EL NUEVO TABLERO MUNICIPAL DEL 15-J

Cs y Vox apuntalan el poder local del PP y el PSOE se refuerza pero pierde influencia

Los socialistas liderarán 20 capitales, frente a las 13 con las que se hace el PP (entre ellas, Madrid y Zaragoza) y las cuatro que comenzará a dirigir Cs. Colau frena al separatismo en Barcelona

Foto: Manuela Carmena entrega la vara de mando al nuevo alcalde de Madrid, el popular José Luis Martínez-Almeida, este 15 de junio. (EFE)
Manuela Carmena entrega la vara de mando al nuevo alcalde de Madrid, el popular José Luis Martínez-Almeida, este 15 de junio. (EFE)

El 26-M no llegó la remontada soñada por el PP. Las urnas confirmaron la debacle de un partido que un mes antes se había derrumbado literalmente en las urnas de las generales. Pero ofrecieron a Pablo Casado un clavo ardiendo al que solo podía agarrarse para salvarse a sí mismo. Y lo hizo, aprovechándolo al máximo. Intentó maximizar sus votos, pese a la dramática caída, amarrando gobiernos con Ciudadanos y Vox por todo el país y garantizándose el mando en Madrid, la plaza absolutamente irrenunciable y la que podía marcar su supervivencia. Casado fue tachando objetivo tras objetivo. Usó bien sus cartas y ganó la partida a los naranjas. Albert Rivera y la ultraderecha se prestaron a apuntalar el poder local del PP y los tres consiguieron que la foto de este 15-J, la primera instantánea de esa nueva España nacida de este ciclo electoral, se tiñera de azul.

Los populares pudieron mitigar la pérdida de 11 capitales de provincia con la recuperación, mediante pactos con las derechas, de cuatro de ellas, con Madrid y Zaragoza como trofeos indiscutibles. Los socialistas, que ganaron las municipales del 26 de mayo y se hacen con nueve cabeceras más (y ceden otras cinco), crecen, pero su fortaleza en los ayuntamientos parece diluirse al no conquistar ninguna plaza vistosa, más allá del cogobierno de Barcelona, y al dejar de ser báculo de Manuela Carmena en Madrid. La derecha, en fin, perdió en las urnas, pero ganó gracias a los pactos. Justo a la inversa de lo que ocurrió cuatro años atrás, cuando la izquierda, ayudada por la ola ascendente de Podemos y sus plataformas, pudo amasar más poder territorial. El tripartito de la derecha echó a rodar sin casi fisuras pero con un claro vencedor en el bloque: el PP.

Cs y Vox apuntalan el poder local del PP y el PSOE se refuerza pero pierde influencia

El tablero municipal sufre un cambio más que significativo en 2019. Los consistorios, como el Congreso y los parlamentos autonómicos, se fraccionaron, pero en la práctica funcionó la lógica de los dos bloques enfrentados. Las derechas y las izquierdas, salvo contadas excepciones, que sí, las hay. El PP tejió un pacto global con Cs y Vox, que incluirá la entrada de la ultraderecha en los gobiernos locales —al menos eso reivindica Santiago Abascal—, mientras que el PSOE buscó el entendimiento con Podemos y sus marcas, Compromís, Barcelona en Comú y las formaciones progresistas regionalistas y nacionalistas. Derechas por un lado, izquierdas por otro y los independentistas, por su carril. Esa entente con Cs y Vox permitió a Casado recuperar Madrid y Zaragoza, con José Luis Martínez-Almeida y Javier Azcón al frente.

Pero no solo operó en ambas plazas mayores. Funcionó como un reloj en Almería, Granada, Badajoz o Palencia. La ración de pastel que lograron arañar los de Rivera parecía saber a poco: su pacto con la derecha y la extrema derecha, pese a que apuntaló el poder territorial del PP en ayuntamientos y comunidades, le concedió dos alcaldías, Granada y Palencia (más dos años en Badajoz) y en cambio su acercamiento a las izquierdas le reportó la presidencia de Melilla y las ciudades (con alternancia) de Ciudad Real y Albacete. Solo saltó por los aires esa alianza en Burgos y Huesca, en las que las varas de mando se habían reservado a los naranjas. En la primera se frustró por la indisciplina de Vox y en la segunda por un voto en blanco cuya paternidad no se aclaró.

