“Ni INDEPENDENTISTA NI ANTIINDependentista"

Colau es reelegida alcaldesa, colgará el lazo amarillo y se pone a disposición de Torra

Los gritos de 'Fuera fascistas del Ayuntamiento', 'Ada Colau és un frau' (Ada Colau es un fraude) o 'botiflers' (traidores) fueron las consignas más coreadas por los manifestantes independentistas

Foto: Ada Colau. (EFE)
Ada Colau. (EFE)

Una de cal y otra de arena. Ada Colau ha sido investida en la tarde de este sábado nueva alcaldesa de Barcelona con los votos a favor de Barcelona en Comú (BeC), el PSC y tres votos de la lista de Ciudadanos, los correspondientes a Manuel Valls, Celestino Corbacho y Eva Parera. Justamente los 21 votos de una justa mayoría absoluta que le sirvieron para ‘robar’ la cartera al republicano Ernest Maragall que, aunque obtuvo casi 5.000 votos más, empató a concejales con la candidata ‘morada’. Colau prometió que no será neutral, “pero no seré una alcaldesa independentista ni antiindependentista, sino que seré la alcaldesa de todos los barceloneses y barcelonesas”, en un calculado discurso equidistante.

A continuación, lamentó la política de bloques, aseguró que había tomado la decisión de presentar su candidatura (cuando ya sabía que contaba con los 21 votos necesarios para ello) para romper precisamente la política de bloques y sacó su artillería pesada: “Ante la situación de excepcionalidad que vivimos y de vulneración de los derechos y las libertades, lo primero que llevaremos a la junta de portavoces es una propuesta para volver a poner el lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento hasta que esta situación de excepcionalidad termine”.

Colau (i) y Valls (d). (Reuters)
Colau (i) y Valls (d). (Reuters)

Tras la constitución del pleno, Colau atravesó la plaza de Sant Jaume para ser recibida por el presidente catalán, Quim Torra, a quien le expuso que, a pesar de las discrepancias ideológicas, lo visitaba por lealtad institucional y se ponía a su disposición para, “en un momento de excepcionalidad, denunciar la crueldad de la represión actual y luchar por la liberación de los presos políticos”.

Minutos antes, el descabalgado portavoz de ERC, Ernest Maragall, a quien Colau le quitó el sillón con la ayuda del socialista Jaume Collboni y de Manuel Valls, había alertado , sin citarla expresamente, de la “gesticulación ideológica” de algunos. “Sabemos distinguir el gesto del compromiso. Y conocemos el ruido de la ambigüedad calculada. Pero sabremos superar el frentismo que hay y que queda conformado con los 21 votos que ha recibido”, clamó Maragall.

Por encima del bien y del mal

Por eso, la recién elegida alcaldesa fue más allá y sacó a colación la lucha por la libertad “de los presos políticos”, situándose por encima del bien y del mal. “Acabemos ya con los mensajes, las amenazas, los ultimátums, las faltas de respeto. Que cada uno respete al contrario. Superemos la dinámica de bloques, que, como se ha visto, no ha aportado nada bueno”, dijo la alcaldesa. Y es que Maragall ya le había dicho que él llegaba para acabar precisamente con los bloques.

También Colau lamentó que “de los 41 concejales, 28 son de fuerzas de izquierdas. Un gobierno de 28 concejales habría sido un gobierno estable y fuerte, pero no fue posible”. Se refería a un tripartito entre BeC, ERC y el PSC. Pero Maragall le había advertido poco antes: “Que nadie presuma de progresismo. El concepto de progresismo y el compromiso democrático de la ciudad es reclamar el derecho a decidir, que los ciudadanos de Cataluña puedan decidir su futuro”.

Maragall: "Que nadie presuma de progresismo. El concepto de progresismo es reclamar el derecho a decidir"

Precisamente también el socialista Collboni había prometido en su discurso un gobierno municipal “progresista, un buen gobierno no subordinado a la estrategia independentista. Basta ya de medir la legitimidad de un gobierno en función de nuestras simpatías. ¿O acaso el presidente de la Generalitat ganó las elecciones al Parlament de Cataluña?”.

El líder de JxCat, Joaquim Forn, trasladado desde la cárcel para que pudiese asistir al acto de apertura del consistorio, lamentó la “operación política de los poderosos” para evitar que el republicano Ernest Maragall fuese alcalde. En un discurso corto pero intenso, Forn dijo a Colau que cometía un error por no votar a Maragall como alcalde, ya que había sido la lista más votada. Y sentó cátedra advirtiendo que su grupo sí lo votó porque es el candidato que más puntos programáticos en común tenía con él. Acusó también a Colau de consolidar “una política de bloques” y llamó a “superar determinadas barreras mentales partidistas que no permiten llegar a grandes acuerdos”.

Forn fue severamente reprendido por Manuel Valls, que le recordó que “los poderosos” a los que se refería llevaban décadas financiando a su partido y también financian ahora “a la prensa nacionalista”. Y explicó que cedió tres votos para que Colau pudiese ser alcaldesa sin pedir nada a cambio por responsabilidad de Estado. “La política es escoger y, en situaciones como éstas, es preciso tomar decisiones arriesgadas y comprometidas. La nuestra era para evitar que Barcelona tuviera un alcalde independentista, que ya había dicho que iba a poner al Ayuntamiento al servicio del independentismo”.

“En España no hay presos políticos”

Le dijo a Colau que “Barcelona no es cosa de partidos ni espacio de confrontación izquierda/derecha” y a Forn le recordó que debía respetar “la Constitución, el Estatut y usted también ha de respetar la separación de poderes, respetar la ley. En España no hay presos políticos ni hay exiliados. La justicia ha de actuar por una parte y ala política ha de actuar por su parte”. Una parte del público respondió a Valls con abucheos, gritos y silbidos, lo que fue reprochado por la propia Ada Colau, que recriminó el intento de boicot al representante de Ciudadanos.

Colau hizo un discurso falto de autocrítica, sacando pecho por haber sido una alcaldesa que hizo “cosas que parecían imposibles”, como “plantar cara a los especuladores, aplicar leyes que no se aplicaban, como las que permiten multar a fondos buitre y bancos por especular con vivienda” o “acabando con los privilegios de grandes empresas, desconectando el monopolio eléctrico hasta abastecernos de electricidad y no depender de Endesa, así como denunciar las terribles cargas policiales del 1 de octubre y llevarlas a los tribunales para que no queden impunes”. Una estrategia, aseguró, que va a seguir manteniendo en el futuro y de la que mostró algunas pinceladas en un acto en el que acabó llorando al agradecer a su familia el apoyo recibido durante su mandato.

En la calle, algo más de un millar de manifestantes, convocados por ANC, Òmnium Cultural, JxCat, ERC, los CDR y varias organizaciones radicales más (BeC también había convocado a los suyos para apoyar a Colau), que se dedicaron a corear consignas de apoyo a Forn, al independentismo y a abuchear a los concejales rivales electos cuando salieron del Ayuntamiento para dirigirse al edificio de la Generalitat, ubicado enfrente. Los gritos de ‘Fuera fascistas del Ayuntamiento’, ‘Ada Colau és un frau’ (Ada Colau es un fraude) o ‘botiflers’ (traidores) fueron las consignas más coreadas. Era sólo un pequeño, pequeñísimo trozo de la Cataluña radical e intolerante, la Cataluña de bloques con la que hay que acabar, según decían poco antes los concejales en el pleno. Pero alguien parece estar interesado en que no se acabe con ese frentismo.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
13 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios