casado, tercero en discordia en una organización muy dividida

Batalla total de familias en el PP valenciano con igualdad entre Cospedal y Santamaría

Las primarias descorchan la presión interna en la segunda autonomía en afiliados, con una organización castigada por los casos de corrupción. Hay más en juego que la presidencia del partido

Foto: Sáenz de Santamaría acompañó a Isabel Bonig en la presentación de su proyecto político en Valencia. Cospedal no estuvo. (EFE)
Sáenz de Santamaría acompañó a Isabel Bonig en la presentación de su proyecto político en Valencia. Cospedal no estuvo. (EFE)

El antaño poderoso Partido Popular de la Comunidad Valenciana se juega mucho más que el pulso por la presidencia del partido a nivel nacional en las primarias internas convocadas para el próximo 5 de julio. Pese al frenesí democrático inaugurado por la renuncia de Mariano Rajoy tras décadas de dedazos, la formación de la gaviota no va a perder de golpe su tendencia a la verticalidad, por lo que el nuevo o la nueva inquilina de Génova tendrá mucho que decir en el reparto de poder en las extensiones territoriales a menos de un año del superdomingo elecciones europeas, municipales y autonómicas. Hay en liza muchas listas, candidaturas y una cascada de congresos provinciales y locales aún sin celebrar. Las principales capitales de provincia, por ejemplo, siguen sin cabezas de cartel confirmados, una elección que corresponderá a la nueva dirección nacional del partido conservador.

En esa clave hay que interpretar el baile de movimientos en favor de los candidatos aparentemente con más opciones de encaramarse a la presidencia. La batalla orgánica se libra especialmente, por este orden, en Andalucía, Comunidad Valenciana, Galicia y Madrid, donde, el Partido Popular cuenta con más militantes. Las cifras reales de afiliación están muy lejos de los pronunciamientos oficiales. La organización regional valenciana, por ejemplo, presumió durante los años de mayorías absolutas de ser un puntal orgánico, con más de 140.000 militantes apuntados. Sin embargo, en el último congreso regional, cuando Isabel Bonig tuvo que medirse con el candidato 'outsider' José Luis Bayo (que se retiró en el último momento) afloraron menos de 7.000 inscritos con derecho a voto, ni siquiera el 5%. Está por ver si esa cifra crece con las primarias para suceder a Rajoy. El lunes termina del plazo de inscricipciones y fuentes populares insisten en que la herramienta informática Lanza, que gestiona la adecuación de esas afiliaciones, echa humo.

La valenciana es la segunda en afiliados y en compromisarios, pero la atomización impide hacer pronósticos sobre quién parte con ventaja

De cara al congreso del 20 y 21 de julio, en el que los compromisarios deben ratificar o enmendar el resultado de las primarias, los populares valencianos aportan 385 delegados (184 Alicante, 145 Valencia y 56 Castellón), algo por encima del 12%, la segunda comunidad en número de participantes tras Andalucía.

Pablo Casado bromea con Pablo Ruz, presidente local del PP de Elx (Elche), ciudad que ha visitado este viernes en su campaña interna por la Comunidad Valenciana. (EFE)
Pablo Casado bromea con Pablo Ruz, presidente local del PP de Elx (Elche), ciudad que ha visitado este viernes en su campaña interna por la Comunidad Valenciana. (EFE)

La presidenta regional Isabel Bonig había reclamado neutralidad de los principales cuadros al menos hasta conocer el resultado de la primera vuelta. Pero la proliferación de candidatos a suceder a Rajoy ha destapado diferencias y posicionamientos muy diferentes en el PPCV. Ni María Dolores de Cospedal, ni Soraya Sáenz de Santamaría, ni Pablo Casado, y, menos aún, José Manuel García Margallo y el resto de competidores pueden aventurarse a apuntarse de antemano el respaldo valenciano. Los apoyos están completamente atomizados entre los cuadros intermedios y algunos de los baroncillos provinciales, al tiempo que cargos electos de distintas instituciones han comenzado a tomar partido.

En apariencia, las "Dos Rosas", como bautizó Margallo a Cospedal y Soraya, parten con cierta ventaja. César Sánchez, presidente de la Diputación de Alicante, una de las pocas instituciones de relieve en manos de los populares, se ha decantado púbicamente por la actual secretaria general. El también alcalde de Calpe ha trabado una buena relación personal en Génova, donde tiene despacho como miembro de la actual dirección nacional, y se ha desmarcado del deseo de neutralidad que pedía Bonig.

Cospedal también llamó personalmente al expresidente del PP Valencia provincia, Vicente Betoret, para que la ayudase, según señalan a El Confidencial fuentes conocedoras de esa conversación. Para este sábado organizó la comparecencia de la candidata en la sede regional de los populares para exponer su candidatura. Junto a Betoret, se posicionan del lado de Cospedal diputados nacionales como José María Chiquillo o la senadora Adela Pedrosa. Betoret y Chiquillo forman parte del sector crítico con Bonig, por lo que una victoria de la actual secretaria general les reforzaría internamente en el partido.

En Alicante el partido se ha dividido entre el apoyo de César Sánchez a Cospedal, el de José Císcar a Santamaría o de diputados provinciales a Casado

Por su parte, Santamaría también está recibiendo apoyo de cuadros regionales. Bonig se ha propuesto mantenerse, al menos en público, al margen de la batalla y está poniendo huevos en distintas cestas. Pero las hemerotecas tienen memoria. En enero de este año, la dirigente valenciana presentó en Valencia en el Fórum Europa Tribuna Mediterránea su proyecto político para tratar de recuperar la Generalitat para el PP. La persona que hizo de presentadora y 'bendijo' su cartel no fue su secretaria general Cospedal, sino la entonces vicepresidenta del Gobierno. Ese mismo día, la número dos del Ejecutivo de Mariano Rajoy comunicó la designación del actual presidente de la gestora del PP de la provincia de Valencia, Rubén Moreno, como secretario de Estado de Relaciones con las Cortes en sustitución de José Luis Ayllón, que había pasado a ocupar el puesto de jefe de gabinete del jefe del Ejecutivo tras la salida de Jorge Moragas. Se da por descontado que, en la sombra, Moreno está trabajando para su exjefa.

Igualmente, aunque no han hecho públicas sus preferencias, están haciendo campaña por Santamaría teléfono en mano los presidentes provinciales José Císcar (Alicante) y Miguel Barrachina (Castellón).

Cospedal, en 2015, cuando el partido apostó por Isabel Bonig como relevo de Alberto Fabra tras la pérdida de poder autonómico y local. (EFE)
Cospedal, en 2015, cuando el partido apostó por Isabel Bonig como relevo de Alberto Fabra tras la pérdida de poder autonómico y local. (EFE)

En el duelo entre mujeres se ha colado Pablo Casado, que este viernes estrenaba su campaña con una visita a 'les Fogueres' de Alicante. "La Comunidad Valenciana ha sido objeto de malas noticias, pero eso se acabó", afirmaba asegurando que iba a trabajar para ver al partido "alejado de cualquier sombra de corrupción".

En Valencia los sectores críticos con Isabel Bonig se han lanzado a respaldar a Cospedal. Vicente Betoret, expresidente provincial, lleva su campaña

El vicesecretario de Comunicación del PP, al que está persiguiendo en su campaña la investigación sobre su máster en la Universidad Rey Juan Carlos, recibe el respaldo de algunos parlamentarios valencianos más jóvenes, como la diputada en el Congreso, Belén Hoyo, expresidenta. El diputado autonómico Luis Santamaría también está en el grupo de apoyo de Casado, a quien muchos en el PP valenciano ven sellando un alianza con Santamaría en la segunda vuelta de las primarias, cuando sean los compromisarios los que tengan que ratificar el resultado.

Margallo no está en la quiniela ganadora

Pese a sus vínculos con la provincia de Alicante (tiene una casa en Xábia —Jávea— que visita muy regularmente), el exministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, no parece que esté logrando atraer a su candidatura apoyo superiores a los de sus competidores. La carrera en la segunda franquicia del PP en número de afiliados se libra entre Cospedal y Santamaría con Casado como tercero en discordia.

En lo que se refiere al valenciano José Luis Bayo, son muy pocos los que le ven capaz de sumar sufragios suficientes como para, incluso, ser capaz de negociar y ponerlos al servicio de alguno de los candidatos con más opciones en el último momento. Alejado de las distintas direcciones del partido por un presunto intento de petición de soborno a la dueña de una casa de citas de Valencia del que salió absuelto en 2013, Bayo se convirtió en un 'outsider' en las filas populares. Siempre ha intentado recuperar espacio en la formación y de hecho amagó con disputar a Bonig la presidencia regional en las primarias del año pasado. Tras batallar con el comité organizador el acceso a la sede y los censos, finalmente se retiró de la carrera. Tampoco está en las quinielas Elio Cabanes, el concejal popular de la Font de la Figuera, que se ha presentado a las primarias como azote crítico con la gestión de Rajoy y tratando de representar el sector más a la derecha y un mensaje agresivo contra la izquierda. Sus apoyos son minoritarios.

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