DE CAMPAÑA CON...

Casado: "Hay muchas presiones desde los aparatos. Me boicotean actos"

Pide que cesen las presiones a los afiliados y que puedan votar libremente. Pide paso para su generación. Afirma que es el tiempo de reilusionar. Su candidatura, dice, salvará al PP

El reloj principal de la Puerta de Atocha marcaba este martes las ocho y once minutos de la mañana cuando Pablo Casado (Palencia, 1981) descendía la rampa mecánica hacia el andén 3 para coger un AVE a Zaragoza. La noche anterior durmió pocas horas. Llegó a casa desde Málaga demasiado tarde después de haber visitado otras tres provincias andaluzas en un solo día. "Esto es una locura. Pero merece la pena", asegura mientras avanza hacia su vagón. Lleva sobre las espaldas 8.000 kilómetros y aspira a alcanzar los 20.000 antes de que acabe la campaña, el día 5 de julio. Ha perdido la cuenta de los saludos, besos, selfis y gritos de apoyo. "Cuando entras a un sitio y 300 personas empiezan a gritarle 'presidente, presidente' te das cuenta de que hay que hacer todos los esfuerzos", explica uno de sus colaboradores más cercanos.

El exvicesecretario de comunicación del PP pide paso para su generación. Es el tiempo de la renovación. Reconoce que su candidatura fue inesperada para la mayor parte de dirigentes. Lo consultó con su mujer. "Me dijo, si lo haces, que sea para llegar hasta el final". Sus hijos son demasiado pequeños para entender el reto que se trae entre manos su padre. Quiere recuperar las señas de identidad en el ideario de los populares. Lo que tiene claro es que su candidatura es la tabla de salvación para el partido: "Si gano yo, no pierde nadie" es ahora su gran lema. Con él, dice, la unidad está asegurada. No tiene mochilas de corrupción. No cree que el caso de su máster pueda hacerle ningún daño. Y lo único que pide es que cesen las presiones que gran parte de la militancia está sufriendo. Él está tranquilo porque siente el calor de la gente. Sabe que cuenta con muchos apoyos.

Toma asiento en el AVE para contestar las preguntas de El Confidencial durante el trayecto a la capital aragonesa. Dos botellines de agua y sin perder la sonrisa con la que solía afrontar las ruedas de prensa. A las duras y a las maduras.

Pregunta: Su candidatura fue la gran sorpresa. ¿Cómo lo decidió?

Respuesta: Llevaba toda la semana dando vueltas y pensando que no podía ser que un partido que convocaba un congreso no diera señales de vida durante siete días. No podíamos seguir arrastrando los pies y si queríamos reconectar con el electorado no podíamos dar una sensación de que nadie quería presidir el partido o que no teníamos ilusión para hacernos cargo del que es el mayor proyecto del centroderecha en España. Entonces hablé con mi familia. Pensaba que había que dar ese paso, me sentía preparado. Lo comenté con Mariano Rajoy, que mantuvo siempre la neutralidad que había prometido y me presenté aquel lunes.

Pablo Casado durante el desayuno con afiliados en Zaragoza.
Pablo Casado durante el desayuno con afiliados en Zaragoza.


P: ¿Ya sabía que Feijóo no se presentaría?

R: No lo sabía. Le llamé antes de dar el paso. Tengo que decir que le encontré como siempre. Alberto es una persona encantadora, le tengo mucho cariño. Tenemos muy buenos amigos comunes y, de hecho, quise empezar mi campaña en Galicia. Él es para mi una referencia imprescindible y si gano el congreso quiero contar con él en lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Así se lo transmití.

P: ¿Y en su casa qué le dijeron?

R: Pues mi mujer me dijo que si daba el salto fuera para defender mis principios. Como portavoz nunca he dicho nada que no piense, pero muchas veces he tenido que no decir todo lo que pienso. Lo hacía por lealtad. Si ahora quiero encabezar una propuesta es para reivindicar todo lo que yo pienso: la política de principios, de valores, sin complejos, muy basada en la calle y en la nueva forma de hacer política.

Si gano el congreso quiero contar con Feijóo en lo que el quiera, cuando y como quiera. Así se lo dije


P: ¿La experiencia es siempre un grado o puede ser un lastre?

R: Hay que encontrar un equilibrio justo entre tenerla y al mismo tiempo no cargar con una mochila que pese demasiado. Yo tengo 15 años de experiencia, he aprendido con dos expresidentes del Gobierno. He sido diputado autonómico y diputado nacional, y tuve el mejor resultado nacional en las últimas dos elecciones (2015 y 2016). Yo ya me he presentado a unas elecciones y me han tenido que votar. Pero sobre todo, lo que creo es que no tengo ninguna gestión que haya podido empañar mi trayectoria con alguna irregularidad. Y eso, por suerte o por desgracia, lo valoran los electores.

Creo que ahora mismo mi generación es la que mejor está sabiendo interpretar el cambio en la sociedad. Lo que ha pasado en Francia o en países como Austria, Estonia o Serbia, donde sus presidentes tienen mi edad. Lo que pasó en los liderazgos de Felipe, Aznar o de Tony Blair. Esos son los proyectos que te permiten ganar cuanto antes. Por eso los líderes de la oposición al PP tienen ese perfil. ¿Por qué los españoles van a confiar en candidatos como Sánchez, Iglesias o Rivera y el Partido Popular no va a poder a abrazar esa generación?. Respeto mucho a los que durante treinta años han liderado el partido desde el año 89 con la refundación, donde ya estaban Rajoy, Aznar, María Dolores... Pero ahora pensamos que hay una generación que, de forma integradora, sin tener que desplazar a nadie, está lista para el relevo.

P: El censo de inscritos que votará el día 5 es bajísimo. ¿A quién beneficia esto? [En el momento de hacer esta entrevista, el partido no había hecho público el dato definitivo del 7,6%].

R: Es una malísima noticia y síntoma de que el partido no está ilusionado, que necesita un cambio y una renovación. Si no participan significa que no les interesa lo que pasa en su organización política. No es una cuestión de que pagues una cuota, sino de que por este partido ha muerto gente. Por ser del PP han muerto casi 30 personas. El principal pilar de mi proyecto es reilusionar. La ilusión es el motor de la vida. Al partido le falta ese impulso y si no estamos ilusionados no vamos a ganar elecciones.

El candidato a la presidencia del PP durante la entrevista en el AVE.
El candidato a la presidencia del PP durante la entrevista en el AVE.

P: ¿La militancia sufre presiones?

R: Es un factor que me preocupa mucho. Está habiendo muchas presiones e interferencias por parte de los aparatos. Muchos afiliados han decidido no inscribirse. Están hartos de que les llamen por teléfono y les digan a este acto no puedes ir. Como no preservemos la unidad, el partido se rompe. Y como el partido se rompa, terminaremos siendo irrelevantes. Está en riesgo que nos mantengamos unidos, que sigamos siendo el partido que conocemos. Ahora mismo hay un riesgo de fractura tremendo y en ese sentido la gente, frente a presiones y amenazas, dice 'yo no participo en esto'. A mí me habría gustado otro método de elección, pero es el que es. No entiendo que se pongan palos en las ruedas para que la gente se inscriba o se ponga al corriente de pago. Este sistema es francamente disuasorio.

P: Usted dice que su candidatura es la de la unión. Eso también es integrar. ¿Cuándo toca? ¿Antes del 5 de julio, del 21 o después?

R: Después. Pero por una razón. Yo no soy mejor que nadie, pero mi candidatura sí es la mejor porque si yo gano, nadie pierde. Es la única que preserva la unidad del partido y eso no puede decirlo nadie más. Si ahora mismo pasara a formar parte de otra candidatura, lo que haría es echar gasolina en un lado del fuego. Inclinaría la balanza hacia un sentido. Si gana alguna de las que no tiene una buena relación con la otra, el partido será el de una parte. Y eso está pasando. Algunas sedes están partidas por la mitad y, a meses de las elecciones autonómicas y municipales, ahondar en esa división es un suicido.

P: Pero, ¿usted ve conviviendo a Cospedal y Saénz de Santamaría después del 21 de julio?

R: Yo he visto lo que he visto estos años y sinceramente creo que lo hemos visto todos. Por tanto, lo que puedo decir es que mi candidatura está jugando limpio. No llamamos a nadie para presionar. Para mí todo el mundo tiene cabida. Pero lo que puedo decir es que yo estoy sufriendo, como digo, sitios en los que se boicotean mis actos y en los que se dice a la gente que no vaya a verme. Lo cual me da igual porque yo no llamo para que vayan, para que me den avales o para que se saquen fotos conmigo. La política ha cambiado y hay quien no se ha dado cuenta. Lo que algunos piensan es que por haber hecho una lista electoral tienen derecho a decirle a la gente a quién tiene que votar. Abandonar el poder es muy dramático, pero hay que darse cuenta de que ahora estamos en la oposición y mandan los militantes.

