CASO BANCO POPULAR

Ron vs. Saracho: una guerra y dos realidades que avivan el fuego del Popular

El caso Banco Popular cobra vida esta semana con la declaración de Saracho, que puede dejar un camino lleno de baches para el resto de imputados que desfilarán por el juzgado

Foto: De izda. a dcha. Ángel Ron, Emilio Saracho y Pedro Larena, exdirectivos del Popular. (Europa Press)
De izda. a dcha. Ángel Ron, Emilio Saracho y Pedro Larena, exdirectivos del Popular. (Europa Press)
Adelantado en

El destino ha querido que la próxima semana coincida el final del juicio del caso Bankia con el pistoletazo de salida de la investigación de Banco Popular. Decenas de abogados de renombre se mudarán con sus togas de la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares al centro de Madrid. Cambian la salida a bolsa de Bankia por la ampliación de capital de Popular de 2016. Con el mismo objetivo: unos demostrar una presunta estafa y el falseamiento de las cuentas de la entidad; y las defensas conseguir una absolución de sus clientes, prestigiosos banqueros e inversores internacionales.

Pero hay una gran diferencia con el caso Bankia: la guerra entre los dos últimos expresidentes del Popular, Ángel Ron y Emilio Saracho, que se puso de manifiesto el año pasado en el Congreso de los Diputados. Una situación que puede poner en bandeja el caso para el fiscal Antonio Romeral y el juez José Luis Calama.

Saracho tendrá la primera palabra. Lo hará arropado por sus tres letrados en el caso: José María Alonso y Jesús Santos, de Baker McKenzie, que han representado previamente a Rodrigo Rato, Francisco González, Mariano Rajoy y Cristiano Ronaldo, entre otros; y Carlos Gómez-Jara, de Corporate Defense, especialista en casos financieros.

El banquero de inversión está citado este miércoles 2 y jueves 3. Y todos los ojos estarán puestos en la actitud del fiscal Romeral —primero en preguntar— y en la actitud de Saracho. En el Congreso de los Diputados fue claro, al señalar que cuando llegó "el banco era un desastre" y que había mentido: "Un banco no puede hacer tres cosas: no defiendas lo indefendible, no niegues lo que es innegable y no mientas. Este banco hizo las tres. Perdió la credibilidad, y pretendía alquilar la mía", señaló.

Esperanzas de tregua

La esperanza del resto de investigados es que Saracho afloje en la Audiencia, y se centre exclusivamente en su defensa, sin 'disparar' a sus compañeros de banquillo. Se le acusa de manipulación de mercado durante su presidencia: difundir noticias negativas para hundir la cotización, incluso con acusaciones de haberse apoyado en los inversores bajistas. Algo que niega una investigación de la CNMV.

Sin embargo, fuentes próximas al banquero madrileño señalan que este se va a defender con argumentos que van a perjudicar al resto de imputados. Se espera que hable de por qué paró el 'Proyecto Sunrise', con el que Ron quería sacar gran parte del ladrillo del banco; qué se encontró al llegar a la entidad y la polémica reexpresión de las cuentas; el informe de responsabilidades que pidió sobre ello; cómo estaban contabilizados los activos inmobiliarios; y cómo fue la crisis de liquidez que se llevó por delante el banco.

El informe pericial de dos inspectores del Banco de España critica algunos aspectos de la gestión de Saracho, como no haber tenido un plan de negocio hasta mayo de 2017; haber apostado más por la venta en lugar de la ampliación de capital; y no haber presentado más alternativas al BCE el día de la resolución. Cuestiones por las que podría preguntar el fiscal Romeral, y que tendrá que aclarar Saracho. Sin embargo, fuentes de otras defensas explican que ven complicado procesar a Saracho por mala gestión, salvo que se demostrara un interés oculto en ello.

Tras el turno de Saracho, en las próximas semanas se sucederán el expresidente de la Comisión de Auditoría, Roberto Higuera, un directivo clave en el banco durante décadas; Francisco Gómez, ex consejero delegado del banco en la ampliación de 2016, ambos representados por Carlos Aguilar, de CMS Albiñana & Suárez de Lezo, que en otros casos ha defendido a Ángel Acebes y Esperanza Aguirre; y, en la última semana de octubre, Ron, a quien defiende José Antonio Choclán.

El avión del Popular

Ellos tres seguirán con más atención que ninguno la declaración de Saracho. Fuentes de su entorno señalan que cuanto más dura sea en su contra, también lo será la suya. Y sugieren que sería un error que hubiera una guerra en los tribunales, que perjudicaría a todos los imputados.

Ron ya acusó a Saracho en el Congreso de amenazar con "estrellar" el banco "en la puerta del BCE", y de "montar una tómbola" con Popular en caso de no poder ampliar capital.

La defensa del banquero gallego pasa por aferrarse al informe pericial, cuando dice que Popular era solvente cuando cayó por la crisis de liquidez. Intentará aferrarse a que las críticas que hay en el informe a la contabilidad y al folleto de la ampliación de capital son secundarias, y que lo importante es que el banco cumplió en todo momento con los requisitos de auditores y supervisores.

Ron tiene otros tres obstáculos que superar para ahuyentar los fantasmas de presuntas irregularidades en Popular: el expediente de la CNMV, que habla de fallos contables; las inspecciones del BCE que apuntan en la misma línea; y la información sobre las sociedades opacas en Luxemburgo con las que el banco podría haber escondido un agujero millonario.

El banco de las acusaciones

Para recordar estos puntos, el fiscal Romeral tendrá de su lado a otras 12 acusaciones, tras la agrupación de las decenas de inversores que se habían presentado en la causa. La mayoría se dirige contra Ron y, no todas contra Saracho, salvo la de la Aemec, que apunta solo a este último. Hay grandes fondos como Pimco y Ronit acusando, inversores internacionales como el chileno Luksic, y nacionales como Cerquia Gestión, la Mutualidad General de la Abogacía, y pequeños accionistas representados por Adicae, Unive, Fonfría Abogados y CHR.

Todos dan por hecho que no van a poder intervenir en el desfile de imputados que va a haber de aquí a diciembre, por lo que se resignan a seguir la línea que marque el fiscal. Pero lo que realmente les importa es la ratificación del informe pericial, donde los dos inspectores del Banco de España van a tener que inclinar la balanza de un trabajo que las defensas ven favorables para ellas, y las acusaciones, viceversa.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
12 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios