DE CAMPAÑA CON...

Cospedal: "No quiero ser ni la Pedro Sánchez ni la Albert Rivera del Partido Popular"

María Dolores de Cospedal, candidata a la presidencia del PP, rechaza cambiar las reglas del juego a mitad del partido ante el bajo número de inscritos para votar en las primarias

Son solo las once de la mañana y a María Dolores de Cospedal (Madrid, 1965) se le quiebra la voz al cerrar su intervención ante los militantes en Granada. Sube al coche que la conducirá hasta Estepona, después Málaga y posteriormente volará hasta Ceuta. ¿Se ha emocionado o me parecía que le brillaban los ojos? “Bueno sí, me emociono. He vivido momentos con los militantes muy duros y otros muy gratos y cuando les pido que me ayuden a preservar la fortaleza y la unidad del partido, me emociono”. Es lo que más le está costando, confiesa. No es una campaña cualquiera. Son las primeras primarias del PP. “He trabajado mucho por la unidad todos estos años”, explica, y “no es lo mismo hablar de un compañero del partido que del de enfrente”. Se ha quitado el WhatsApp del móvil. Ahora solo contesta llamadas.

Poco después la telefoneará su padre. Su tía Amparo ha estado en el acto de Granada y le ha contado cómo la ha visto. “Cuando les dije a mis padres que me presentaba, se pusieron... ‘Te llevan partiendo mucho tiempo la cara por estar aquí, porque siempre sales tú’... y les dije sí, pero ahora tengo que estar. Bueno, no les ha gustado pero lo han entendido”. A poca distancia de donde se dirige en la Costal del Sol está su hijo, Ricardo, que tiene 12 años y pasa unos días en un campamento de fútbol, pero no tendrá hueco para ir a verlo. "Hay muchas renuncias".

A las siete sonó el despertador y a las ocho, desayuno. Lee la prensa, devuelve llamadas. Pan tostado con aceite, pavo y café. Es de buen comer pero en campaña no se permite excesos, mucha carne y pescado a la plancha y verduras. Su equipo es muy reducido en esta jornada. Con ella viajan José Luis Ortiz, jefe de gabinete, y su directora de comunicación, Isabel Gil. El exministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, también comparte parte de la jornada. Duda entre un vaquero y un pantalón naranja. Hace rápido la maleta. Apenas ha desordenado la habitación. El día anterior vibraron con la selección en Almería y llegaron tarde. “Ya veis cómo en un minuto cambia todo, de pronto pasamos a ser los primeros”, alude al fútbol pero habla del PP.

PREGUNTA. Tantas llamadas a la unidad, ¿teme la fractura?

RESPUESTA. No puedo permitir que el partido se rompa. Esa es la misión más importante de mi candidatura. Garantizar que el partido esté unido.

P. ¿Siente un plus de responsabilidad por ser la secretaria general del PP?

R. Ese plus de responsabilidad me lo he arrogado toda mi vida. Soy así. Es parte de mi carácter. A veces te va bien, aunque te hace sufrir más.

P. Denuncian coacciones, presiones. ¿Tiene constancia de que existan?

R. En algunos sitios sí. Apelo a que dejen de existir y todos los que se han inscrito voten en libertad.

No quiere detallar más esas coacciones. Cuando se le pregunta si teme especialmente la fractura en lugares como Andalucía, donde el aparato regional está con Soraya Sáenz de Santamaría, echa balones fuera. “Si los intereses personales de un candidato están por encima de los de su partido, que es el instrumento que se necesita para ganar las elecciones, no vale el candidato o la candidata, o no valen las compañías que lleven, me da exactamente igual. Hoy se nos pide mucho. Tenemos que hacer un proceso interno que no abra heridas”, zanja.

El tema del día es el censo de militantes. No llega al 8% el porcentaje que se ha inscrito para votar. Evita el tono de otros aspirantes que piden ampliar plazos o hablan de que ven poca ilusión. Cree que cambiar las reglas a mitad del partido es trampa. No sería "serio ni riguroso".

P. ¿Ha sido una sorpresa que solo un 7% de militantes se haya inscrito para votar?

R. Nosotros damos libertad a la gente, si los militantes quieren participar en el proceso lo pueden hacer y es muy sencillo. Hay militantes que están más presentes en la vida diaria del partido y hay otros que comparten con nosotros unos valores pero no quieren tener una vida activa, esto hay que respetarlo. Es un proceso de libertad.

P. Pero es demasiado minoritario, ¿es una señal de alarma?

R. Tenemos la militancia mayor de España con muchísima diferencia y también de Europa pero hay muchos militantes y afiliados que no quieren participar en los procesos internos, directamente lo que quieren es apoyar con su presencia al Partido Popular y decir yo pertenezco a este partido. Respetémoslos.

Cospedal no estaría aquí si Alberto Núñez Feijóo hubiera dado el paso. Se lo comunicó formalmente a Rajoy horas antes de presentar su candidatura. Días antes, tuvieron una conversación. “Me presento para cuidar del partido, le dije. Suerte, mucho ánimo, que todo vaya bien, que eso es lo más importante, me contestó”.

La candidata del PP presume de tener buenos amigos, dentro y fuera de la política y de conservar a los de toda la vida. “Es muy importante tener relaciones fuera de la política y saber de verdad qué pasa en la calle, cómo piensa la gente”. “Tengo un niño de 12 años que toda la vida ha visto a su madre trabajando mucho para el PP, para ganar elecciones, para aplicar un proyecto político y una idea de España. Me ha visto desde que nació”. Es literal porque Mariano Rajoy la telefoneó justo cuando estaba inscribiendo a su hijo en el registro. La sondeó sobre Castilla-La Mancha, le preguntó por candidatos y al final le dijo, ¿y tú? A los 20 días de dar a la luz dejó un puesto cómodo como consejera de Transportes en Madrid, cambió su domicilio y tuvo su primer acto político.

P. ¿Nunca le ha dicho que no al partido?

R. Nunca. Hay gente que cuando el partido le ha pedido un esfuerzo -calla y piensa bien lo que va a decir-, lo ha hecho y otra gente que, cuando el partido le ha pedido un esfuerzo, solo lo hace si cree que le interesa también personalmente. No hablo de Alberto (Núñez Feijóo), que tenía un compromiso previo con Galicia.

P. ¿Se arrepiente de haber dado la cara por la corrupción?

R. No, no me arrepiento porque si no se sale a defender a todos los militantes del PP de delincuentes que han estado entre nosotros y que no nos representan, ¿cómo queda toda nuestra gente? Y tenemos muchísima gente estupenda, trabajadora, honesta, que no cobran o cobran unos sueldos muy normalitos por dedicarse a esto. Dar la cara siempre es muy arriesgado y además te perjudica mucho tu imagen pública porque la gente trata de confundir y trata de identificarte con aquello contra lo que estás luchando. Yo le he puesto cuatro denuncias a Bárcenas.

P. ¿Ha sido Bárcenas su peor pesadilla estos años?

R. No, pesadilla no. Para todos los militantes del PP fue primero un ‘shock’ conocer todo lo que conocimos, luego fue muy ingrato, pero pesadilla no, hice lo que tenía que hacer, salí a defender mi dignidad y la del todo el PP frente a una persona que sabía mentir. Por eso me he querellado personalmente y por eso le llevo ganadas varias [querellas].

Luis Bárcenas no ha sido mi pesadilla. Salí a defender mi dignidad y la de todo el partido frente a una persona que sabía mentir

P. Hace autocrítica públicamente sobre cómo se ha gestionado el conflicto en Cataluña y la aplicación del 155. ¿Tuvo oportunidad de decirlo dentro del Consejo de Ministros y de su partido cuando estaba ocurriendo?

R. Lo dije, sí. En el partido lo dije, que no estaba llegando nuestro mensaje, que a los catalanes no los teníamos con nosotros y que todos esos catalanes que se sentían españoles no estaban percibiendo que nosotros estábamos haciendo lo necesario. Que quizás estábamos haciendo lo único que era posible, cuidado, no voy a renegar ahora de la política de Mariano Rajoy. De ninguna manera, hizo lo que él creía que era mejor para España y como el ataque era a España, que no al Gobierno ni al PP, quería ir con todos los partidos políticos. Pero esto no lo supimos explicar.

Ha vivido “con muchísimo respeto” ver al expresidente incorporarse a su puesto de trabajo. “Es una imagen inédita, es verdad, que honra a Mariano Rajoy y llena de orgullo al PP. Es la demostración de quien está en política para servir a su país y no para ninguna otra cosa”. Estos días no habla con él. “Como estamos en estos momentos de la campaña, no he querido ponerlo en compromisos. Hablaré en cuanto terminemos”. No le extrañó que el expresidente José María Aznar dijera que llevaba tres años sin hablar con su sucesor. No leyó, dice, la entrevista de ‘El Mundo’ pero se la han contado. ¿Y qué le pareció? ¿Le duele las cosas que dijo? “No. No. A mí no me duele que nadie diga su opinión. Hay cosas que me sorprenden más o menos, pero no me duelen”.

P. ¿Quién cree que es usted el mejor candidato para ganar las elecciones?

R. El que consiga que el partido esté más unido, más fuerte y con más ganas de defender lo valores del PP. Ese será el mejor candidato para ganar y no tengo ninguna duda. Aquellos que crean que por sí solos son la divina pomada, se equivocan.

El que logre que el partido esté más unido será el mejor candidato. Quien crea que por sí solo es la divina pomada, se equivoca

P. ¿Se ve capaz de atraer a votantes del PP que se han ido a Ciudadanos?

R. Sí. Por una razón, hay muchos votantes que lo fueron del PP que se han refugiado en otras formaciones políticas porque había valores que quizás nosotros habíamos dejado de defender. Hemos tenido que gobernar España con una coalición que ha sido muy difícil, en un momento de crisis que, ya sabe, ‘primum vivere’, y hubo gente que pensó que dejábamos de defender ciertas cosas. La esencia del PP, los valores, lo que siempre hemos defendido, eso lo representa mi candidatura mejor que nadie.

P. ¿Se siente cómoda como defensora de las esencias del partido?

R. Claro que sí. Me siento muy cómoda. Así es como yo he ganado elecciones en Castilla-La Mancha, frente a la izquierda y cuando nunca antes había ganado el PP. De los que nos presentamos la única que ha sido cabeza de cartel y que se ha presentado de candidata a elecciones soy yo. Y yo no he cambiado de discurso.

P. Hablan mucho de renovación, pero ningún candidato es ‘nuevo’. Todos tienen un pasado en el PP. Sin embargo parece que es a usted a la que más le pesa o le hipoteca su etapa como secretaria general, ¿por qué cree que ocurre así?

R. Un pasado muy vinculado al PP, todos, sin excepción. Habrá interés en mostrarlo así porque obviamente uno de los candidatos ha sido el vicesecretario de comunicación, antes fue presidente de Nuevas Generaciones de Madrid y antes ayudante de Aznar y jefe de gabinete de Esperanza Aguirre. Claro, decir que estas personas no forman parte del pasado del PP aunque sean más jóvenes es muy llamativo. Otros han sido portavoces parlamentarios, han estado en el Comité Ejecutivo, vicepresidentes de nuestros gobiernos... A mí no me preocupa. Al revés, a otros les debería preocupar que no los identificaran con el partido porque yo no quiero ser una Pedro Sánchez del PP, ni la Rivera del Partido Popular

P. Hay machismo al abordar la rivalidad entre usted y Soraya Sáenz de Santamaría

R. Absolutamente. Ha existido siempre por el hecho de que una mujer fuera vicepresidenta del Gobierno y otra secretaria general del partido. Si hubiéramos sido hombres ese morbo nunca se hubiera creado. Ahora incluso hay algunos que creen que tienen opciones porque se presentan como si hubiera dos mujeres peleando y aquí viene el hombre, a poner paz, eso es muy machista. Cuando me presenté de candidata la segunda vez en Castilla-La Mancha, porque estuve seis años en la oposición, la crítica más acusada que me hacía la directora del Instituto de la Mujer, al dato con esto, socialista, era que Castilla-La Mancha no estaba preparada para que la gobernara una mujer. Es una memez como la copa de un pino. El sesgo machista lo veo en muchas cosas. He tenido que estar demostrando permanentemente que soy yo la secretaria general de mi partido. Imagine si hubiera dos mujeres rivales para ser secretaria general en el PSOE o Podemos, ¿no sería una fiesta del feminismo a nivel nacional? Qué pasa, que como es en un partido de centroderecha, nosotras, como dicen las de izquierdas, somos un error.

Me siento feminista desde que era muy pequeñita. A mi hijo lo estoy educando en la igualdad. En mi casa lo he vivido. A mi hermana y a mí nos han educado igual que a mi hermano y nos han dado las mismas oportunidades y nos han dicho que podíamos conseguir lo que quisiéramos”. El último acto concluye pasadas las diez de la noche. Pasa un rato más dando besos, haciéndose fotos. "Quiero que cada persona sienta que es especial, que de verdad le dedico aunque sea un minuto, hacen un esfuerzo por estar aquí”. Un día más, las deportivas que lleva para hacer algo de ejercicio no salen de la maleta. “No te lo vas a creer pero no he tenido ni un minuto. Las jornadas son tan largas y dormimos tan poco”.

Andalucía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
22 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios