A LAS PUERTAS DE LAS ELECCIONES

EH Bildu gana peso en la política vasca: del cheque en blanco a Sánchez al aviso al PNV

La izquierda 'abertzale' se ve en la mejor posición política desde que ETA abandonara las armas, impulsada por el momento político que vive España: aspira a ser clave en la futura gobernabilidad

Foto: Marian Beitialarrangoitia y Arnaldo Otegi en una reciente rueda de prensa de EH Bildu. (EFE)
Marian Beitialarrangoitia y Arnaldo Otegi en una reciente rueda de prensa de EH Bildu. (EFE)

Más allá de la cascada de reacciones políticas y de las posibles consecuencias judiciales —ya se han anunciado varias denuncias por un presunto delito de odio—, las horas posteriores a la salida de tono del parlamentario vasco de EH Bildu, Julen Arzuaga, quien calificó de "lobby asqueroso" a la Guardia Civil y la Policía Nacional y comparó su conducta con el comportamiento de los "nazis", "genocidas" o "franquistas", han dejado constancia de la trascendencia del 'momento' en los hechos. ¿Fue algo casual, espontáneo, que el dirigente 'abertzale' se expresará desde el estrado en estos duros términos para provocar el momento más tenso vivido desde hace años en la Cámara de Vitoria? La escena se explica en el contexto, en las circunstancias.

Se impone el sentir de que el escenario político que se vive en Madrid, con Pedro Sánchez que ha requerido del apoyo de EH Bildu y del resto de grupos que le llevaron a La Moncloa para sacar adelante sus decretos económicos, ha favorecido que la coalición 'abertzale' haya recuperado en el Parlamento vasco el contenido del discurso público y la agresividad en el mensaje que esgrimía de forma habitual con ETA activa. La izquierda 'abertzale' se siente poderosa, en la mejor posición política desde que la banda terrorista decretara el fin de su actividad armada, a las puertas de las elecciones generales del 28 de este mes.

Apenas unas horas antes de los insultos a las FSE en el Parlamento vasco, Bildu había alardeado de su posición de poder ante el Gobierno de Sánchez

Apenas unas horas antes de que Arzuaga 'disparara' contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FSE) en el debate que derivó en la aprobación de la polémica Ley vasca de Abusos Policiales —según EH Bildu en respuesta a una provocación previa de los delegados de la Guardia Civil y la Policía Nacional que seguían el pleno desde la tribuna de invitados—, los líderes 'abertzales' no solo se habían jactado de la actitud del Gobierno, que había realizado "un sinfín de llamadas" por medio de diferentes ministros para 'mendigar' su voto a los decretos, sino que habían alardeado de su posición de poder ante el PSOE y el Ejecutivo de Sánchez. "Tenemos la llave", se había vanagloriado la portavoz de la antigua Batasuna en el Congreso, Marian Beitialarrangoitia.

También Arnaldo Otegi había alardeado de la dependencia del Ejecutivo español de sus votos. Incluso, en este escenario, el líder 'abertzale' había dado un paso más allá, al ofrecerse como socio estable de Pedro Sánchez para la próxima legislatura tras las elecciones del 28-A, consciente de que los comicios, a tenor de lo que dicen las encuestas, pueden deparar un tablero político similar al actual, con el presidente necesitado de los apoyos del nacionalismo vasco y catalán.

El de Otegi es un ofrecimiento envenenado a Pedro Sánchez, pero también es un mensaje al PNV, a quien pretende limitar su protagonismo en Madrid

El de Otegi es un ofrecimiento envenenado al Gobierno de Sánchez, acosado por la derecha por su dependencia de los soberanistas, pero también es un mensaje directo al PNV, a quien pretende restar el protagonismo que ha tenido históricamente con los diferentes gobiernos del PP y del PSOE en Madrid —sin ir más lejos, el apoyo 'jeltzale' a los decretos del Ejecutivo español ha venido acompañado del acuerdo para el traspaso de cuatro transferencias al País Vasco: productos farmacéuticos, seguro escolar, ayudas de jubilaciones de trabajadores afectados por el ERE y la autopista vascoaragonesa (AP-68)—.

Con el endiablado tablero político que pronostican las encuestas, EH Bildu considera que puede jugar un papel trascendente en la política española de la mano de sus socios catalanes. Madrid nunca había sido un terreno de juego para Batasuna, que no veía más allá de las fronteras vascas a la hora de hacer política, pero ahora la situación ha cambiado de forma radical y más en el actual escenario, con la debilidad de un gobierno que abre las puertas a lograr réditos particulares. También Europa ha cobrado gran importancia. Por ello, ha firmado una alianza con ERC y el BNG de cara a las elecciones europeas del 26 de mayo en una candidatura liderada por el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, actualmente en prisión por el desafío independentista catalán, que le proyecta sobre Bruselas con grandes expectativas, mientras el PNV y el PDeCAT deshacen su unión europea a cuenta de Carles Puigdemont.

