Temen exceso de presión de los fabricantes

Los concesionarios alertan: no van a poder cumplir con la normativa de emisiones

La red de ventas de automóviles asegura que para cumplir la Corporate Average Fuel Emissions (CAFE), que entra en 2020, habría que triplicar la venta de eléctricos y volver al denostado diésel

Foto:  Vista de Madrid con el parque empresarial de las Cuatro Torres (i), en el Paseo de la Castellana de Madrid, y las Torres Kio (d), cubiertas por la 'boina' de contaminación (10-03-2017)
Vista de Madrid con el parque empresarial de las Cuatro Torres (i), en el Paseo de la Castellana de Madrid, y las Torres Kio (d), cubiertas por la 'boina' de contaminación (10-03-2017)

Malestar en el colectivo de concesionarios de automóviles por el panorama comercial que se avecina en 2020. La asociación que representa al sector, Faconauto, ha solicitado una reunión con Anfac, la patronal que engloba a los fabricantes de automóviles en España, para abordar las nuevas y elevadas exigencias de la Comisión Europea, que entrarán en vigor en menos de tres meses y ya están teniendo impacto en el sector.

La controversia parte de la nueva normativa de emisiones que entrará en vigor el 1 de enero de 2020. La Corporate Average Fuel Emissions (CAFE) obligará a las automovilísticas a que la media de todos los vehículos que matriculen cada año no supere los 95 gramos de CO2 por kilómetro.

Esta exigencia está lejos de la realidad actual y las multas por incumplir son fuertes: cada gramo de más de media que emita un fabricante estará sancionado con 95 euros por el número de vehículos puestos en circulación al año. De esta manera, las grandes firmas automovilísticas se exponen a multas de más de 30.000 millones de euros, según cálculos del sector sobre la base de las emisiones actuales. Para España, el impacto de las potenciales sanciones supera los 2.000 millones de euros.

Aunque se trata de una media europea, el escenario español está lejos de cumplir. Las emisiones medias en lo que va de 2019 son de 122 gramos de CO2 por kilómetro, con lo que bajar a 95 gramos —un 30%— pasa por triplicar la venta de eléctricos, que al no generar emisiones contribuyen con fuerza a la caída de la media.

Pero estas cifras son inasumibles para la red de concesionarios de España, según Faconauto. Su presidente, Gerardo Pérez, asegura que será imposible cumplir y alerta de la presión que están ejerciendo algunos fabricantes sobres sus redes de concesionarios. Este ejecutivo pone encima de la mesa que ya se están tratando de retrasar pedidos de eléctrico a enero del año que viene para que entren en el cómputo de la nueva realidad.

La patronal de la red de concesionarios, Faconauto, teme que las grandes automovilísticas tengan la tentación de automatricular para eludir las multas

Por otro lado, algunas marcas ya están ligando la retribución variable de sus comerciales a la venta de vehículos en bajas emisiones con el objetivo de cumplir con esta nueva normativa que amenaza con altas sanciones. "Además, tememos que las automovilísticas tengan la tentación de automatricular", una forma de trasladar toda la presión a los concesionarios, ya que ellos lograrían su objetivo pero los nuevos vehículos no responden a una demanda real de cliente final.

El presidente de Faconauto cree que vender los eléctricos que se necesita es imposible, más aún para los establecimientos comerciales de fuera de Madrid. El 80% de vehículos con motor eléctrico se vende en Madrid. Además, los principales clientes son las empresas para sus flotas corporativas, lo que denota que la llegada al cliente particular es residual.

España empeora sus emisiones

Además, España camina en dirección contraria. Desde hace tres años, las emisiones de CO2 no paran de crecer entre los nuevos vehículos puestos en circulación. Esto responde, según este ejecutivo, a dos factores. Por un lado, la demonización del diésel, cuyas ventas se han hundido y se están sustituyendo con gasolina, que son más emisores de CO2. Por otro lado, la venta de grandes coches como los SUV, que son los que más crecen entre los clientes pero cuyas emisiones también son más altas.

Las automovilísticas restan importancia al asunto, y firmas como Renault o Volkswagen aseguran que cumplirán sin necesidad de recurrir a las automatriculaciones. Por su parte, el director de la planta de Vigo de PSA aseguraba hace pocos días que la dirección del grupo "tiene muy claro que lo primero es salvaguardar su futuro, y eso pasa por no pagar ningún tipo de sanciones, por lo que adaptaríamos el volumen que fuera necesario para cumplir con la nueva normativa europea". Para ello, necesita que el 9% de sus ventas el año que viene sean eléctricos. "Si el mercado no demanda ese 9% de eléctricos que tenemos previsto, podríamos tener problemas", concluía.

Para el presidente de Faconauto, esta será la cuestión más complicada de abordar el próximo año. Según estima, vamos a vivir un ejercicio único, con promociones de vehículos eléctricos y de diésel nunca vistas. Porque ambos tipos de coches van a ser fundamentales para evitar unas multas que consideran inasumibles.

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