en melilla, un tripartito desalojaría al pp

El PP renuncia a pactar con Vox en Ceuta para no tensar a la comunidad musulmana

En el entorno de Vivas, de 66 años, se asegura que, pese al acuerdo cerrado en Madrid, el presidente mantiene su palabra de no contar con la extrema derecha

Foto: El presidente nacional del PP, Pablo Casado (d), durante el acto para proclamar en un acto a Juan Jesús Vivas (i). (EFE)
El presidente nacional del PP, Pablo Casado (d), durante el acto para proclamar en un acto a Juan Jesús Vivas (i). (EFE)

Juan Jesús Vivas, el presidente de Ceuta (85.000 habitantes), ha sido el primero en descolgarse del pacto apalabrado el viernes en Madrid entre su formación (el Partido Popular) y Vox para gobernar juntos en las ciudades donde no necesiten a Ciudadanos para conseguir la mayoría.

En el entorno de Vivas, de 66 años, se asegura que, pese al acuerdo cerrado en Madrid, el presidente mantiene su palabra de no contar con la extrema derecha de Vox y gobernará la ciudad en solitario. Para lograr la investidura le bastarán sus nueve diputados en la Asamblea de Ceuta, sobre un total de 25. Para facilitarle la tarea el PSOE no presentará ningún candidato contra él.

Juan José Imbroda, el presidente de Melilla (85.000 habitantes), ha pedido al PSOE de su ciudad que “sea consecuente” con el de Ceuta y allane también su investidura. Imbroda (PP), de 75 años, que gobierna desde hace 19 años, ha ofrecido incluso al PSOE incorporarse a su futuro Ejecutivo, una propuesta que Gloria Rojas, la secretaria general socialista, ha rechazado tachándola de “cínica”.

En las dos ciudades autónomas el PP ha perdido en las elecciones municipales de mayo la mayoría absoluta de la que gozaba, pero en Ceuta está prácticamente asegurado que pueda seguir gobernando mientras que en Melilla es probable que un tripartido (PSOE, Ciudadanos y los musulmanes de Coalición por Melilla) le desaloje del poder.

Vivas lleva 18 años gobernando una ciudad en la que los musulmanes representan casi la mitad de la población. Rehúsa compartir el poder con Vox porque se siente más cómodo solo, suscribiendo acuerdos puntuales, y porque teme que su presencia en el Ejecutivo local tense más el ambiente entre la formación derechista y los musulmanes.

La relación entre ambos está salpicada de roces. Uno de los últimos se produjo el 26 de mayo cuando una mujer vestida con un niqab, una prenda que solo permite ver los ojos, presidió una mesa electoral en un colegio del barrio ceutí musulmán de Hadú. Los apoderados de Vox acudieron en masa para quejarse mientras su líder, Santiago Abascal, les respaldaba escribiendo en Twitter: "Es intolerable que la Junta Electoral haya permitido esta situación bochornosa”. A petición de la mujer la policía desalojó a los apoderados, que dificultaban el normal desarrollo de las votaciones.

Abascal, en Ceuta. (EFE)
Abascal, en Ceuta. (EFE)

La delegada del Gobierno en Ceuta, Salvadora Mateos, explicó al día siguiente que la presidenta de la mesa sí se había identificado antes de que empezaran las votaciones, destapando su rostro y mostrando su DNI ante la vicepresidenta. Recordó que la ley electoral no prohíbe que los integrantes de la mesa lleven una vestimenta con connotaciones religiosas.

Los dos partidos dirigidos por musulmanes en Ceuta, Caballas y el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, son los principales derrotados de las municipales en las que perdieron cuatro de sus siete escaños. Tres de ellos fueron a parar a los socialistas. El miedo al auge de Vox incitó, probablemente, a una buena parte de ese colectivo a optar por el voto útil. Quizá por eso el PSOE es ahora la formación más votada después del PP.

En la otra ciudad autónoma los musulmanes de Coalición por Melilla (CpM) se confirmaron, en cambio, con ocho escaños, como la principal fuerza de oposición al PP por delante del PSOE, que obtuvo cuatro. Es, sin embargo, Eduardo de Castro (el único diputado de Ciudadanos) el que tiene en sus manos la llave de la gobernabilidad de la ciudad en la que los musulmanes son una corta mayoría, según la estimación del Observatorio Andalusí.

Mustafa Aberchán, de 59 años, el líder de CpM, no aspira a ser presidente y ha disuadido a Gloria Rojas, la lideresa socialista, de que presente también su candidatura. Juntos han ofrecido el pasado fin de semana la presidencia de la ciudad a De Castro, según fuentes conocedoras de sus últimas reuniones. Sería el jefe de un gobierno tripartito. “El objetivo es hacer limpia”, recalcan esas mismas fuentes, en una ciudad descrita en mayo por una investigación de El Confidencial como “la más corrupta de España”.

De Castro es, sin embargo, el hombre más cortejado de la ciudad. El PP le ha ofrecido, por su parte, ser vicepresidente y portavoz del gobierno local. Él ha consultado su decisión con la dirección de su partido en Madrid, recalcando que Melilla es un lugar peculiar. Por su nivel de corrupción entre otros factores, en el que no siempre se pueden aplicar los criterios que rigen en la península. Está ahora a la espera.

A lo largo de la campaña el candidato de Ciudadanos repitió hasta la saciedad que él no contribuiría con su voto a la investidura de Imbroda y se mantiene fiel a su promesa. De ahí que la hipótesis más probable sea que, si Albert Rivera se lo permite, acepte el ofrecimiento de Aberchán y Rojas para, como él mismo dice, “darle la vuelta al calcetín de Melilla” y empezar una nueva era.

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