LA TEMPERATURA ANTES DE LA INVESTIDURA

Ni alarma, ni angustia: los barones siguen "a la expectativa" del posible acuerdo con ERC

En el PSOE no gusta que Esquerra sea compañera de viaje, pero se asume que es la única opción. Los líderes territoriales dicen confiar en Sánchez y esperan con "precaución" el contenido del pacto

Foto: Pedro Sánchez conversa con Adriana Lastra, el pasado 3 de diciembre, en la constitución del Congreso de la XIV Legislatura. (EFE)
Pedro Sánchez conversa con Adriana Lastra, el pasado 3 de diciembre, en la constitución del Congreso de la XIV Legislatura. (EFE)
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"Ninguna inquietud especial". Un presidente autonómico socialista resume el sentir que se repite en muchas federaciones del partido. Se ha digerido sin problemas el probable y futuro Gobierno de coalición de Pedro Sánchez con Unidas Podemos y se aprueba la búsqueda de ese acuerdo con Esquerra Republicana de Catalunya que proporcione la abstención de sus 13 diputados y acabe con la interinidad en la que el país vive sumergido desde hace casi ocho meses.

En el PSOE no gusta la formación independentista como compañera de viaje, pero por el momento se asume que es la única vía disponible y que el presidente no pondrá en riesgo ni la unidad de España ni la supervivencia del partido. No se percibe en las cúpulas territoriales ni angustia, ni psicosis colectiva, ni alarma. Los barones, eso sí, están a la expectativa de que se cierre ese pacto con ERC para conocer los detalles. Algunos, los más refractarios, sí hablan de "precaución", de "cautela", incluso de "desolación", pero no son la mayoría, y todos, en cualquier caso, se mantendrán alineados con Sánchez, a los que él y su núcleo duro informan periódicamente. El temor a la dependencia de la formación de Oriol Junqueras sigue estando presente, pero tamizado por el baño de realidad, por la "constatación" de que no hay alternativa y la convicción de que no caben terceras elecciones. "El PSOE tiene muy claras las líneas rojas y sabe perfectamente hasta dónde puede llegar. Siempre hemos apostado por el diálogo dentro de la Constitución", incide una presidenta autonómica.

Las negociaciones para la investidura podrían entrar en los próximos días en su fase final si la reunión de las delegaciones de PSOE y ERC del próximo 10 de diciembre, y en Barcelona, continúa allanando el camino y acercando posturas. De hecho, la dirección seguirá apretando a los de Junqueras para que el debate arranque o el 16 de diciembre —opción en teoría más difícil— o bien justo después de Navidad, a fin de que Sánchez pueda recibir la confianza del Congreso antes del día 31, Nochevieja. La expectativa de un acuerdo próximo con ERC no ha acrecentado, al menos por ahora, la ansiedad interna, según reiteran a este periódico distintos dirigentes territoriales de máximo nivel a este periódico. En Ferraz, mientras, subrayan que el partido está controlado y "tranquilo". De hecho, el jefe del Ejecutivo en funciones señaló a los periodistas, en conversación informal con ellos en el Congreso, con motivo del 41º aniversario de la Constitución, que el PSOE estaba "bien" y unido y no había tensiones por el diálogo con ERC.

"El PSOE tiene claras las líneas rojas y sabe hasta dónde puede llegar. Siempre hemos apostado por el diálogo en la Constitución", dice una baronesa

En los últimos días, él mismo había lanzado mensajes más en clave de consumo interno en sus escasas apariciones públicas. El lunes, en el marco de la cumbre del clima (COP25) en Madrid, remarcó que la investidura y la gobernabilidad dependen no solo de PSOE y Unidas Podemos, sino de "todas" las fuerzas. Emplazó así a las derechas a que abandonen su actitud de bloqueo y echen una mano puesto que no pueden configurar un bloque alternativo. Esas palabras no se compadecen con los hechos, puesto que ni él ni su equipo están buscando activamente la abstención de PP y Ciudadanos. Pero sí cumplían con la demanda de algunos barones, que entendían que había que acorralar más a populares y naranjas para armar mejor el relato, que ambos sintieran la misma presión que padeció el PSOE en 2016, que finalmente se abrió en canal y acabó absteniéndose. El miércoles, Sánchez garantizó que, si llegara el acuerdo con ERC, este quedaría dentro de la Constitución y la legalidad y sería "público".

Extremar el cuidado

El presidente ha ido informando someramente de sus movimientos a los barones regionales, como varios de ellos reconocen a este diario. Las conversaciones las ha conducido él mismo o bien las ha delegado en sus máximos colaboradores: la vicesecretaria general, Adriana Lastra —la dirigente que pilota las negociaciones de investidura—; el secretario de Organización, José Luis Ábalos, y el responsable de Coordinación Territorial, Santos Cerdán. Los cuatro no solo orientan sobre la evolución de las reuniones con ERC, sino también con otras formaciones, como por ejemplo el PNV, que afectan directamente a los socialistas vascos, sus socios en el Gobierno de Euskadi.

Sánchez ha ido informando a los barones, y también han hecho esa tarea Lastra, Ábalos y Cerdán. No detallan, pero sí les cuentan sus impresiones

La comunicación con las federaciones es fluida. Incluida Andalucía. "Pedro habla con Susana [Díaz] casi todos los días, y nos cuentan todo, pero es Ferraz quien debe decir, lógicamente", indican desde el círculo de la expresidenta de la Junta. Distintos mandos regionales reconocen que Sánchez y su equipo no proporcionan demasiados detalles, que la información real escasea, pero añaden que es "normal", entienden que sea así para no perjudicar la negociación, justo cuando se halla en un momento delicado. "No puede haber minuto y resultado", dice una baronesa. La obsesión de Ferraz y la Moncloa es que nada se filtre, que no haya cruce de declaraciones, que nada haga estallar las conversaciones. El viernes, en el Congreso, el líder socialista pudo comentar brevemente la marcha de los contactos con ERC con los presidentes que viajaron hasta Madrid —Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Guillermo Fernández Vara (Extremadura), Ángel Víctor Torres (Canarias), María Chivite (Navarra) y Concha Andreu (La Rioja)—. A ellos les trasladó la sensación de optimismo que también remarcó a los periodistas.

Los presidentes socialistas de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y Navarra, María Chivite, este 6 de diciembre en el Congreso. (EFE)
Los presidentes socialistas de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y Navarra, María Chivite, este 6 de diciembre en el Congreso. (EFE)

"De verdad que no me inquieta el acuerdo con ERC, si llega, y me siento suficientemente informado", indica un presidente autonómico. "Hablamos este viernes y bien. Y también nos llamamos. No tengo ninguna inquietud especial ni tampoco la hay en el partido. Estoy convencido de que Pedro no hará ninguna locura. Lo que hay es confianza en él", abunda otro jefe de un Ejecutivo regional. Un tercero, más distante de la línea oficial, también admite los contactos con Ferraz: "Nos cuentan lo que previamente ha salido en la prensa. Pero no se lo reprocho".

El clima ha tornado del pesimismo de hace dos semanas, antes de que hubieran arrancado formalmente las negociaciones con ERC, a la expectativa. Los territorios ya cuentan con que habrá investidura de Sánchez. Si no pudiera ser en diciembre, la fecha por la que empujan PSOE y Unidas Podemos, sería en enero. "Pedro ha tenido que improvisar una solución que fue la que quiso evitar con las segundas elecciones", el depender de los soberanistas, analiza un cargo manchego. "Estamos expectantes con lo que pueda salir de ese escenario. Precaución y prevención por las exigencias de los independentistas. No nos fiamos nada de ellos", continúa este dirigente.

"Los límites están claros"

Page ha sido el barón que en estas semanas ha lanzado más mensajes preventivos, el que más ha alertado contra la dependencia de ERC, el que más ha hecho hincapié, junto con el aragonés Javier Lambán, en la presión a PP y Cs para que se abstengan, para que la gobernabilidad no recaiga en los hombros de las formaciones separatistas. En ellos pesa, además de una convicción personal —su combate al separatismo ha sido una constante en su trayectoria, y son menos sensibles al nacionalismo que otros barones como el valenciano Ximo Puig o la balear Francina Armengol—, su conocimiento de sus electorados, menos proclives a un entendimiento con ERC. "Estamos entre desolados y aterrorizados, pero ya hemos dicho lo que pensamos y lo que deseamos, y las cosas no caminan en esa dirección. Quizá los equivocados somos nosotros", reflexionan desde las alturas del PSOE aragonés.

"Estamos entre desolados y aterrorizados, pero ya dijimos lo que pensamos y deseamos, y las cosas no van en esa dirección", apuntan en Aragón

En este grupo también se alistaba Fernández Vara, un paso por detrás, pero desde su entorno insisten en que no hay "preocupación, de momento" y sí "esperanza". "ERC está en una encrucijada monosalida", porque no puede abocar al país a unas terceras elecciones que engordaran a la derecha, y en particular a Vox, indica un diputado próximo al presidente de la Junta. "Todos, ellos y nosotros, estamos obligados a entendernos. ERC tiene más vértigo. Nosotros somos conscientes de los límites. Ellos han de desandar parte de lo andado, inexorablemente. Nadie va a hacer ninguna locura. El Gobierno no puede ni debe hacerla, el PSOE nunca irá a ese escenario de locura. Los límites están claros", continúa este mismo parlamentario.

Ni alarma, ni angustia: los barones siguen "a la expectativa" del posible acuerdo con ERC

"Estamos a la espera de acontecimientos —tercian por su parte fuentes del entorno de Díaz—. A PP y Cs se les llena la boca hablando de España y luego no hacen nada. Si tanto les preocupa que el futuro Gobierno dependa de ERC, que se abstengan. El presidente ya ha dicho que no hará nada que se salga fuera de la Constitución y del Estatut. No va a hacer nada que se salga de esos márgenes. Hay que confiar en él y en los negociadores". Para entender la posición andaluza, históricamente más beligerante con Sánchez por su acercamiento a los nacionalistas, es necesario tener en cuenta en la ecuación la debilidad de Díaz, sostenida por Ferraz al menos hasta el próximo congreso regional, que en principio no llegará hasta el verano de 2020. El PSOE-A está comido más por las urgencias internas, por la mochila cada vez más pesada que carga la baronesa tras la sentencia de los ERE y las dificultades para hacer oposición.

En las federaciones socialistas se ha impuesto, pues, una cierta sensación de realismo. "A mí no me preocupa la relación con ERC lo más mínimo. Confío plenamente en nuestra comision negociadora. Y lo que quiero, nos urge y nos preocupa en Asturias es que haya un Gobierno cuanto antes. Es lo que nos preocupa", indican fuentes muy próximas al presidente del Principado, Adrián Barbón. "No me inquieta nada —conviene un barón autonómico—. El PSOE es garantía de España. El 28-A hubo una posibilidad muy clara en España de suma con Ciudadanos, que no fue posible por ellos y por los poderes que ahora se asustan de la única opción posible. Ahora toca hacer Gobierno y esa es la opción". Ya no se apremia más al secretario general a que empuje más a la derecha, porque Pablo Casado "no deja de dar portazos".

La posición de los barones, estén más o menos en línea con Ferraz, es distinta a la de otros dirigentes históricos, mucho más combativos con Sánchez, como Felipe González, Alfonso Guerra o Juan Carlos Rodríguez Ibarra, no así José Bono. Pero el influjo de los veteranos, sin mando orgánico, es más limitado.