Vox une sus votos a PP y Cs y asegura que entrará en los gobiernos municipales. En Madrid no está concretado cómo se integrará en el organigrama


Para destripar este 15-J, vayamos a los números. El PSOE, claro ganador de los comicios el 26-M, dirigirá 20 capitales de provincia: A Coruña, Lugo, Huesca, Castellón, Sevilla, Huelva, Jaén, Cáceres, Valladolid, Burgos, Soria, Logroño, Toledo, Ciudad Real-Albacete (pero las dos las repartirá con Cs), Guadalajara, Cuenca, Palma, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. En 2015, logró 17 —durante el mandato perdió Alicante y ganó Granada, lo comido por lo servido, y cedió a sus socios nacionalistas de MÉS la capital balear en los dos últimos años—. El PP conquistó este sábado 13 cabeceras de provincia (Madrid, Oviedo, Santander, Zaragoza, Teruel, Alicante, Murcia, Almería, Málaga, Córdoba, Badajoz, Salamanca y Ceuta), frente a las 21, incluidas las dos ciudades autónomas, con las que se hizo en 2015. Ciudadanos no lideraba ninguna capital provincial, y ahora se quedará con Granada, Palencia (con tres de 25 ediles) y Melilla (un diputado de 25), y disfrutará de los dos primeros años de mandato en Albacete y de los dos últimos de Ciudad Real y Badajoz.

La importancia de Madrid

El PNV mantendrá, gracias a sus acuerdos con los socialistas, Bilbao, San Sebastián y Vitoria. ERC pilotará dos capitales catalanas que arrebata al PSC (Tarragona y Lleida), mientras que en Barcelona continuarán los comunes de Ada Colau y en Girona, JxCAT. Otras formaciones se hacen con el resto: Compromís sigue al frente de Valencia; Adelante Andalucía mantiene Cádiz; el BNG preserva Pontevedra; IU amplía su dominio en Zamora; Por Ávila, escindidos del PP, se queda con la ciudad abulense, y Democracia Ourensana, con Ourense. La derecha, consorciada ahora en las siglas de Navarra Suma (Unión del Pueblo Navarro, PP y Cs), recupera, con Enrique Maya, Pamplona, arrebatándosela a EH Bildu gracias a que los socialistas se votaron a sí mismos, como ocurrió en otras localidades de la comunidad foral. Un gesto que entreabre la 'vía Navarra' de cara a la investidura de Pedro Sánchez.

El pacto de las derechas estalló en Huesca y Burgos, en las que fueron investidos alcaldes socialistas. Les amenazan mociones de censura

Las cuentas, sin embargo, no son fijas. En primer lugar, porque planean mociones de censura de la derecha contra los alcaldes socialistas de Burgos (Daniel de la Rosa) y Huesca (Luis Felipe) y quizá Cáceres (Luis Salaya). Y también porque no se constituyeron los ayuntamientos de León y Segovia, por estar pendientes de resolución en los tribunales los contenciosos electorales. Ambos consistorios se formarán el 5 de julio. Así, el PSOE puede liderar, a lo largo de estos cuatro años, un mínimo de 17 capitales y un máximo de 22.

Cs y Vox apuntalan el poder local del PP y el PSOE se refuerza pero pierde influencia

El avance de los socialistas —29,34% de los sufragios, 6,6 millones de papeletas— se tradujo este sábado en más poder municipal: tenía 66 regidores en localidades de más de 50.000 habitantes y ahora tendrá 78. Pero ese salto quedó eclipsado, entre otras razones, por lo ocurrido en Madrid. Ya amargó la noche del 26-M a Sánchez y su equipo, porque en la capital y en la comunidad habían echado el resto. La ciudad es la joya de la corona, la que el PP logró recuperar cuatro años después aunque con el concurso necesario de Cs y Vox. Sin los votos de la ultraderecha, Manuela Carmena, como lista más votada, habría continuado al frente del consistorio. No sucedió. Sobre la bocina, en la noche del viernes, y tras una tensísima negociación, populares y naranjas cerraron un acuerdo al que, de madrugada, se sumó la ultraderecha, que advirtió de que se integraría en el organigrama de gobierno, en una fórmula que está por concretar, aunque podría recibir la presidencia de juntas de distrito o de organismos municipales. José Luis Martínez-Almeida es ya el nuevo regidor de Madrid, con Begoña Villacís resignada como vicealcaldesa después de ambicionar el mando del palacio de Cibeles. Carmena, icono pop de la izquierda y despedida por los vecinos que la achuchaban en Cibeles, era definitivamente destronada.

