A LA ESPERA TAMBIÉN DEL 15-J

El PSOE acoge con cautela el posible voto de ERC y mantiene su plan: investidura en julio

La dirección ya escarmentó con los Presupuestos y la designación como senador de Iceta, que descarrilaron también por los republicanos. Cree que en esta ocasión puede ser distinto, pero no se fía

Foto: Pedro Sánchez saluda al presidente de ERC, Oriol Junqueras, en la sesión constitutiva del Congreso de la XIII Legislatura, el pasado 21 de mayo. (EFE)
Pedro Sánchez saluda al presidente de ERC, Oriol Junqueras, en la sesión constitutiva del Congreso de la XIII Legislatura, el pasado 21 de mayo. (EFE)

El PSOE cree que ha avanzado ya unos metros y que la investidura de Pedro Sánchez puede quedar más algo más cerca y materializarse en julio. Pero no acaba de tenerlas todas consigo: aunque Esquerra Republicana de Catalunya ha abierto la puerta a una posible abstención de sus 14 diputados —el número 15 es Oriol Junqueras, en prisión preventiva y suspendido de su cargo—, es consciente de que en el último momento puede virar y frustrar su objetivo. Ya sucedió con los Presupuestos de 2019, y con la designación de Miquel Iceta como senador autonómico. Los republicanos alimentaron las expectativas de que podían prosperar, y al final no fue así: las cuentas de este año y el nombramiento del primer secretario del PSC para la Cámara Alta descarrilaron. Para furia de los socialistas, que concluyeron que los separatistas "no son de fiar".

Sin embargo, ahora es ERC quien tiene en sus manos la investidura de Sánchez. Es la única salida que queda abierta una vez que los caminos alternativos que Ferraz había explorado, el de Unión del Pueblo Navarro (UPN) y, en menor medida, el de Coalición Canaria, se obturaron. La ecuación es sencilla: si los republicanos se abstienen finalmente en segunda votación, en la que se requiere mayoría simple (más síes que noes), la reelección del líder del PSOE estará hecha. Bildu podría optar por ese sentido del voto, pero con ellos ni siquiera se reunirá la dirección.

La vicesecretaria general y portavoz socialista, Adriana Lastra, se entrevistó este jueves primero con JxCAT y después con ERC. A ambos les demandó que no "bloqueen" la investidura de Sánchez porque "no hay alternativa" posible. El grupo del 'expresident' Carles Puigdemont, como aseguró a los medios la portavoz, Laura Borràs, entiende que no se dan "en este momento" las circunstancias para facilitarla. Pero Gabriel Rufián, el hombre de Junqueras en la Cámara Baja, sí dejó la puerta abierta. "No venimos con intención de bloquear absolutamente nada". Su formación pide "diálogo, diálogo, diálogo", también para desencallar el "conflicto político" en Cataluña, pero no pone "líneas rojas" ni "condiciones sine qua non". Tampoco exige, de entrada, un referéndum de autodeterminación. Pero ese "no bloqueo", precisó, no es sinónimo de "cheque en blanco".

Rufián subraya que ERC no quiere "bloquear nada" y solo pide "diálogo, diálogo, diálogo", también sobre Cataluña. Pero tampoco da un "cheque en blanco"


Rufián no paró de hacer guiños al PSOE. Más que a Podemos, a quien se permitió lanzar un misil nada emboscado: no tiene "legitimidad" para pedir ministerios, por su desastre en las urnas y porque Sánchez ganó de manera "inequívoca" las generales. Se felicitó de haber podido hablar con "el PSOE de Lastra", muy diferente del "PSOE de [Emiliano] García-Page, de [Javier] Lambán o de [Josep] Borrell". ERC, dijo, quiere además hablar de una agenda social, de políticas de "izquierdas", de derechos sociales o de medidas económicas. Proximidad ideológica que también reconoció la portavoz socialista. Ambos coincidieron en otra reflexión: él, que es "irresponsable" amenazar con provocar nuevas elecciones —otro toque a Pablo Iglesias—, ella, que otros comicios no los "quiere nadie".

Los socialistas prometen que no abrirán ninguna "negociación" con ERC. Que Lastra solo reclamó, como a los demás partidos con los que se ha visto Pedro Sánchez, José Luis Ábalos y ella misma, incluidos PP y Cs, que no "bloqueen" la investidura.

Soto del Real-Ginebra-BCN-Madrid

Ahora, es ERC la que debe afinar el sentido de voto. Fuentes del partido ya advertían de que se decidirá tras consultar "en Soto del Real", donde está encarcelado Junqueras, "en Ginebra", donde sigue huida la número dos, Marta Rovira, en el cuartel general de la formación y en el grupo en el Parlament, en Barcelona, y en Madrid. Una cuadratura del círculo compleja que hace imposible anticipar hacia dónde se inclinará finalmente la balanza. Rufián también señaló que sería "importante" lo que ocurriera el próximo sábado, 15 de junio, cuando se constituyen los ayuntamientos de toda España y Ada Colau, alcaldesa de Barcelona por los comunes, podría retener el bastón de mando gracias a un pacto con el PSC y los votos de la plataforma de Manuel Valls, arrebatando el consistorio al candidato republicano, Ernest Maragall. El propio portavoz, aun reconociendo que ese hecho puede enrarecer el ambiente, señaló que su formación tendrá que seguir hablando con el PSOE.

En Ferraz creen que la reelección puede lograrse, aunque avisan de que aún quedan días por delante. El PSC avisa de que los "pronósticos" no son fiables

En Ferraz se respiraba este jueves un "optimismo moderado", mucha precaución "hasta que no esté todo hecho". "Por ahora parece que puede salir la investidura, y que será una abstención gratuita", indicaban en el cuartel general. "Parece posible, aunque quedan aún muchos días por delante... y mucho ego suelto", aseguraba otra dirigente. En el Gobierno, la sensación de cautela era semejante. "Ojalá", decían fuentes del Ejecutivo, sin dar nada por seguro, vista la experiencia previa con ERC, partido al que se atribuye un mayor pragmatismo pero que, "a la hora de la verdad", nunca llega a dar el paso por miedo a perder en su competencia con Puigdemont y su JxCAT.

El PSOE acoge con cautela el posible voto de ERC y mantiene su plan: investidura en julio

En la cúpula del PSC también recomiendan ir con mucho tiento porque el contexto y la complejidad del universo de ERC "impide hacer pronósticos fiables". A su favor tiene el Gobierno que la sentencia del juicio del 'procés' puede tardar algunos meses en llegar y será posterior al debate de investidura, si este no se demora hasta pasado el verano. Pero hasta entonces quedan decisiones por adoptar: el Supremo resolverá en las próximas horas si sigue el criterio de la Fiscalía y no autoriza a Junqueras a recoger su acta de eurodiputado, e Interior puede tener que determinar si devuelve a los presos a las cárceles catalanas con el visto bueno de los magistrados o los deja en Madrid.

El equipo de Sánchez había intentado abrir distintas alternativas en las últimas dos semanas a fin de que la investidura y la gobernabilidad no dependieran de los independentistas. El presidente en funciones era consciente del coste de la acusación reiterada por parte de la oposición, utilizada como una potente herramienta de campaña. Ese deseo de quitarse una mochila pesada —la moción de censura triunfó gracias al voto favorable de ERC y PDeCAT— y también la voluntad de atraer a Ciudadanos llevaron a Ferraz a probar la 'vía Navarra'. Lanzó el mensaje de que no avalaba las conversaciones de la candidata del PSN, María Chivite, para hacerse con la presidencia de la comunidad, que para salir adelante requeriría a la fuerza de la abstención de Bildu. El guante fue recogido de inmediato por UPN, el socio mayoritario de la coalición Navarra Suma —montada con PP y Cs—, cuyo líder, Javier Esparza, se mostró dispuesto a facilitar la elección de Sánchez si los socialistas le otorgaban a él, como fuerza más votada en las autonómicas, las riendas del Gobierno foral.

Vuelta al punto de partida

La abstención de los diputados de Na+ en Madrid bastaría: con 173 votos a favor del secretario general del PSOE y 171 en contra la operación recibía la luz verde del Congreso. Sin embargo, la presión del PSN, que temía desaparecer si volvía a dar su respaldo a la derecha navarra, y el temor a que el apoyo del PNV se alejara, disuadieron a Ferraz de continuar con su último movimiento. Volvió a la casilla de salida: dejó hacer a Chivite y subrayó su "legitimidad" para presentarse a la investidura. Pero a esos factores —y uno de ellos habría que ponerlo en cuarentena, porque la dirección del PNV, al menos públicamente, no llegó a ligar por completo el futuro de Navarra y el de Sánchez—, se añadió otro. La concatenación de pactos, en comunidades y ayuntamientos, de PP y Cs, en algunos casos con el concurso de Vox.

ERC tiene la llave, una vez enterrada la 'vía Navarra': el PSOE ya no renuncia a la comunidad con la abstención de Bildu, y eso supone el no de UPN

La dirección socialista, indican fuentes de la cúpula, se sintió entonces reforzada: si los naranjas (y los populares) no tenían reparos en entenderse con la ultraderecha, no había que poner frenos a una abstención, no negociada, de Bildu en Navarra. El coste de buscar una alianza directa con la formación heredera de Batasuna se fue metabolizando. Pero aún habrá que ver más giros de guion, porque este sábado se constituyen los nuevos ayuntamientos, y la formación 'abertzale' puede negar su voto a Chivite, alegando que la derecha, con el plácet del PSN, le ha arrebatado alcaldías importantes, como Pamplona, Estella o Tafalla. Esparza, además, mantuvo este jueves en Madrid su oferta de pacto a Ferraz y acusó a Chivite de "imposibilitar" la continuidad de Sánchez en la Moncloa.

El PSOE acoge con cautela el posible voto de ERC y mantiene su plan: investidura en julio

¿Por qué un viraje del PSOE como este en apenas una semana? "Lo que ha pasado es la realidad —explican en Ferraz—. La vía que exploramos no nos llevaba a ningún lado, porque en las negociaciones para municipios y comunidades está pesando la política de bloques. Cs ha optado por ir a la derecha, y no con nosotros [salvo excepciones contadas como una veintena de consistorios castellano-manchegos, entre ellos Albacete, Ciudad Real y Guadalajara], y nos han obligado a nosotros a ir por el otro lado. Intentamos la 'vía Navarra' porque se buscaba una posición central, por la geometría variable. Pero ahora mismo no hay margen para eso". En resumidas cuentas, el PSOE defiende que puede asumir ahora hacerse con las riendas de la comunidad foral con la abstención de Bildu a la vista que PP y Cs "pactan alegremente con Vox". "Creíamos que Cs iba a repartir más juego, pero no ha sido así", confiesan con pesar en la sede federal. Y en Canarias, es imposible la abstención de las dos diputadas de CC porque el PSOE lucha para conquistar el Gobierno de las islas, aunque los nacionalistas no se dan por desahuciados y aceleran su pacto con el PP para impedirlo.

Ábalos anticipa el cambio

La dirección ya está tejiendo el relato. El miércoles, Ábalos dio las primeras pistas del cambio de estrategia al asumir que los 350 diputados del Congreso "merecen la misma consideración", valen igual. Lastra alegó que ese requerimiento a "no bloquear" la investidura se había extendido a todos los partidos, mientras cargaba muy duramente contra el pacto presupuestario PP-Cs-Vox en Andalucía. Y Carmen Calvo, la dos del Gobierno, definía la abstención como un ejercicio de responsabilidad: "No es un apoyo" ni un "compromiso de coincidencia en nada". Es "simplemente", dijo, la "asunción de una responsabilidad" para no obstruir la formación de un Gobierno, como ocurre en otros países del mundo. El PSOE se remitía a las palabras de Pablo Casado en julio de 2016 en TVE en las que presionaba al PSOE a favor de la abstención a Mariano Rajoy alegando que todo el mundo vería natural que el PP facilitara un Ejecutivo del PSOE si este le sacara 52 escaños. Sánchez aventaja a los populares hoy en 57.

El plan inicial es acudir a la investidura con los apoyos necesarios, pero no se descarta ir sin los respaldos para meter presión a los grupos

En cualquier caso, Ferraz y el Gobierno tienen intención de sacar adelante la investidura "cuanto antes". El plan inicial es que Sánchez se someta al debate de investidura en julio, y que acuda a él con los apoyos suficientes. ¿Y si no tiene los respaldos suficientes, acudirá? "Todavía no lo tenemos decidido. Solo iremos a una investidura fallida si la negociación se complica mucho para meter presión", indican fuentes de la dirección del PSOE. Si el presidente en funciones no recibe a la primera la confianza del Congreso, al menos se activará la cuenta atrás hacia nuevas elecciones. A partir de la primera votación, arranca un plazo de dos meses para elegir al nuevo jefe del Ejecutivo. Cumplido ese periodo, las Cámaras se disolverían de manera automática. "Así que estamos en nuestro plan de julio y todos a asumir su parte de responsabilidad, que no es solo nuestra", dicen fuentes muy próximas al líder del Ejecutivo.

El PSOE acoge con cautela el posible voto de ERC y mantiene su plan: investidura en julio

El camino puede ser más complejo. De hecho, hay quienes advierten en la ejecutiva de que el principal escollo será Unidas Podemos. Los socialistas siguen sin ver un Gobierno de coalición con los morados —por mucho que Ábalos no cerrara la puerta este miércoles—, con el argumento de que las dos fuerzas no suman mayoría absoluta, a diferencia de lo que ocurre en la Comunidad Valenciana. De ahí que si el pulso no se resuelve, Sánchez tenga la tentación de utilizar la carta de ir a una investidura fallida para apretar a Iglesias. Además, ante el abismo de nuevas elecciones, los socialistas intuyen que los noes de PP y Cs pueden relajarse hasta la abstención para prevenir un nuevo desastre en las urnas. Ferraz cree que no sufriría una penalización, porque los votantes fueron claros el 28-A y el 26-M y le otorgaron una amplia victoria.

Al menos, lo que sí tiene el PSOE es el diputado 124. El apoyo del parlamentario del Partido Regionalista de Cantabria. Este jueves, firmaron el acuerdo de colaboración Ábalos y el diputado en Madrid del PRC, José María Mazón. El pacto supone que los regionalistas respaldarán a Sánchez y los socialistas sostendrán a Miguel Ángel Revilla y entrarán en su Gobierno autonómico. La alianza supone el compromiso del Ejecutivo central con el impulso de las conexiones ferroviarias de Santander con Madrid y Bilbao, el desarrollo de la base logística de La Pasiega y el apoyo financiero para las inversiones realizadas en el hospital Marqués de Valdecilla, como consecuencia de la catástrofe ocurrida el 2 de noviembre de 1999.

Primeros pactos PSOE-Cs en una veintena de ayuntamientos de Castilla-La Mancha

Las direcciones de PSOE y Ciudadanos alcanzaron este jueves un acuerdo "integral y con carácter regional" en Castilla-La Mancha para facilitar la gobernabilidad de aquellos ayuntamientos donde las dos formaciones suman mayorías absolutas. Una entente que ha contado con el visto bueno de las cúpulas nacionales de las dos fuerzas. 

Habrá un Gobierno de coalición PSOE-Cs en Guadalajara capital encabezado por el candidato socialista, Alberto Rojo, que arrebata así la alcaldía al PP, en sus manos desde 2007. Albacete y Ciudad Real serán dirigidas dos años cada una por los dos partidos. En la primera gobernará Cs los dos primeros años (Vicente Casañ) y el PSOE, los dos últimos (Emilio Sáez). En Ciudad Real, ocurrirá lo contrario: comenzará el mandato la socialista Pilar Zamora y lo rematará la concejala naranja Eva María Masías. PSOE y Cs controlarán asimismo la Diputación de Guadalajara, que será presidida por un edil socialista. 

PSOE defiende el acuerdo con Cs porque impide a Vox entrar en ayuntamientos

Los acuerdos PSOE-Cs se extienden a municipios como Madridejos, Camuñas, Corral de Almaguer, Fuensalida, Ocaña y San Pablo de los Montes (Toledo); Casas Ibáñez y Lietor (Albacete); Jadraque y Uceda (Guadalajara), y Aldea del Rey, Villanueva de los Infantes, Villarta de San Juan y Villamanrique, Villanueva de la Fuente (Ciudad Real). Cs será el titular, con el apoyo del PSOE, de las alcaldías de Borox, Dos Barrios y Yunclillos. 

Los firmantes se felicitaron de que con este pacto, se impide a Vox entrar en las instituciones municipales y supone avanzar hacia la moderación, informa EFE. El decálogo suscrito recoge defender desde los municipios la unidad de España y el Estado de las autonomías e incluye "apoyar sin fisuras" la utilización de todos los instrumentos del Estado de derecho para "hacer frente al separatismo", incluida la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña en caso de que la Generalitat "siga sin acatar el orden constitucional". También implica el acuerdo no subir "en ningún caso, la presión fiscal municipal", apoyar a las familias y a los autónomos, con el compromiso de pagar a los proveedores en 30 días, y la "tolerancia cero" ante la corrupción y el despilfarro.

En la comunidad, no hacen falta pactos: el socialista Emiliano García-Page ganó con mayoría absoluta las autonómicas del 26 de mayo: dispone de 19 de los 33 asientos de las Cortes regionales. El PP se quedó con 10 diputados y Cs, con cuatro. 

Por su parte, el presidente aragonés, Javier Lambán (PSOE), blindó este jueves su acuerdo con el Partido Aragonés. La suma de los dos partidos es insuficiente (el PSOE tiene 24 diputados y el PAR, 3, y la mayoría absoluta se sitúa en 34 escaños), pero con ello hace inviable la suma alternativa de PP, Cs y Vox con el PP. Ahora Lambán confía en atraerse a los naranjas, porque el otro camino sería sumar a Chunta Aragonesista (que lo ve un buen puento de partida), Podemos e IU. 

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios