LAS PALABRAS DE SÁNCHEZ PROVOCARON MALESTAR

Gobierno y PSOE extreman la prudencia para no malograr la negociación con ERC

Los socialistas miden cada una de sus palabras para no incomodar a los republicanos. Mientras, el Ejecutivo mantiene en barbecho un eventual recurso contra la resolución soberanista del Parlament

Foto: Pedro Sánchez, durante la cumbre de la OTAN en Watford, al noroeste de Londres, este 4 de diciembre. (Reuters)
Pedro Sánchez, durante la cumbre de la OTAN en Watford, al noroeste de Londres, este 4 de diciembre. (Reuters)

Ni el Gobierno ni el PSOE quieren jugársela. Pedro Sánchez atraviesa la coyuntura quizá más complicada de los últimos meses, porque su investidura y la gobernabilidad del país, después de dos elecciones generales y casi ocho meses en funciones, están sobre el alambre. Los equilibrios son muy delicados, el tablero muy inestable, y cualquier palabra que se atisbe como fuera de lugar o cualquier gesto percibido como inoportuno puede provocar un terremoto. Por eso ya apenas se emite y las declaraciones dicen poco. En el Ejecutivo y en el partido se ha extremado la prudencia para que no descarrilen ni las negociaciones con Esquerra Republicana de Catalunya, de quien pende la reelección del líder socialista, ni se agriete lo más mínimo la alianza con Unidas Podemos.

La actividad del presidente desde las elecciones del 10-N se ha reducido al mínimo. Solo ha atendido los compromisos estrictamente necesarios, exponiéndose al mínimo riesgo. Pero es que también el PSOE está casi desaparecido. Sus portavoces autorizados, el pequeño puñado de dirigentes que controlan la información, apenas hablan de cara a los medios. Y los cuadros de la cúpula federal, y aquellos cargos medios y responsables territoriales viven el proceso negociador a la expectativa, intranquilos y preocupados, pero al margen de todo. El partido se ha resignado a ser un mero espectador de los opacos movimientos de su secretario general y de su núcleo duro.

Las conversaciones para procurar la investidura viven un momento crítico. La suerte del jefe del Ejecutivo está ligada a la decisión de los 13 diputados de ERC. La negociación prosigue, y "va bien", hay optimismo y todo apunta a que habrá fumata blanca. Pero no hay nada cerrado. Es más, las palabras de Sánchez el pasado miércoles en Londres no han hecho sino reforzar las cautelas. El presidente aseguró, al término de la cumbre por el 70º aniversario de la OTAN, que si hubiera un acuerdo con ERC, este quedará dentro del marco de la Constitución y de la legalidad y será público. Lo hacía más para calmar la ansiedad interna y la inquietud externa que para anticipar escenarios. Y aunque sus declaraciones traslucían un fundado optimismo, los republicanos interpretaron que estaban dando por hecho el pacto para presionarles. Cundió la irritación en el partido de Oriol Junqueras, que incluso amagó con suspender el tercer encuentro de las dos delegaciones, programado para el próximo martes, 10 de diciembre.

ERC interpretó que el presidente estaba dando por hecho que habría un pacto, y amagó con no ir a la cita del 10-N. Pero la reunión se mantiene


Muy pocas horas después de la comparecencia de Sánchez, su núcleo de confianza insistía en que ni se marca plazos para el debate de investidura ni da nada por hecho. "Seguimos avanzando", trasladaban. Y poco más.

"Hablamos continuamente"

El equipo de Sánchez logró apaciguar a ERC. "Hablamos continuamente", recordaban este viernes. Y es cierto que los canales de comunicación entre los dos portavoces, Adriana Lastra y Gabriel Rufián, y los dos vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonès, están bien engrasados. El PSOE pudo rebajar así la sobrerreacción de los republicanos y devolver las aguas a su cauce. Ello permitió al número tres de la nomenclatura del partido, José Luis Ábalos, confirmar que la cita del próximo martes seguía adelante sin problemas. "Se mantiene todo. Son todo interpretaciones pero todos conocen la disposición y la buena voluntad de llegar a acuerdos", afirmó.

Ya no se quieren ni avanzar fechas posibles de investidura, porque sería como acertar "en la lotería", dice Celaá. Se prioriza que sea exitosa

El ministro se quedó ahí. No añadió más. Unas horas antes sí había dado alguna pista de por dónde se estaban encarrilando las conversaciones: se trataba de buscar "cauces de expresión" para que nadie tenga que "situarse fuera del ordenamiento jurídico". O sea, que el punto de destino es lograr una mesa de negociación que satisfaga a ERC y que sea perfectamente legal. Los republicanos quieren que se monte una mesa entre gobiernos y el PSOE desea encajonar ese diálogo en la comisión bilateral Generalitat-Estado, que el partido de Junqueras rechaza porque ese foro, recogido en el Estatut, está pensado para hablar de competencias, inversiones o traspasos, pero no sobre el futuro de Cataluña, sobre cómo dar respuesta al "conflicto político". La lógica conduce a que se busque una salida intermedia, a medio camino entre los anhelos de una y otra formación. Pero detalles, al menos por ahora, no los hay.

Gobierno y PSOE extreman la prudencia para no malograr la negociación con ERC

Tampoco aportó más novedades la portavoz del Ejecutivo en funciones, Isabel Celaá, aunque en su caso también concurre que no se encuentra en el primer anillo de poder. Ella, este viernes, simplemente templó las afirmaciones del jefe —"El presidente no dio por hecho nada [del acuerdo con ERC]. Pueden revisar las declaraciones"— e insistió en que las conversaciones con otras fuerzas parlamentarias no se conducen desde el Consejo de Ministros. Sí recordó que en cualquier negociación "se requiere voluntad y conocer los límites de una parte y la otra". Y remarcó que es mejor pecar de optimismo, porque "construye", mientras que el pesimismo, por naturaleza, "lleva casi a un cuarto oscuro" porque es "un territorio vacío".

Celaá se limitó a reproducir la consigna de que es necesario un Gobierno "cuanto antes". Pero ni siquiera se mojó con los plazos. Hablar de la fecha de la investidura es "tanto como contestar qué número va a tocar en la lotería". Esa decisión es algo que "habrá de medir" el candidato cuando reciba la encomienda del Rey, que llegará el próximo 11 de diciembre. El jefe del Estado deja espacio para que, si hubiese acuerdo, el pleno pueda arrancar el lunes 16 de diciembre, lo que supondría que Sánchez pudiera ser reelegido en segunda votación el jueves 19. Pero ni el presidente ni su equipo se comprometen a ninguna fecha, porque la prioridad es que no se vaya a una investidura fallida. Y ERC necesita oxígeno para hacer el giro.

Hasta Miquel Iceta, primer secretario del PSC, un dirigente muy conectado con Sánchez que en ocasiones anticipa los movimientos de este, se ciñe a la más absoluta prudencia. Este jueves, en una entrevista en la SER, se mostró optimista, pero apeló a la "discreción" y al "cuidado" para evitar "malas interpretaciones" como las que siguieron a las palabras del líder en Londres. "Primero hay que empezar a dialogar, luego ver hasta qué punto se acercan posiciones y, a partir de ahí, llegar a puntos de acuerdo", aseguró Iceta. "Estamos hablando del inicio de un camino en el que no sólo se van a tener que encontrar ERC y PSOE, si no muchos otros. Hay que hacer las cosas muy bien", enfatizó, informa Europa Press. "Calma, prudencia y seguir trabajando", recetaban desde el círculo más cercano a Iceta.

Camino complicado

Lo que demuestra la reacción de ERC, según reflexionaban fuentes de Ferraz, es que todo será mucho más costoso y que la formación es volátil e "hipersensible" a la presión exterior, porque sus bases empujan y porque también lo hace JxCAT. Para los de Junqueras, recorrer el camino hacia la abstención, en medio de un panorama preelectoral y con su líder en la cárcel, es una senda plagada de minas, en la que cualquier obstáculo no removido a tiempo puede provocar el choque. En el cuartel general de los socialistas recordaban asimismo que las relaciones entre los dos partidos han estado muy deterioradas, y reconstruir los puentes de confianza no es una labor que se haga de un día para otro. Ahora, PSOE y ERC están en esa fase, comprobando que la voluntad de negociar del otro es real y restañando el diálogo. Ello indica que pensar que la investidura puede estar hecha en diciembre, como prefiere Sánchez, es muy complicado. Esquerra necesita margen para transitar una pista rugosa y llena de riesgos. Por eso el propio presidente ya ha quitado hierro a la fecha e incluso adelantó desde Londres que tras recibir la encomienda del Rey hablaría con todos los líderes políticos. Quiere ganar tiempo.

El Gobierno sigue estudiando el recurso contra las mociones del Parlament y de la Asamblea de Madrid, y garantiza el respeto total a la "legalidad"

El Ejecutivo en funciones, que en las semanas previas a las elecciones del 10-N no paraba de llevar al Tribunal Constitucional mociones del Parlament, porque le interesa mostrarse a la ofensiva contra el separatismo, ahora ha pisado claramente el freno. Una de las demandas de ERC es que no se judicialice el "conflicto", de modo que los socialistas saben que una impugnación podría entorpecer las negociaciones. Celaá fue preguntada este viernes por la última resolución soberanista aprobada por la Cámara autonómica, la semana pasada, que volvía a reivindicar, aunque de forma indirecta, el derecho de autodeterminación y la reprobación al Rey. También por el texto que impulsó, al final de la campaña del 10-N, la Asamblea de Madrid, a propuesta de PP, Ciudadanos y Vox, para que el Gobierno ilegalice a las formaciones separatistas que atenten contra la unidad de España.

Gobierno y PSOE extreman la prudencia para no malograr la negociación con ERC

"Ambas resoluciones siguen siendo estudiadas, ambas", dijo la portavoz. Es decir, que los servicios jurídicos continúan analizando si hay que recurrir o no ambas mociones. Celaá sí insistió en que el Ejecutivo "se debe al principio de legalidad" y "no va aceptar de ninguna de las maneras ninguna vulneración de la legalidad". "Ni una ni otra", señaló.

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, quizá el dirigente que tiene una mayor interlocución directa con los principales actores implicados en las negociaciones, se mostró "optimista" sobre la investidura. "La veo progresando y saliendo", apuntó este viernes en una entrevista en la SER. No era un mero vaticinio. En septiembre también veía elecciones, y elecciones hubo. El jefe del PNV señaló que aunque la fecha es una "anécdota", también cree que "cuanto antes" se haga, "mejor".

41º cumpleaños de la Constitución centrado en las negociaciones

Este 6 de diciembre el Congreso acogerá los actos por el 41º aniversario de la Constitución de 1978, con las elecciones celebradas hace menos de un mes y las Cortes de la XIV Legislatura recién constituidas. La recepción, presidida por las jefas de Congreso y Senado, Meritxell Batet y Pilar Llop, estará marcada por las negociaciones de la investidura. El protagonista inevitable será, obviamente, el presidente en funciones, Pedro Sánchez

Pero será la primera vez para el líder de Vox, Santiago Abascal, y para los nuevos parlamentarios de esta legislatura. No para Pablo Iglesias

A los actos en la Cámara Baja acudirán representantes de PSOE, PP, Vox, Ciudadanos y Unidas Podemos. También han confirmado asistencia varios presidentes autonómicos, como los de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; Murcia, Fernando López Miras; Andalucía, Juanma Moreno (todos del PP), o los socialistas Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), María Chivite (Navarra) o Ángel Víctor Torres (Canarias), y el regionalista Miguel Ángel Revilla (Cantabria), informa Europa Press. 

No asistirán los presidentes de Baleares, Francina Armengol (irá el consejero económico Iago Negueruela), o el de Cataluña, Quim Torra

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