TRAS EL ACUERDO SOCIALISTA CON GEROA BAI

EH Bildu ya se frota las manos por tener la llave de la legislatura en Navarra

La coalición 'abertzale' es consciente de que, a pesar del veto socialista a negociar un acuerdo, facilitar la investidura de Chivite implica tener la llave de la gobernabilidad en Navarra

Foto: María Chivite es abordada por los medios al término de la sesión constitutiva del Parlamento de Navarra, este 19 de junio. (EFE)
María Chivite es abordada por los medios al término de la sesión constitutiva del Parlamento de Navarra, este 19 de junio. (EFE)

A principios de abril, con las elecciones generales llamando a la puerta, el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, y otros dirigentes 'abertzales' se jactaban de haber recibido "un sinfín de llamadas” de miembros del Gobierno español para mendigar su apoyo a los decretos económicos de cara a su aprobación antes de la cita con las urnas. De forma pública, la antigua Batasuna alardeaba de su posición de poder ante el PSOE y el Ejecutivo de Pedro Sánchez. “Tenemos la llave”, se había vanagloriado la exportavoz ‘abertzale’ en el Congreso Marian Beitialarrangoitia.

Esa llave abría una puerta concreta en Madrid. Ahora, dos meses después, EH Bildu sabe que tiene en su poder la llave maestra en Navarra, porque no solo sirve para despejar la entrada a la investidura de María Chivite sino que también da paso a la gobernabilidad en la comunidad foral durante la legislatura con un hipotético Gobierno socialista necesitado del apoyo 'abertzale', dada su minoría en el Parlamento. Y, claro, la antigua Batasuna ya se frota las manos.

Oficialmente, el discurso de EH Bildu va a seguir en la línea dura contra el PSN por su veto a la coalición ‘abertzale’ mientras trata de alcanzar un acuerdo con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra para conformar lo que califica de “Gobierno de progreso”. Los socialistas mantienen su negativa a negociar o llegar a cualquier acuerdo con la antigua Batasuna para no traspasar la línea roja impuesta por Ferraz, a pesar de que, ya de primeras, el apoyo o la abstención ‘abertzale’ es imprescindible para la investidura de Chivite. “En Navarra no puede haber acuerdos con Bildu ni por acción ni por omisión”, proclamaba el pasado lunes el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

EH Bildu ya se frota las manos por tener la llave de la legislatura en Navarra

Pero, a nivel interno, por muchas críticas externas que haya, la formación de Otegi celebra que se encuentra en una posición privilegiada. El panorama que se ha abierto ahora con el acuerdo de este miércoles entre el PSN y Geroa Bai en el Parlamento, y que allana el camino a los socialistas en su intento de liderar el próximo Gobierno de Navarra al ceder la presidencia de la Cámara al partido que lidera el PNV en la comunidad foral, es idóneo, dada la dependencia que existe hacia la coalición ‘abertzale’. Por un lado, exprimo el mensaje victimista por el veto socialista y, por otro, aprovecho mi posición de poder. EH Bildu va a tratar de vender cara su piel para facilitar la proclamación de Chivite como presidenta navarra, pero sabe que, con su apoyo al PSN, va a estar toda la legislatura en una posición excelente siendo la cuarta fuerza en la comunidad foral.

María Chivite felicita a Unai Hualde por su investidura como presidente del Parlamento, este 19 de junio. (EFE)
María Chivite felicita a Unai Hualde por su investidura como presidente del Parlamento, este 19 de junio. (EFE)

En las filas ‘abertzales’ se congratulan de que el PSN va a ser “preso” de sus decisiones en caso de llegar al poder, dada la minoría en la que se va a encontrar, dentro de un Gobierno con 23 de 50 representantes en el Parlamento, y con una oposición feroz por parte de Navarra Suma —Na+, la coalición integrada por UPN, el PP y Ciudadanos—, que no va a dar ni agua a quien le ha arrebatado el poder tras ganar con holgura las elecciones autonómicas del 26 de mayo, cuando obtuvo 20 escaños, por los 11 del PSN y los nueve de Geroa Bai.

