos liberales ni por los conservadores, sostuvo, van en contra del "mensaje y la voluntad inequívoca que han expresado los españoles en los tres niveles, en favor de avanzar, no retroceder, y no sostener la estabilidad de un Gobierno en la ultraderecha". Pero esa apelación puede caer en el olvido. Este 26-M se jugaba mucho poder, y como siempre, advirtió el jefe del Ejecutivo en funciones, no basta con "ganar" sino que el objetivo es "gobernar". Meta que se derrumba en muchos sitios. Y, singular y dolorosamente para el PSOE, en Madrid.

Eso sí, el PSOE se convierte en un referente para la familia socialdemócrata europea. La delegación española (20 miembros), con Josep Borrell a la cabeza, se convertirá en la primera del grupo de S&D, por delante de la italiana (19) y la alemana (16). El PSOE no ganaba las europeas desde 2004, precisamente con Borrell como candidato.

El catastrófico resultado de Podemos el 26-M aleja la posibilidad de un cogobierno con Iglesias: los morados, dice Ferraz, "no están para pedir" nada

La otra derivada afecta a la gobernabilidad del Estado. Podemos se hace más prescindible. Pablo Iglesias concebía este 26-M como el impulso que necesitaba para empujar más fuerte hacia un Ejecutivo de coalición. Pero no ocurrirá. Al menos, de entrada. El PSOE tiene más cerca continuar en la Moncloa y en solitario. Y los morados "no están para pedir" ministerios, mascullaba ya de madrugada un miembro de la cúpula. A partir de este lunes, cuando está convocada la ejecutiva federal, se analizarán los resultados con más calma, pero la elección de Sánchez adquiere otro color. Prosperará, con casi completa seguridad, pero con menos ataduras probablemente con Podemos.

Elecciones Municipales y Autonómicas

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