"A todos nos preocupa el día después"

Los dirigentes autonómicos esperan que el precio puesto por ERC no sea muy alto, porque las maniobras del futuro Ejecutivo serán limitadas. Ya Sánchez dijo que veía lejana una reforma estatutaria o constitucional. "Lo que hace falta en Cataluña es desescalar y normalizar la convivencia, y eso lo podemos hacer. Yo intentaría medios más fáciles y con menos riesgos para recuperar la conexión política con el Estatut por parte de los sectores independentistas", opina una secretaria general.

"No tengo ninguna inquietud especial ni tampoco la hay en el partido. Estoy convencido de que Pedro no hará ninguna locura", señala un presidente regional

De cualquier modo, en Ferraz y fuera de ella se asume que lo más complicado no será la investidura, sino el día después. Lastra y sus dos compañeros que se sientan en la mesa con ERC, José Luis Ábalos y Salvador Illa, secretarios de Organización de PSOE y PSC, intentan ligar ambas cuestiones. La reelección de Sánchez y la gobernabilidad. O sea, los Presupuestos. Pero todos son conscientes de que la formación de Junqueras es volátil y asustadiza, y puede virar en el momento más inesperado, como sucedió con las cuentas del Estado de 2019, que provocaron el anticipo electoral del 28 de abril. Pero también se ha digerido que lo importante es que el Ejecutivo eche a andar, para a partir de ahí ir tejiendo alianzas en cada iniciativa, sin descartar PP y Cs. En concreto, Sánchez apeló a los naranjas el viernes a que ayuden a la gobernación del país para que recuperen la centralidad que perdieron.

"Lo que ha pasado —explican en el cuartel general de los socialistas— no es tanto que haya bajado la inquietud, sino que se ha acabado aceptando que este es el único camino, dentro del marco que ya se había aceptado, que no puede haber terceras elecciones de ninguna manera. Entonces, lo urgente es tener Gobierno y luego ya veremos. A todos nos preocupa el día después. Al principio irá más o menos bien, con Podemos controlado, pero en unos meses, veremos".

Así como el factor ERC no entusiasma a nadie, la entrada de los morados en el Gobierno se ha metabolizado sin mayores problemas. Dirigentes del partido sostienen que será Pablo Iglesias quien tendrá que asumir más contradicciones y aceptar renuncias al poner un pie en la Administración. Hasta ahora, no ha habido ruido. De hecho, Sánchez agradeció el viernes el comportamiento de sus socios y el alineamiento en las posiciones políticas. Se mostró "ilusionado" con su Ejecutivo bicolor, cuyo organigrama tiene ya prácticamente cerrado y al que solo le quedaría ultimar su programa de legislatura.

En Ferraz subrayan que "no hay problemas con los territorios". "Saben de sobra que no daremos ningún paso que sobrepase la Constitución", arguyen

"Saben de sobra que no daremos ningún paso que sobrepase la Constitución. No hay problemas con los territorios. Ni siquiera con Castilla-La Mancha o Aragón. Están bien", recalca una responsable de primer nivel en Ferraz. La dirección prevé convocar al comité federal, el máximo escalón de poder entre congresos, antes del debate de investidura, pero es muy poco probable que el partido se levante contra Sánchez. En primer lugar, porque él controla el órgano sin dificultad. Dos, porque la militancia se pronunció de manera masiva, con un respaldo del 92%, a favor del acuerdo con UP. Y tres, porque el actual PSOE es muy distinto a aquel que derribó a Sánchez en 2016. El líder salió reforzado de las primarias, y se blindó tras conquistar la Moncloa. La mecánica interna mutó. Para los críticos, el partido, como era antes, con sus pesos y contrapesos, "ha desaparecido", "no existe". Para otros, está puesto en hora con su secretario general. Para nadie es asumible ninguna guerra interna. Y, al menos hasta ahora, ni se está alimentando ni se va a desencadenar.

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