P: Y si gana, ¿a quién más ve integrándose con usted?

R: A todos.

P: ¿Sí? ¿A todos?

R: Veo un partido que no sea de nadie ni contra nadie. Que vuelva a ser el mayor de España y no una corrala de intrigas. Lo que quiero es ese gran partido que tiene 11 millones de votos. Con lo que tenemos ahora no me sirve. Lo hemos visto, con los votos de ahora nos montan una moción de censura y nos echan. No hemos podido gobernar en la mitad de las comunidades que ganamos. Hay quien dice que hablamos demasiado de Ciudadanos. Pues sigamos sin hablar de ellos que, total, solo tienen 3 millones de votos. Hay que ir a por ellos y saber que si les han apoyado, algo hay que hacer para que esos electores vuelvan. Lo que no podemos hacer es seguir ocultando la realidad. Nadie más que yo ha defendido al Partido Popular. He bajado a dar ruedas de prensa cuando se perdían elecciones y nadie quería bajar. Y cuando digo nadie, digo nadie. Estábamos en la séptima planta y decían "¿quién baja?". El de siempre y a mucha honra. Pero cuando ganábamos, bajaban otros. A mí nadie me tiene que dar lecciones de defender al partido. Yo he salido a defender la honorabilidad del partido frente a corruptos que no había visto en mi vida.

Estoy intentando ser el candidato de las bases. No pido que vengan ministros o barones autonómicos a apoyarme

P: ¿Cuáles siguen siendo sus referentes?

R: Sin duda los tres presidentes que hemos tenido. Manuel Fraga como el que supo construir un partido democrático; José María Aznar, por saber integrar a todo lo que estuviera a la derecha del PSOE; y Mariano Rajoy, que ha evitado una fragmentación territorial y una crisis económica brutal.

P: ¿Cree de verdad que Rajoy ha resuelto la crisis territorial? ¿El PP no ha hecho nada mal?

R: Bueno, vamos a ver. Yo creo que, por un lado, actuamos tarde y no con toda la intensidad debida. Tengo que decir a favor del Gobierno que no nos lo puso fácil la oposición. Pero es verdad que la gente no entiende por qué TV3 no se cerró y cómo no se actuó con más contundencia. En el campo legislativo hemos renunciado también a armar más la Justicia. Tendríamos que haber recuperado el delito de sedición impropia y el de convocatoria de referéndum ilegal (ambos suprimidos por el Partido Socialista). Y tendríamos que haber recuperado el recurso previo de inconstitucionalidad. Ahora es el tiempo de hacer política. Ya vemos que Pedro Sánchez no va a hacer nada para parar el desafío. Pues ahí tiene que estar el Partido Popular. Yo no quiero dialogar con los delincuentes. Necesitamos una 'operación firmeza', no una 'operación diálogo'. Eso es lo que nos pide la España de los balcones, que no es de derechas ni de izquierdas, es transversal y quiere a alguien con coraje.

P: ¿Ha hablado con Aznar estos días?

R: Yo solo he hablado con Rajoy porque pienso que era la persona a la que había que avisar. No tengo que pedir autorización a nadie más. Y luego he hablado con muchos compañeros. Estoy intentando ser el candidato de las bases. No pido que vengan ministros o barones autonómicos a apoyarme. Cada vez que oigo "esta provincia es de no sé quién" pienso pero esto qué es, la época de Romanones. Toca abrir puertas y ventanas y decir claro que este partido lo construyen las bases. Es absolutamente impresentable lo que está pasando.

Casado atiende a los medios de comunicación tras el café con afiliados.
Casado atiende a los medios de comunicación tras el café con afiliados.

P: Aznar decía en una reciente entrevista en 'El Mundo' que o el PP se renueva o dejará de ser un partido de Gobierno. ¿Se identifica con esa afirmación?

R: Bueno, también lo dijo Rajoy cuando cedió el testigo. No hay que encasillarse en este caso. El PP lleva 30 años liderado por la misma generación. Es normal que otros tengamos la oportunidad. ¿Por qué somos de peor condición los que hemos nacido después? Estamos preparados. Yo creo que la política no es una maratón, es una carrera de relevos. Por qué no se puede pasar el testigo a una generación que hemos estado trabajando y aprendiendo en un nivel intermedio y queremos contar con todos. Aquí nadie sobra, pero tiene que caber más gente. Un proyecto renovador no es rupturista ni tampoco continuista. Hay que cambiar lo que hace falta y conservar lo que hay que conservar. La gente pide cambio y si hemos perdido votos por algo será.

P: ¿El caso de su máster puede embarrar sus posibilidades?

R: En absoluto. He dado tantas explicaciones que me remito a lo que he dicho. Lo que pasa es que a lo mejor hay gente muy interesada en llamar a los medios para decir que se siga hablando del tema. Es un tema superado para mí. Para otras personas igual no está superado e intentan alimentar que siga en el candelero. Afortunadamente, cuando alguien tiene la conciencia tranquila puede tomar decisiones sabiendo que por mucho que le disparen no le van a hacer daño.

P: ¿Y qué le da más miedo, el fuego amigo o que eliminen a España del Mundial?

R: Hombre, me da mucho más miedo lo primero. Que eliminen a España del Mundial sería un disgusto pero con poca trascendencia en el futuro de nuestro país. Que esté habiendo juego sucio en un congreso del PP quiere decir que el partido saldrá debilitado o dopado de un proceso y, probablemente, no tengamos un buen resultado electoral.

Yo creo que la política no es una maratón, es una carrera de relevos. La gente pide cambio y si hemos perdido votos por algo será


P: ¿El líder de un partido tiene que ser necesariamente el candidato a la presidencia del Gobierno? Los estatutos se pueden cambiar.

R: Ahora mismo es verdad que los estatutos dicen eso. Yo los respeto. En el fondo es un debate que habrá que ver, pero escucho mucho en esta campaña hablar de políticas de gestión. El militante merece un respeto. Cada cuatro años no está mal que a los militantes se les hable del partido porque si el partido no está fuerte e ilusionado, da igual quien se presente. Perderemos. Primero va el partido y luego ya se hablará de candidaturas. Ahora bien, de cara a las próximas elecciones me siento preparado, me siento con experiencia, soy miembro de la generación que ya está liderando el mundo.

P: ¿Cuáles son sus prioridades para el PP además de recuperar a los votantes?

R: Ser reconocibles. Yo lo que no quiero es un partido que gestiona desde una ventanilla y que administra el BOE. Quiero que diga lo que tiene que pasar en España. Estoy viendo una campaña en la que hablamos mucho de las elecciones generales, que son muy importantes pero, insisto, si el partido no está unido ni ilusiona ya podemos presentar a Barack Obama empadronado en Chamberí, que no ganamos. Hay que dejar muy claro que nadie es más que las siglas.

P: Y sobre los militantes y electores perdidos. Algunas encuestas apuntan a un auge de VOX. ¿Hace falta un debate ideológico de fondo en el PP para recuperarlos?

R: Estuve el otro día en Ermua y en San Sebastián y dije que yo quiero un partido como el de Goyo Ordóñez o Miguel Ángel Blanco y que no descansaré hasta ver de nuevo a José Ortega Lara reconciliado con su partido. El PP que tiene que reivindicar a las víctimas del terrorismo. Creo que tenemos que recuperar nuestras señas de identidad. Algunas como la libertad individual y económica, el partido de bajos impuestos y del liberalismo clásico que tanto hace avanzar a las sociedades. En segundo lugar, defender la unidad de España. Y también ser el partido de la familia, siempre hemos defendido la vida y lo digo ahora que hablamos de eutanasia [el Congreso debatía el martes la admisión a trámite de una proposición de ley para despenalizarla].

Casado aspira a recorrer 20.000 kilómetros en la campaña interna del PP.
Casado aspira a recorrer 20.000 kilómetros en la campaña interna del PP.

Pasadas las nueve y media de la mañana el aspirante a suceder a Rajoy se baja del AVE y acude a un desayuno con afiliados en el mercado gastronómico de Puerta Cinegia. Zaragoza se despierta nublada y con el bochorno de los termómetros marcando casi 30 grados. Entra en el salón entre aplausos. Y repite: "Esto hace que merezca la pena". Explica su proyecto, habla del partido, de las siglas. Del presente y del futuro. Cuando termina, sale a la calle. Sus colaboradores le insisten en que tiene que subir al coche. Se van a Logroño a pasar un rato con más militantes. Y de ahí al Congreso de los Diputados. Interrumpe su ruta para acudir a la votación de la Cámara Baja y darle el no a la ley de eutanasia del PSOE. Sus principales rivales no hacen lo mismo y siguen en su campaña. "Yo sí. Nadie tiene culpa de nuestros procesos internos y yo tengo una responsabilidad como diputado". Volvió a dormir pocas horas porque el miércoles le esperaba Zamora, Salamanca, Cáceres, Badajoz... y así hasta el 5 julio.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
47 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios