ESCRUTINIO PROVISIONAL DEL REFERÉNDUM

Las bases dan un sí masivo a Sánchez (92%) para atar el pacto con UP y negociar con ERC

Abrumador respaldo al preacuerdo con Iglesias. La movilización es del 63,01%, 11 puntos más que la de la consulta de 2016, sin contar el PSC. El presidente recibe carta blanca para seguir con sus planes

Foto: Pedro Sánchez vota en la consulta a la militancia sobre el preacuerdo con Unidas Podemos, este 23 de noviembre en la agrupación socialista de Pozuelo de Alarcón. (EFE)
Pedro Sánchez vota en la consulta a la militancia sobre el preacuerdo con Unidas Podemos, este 23 de noviembre en la agrupación socialista de Pozuelo de Alarcón. (EFE)

Sí masivo de la militancia del PSOE al preacuerdo con Unidas Podemos. Un apoyo del 92% al Gobierno de coalición (95.241 síes), con una participación del 63,01%, 11,31 puntos más alta que la de la anterior consulta. Son las coordenadas básicas de la consulta a las bases socialistas cerrada este 23 de noviembre, con el escrutinio al 98% y sin contar el PSC. Los afiliados de los dos partidos hermanos y de sus respectivas organizaciones juveniles pudieron ejercer su derecho en las agrupaciones del país durante toda la jornada, y también a lo largo del viernes en caso de que hubieran solicitado el voto electrónico. Con este resultado, el secretario general y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, tiene manos libres para terminar de atar su alianza con los morados y para repetir en la Moncloa incluso con la necesaria abstención de ERC. Es la decisión de las bases, a las que la cúpula estaba obligada a preguntar y seguir su criterio.

La dirección federal buscaba un rotundo apoyo al preacuerdo firmado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias el pasado 12 de noviembre y lo tuvo. Todo según lo esperado. Un respaldo más abrumador que el que recibió el secretario general tras alcanzar un pacto —insuficiente, como el actual— con Albert Rivera en 2016. En aquel momento, con un partido mucho más fragmentado y algunos barones ya a la contra del líder, la entente con Ciudadanos cosechó, con el 97,88% escrutado (nunca se facilitó el escrutinio definitivo), un 78,97% de apoyo (73.940) y un 21,03% de rechazo (19.692). Hace tres años, participó el 51,70% (95.763) del censo, formado entonces por 189.256 militantes en toda España.

Ahora el volumen de afiliados es algo menor, de 178.651 (9.164 menos respecto a la última convocatoria federal, de 2017, cuando el censo era de 187.815), según las cifras facilitadas por Ferraz. La escueta nota [aquí en PDF] emitida por la dirección pasadas las 22:00 de este sábado señala que, con el 98% de los votos escrutados, se emitieron un total de 103.718 papeletas. 95.241 fueron votos a favor (el 92%), por el 0,95% de votos blancos y el 0,12% de nulos. El comunicado, muy incompleto, explica que estos datos no incluyen el resultado del referéndum en el PSC. Tampoco contabiliza el volumen de noes, ni incluye el censo total. La participación global, del 63,01% oficial, no es masiva, y queda por debajo, por ejemplo, de las dos primarias a secretario general del PSOE celebradas. En 2017, cuando Sánchez se enfrentó a Susana Díaz y Patxi López, alcanzó el 79,83%. Entonces, la tensión era máxima. En las de 2014, cuando el madrileño libró su batalla contra Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, fue del 66,76%, aunque en aquel momento el censo era mayor, de 198.123 personas.

Los primeros números de la noche de este 23 de noviembre en conocerse fueron, precisamente, los del PSC. El 93,64% de la militancia del partido hermano y de su organización juvenil, la JSC, apoyó el preacuerdo con Unidas Podemos. Ese 93,64% representa un total de 6.007 votos, por los 335 que agrupó el rechazo al texto (el 5,22%). Los votos blancos en Cataluña sumaron un 1,09% y los nulos, un 0,05%.

Sin desglose por territorios

La participación en la comunidad alcanzó el 44,94% del censo, por debajo de la media nacional: se movilizaron 6.415 personas de un total de 14.276. La mayor parte de los afiliados emitieron su papeleta en las agrupaciones (5.642), y muchos menos telemáticamente (773), una pauta que, presumiblemente, se repitió en toda España. La afluencia a las urnas aquí ya fue mayor que la de 2016: acudió hace tres años el 31,32% del censo, y su respaldo al pacto con Cs fue del 79,04%.

Ferraz no ofreció más datos que los recogidos en su cortísima e insuficiente nota nocturna. No recoge, a diferencia de lo que ocurrió en 2016, el desglose por federaciones y por provincias, lo que permitiría conocer la distribución del voto en todo el país y comparar la participación o el nivel de respaldo al preacuerdo con UP. Tampoco se desgrana el porcentaje de voto 'online'. La cúpula alegó que se dará a conocer en los próximos días. Sin embargo, hace tres años, todos los números se facilitaron la misma noche de votaciones, con el escrutinio al 97,88%. Como ocurrió en las primarias de 2014 y 2017.

La movilización, contando el PSC, es en realidad algo menor. Si se suman las 103.718 papeletas emitidas por PSOE y JSE y las 6.415 de PSC y JSC, salen 110.133 votos, que es el 61,65% del censo total de 178.651 personas. Esa sería la participación en todo el país más ajustada, con el recuento al 98%. Los síes de los dos partidos hermanos alcanzan los 101.428, el 92,09% del cómputo de 110.133 sufragios emitidos.

La dirección federal confiaba en un apoyo más rotundo que el de hace tres años (79%) y una movilización mayor (51,7%). Prueba superada

De cualquier modo, la señal lanzada por las bases socialistas es nítida. El respaldo a los planes del secretario general, aplastante. No hay duda alguna de que controla por completo el partido y que no cuenta con núcleos de oposición entre su militancia. A este resultado ha contribuido, sin duda, que ningún barón ha contestado al presidente. Es cierto que algunos de los máximos responsables territoriales temen la dependencia de ERC a lo largo de la legislatura, inquietud que también late en Ferraz, pero también asumen que no hay ahora mismo otra salida. Por tanto, saben que hay que negociar con los republicanos para lograr la investidura, un proceso difícil en el que ya está embarcada la dirección, de la mano de Adriana Lastra, ayudada en este caso por el número tres, José Luis Ábalos, y Salvador Illa, secretarios de Organización de PSOE y PSC. Pero las conversaciones solo comenzarán a partir del referéndum a las bases de ERC, que se celebrará este lunes.

Las bases dan un sí masivo a Sánchez (92%) para atar el pacto con UP y negociar con ERC

Sánchez, que no hizo declaraciones a los medios cuando acudió a votar a su agrupación, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), agradeció, en un mensaje de Twitter, la movilización de los militantes e interpretó el "respaldo rotundo" de las bases al acuerdo con Unidas Podemos como un "apoyo decisivo para un Gobierno de progreso que siga haciendo avanzar a nuestro país con políticas en beneficio de las mayorías".

Consulta obligatoria y vinculante

Ese era el sentido, desde luego, de la pregunta lanzada a los 178.651 militantes en estas dos jornadas de votación (de manera 'online' o presencial): "¿Apoyas el acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un Gobierno progresista de coalición?". La respuesta es la esperada, como suele ocurrir en los plebiscitos convocados por los líderes: sirven para blindarlos, reforzarlos.

Sánchez sometió a refrendo de su militancia el preacuerdo con los morados. Falta por conocer el programa del nuevo Gobierno y el organigrama

Además, el referéndum era, en este caso, obligatorio y vinculante, a diferencia de lo ocurrido en 2016, cuando las consultas no estaban reguladas. Este fue uno de los cambios que trajo la reconquista del poder de Sánchez en 2017, y que tuvo su traslación en los artículos artículo 36.u y 53 de los estatutos y en el 479 del reglamento federal: imponen la celebración de estos plebiscitos en los casos de acuerdos de gobierno con otras fuerzas políticas o cuando hay que decidir sobre "el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el Gobierno a otro partido político".

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, acompañada del exalcalde de Oviedo Wenceslao López, participa en la consulta sobre el preacuerdo con Unidas Podemos, este 23 de noviembre en la capital asturiana. (EFE)
La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, acompañada del exalcalde de Oviedo Wenceslao López, participa en la consulta sobre el preacuerdo con Unidas Podemos, este 23 de noviembre en la capital asturiana. (EFE)

Sánchez ha convocado la consulta sin esperar a amarrar su pacto con Unidas Podemos. Porque lo que se sometió a refrendo fue, 'strictu sensu', el preacuerdo de diez puntos y dos páginas firmado con Iglesias. Pero falta por saber el programa del nuevo Ejecutivo de coalición, y también el reparto del poder. Está por ver que esa alianza cuente con los apoyos necesarios en el Congreso, ya que las dos formaciones suman 155 votos, a 21 de la absoluta. Los socialistas necesitan a Más País (3), PNV (6), PRC (1), BNG (1), Teruel Existe (1), Coalición Canaria-Nueva Canarias (2) y la abstención de ERC (13) o el sí de Ciudadanos (10). Ahora, el presidente puede continuar esa búsqueda de apoyos con el aval prácticamente unánime de sus bases. Pero también Unidas Podemos y los republicanos han operado en el mismo sentido con sus consultas casi simultáneas a esta del PSOE: son referéndums que no preguntan por un pacto cerrado y completo. Persiguen empujar a las cúpulas a continuar sus planes.

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