Una nueva normativa euroepa amenaza al sector

Récord de venta de coches contaminantes: las automovilísticas se juegan duras sanciones

A menos de un mes para cerrar 2019, se da un repunte de emisiones de CO2 de vehículos nuevos no vista en seis años. Bruselas quiere acabar con esta situación a base de sanciones desde enero

Foto: Electrónicos avisan de altos niveles de contaminación en Madrid. (EFE)
Electrónicos avisan de altos niveles de contaminación en Madrid. (EFE)
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En plena ola medioambiental a favor de la sostenibilidad y contra la emergencia climática, España registra, a menos de un mes para cerrar 2019, las ventas de vehículos más contaminantes en seis años. Desde 2013 no se veía un total de vehículos puestos en circulación con unas emisiones de CO2 tan altas, según se desprende de los datos publicados por la Agencia Tributaria.

Esta situación se da, además, en pleno jaque de la Comisión Europea contra los grandes fabricantes de automóviles. En una semana, entrará en vigor el Corporate Average Fuel Emissions (CAFE), que obligará a las marcas a detallar la media de emisiones de todos los vehículos que vendan en Europa. Esta estadística no podrá superar los 95 gramos de dióxido de carbono por kilómetro. Por cada gramo de más, las firmas tendrán que hacer frente a durísimas sanciones económicas, con lo que ya están diseñando estrategias comerciales para evitar multas. Si se circunscribiera a España el plan comunitario, los castigos superarían los 3.000 millones de no cambiar la tendencia contaminante actual.

Los vehículos vendidos en España en este 2019 acumulan una media de 122 gramos de CO2 por kilómetro, según Hacienda, que publica estos datos para la recaudación del impuesto de matriculaciones, vinculado a la emisión de gases de efecto invernadero. De hecho, los ingresos para las arcas del Estado por este concepto está engordando año a año desde 2017 en que tocó fondo. A falta solo del dato de diciembre, y pese a las mejoras de eficiencia desarrolladas por los fabricantes en sus nuevos vehículos, este año será el de mayor media de CO2 desde 2013.

Vista de la carretera M30 de Madrid.(EFE)
Vista de la carretera M30 de Madrid.(EFE)

Los expertos del sector apuntan a dos causas como factores fundamentales. Por un lado, los españoles se están decantando por vehículos gasolina en lugar de diésel. Las fuertes barreras que se están levantando contra los automóviles propulsados por gasóleo, cuyas emisiones de partículas y NOx están cada vez más perseguidas dado el efecto nocivo sobre la calidad del aire, está decantando a los usuarios hacia vehículos de gasolina, más eficientes en cuanto a la emisión de gases pesados. No obstante, estas motorizaciones de gasolina generan más emisiones de dióxido de carbono que los diésel, lo que tiene un efecto pernicioso sobre la capa de ozono contra el que lucha el Acuerdo de París.

Por otro lado, está la tendencia de los usuarios a comprar vehículos más grandes y pesados. La moda de los 'crossover' o SUV, los modelos que más crecen en la actualidad, está elevando las emisiones de CO2 de los nuevos vehículos que entran en circulación. A lo anterior, hay que sumar que la venta de híbridos, eléctricos o vehículos de gas o hidrógeno, mucho menos contaminantes, aún es residual. Su peso en la venta global, que está algo por encima del 10%, no está siendo capaz de contrarrestar la media de gases que destruyen la capa de ozono.

Esta tendencia del mercado, donde los usuarios se decantan por coches gasolina más grandes y emisores, contrasta con la tendencia política de reducción de gases de efecto invernadero que está liderando la Unión Europea. De hecho, obligará a un fuerte esfuerzo por parte del sector a transformar su mix de venta desde el ya inminente 1 de enero de 2020.

Fuentes de los fabricantes aseguran que podrán cumplir, aunque para eso las ventas tendrán que variar radicalmente. Confían en que se trata de una media entre todos los vehículos europeos, y aunque en España la situación está lejos de las exigencias de Bruselas, cada marca considera que compensará con las menores emisiones de otros países del norte del Viejo Continente.

Si nada cambiara, la situación de España como país sería dramática. Con un nivel de emisiones por encima de los 120 gramos de CO2 por kilómetro, las multas para las marcas superarían en conjunto los 3.000 millones de euros. Esta cifra que sale de multiplicar 95 por el número total de vehículos vendidos y por los gramos que se rebasa la normativa CAFE. Un drama para las cuentas de resultados que no se pueden permitir.

Las sanciones tan fuertes obligarán a cambiar la situación el año que viene, apuntan desde el sector. Las fuentes del sector aseguran que paradójicamente, en 2020 habrán de venderse muchos más diésel, tecnología denostada sobre todo a raíz del escándalo del Dieselgate por parte de Volkswagen. La sustitución de diésel por vehículos de gasolina mejoraría la media de emisiones pero volvería a elevar la generación de partículas y NOx, lo que más persiguen las administraciones locales de grandes ciudades, cuya calidad del aire es manifiestamente mejorable, con lo que ello implica de problemas para la salud.

El otro método para dar la vuelta a la tortilla es la venta de coches cero emisiones o cuyas emisiones sean muy bajas, lo que permitiría tirar de la media con fuerza para abajo. No obstante, los coches eléctricos aún generan muchas dudas para los usuarios, dado su alto precio, su escasa autonomía y la todavía exigua infraestructura de recarga habilitada sobre el terreno.

Con este contexto, los concesionarios temen que los fabricantes traten de evitar estas lacerantes sanciones con ingeniería contable. Es decir, automatriculando coches eléctricos para cumplir con CAFE. Lo que todos tienen claro es que la venta de estos automóviles se va a tener que potenciar con fuerza. Es más, algunas de las grandes marcas en España ya están incentivando a su red comercial a la venta de eléctricos a partir del 1 de enero.

No es de extrañar que, ante este escenario, la patronal de los fabricantes, Anfac, reclame mayor apoyo a la demanda para la venta de vehículos de bajas emisiones. En este sentido, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ya tiene listo un plan de ayudas que eleva el actual MOVES de 45 millones de euros hasta 200 millones de euros. Además, prevé eliminar barreras como la obligación de achatarrar el vehiculo anterior, algo que ha frenado el plan de este 2019, que solo ha sido capaz de sacar adelante la mitad de los fondos. Todo ello, no obstante, necesita de la formación de Gobierno y de nuevos presupuestos, algo que sigue en el aire.

Otro punto para incentivar la compra de eléctricos, híbridos, vehículos propulsados a gas o los de hidrógeno es a través de la fiscalidad. Moncloa, Industria y Transición Ecológica están recibiendo propuestas dada su intención de cambiar el régimen tributario alrededor del automóvil, con el objetivo de incentivar aquellos coches menos contaminantes.

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