Los votos de PP, Cs y Vox se sumaron para hacer alcaldes a los populares Javier Azcón en Zaragoza —frente a la lista más respaldada, la de la socialista Pilar Alegría—, Emma Buj en Teruel, Ramón Fernández-Pacheco en Almería y Fran Fragoso en Badajoz. Las derechas también se unieron para aupar a la cima de los consistorios de Granada y Palencia a los candidatos de Cs, Luis Salvador y Mario Simón.

Además, los de Rivera apoyaron al PP en Oviedo (el regidor es ya Alfredo Canteli), Santander (Gema Igual), Alicante (Luis Barcala), Murcia (José Ballesta), Málaga (Paco de la Torre), Córdoba (José María Bellido) y Salamanca (Carlos García Carbayo), la única capital castellanoleonesa ahora en sus manos. En todas las ciudades los naranjas entran en los gobiernos. El PP sacrificó Ourense, que entregó a Gonzalo Pérez Jácome, a cambio del apoyo de su fuerza, Democracia Ourensana, al presidente de la Diputación, Manuel Baltar. En Ceuta, el presidente de la ciudad desde 2001, Juan Jesús Vivas, revalidó mandato gracias al voto en blanco del PSOE porque el dirigente popular no quiso apoyarse en Vox para evitar tensar a la comunidad musulmana.

Cambio histórico en Melilla

Rivera, pues, apuntala al PP de Casado en numerosos ayuntamientos y le mantendrá al frente de las comunidades de Madrid, Murcia y Castilla y León. A cambio, recibe dos alcaldías, dos años de una tercera (Badajoz) y una posible, Burgos, si las tres derechas firman una moción de censura contra el investido como regidor este sábado, Daniel de la Rosa, después de que los dos ediles de Vox votasen a su candidato. La dirección nacional de la formación nacionalpopulista no autorizó ese desmarque. También las derechas podrían intentar destronar al socialista Luis Felipe en Huesca. Si finalmente Vox entra en los gobiernos municipales (habrá que ver qué pasa en las autonomías), Rivera habrá violado su promesa de que no compartirían ejecutivos con la extrema derecha.

El PSOE gobernará con la izquierda Logroño, Palma, Castellón o Valladolid y con Cs varias ciudades manchegas. El PSC cogestionará BCN con Colau

Los pactos de Cs con el PSOE fueron más excepcionales. El acuerdo integral lo firmó con el manchego Emiliano García-Page, uno de los dos barones socialistas que arrasó el 26-M en las autonómicas y que conquistó la mayoría absoluta. Los dos partidos cogobernarán en Guadalajara —con alcalde del PSOE, Alberto Rojo—, Albacete —comenzará el mandato el naranja Vicente Casañ y le sucederá, desde 2021, Emilio Sáez, del PSOE— y Ciudad Real —el primer turno aquí es del PSOE, con Pilar Zamora, y el segundo, de Eva María Masías, de Cs—. Rotación entre PSOE y Cs en el primer cargo habrá asimismo en Alcobendas (Madrid). En Andalucía, finalmente los de Rivera tejieron una alianza con el PSOE, que llevó a la alcaldía de Jaén a Julio Millán, pero a cambio le arrebataron Granada. En Melilla, en un pleno tensísimo, el único diputado naranja, Eduardo de Castro, se convirtió en presidente de la ciudad autónoma con los votos de su partido, Coalición por Melilla y PSOE. Se ponía así fin a 19 años de gobierno del popular Juan José Imbroda.

Cs y Vox apuntalan el poder local del PP y el PSOE se refuerza pero pierde influencia

Aunque el PSOE dirigirá más número de ciudades populosas, el fracaso en Madrid y Zaragoza hace triunfador indudable de la jornada al PP, al trío de la derecha. De hecho, es Sevilla la principal ciudad en manos del partido de Pedro Sánchez. Juan Espadas revalidó mandato en minoría. Amplió su poder en Galicia, arrasando a las mareas. Está ya, de hecho, al mando de cinco de las siete grandes urbes gallegas: A Coruña (Inés Rey), Santiago (Xosé Sánchez Bugallo), Lugo (Lara Méndez), Ferrol (Ángel Mato) y Vigo (Abel Caballero). En esta última, directamente, arrasó, al conseguir 20 de los 27 ediles. A un año de las autonómicas gallegas, el PP de Alberto Núñez Feijóo no controla ninguna de las siete grandes urbes. Ninguna.

Los socialistas lograron el 26-M mayorías absolutas en Soria (Carlos Martínez), Huelva (Gabriel Cruz) y Mérida (Antonio Rodríguez Osuna). Con pactos dirigirán varias capitales: Palma (Pepe Hila), con Podemos y MÉS; Valladolid (Óscar Puente), con Valladolid Toma La Palabra; Castellón (Amparo Marco), con Compromís y Unidas Podemos; Logroño (Pablo Hermoso de Mendoza), con los morados y el Partido Riojano, o Las Palmas (Augusto Hidalgo), con Podemos y Nueva Canarias. En Castilla-La Mancha, las cinco capitales son para el PSOE: mediante pactos con Cs en tres de ellas; en minoría en Toledo (Milagros Tolón) y con la plataforma ciudadana Cuenca Nos Une en Cuenca (Darío Dolz). Allí el PP queda laminado. Luis Salaya explorará posibilidades de gobierno tras lograr la investidura en Cáceres gracias a los naranjas. Y en Santa Cruz de Tenerife, la socialista Patricia Hernández, con los apoyos de los morados y de Cs, puso fin a 40 años de gobiernos de la derecha y acabó con la hegemonía de Coalición Canaria en la ciudad. Ella gobernará con la formación de Albert Rivera.

PSC, sin Lleida ni Tarragona

Los socialistas pierden Tarragona y Lleida —el pacto de ERC y los comunes dieron las alcaldías a Pau Ricomà y Miquel Pueyo—, Granada, Córdoba y Oviedo. A cambio rescataron una ciudad emblemática de la izquierda: Gijón ya es para Ana González, elegida con los votos de su partido y de IU. El PSC continuará al frente de Badalona con Àlex Pastor como primer edil, tras un acuerdo con Guanyem y ERC para impedir el paso al más votado, el popular Xavier García Albiol. Y en Sabadell gobernará la socialista Marta Farrés gracias al apoyo de la edil de Podemos.

Fuera de la dinámica de los bloques queda Euskadi. En Navarra, el PSN se votó a sí mismo en varias localidades, entre ellas Pamplona, y favoreció a Na+

De los 'ayuntamientos del cambio' que triunfaron hace cuatro años apenas queda una pequeña sombra. Las mareas perdieron las ciudades gallegas y Pedro Santisteve cedió Zaragoza. Joan Baldoví, de Compromís, sí pudo repetir como regidor en Valencia con los votos del PSPV y José María González Santos, 'Kichi', de Adelante, tiene por delante cuatro años tranquilos. IU también retiene su joya, una localidad tan conservadora sociológicamente como Zamora, con un Paco Guarido ahora con mayoría absoluta. Pero el principal faro de ese espacio seguirá siendo Barcelona. Ada Colau fue ayer reelegida con mayoría absoluta del pleno, con los 10 votos de Barcelona en Comú, los ocho de los socialistas de Jaume Collboni —con los que cogobernará— y el apoyo de tres de los seis ediles de la plataforma de Manuel Valls. Al pleno asistió, autorizado por el Supremo, el 'exconseller' Joaquim Forn, en prisión preventiva, que tuvo que regresar a la cárcel tras la sesión constitutiva.

Cs y Vox apuntalan el poder local del PP y el PSOE se refuerza pero pierde influencia

La Ciudad Condal no será, pues, la capital del independentismo, como ambicionaba ERC. Solo la actitud de Valls a favor de la ruptura de los bloques permitió que la capital catalana no cayera bajo el manto del separatismo. Si todo su grupo hubiera respondido a la directriz de Rivera, Ernest Maragall se habría convertido en el nuevo alcalde, al encabezar la lista más votada. Colau inicia un nuevo mandato consciente de que le pesan entre sus bases esos apoyos de Valls. Por eso proclamó que no será "una alcaldesa independentista ni antiindependentista". Buscará ser la regidora de "todos los barceloneses". Como gesto, prometió devolver a la fachada del ayuntamiento el lazo amarillo, en solidaridad con los "presos políticos". Ella misma reconoció que los votos decisivos de Valls y de dos de los suyos le "incomodaban" aunque los agradeció.

Cs y Vox apuntalan el poder local del PP y el PSOE se refuerza pero pierde influencia

Fuera de la dinámica de los dos bloques queda Euskadi. Como se esperaba, PNV y PSE firmaron acuerdos de gobernabilidad que permitieron a los nacionalistas vascos dirigir los tres grandes ayuntamientos: Bilbao (Juan Mari Aburto), San Sebastián (Eneko Goia) y Vitoria (Gorka Urtaran). En Navarra, tal y como ya habían advertido en Ferraz, el PSN se votó a sí mismo en diversas localidades, lo que facilitó la alcaldía a los candidatos de Navarra Suma. Así sucedió en Pamplona, que recayó en manos del que fuera su alcalde entre 2011 y 2015, el regionalista Enrique Maya. Los socialistas dieron el poder a Na+ en Estella, Barañáin, Burlada o Valle de Egüés. Bildu solo consiguió consistorios en aquellos lugares donde sumaba con sus exsocios del cuatripartito, como ocurrió en Tafalla o Ansoáin.

Cs y Vox apuntalan el poder local del PP y el PSOE se refuerza pero pierde influencia

Pasó así otro 15-J para la historia. El de la constitución de la inmensa mayoría de los 8.131 ayuntamientos del país. El día en el que el trío de la derecha multiplicó en multitud de consistorios su pacto global, normalizando a Vox y dejándole la puerta abierta para su entrada en los gobiernos. También la jornada en la que el PSOE se alió preferentemente con las formaciones de izquierdas, y de manera más excepcional con Cs. España ha cambiado, sí, pero el eje izquierda-derecha sigue operando. Antes lo capitalizaban dos partidos, PP y PSOE. Ahora son más los actores, pero los bloques funcionan (casi) como una maquinaria precisa. Tal y como se esperaba el 26-M, aunque de camino hayan fluido el teatro, el cortejo y los órdagos. Todo para llegar al punto previsto, y con pocas sorpresas.

¿Qué ganan y pierden PP y PSOE?

Tras esta jornada de constitución de ayuntamientos, el PSOE gana nueve capitales de provincia: A Coruña, Jaén, Cáceres, Burgos, Logroño, Guadalajara, Cuenca, Palma y Santa Cruz de Tenerife. Cuenta a la hay que añadir otras ciudades significativas, como Ferrol, Santiago de Compostela y Gijón. En Albacete, se rotará en la alcaldía con Ciudadanos, que empezará mandato. 

A cambio, los socialistas pierden Oviedo, Tarragona, Lleida, Granada y Córdoba. El PSOE queda ahora como el partido con más capitales de provincia (20, si se cuenta Albacete, que asumirá en 2021) y el dominante en las ciudades medianas. Así, suyo es el cinturón metropolitano de Madrid (Alcorcón, Móstoles, Getafe, Leganés, Fuenlabrada, Pinto, Parla, Arganda del Rey, Alcalá de Henares, Coslada, Alcobendas o San Sebastián de los Reyes), el de Barcelona (L'Hospitalet, Badalona, Sabadell, Santa Coloma de Gramenet, Sant Boi, Castelldefels, Cornellà, Mataró, Granollers, Cerdanyola, Rubí...) y el de Sevilla (Dos Hermanas, Utrera, Alcalá de Guadaíra). Otras ciudades son Elche, Elda, Sagunt, Paterna, Torrent, Gandia, Vila-real, Avilés, Irún, Talavera, Lorca, Torremolinos, Jerez de la Frontera, Chiclana o San Fernando. 

Este 15 de junio el PP gana Oviedo, Zaragoza, Córdoba y Madrid, la joya de la corona. 

Sin embargo, los populares pierden 11 capitales de provincia: Ourense, Jaén, Cáceres, Palencia, Ávila, Logroño, Guadalajara, Cuenca, Albacete, Burgos y Melilla. Cederá Badajoz los dos últimos años al candidato de Cs, Ignacio Gragera. 

Los populares siguen fuertes en el oeste de Madrid (Pozuelo, Majadahonda, Las Rozas, Boadilla), mantiene Torrejón y gana Aranjuez. También es azul la Costa del Sol (Málaga, Marbella, Fuengirola, Estepona, Vélez-Málaga), Algeciras, Benidorm, Orihuela, Torrevieja, Roquetas de Mar, El Ejido o Motril. 

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