SEGUNDA JORNADA DE LA ESCUELA DE BUEN GOBIERNO

Ferraz minimiza el portazo de Susana Díaz a Sánchez: ella es quien se excluye y sale tocada

La dirección daba por descontada la baja de la presidenta andaluza, pero subraya que es ella la que se retrata ante la militancia y la que queda mal tras rechazar la invitación de su secretario general

Foto: Susana Díaz, en su visita a la V Edición de la Feria de los Pueblos de Jaén, con el presidente de la Diputación provincial, Paco Reyes, este 16 de marzo. (EFE)
Susana Díaz, en su visita a la V Edición de la Feria de los Pueblos de Jaén, con el presidente de la Diputación provincial, Paco Reyes, este 16 de marzo. (EFE)

Divorcio de Susana Díaz y Pedro Sánchez, enésimo capítulo. Los protagonistas luego se encargan de adobar su larga, larguísima historia de desencuentros asegurando que los medios se ocupan de su \'Salsa rosa\', que ellos no están en eso, que se llevan bien, que todo es cordial, que todo fluye con normalidad... Pero ambos no hacen más que mostrar de cuando en cuando que lo suyo sigue siendo una relación imposible, irreconducible. Que nunca funcionó y nunca funcionará, por muchas apelaciones a la unidad que ellos y otros hagan. No tiene arreglo, a veces ni de cara a la galería. La última prueba la dio la escuela de buen gobierno que el secretario general anunció a bombo y platillo hace un mes como la "visualización de la unidad recompuesta" y que se prolonga hasta este domingo. Ella, y otros tantos antes que ella, se encargó de chafarle esa poderosa imagen, rechazando casi \'in extremis\' su invitación. Teóricamente, por motivos de agenda. Pero Ferraz no siente pena, ni acusa el fracaso de su objetivo: considera que ella es la que se excluye, la que tiene que "recuperar su imagen ante la militancia" tras su derrota en las primarias, la que queda "tocada". Sea como fuere, el portazo de Díaz no era más que el fiel reflejo de la división interna, esa que aún no se ha curado un año después de la contienda. El PSOE sigue siendo un partido roto. Descosido.

La baja de la presidenta andaluza se daba por descontada desde hace días en el equipo de Sánchez. Y ya se comenzaba a minimizar, y se descargaba toda la presión sobre ella misma. El terreno estaba más que abonado. El jueves por la noche, tras la inauguración de la escuela de buen gobierno —las jornadas diseñadas por Ferraz para engrasar la maquinaria de cara al próximo ciclo electoral, y que se prolongarán en La N@ve Boetticher del distrito madrileño de Villaverde—​, se deslizaba con ironía que quizá Díaz se sintiese conmovida e interpelada por José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente advertía de que para ganar el partido ha de estar "unido" y eso es responsabilidad de "todos". Pero la baronesa andaluza tenía la decisión tomada de antemano, pese a que no la había hecho pública.

El viernes por la mañana, en una entrevista en \'Los desayunos de TVE\', el secretario de Organización, José Luis Ábalos, respondía a la pregunta que tanto se ha repetido en los últimos días, si tenía confirmación por parte de Díaz. "A mí no me ha llegado nada, debo de ser yo más accesible, porque me hacen a mí la pregunta, y no a la interesada", contestaba con sorna. Después, según Ferraz, el secretario general de la Presidencia de la Junta, Máximo Díaz-Cano, telefoneó al jefe de Gabinete de Sánchez, Juanma Serrano, para confirmarle que Díaz no viajaría a Madrid, donde estaba prevista su participación el sábado, a las 19 horas, en una mesa redonda con los demás presidentes autonómicos socialistas y moderada por el exlendakari Patxi López.

Oficialmente, la confirmación a Sánchez vino a través de una llamada del secretario general de Presidencia de la Junta, Máximo Díaz-Cano


En Ferraz no precisaron la hora de la llamada, pero miembros de la ejecutiva de Sánchez no tenían reparos en reconocer que se habían enterado del plantón de la presidenta por los medios. Ella misma anunció que no tomaría el AVE al día siguiente en declaraciones a los periodistas desde Jaén: "Creo que como yo más ayudo al PSOE es haciendo mi trabajo, y que el Gobierno de Andalucía demuestre que se gobierna de otra manera distinta a la derecha y tener confianza de los ciudadanos, y en eso estoy volcadísima", aseguró. Y remató: "Hoy aquí, y mañana en Sevilla, es la mejor manera que tengo de ayudar a mis compañeros y ellos lo van a hacer bien en su escuela, seguro que van a hacer bien el trabajo y nos va a servir para todos".