Urkullu, Ortuzar y Otegi en una reunión. (EFE)
Urkullu, Ortuzar y Otegi en una reunión. (EFE)

El PNV, que siempre ha sabido explotar la debilidad de los diferentes gobiernos en España en forma de concesiones e inversiones millonarias, asiste con preocupación al aumento del protagonismo de la izquierda 'abertzale' en la política vasca —y, por ende, en la española— con las elecciones forales y municipales en el cercano horizonte. La maniobra de EH Bildu de anunciar el regalo de su apoyo a los seis decretos económicos de Sánchez en la Diputación Permanente del Congreso antes de conocerse el sentido de voto de la formación de Andoni Ortuzar le ha posicionado en primera línea política. Y en breve va a estar en juego el dominio institucional del PNV en las diputaciones y los principales ayuntamientos vascos, donde ahora gobierna en coalición con el PSE.

No es casual que el lendakari, Iñigo Urkullu, haya arremetido este viernes con dureza contra EH Bildu en un Parlamento Vasco aún 'caliente' por la monumental bronca generada el día anterior por la coalición 'abertzale' por "regalar" su apoyo a Sánchez "a cambio de nada" y negar el respaldo al Gobierno vasco a sus medidas en materia económica y social. "Nadie lo entiende", ha clamado el presidente vasco en la sesión de control en la Cámara de Vitoria.

En el escenario de ETA silenciada, nunca hasta ahora EH Bildu había jugado un papel tan protagonista en la política. Se puede decir que el PNV le puso la alfombra en el Parlamento Vasco al pactar con esta formación una propuesta de reforma del Estatuto de marcado tinte soberanista que, según se ha advertido desde la judicatura, no tiene encaje constitucional. Poco o nada ha importado a la formación 'jeltzale' que su socio de gobierno, el PSE, y Podemos hayan cerrado la puerta a ensanchar los acuerdos ante las bases de un texto que reconoce la nación vasca, recoge la diferenciación entre ciudadanía y nacionalidad vasca, abre la puerta a la celebración de un referéndum soberanista o establece una nueva relación con España de "naturaleza confederal" y de "no subordinación".

Habrá que ver cuál es la salida que encuentra el PNV. A la espera de lo que determine el grupo de juristas designados por los diferentes grupos parlamentarios, que tienen encomendada la misión de articular una propuesta que tenga encaje constitucional —un acuerdo entre ellos se antoja utópico—, la formación de Otegi va a presionar al PNV para que llegue hasta el final en los postulados consensuados en el Parlamento. Será tras los inminentes procesos electorales y, para entonces, la mirada estará puesta en las elecciones vascas de 2020, y que el Gobierno de Urkullu descarta adelantar a pesar de que estos últimos días se ha deslizado esta posibilidad desde algunos altavoces ante la falta de apoyos por parte de la oposición a los proyectos del Ejecutivo del PNV y PSE.

Urkullu se ha quedado sin el salvavidas del PP desde que el PNV diera su apoyo a la moción de censura contra Mariano Rajoy. Es más, las relaciones entre ambos se han enfriado sobremanera, lo que ha dado alas a EH Bildu en su presión a la formación 'jeltzale' en el Parlamento Vasco. Ahora, la presión traspasa las fronteras vascas ante otra debilidad.

Los insultos a la Guardia Civil y Policía Nacional llegan cuando se están multiplicando los acercamientos de presos de ETA y se suceden los homenajes a los etarras a su salida de prisión

La agresiva intervención de Arzuaga llega después de que Otegi y los suyos hicieran gala de su poder ante "el partido del Gobierno". Fue una intervención con la que EH Bildu, según ha denunciado el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, no solo ha "criminalizado y agredido" a las FSE, sino que también ha "ridiculizado" a Sánchez tras apoyar sus decretos ni 24 horas antes. Las acusaciones a la Guardia Civil y a la Policía Nacional llegan además en un momento en el que se están multiplicando los acercamientos de presos de ETA al País Vasco o a cárceles próximas a esta comunidad y mientras se suceden los homenajes a los etarras a su salida de prisión con total impunidad entre la permanente denuncia de las víctimas de ETA.

En este escenario, y tras lo vivido el miércoles en el Congreso, la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha acusado a Sánchez de "blanquear a los herederos de ETA" al aceptar un pacto "indigno y humillante" con EH Bildu. "No todas las fuerzas políticas son apoyos legítimos para un Gobierno, las que no condenan el terrorismo de ETA y promueven el odio como EH Bildu han de ser rechazadas siempre", ha aseverado la responsable del colectivo de víctimas del País Vasco, preocupada porque Otegi tenga la "llave" de la gobernabilidad tras el 28-A.

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