El problema, la gobernabilidad

Con sus siete parlamentarios, EH Bildu sabe que va a marcar la gobernabilidad en Navarra en caso de que Chivite suceda a Uxue Barkos como presidenta. Y en el seno del PSN y el PSOE son conscientes de esta realidad. El problema, llegó a afirmar Ábalos para desautorizar en un primer momento los movimientos de los socialistas navarros en su intento de llegar al poder, no es la investidura de Chivite sino la dependencia que se va a tener de EH Bildu durante los próximos cuatro años.

Pero lo que antes era desaprobación en Ferraz, con la investidura de Pedro Sánchez en el aire por la falta de apoyos, ahora es más bien un dejar hacer y presenciar el devenir de los acontecimientos. Con el presidente del Gobierno mirando más a la vía de ERC para continuar en la Moncloa, descartada la vía del apoyo de Na+ en el Congreso a cambio de la gobernabilidad en Navarra, la posición inicial se ha 'suavizado'. Y más viendo los acuerdos entre las fuerzas de la derecha en otros puntos de España para impedir gobiernos socialistas. Ahora bien, en este escenario también entra en juego el factor de la factura que puede suponer en el conjunto de España para el PSOE apoyarse en una formación que sigue sin condenar los atentados de ETA para llegar al poder, aunque sea por omisión —la abstención 'abertzale'—.

En 10 días, las cartas podrían estar despejadas. Dentro de este tiempo, el nuevo presidente del Parlamento, el representante de Geroa Bai y líder del PNV en Navarra, Unai Hualde, debe consultar con los portavoces de los grupos y proponer un candidato a liderar el próximo Ejecutivo, convocando una sesión plenaria con al menos tres días de antelación. En este tiempo, los socialistas navarros tratarán de cerrar un acuerdo programático con el partido de Barkos, Podemos e Izquierda-Ezkerra de cara a presentar la candidatura de Chivite. La intención de Hualde es iniciar el lunes las consultas. Si para el 26 de agosto no hay fumata blanca, el Parlamento se disolverá y se convocarán nuevas elecciones.

En 10 días, el presidente del Parlamento, Unai Hualde, debe consultar con los portavoces de los grupos y plantear un candidato a liderar el Ejecutivo

Por lo pronto, EH Bildu va a estar presente en la Mesa de la Cámara, que estará integrada por dos representantes de Navarra Suma (vicepresidencia segunda y secretaría primera), uno de Geroa Bai (presidencia), otro del PSN (vicepresidencia primera) y EH Bildu (secretaría segunda). El PSN había decidido romper las negociaciones a las puertas del inicio de la sesión constitutiva del Parlamento al no aceptar la segunda exigencia de Geroa Bai de posibilitar la presencia de la coalición ‘abertzale’ en el órgano de gobierno del Parlamento. El acuerdo llegó momentos antes de la segunda votación para elegir al presidente de la Cámara y, tras el pacto, la antigua Batasuna ocupó la secretaría segunda sin que fuera necesario el apoyo tácito de los socialistas. Era la consecuencia lógica a otorgar la presidencia del Parlamento a Geroa Bai, que no estaba dispuesta a ceder en esta pretensión. Su solo apoyo al candidato ‘abertzale’ Maiorga Ramírez frente a la aspirante socialista ya le otorgaba el asiento.

El partido de Barkos defiende que la presencia de EH Bildu contribuye a generar “estabilidad” en un hipotético Gobierno liderado por el PSN que no tendría mayoría. No obstante, la antigua Batasuna podría obstaculizar la tramitación parlamentaria de futuras leyes si suma sus votos a los de Navarra Suma para castigar a los socialistas. De no haber obtenido uno de los cinco asientos de la Mesa, la coalición ‘abertzale’ hubiera prácticamente cerrado a cal y canto la puerta para la llegada al poder de Chivite, y más después de lo ocurrido el pasado sábado durante la constitución de los ayuntamientos, cuando el PSN no permitió que EH Bildu se hiciera con la alcaldía de Pamplona y de otros municipios relevantes de Navarra, como Estella, Barañain o Egüés, que van a ser liderados por Navarra Suma.

Ahora, EH Bildu ve en lo sucedido este miércoles en el Parlamento un “paso”. La estrategia pasa por incrementar a nivel público la presión sobre los socialistas. “Es imposible conformar una mayoría alternativa a la derecha sin contar con EH Bildu”, ha advertido a los socialistas la parlamentaria Bakartxo Ruiz. “Estamos en la Mesa, pero en ningún caso gracias al voto del PSN y, por tanto, vamos a seguir viendo qué pasos se dan en los próximos días y semanas”, aseveró a las puertas de la Cámara la dirigente 'abertzale'. De momento, y a la espera de acontecimientos, la antigua Batasuna sabe que vuelve a tener la llave ante el PSOE.

Mantener "el relato"

En Ferraz, por ahora, respiran algo más tranquilos después de la presión de los primeros días. La decisión de Chivite de seguir adelante provocó una fisura en el seno de la dirección federal, porque sí había dirigentes partidarios de dejar hacer y otros de frenar al PSN por las consecuencias para el conjunto del proyecto. Además, la crisis dejaba muy expuesto a la mano derecha de Ábalos, el secretario de Coordinación Territorial, el navarro Santos Cerdán. Pero este al final logró convencer a Sánchez de que si el PSN daba el Gobierno otra vez a la derecha y se reproducía el 'agostazo' de 2007, directamente la federación "estallaría en mil pedazos" y ya no se recuperaría, porque su credibilidad quedaría herida de muerte.

Sánchez al final se convenció porque los suyos le advirtieron de que dar de nuevo el Gobierno a la derecha haría "estallar" al PSN por completo

"Al menos, pase lo que pase, hemos podido mantener el relato", valoraban este miércoles en Ferraz. Esto es, Chivite ha seguido dando pasos, "cumpliendo su palabra" de no apoyar a Na+ ni de tejer alianza alguna con Bildu. La duda es qué hará ahora la formación de Otegi. En la cúpula de Sánchez no lo tienen claro. Pero si incluso la izquierda 'abertzale' no inviste a la candidata del PSN o aboca a la comunidad a nuevas elecciones, el PSOE, arguyen, siempre podrá alegar que lo intentó y que no defraudó el contrato con sus electores.

Pedro Sánchez, con la secretaria general del PSN-PSOE, María Chivite y Santos Cerdán (2d), secretario de Coordinación Territorial del PSOE, el pasado 19 de abril, paseando por las calles de Viana, en Navarra, de campaña de las generales del 28-A. (Inma Mesa | PSOE)
Pedro Sánchez, con la secretaria general del PSN-PSOE, María Chivite y Santos Cerdán (2d), secretario de Coordinación Territorial del PSOE, el pasado 19 de abril, paseando por las calles de Viana, en Navarra, de campaña de las generales del 28-A. (Inma Mesa | PSOE)

Pero si la abstención de Bildu llega, no la rechazarán, porque además es la "oportunidad de romper los bloques" y ensayar la transversalidad. ¿Y la gobernabilidad? "Se hará como han hecho siempre los navarros, hablando y pactando", aducen. En Ferraz creen que el coste en el conjunto de España puede amortizarse más fácilmente. Primero, porque la situación de Navarra es más estable y dista mucho de la de Cataluña —el enfrentamiento entre independentistas y no independentistas es mucho mayor y hay una crisis de convivencia— y porque los pactos de PP y Cs con la ultraderecha de Vox mitigan, a su juicio, las acusaciones que pueda lanzar la derecha. De hecho, fue la constatación de que los naranjas no quebraban los bloques lo que animó a los socialistas a dar un arriesgado salto en Navarra. El camino, en cualquier caso, no será fácil y esos votos eventuales de Bildu pueden convertirse en un lastre. Para el PSOE y para Sánchez.

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