"Centrada en Andalucía"

Formalmente, pues, el pretexto utilizado por Díaz es una cuestión de agenda. El centenario del Colegio de Ingenieros de Andalucía Occidental. Fijado para la una de la tarde. Su participación en la \'masterclass\' en Madrid estaba prevista para las 19 horas. "Antepone su agenda institucional a casi todo", argumentaban en su equipo. "Ella está centrada en Andalucía. Capítulo primarias cerrado y olvidado. Pedro es el secretario general y nadie le cuestiona. Que olviden en Ferraz la clave interna, que pierden muchas energías, y ganen apoyo en la calle. Si pensaran más en lo social y menos en recordar que ganaron las primarias, nos iría a todos mejor", abundaba otro miembro de su Gabinete que conoce bien el partido.

"Si en Ferraz pensaran más en lo social y menos en recordar que ganaron las primarias, nos iría a todos mejor", señalan en el equipo de la presidenta

Lo cierto es que Díaz no se ha preocupado esta vez por disimular su choque y su malestar con Sánchez. Aguantó el suspense hasta el final, cuando ya estaba arrancada la escuela, "con la idea de llevarse el titular del día y robárselo a Pedro", señalaban en la cúpula. "Para darse más importancia", explicaba otro dirigente. Y puso por delante un argumento más endeble, porque con un acto protocolario a las 13 horas y otro de partido a las 19 tenía margen más que de sobra para viajar hasta Madrid. Además de que Sánchez hizo el anuncio el 20 de febrero en Antena 3, horas después de que su número tres, Ábalos, informara a sus homólogos regionales de la celebración de las jornadas del 15 al 18 de marzo. Desde esa fecha, la jefa de la Junta ha intentado esquivar las preguntas sobre su participación en la escuela, alegando que no tenía datos suficientes, que no sabía de qué iba, y que ella estaba centrada en su gestión de gobierno. Excusas que a ojos de Ferraz resultan pobres.

Pedro Sánchez, flanqueado por los miembros de su ejecutiva Adriana Lastra, Carmen Calvo, Mónica Silvana, José Manuel Rodríguez Uribes e Ibán García del Blanco, este 16 de marzo en la escuela de buen gobierno del PSOE, en La N@ve Boetticher de Madrid. (Borja Puig | PSOE)
Pedro Sánchez, flanqueado por los miembros de su ejecutiva Adriana Lastra, Carmen Calvo, Mónica Silvana, José Manuel Rodríguez Uribes e Ibán García del Blanco, este 16 de marzo en la escuela de buen gobierno del PSOE, en La N@ve Boetticher de Madrid. (Borja Puig | PSOE)

Sánchez ha sufrido portazo tras portazo en las últimas semanas. Uno a uno, se fueron descolgando Alfredo Pérez Rubalcaba y el presidente asturiano, Javier Fernández —en su caso, operó su cabreo con Ferraz por haber sacado a Elena Valenciano de la carrera por la presidencia del grupo de los socialistas europeos—, Felipe González (por un viaje a Portugal); el jefe de la Generalitat, Ximo Puig (por las Fallas), y finalmente Susana Díaz. Lista que podría incluso ampliarse con Alfonso Guerra, autor de un duro rapapolvo a la dirección, pero que no había sido siquiera llamado.

"Rompe con la cultura de partido"

El argumento de fuerza empleado por distintos dirigentes de Ferraz es que había cursado invitaciones a todos los referentes del PSOE, desde presidentes autonómicos a alcaldes, y pasando por expresidentes del Gobierno y ex secretarios generales, con la idea de que diesen ejemplo de "buen gobierno" al millar de inscritos en las jornadas. "Si ellos no vienen, ellos sabrán. No hacen un feo a Pedro, lo hacen al PSOE, porque esto es un acto del partido, y es un insulto a todos los que se han acercado a la escuela y se han pagado el alojamiento, las comidas...", señalaban en Ferraz.

"Si ellos no vienen, ellos sabrán. No hacen un feo a Pedro, lo hacen al PSOE", dicen en Ferraz, donde recuerdan que la baja de Díaz "refuerza" a Sánchez

En la ejecutiva de Sánchez el mensaje oficial era el "nos da igual, lo importante son los que se han apuntado, nos la bufa". Pero al tiempo se dirigía una lluvia de críticas contra Díaz. Para empezar, por romper la "cultura de partido" de la que ella siempre presume. "Desde el 29º Congreso del PSOE [en 1981], siempre sucedía que quien perdía se alineaba con el que ganaba y punto, y ha habido guerras incluso más cruentas que las del año pasado, como los pulsos entre Felipe González y [el expresidente andaluz] Pepote Rodríguez de la Borbolla. Ella rompe con esa tradición. Pero nosotros, tranquilos. Quien rechaza la invitación es quien queda mal", explicaba un miembro de la dirección federal. "Susana es la que tiene un problema con la militancia, que no la votó en las primarias del 21 de mayo. Es ella la que tenía que estar interesada en recuperar su imagen", añadía otra fuente.

El presidente de Asturias, Javier Fernández, y Alfredo Pérez Rubalcaba, el pasado 23 de enero. (EFE)
El presidente de Asturias, Javier Fernández, y Alfredo Pérez Rubalcaba, el pasado 23 de enero. (EFE)

En Ferraz la sensación es que la ausencia de Díaz "refuerza" incluso a Sánchez. En la cúpula se esgrime que a fin de cuentas quien más necesita la "foto de unidad" es Díaz, porque ella tiene sus autonómicas a la vuelta de la esquina, mientras que el secretario general puede no tener que enfrentarse a las urnas hasta finales de 2019 o principios de 2020, de forma que tiene tiempo hasta entonces de montar otras escuelas de gobierno y propiciar otras estampas de reagrupamiento de partido en torno a él. "A cuatro meses de unas generales, esa foto sí nos importa, pero a tanto tiempo vista nos da igual", indicaba un dirigente. Y hay otro elemento que creen en Ferraz que juega a favor del jefe: le beneficia el mensaje de que "el viejo PSOE le rechaza", porque él representa "lo nuevo", con el proyecto socialdemócrata reconocible. Es decir, que conviene preservar la imagen de un Sánchez encajado bajo las coordenadas de la izquierda y lo nuevo.

Ferraz minimiza el portazo de Susana Díaz a Sánchez: ella es quien se excluye y sale tocada

Además, en la dirección conceden mucha relevancia a los reiterados llamamientos a la "unidad" protagonizados por tres de los invitados estrella en esta deslucida escuela de gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero el jueves y Javier Solana y Abel Caballero el viernes. El expresidente del Gobierno también lanzó un guiño a los críticos recordando que hay que "dar espacio a todos, querer a todos", y el exministro y ex secretario general de la OTAN admitió cierta desazón con su formación, metió un rejonazo a la cúpula por haberse dejado vencer en el debate de la prisión permanente revisable y por haber abandonado el pacto educativo, y a la vez apremió a todos a elevar la mirada y no pensar en lo pequeño (lo orgánico, el poder interno). Eso es cierto, pero Ferraz prefería quedarse con el toque de atención de ambos a los contrarios de Sánchez.

El mensaje potente de Zapatero

Para la dirección federal, el mensaje de Zapatero era especialmente valioso porque él fue uno de los principales valedores de Díaz, de los que más se partió el pecho por ella. Igual que el regidor de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero, que en la \'masterclass\' que compartió con otros alcaldes este viernes por la tarde se preocupó de cubrir de elogios a Sánchez nada más abrir la boca. Agradeció que la dirección le hubiera convocado a él y a otros primeros ediles de toda España, para hablar de cómo está el partido y de dónde quiere ir. Para hablar "del proyecto político encabezado por Pedro, que tiene que ganar las siguientes elecciones y que va a ganar las siguientes elecciones".

Solana lanza críticas a la gestión aunque llama a la unidad, y Caballero se deshace en elogios hacia Sánchez, que será, afirma, el próximo presidente

Y para dejar claro que querer es poder, apostilló: "Pedro, vengo de Vigo, llegué hace una hora y dentro de una hora me tendré que ir, pero te tengo que decir que en mi ciudad queremos que seas presidente del Gobierno de España. Queremos que lo seas, vamos a trabajar y vas a serlo". Caballero ya había dejado claro que había enterrado las armas poco después de las primarias, el pasado miércoles quiso que le presentara en un desayuno informativo en Madrid la presidenta del PSOE, la exministra Cristina Narbona, y este viernes sus palabras no arrojaban dudas. Él y Zapatero encarnan la fe del converso, bromeaban en Ferraz.

En el círculo más cercano de Díaz y también en el de Rubalcaba, el más dolido ahora mismo con Sánchez por la exclusión de Valenciano, elogiaban la maniobra de distanciamiento de la presidenta. Un gesto de rebeldía frente a lo que entienden como una "impostura".

Lastre a un año de elecciones

"La unidad no se decreta una mañana en la tele mientras se purga o se margina a todos los que apoyaron a Susana. Habló de unidad el día que la liquidaba. Y alguna gente tiene lealtades. Pedro no ha parado de ir a por todos aquellos que no le respaldaron, en los congresos regionales, provinciales, en el Congreso de los Diputados y en Bruselas. La unidad se construye", afirmaba una dirigente. "Para los que no quieren ni ver a Susana será un motivo más para criticarla, pero para la otra mitad del partido, ella no ha quedado mal, sino lo contrario. Para mucha gente habría quedado peor yendo", indicaba otra. "No hace ni diez meses era la traidora, la de derechas, la vendida al PP... y ahora se lamentan de que no vaya", abundaban desde el gabinete de Díaz. En Ferraz no se hace autocrítica porque se entiende que la gestión fue la correcta: invitar a todo el mundo y punto.

Para los críticos, "la unidad no se decreta una mañana por la tele", sino que "se construye", y aplauden el gesto de distanciamiento de Díaz

Más allá de quién tenga razón —si es que la tiene alguno—, es innegable que el PSOE sigue todavía atrapado en la ratonera de su división interna. Todos los mensajes de esta escuela de gobierno, los implícitos y los explícitos, se miden en clave de unidad o lo contrario, espejo palpable de que la guerra de atrás continúa doliendo. Con los mismos protagonistas (o casi) de siempre, aunque algunos cambiados de trinchera por responsabilidad. Un peligroso lastre a un año de elecciones, donde el PSOE se juega mucho. Pero la otra imagen de estas jornadas es la de varias sillas vacías en las dos sesiones de arranque. La organización no ha logrado llenar el espacio (sí espera hacerlo durante el fin de semana) ni lanzar un mensaje potente. Habrá que esperar a la clausura, con Sánchez de protagonista, para hacer balance.

Tezanos denuncia una "operación" contra el PSOE y asegura que Sánchez suma hasta 7 puntos a las siglas

Además de las 'masterclass', estos cuatro días de escuela de buen gobierno Jaime Vera acogerán 16 talleres. Uno de ellos se celebró este viernes, 'Sociología, parasociología y pronósticos electorales, ¿qué dicen las encuestas?', que abrió el secretario de Estudios y Programas del PSOE, José Félix Tezanos

El dirigente denunció la existencia de una "operación política" en la que estarían implicados varios medios de comunicación con la finalidad de influir a los votantes, a los que se intenta convencer de que la alternativa al PP es Ciudadanos, y no el PSOE. Una campaña, según apuntaló después el catedrático de Sociología Matemática de la Universidad de Alicante Antonio Alaminos, semejante a la que en los años noventa del pasado siglo terminó con el Gobierno de Felipe González y en la que participaron los entonces directores de 'El Mundo' y 'Abc', Pedro J. Ramírez y Luis María Anson. 

 

Tezanos llamó a los socialistas a no sucumbir a los "intentos de intoxicación" y la campaña de acoso que sufre el PSOE. Máxime cuando, según sus cálculos, Pedro Sánchez suma hasta siete puntos a las siglas. 

El taller estaba planificado para hablar de la escasa fiabilidad de las encuestas que se publican en los medios -las que son menos favorables a los socialistas- y que Tezanos calificó de "parasociología, una forma de brujería", que saca conclusiones erróneas "despreciando los datos empíricos", informa Europa Press. Una encuesta bien hecha vendría a costar entre 80.000 y 100.000 euros (las del CIS alcanzan los 300.000), y eso explica la baja calidad de los sondeos que publican los medios. 

Para Tezanos, las únicas encuestas fiables son las del CIS y las del Grupo de Estudios Sobre Tendencias Sociales (GEST), un equipo integrado por profesores de varias universidades y que realiza un proyecto de investigación desde 1995 bajo el marco de la Fundación Sistema, que precisamente dirige Tezanos

El dirigente lleva la coordinación, con Cristina Narbona, del programa socialista para los comicios municipales, autonómicos y europeos de 2019. Tezanos avanzó que se abrirá un proceso de participación con la sociedad para la elaboración del documento. Y si para confeccionar el Programa 2000 él implicó a un millón de personas, ahora el objetivo que se ha marcado es alcanzar los dos millones. 

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