comparecencia en el congreso tras ron

Saracho responde a Ron: "Popular tenía un consejo en crisis" tras "hacer barbaridades"

El último ex presidente de Banco Popular comparece este jueves en el Congreso después de hacerlo Ángel Ron. En su discurso recuerda la crisis bancaria a la que se enfrentó

Foto: Emilio Saracho en el Congreso. (Efe)
Emilio Saracho en el Congreso. (Efe)

Emilio Saracho, con el mismo tono de dureza que empleó el 10 de abril de 2017 en la junta de accionistas, ha contraatacado en su comparecencia en el Congreso este jueves. Después de duras acusaciones emitidas por Ángel Ron, ha insistido en la débil situación que heredó en Banco Popular cuando inició su mandato como presidente el 20 de febrero del año pasado. Tanto, que admite que sabía que “había un porcentaje relevante de que podía pasar” lo que al final sucedió, la resolución por “inviable” del banco en la noche del 6 al 7 de junio.

Saracho (1955, Madrid) recuerda que durante el mandato de Ángel Ron el precio de la acción había perdido un 98% (ajustando dividendos y ampliaciones), cotizando a 0,2 veces el valor en libros. "Lidiábamos con un banco en crisis a diario", lamenta. Así, asegura que su responsabilidad se limita a los últimos 108 días del banco, y no a los 12 años anteriores, cuando "había hecho barbaridades, como multiplicar por cuatro su balance con la misma red". "Era el problema número uno de la supervisión bancaria europea", reitera, mientras que critica que "es increíble" que Ángel Ron, su predecesor, le eche la culpa del fin del Popular así como que estuviera diez años al frente con las caídas en bolsa, "había un consejo con mucho aguante, en el que el primer elemento exógeno en 50 años fue Antonio del Valle invitado por Ron". A su juicio, el Popular "no era sólido" en 2008 y, desde entonces, había provisionado 25.000 millones más otras operaciones para inyectar 15.000 millones en capital.

El ex de JP Morgan admite, como ha criticado Ron, que estimó que en 2018 el banco podría incumplir el requisito de capital. De hecho, recuerda una conversación con un alto cargo del banco que le aseguró que su trabajo era "proteger" al anterior presidente y que no sabía con exactitud qué había en el balance. "Si un banco no sabe lo que tiene en el activo no se merece estar, es una bomba que se puede llevar por delante a mucha gente, no solo bonistas o accionistas", arguye. También comenta que le advirtieron de la contabilidad del ejercicio anterior a su entrada, y que se encontró con irregularidades en las provisiones (con un déficit de 123 millones) y financiación a clientes para comprar acciones en la ampliación sin deducir del capital, "1.500 millones colocados en la red en una operación que era insuficiente y que iba a fracasar".

Otro elemento clave es que la supervisión europea endureció la estimación de capital de los bancos, lo que unido a las pérdidas de 2016, hizo que Banco Popular "se zampara la ampliación", expone Saracho. Y el auditor avisó que podía haber un incumplimiento ya de la ratio de capital, lo que hubiera implicado no poder pagar los vencimientos de los CoCos, que vencían el mismo día en que se reunía la junta de accionistas. "Lo miramos y los señores de PwC dicen que es su obligación avisar a la CNMV, pero no sabíamos cuál era la probabilidad. La CNMV me llamó el mismo día, dijeron que estaban hartos del Popular y Ángel de Benito (consejero) me dijo que debía haber una reformulación. Banco Popular iba a desaparecer en ese instante (abril). Decidimos examinarlo, y tras una discusión de técnicos y contables en la que participaron supervisores, dije tras dos consejos que haríamos reexpresión pero no reformulación", expresa.

Banco Popular iba a desaparecer en abril (con reformulación de cuentas). Decidimos examinarlo, y tras una discusión técnica opté por reexpresión

Así, la entidad se había quedado sin capital y la siguiente estimación era que habría incumplimiento en junio. "Este es el banco idílico que describe Ángel Ron", dice Saracho señalando una vez más a su predecesor. "¿Política de comunicación? Era sobrevivir", agrega. "Esta era la situación del 2 de abril, y la junta de accionistas fue el 11 de abril para pasar página". Saracho cree que con las normas de supervisión y regulación previas a 2014 en Europa, Banco Popular se podría haber salvado. Pero la situación era diferente y "se evitó un desastre mayor". "Este banco estaba condenado, yo no lo sabía, es posible que Ron tampoco. En el entorno regulatorio actual, con las dificultades que tenía, este banco no tenía ninguna posibilidad de seguir, si acaso de integrarse", resume.

Tras su duro discurso de la junta de accionistas inicia un proceso para evaluar una ampliación de capital o buscar una venta. "Ninguna de estas dos situaciones contaban con saber cuál era la cifra de provisiones que necesitábamos", señala, al tiempo que reconoce que la situación en bolsa y de liquidez se fue deteriorando. También se justifica en no haber acudido al programa de liquidez ELA, porque era "igual a muerte". Desde marzo hubo discursiones al respecto con el Banco de España, que explicó que había una restricción de 1.000 millones. El supervisor insta al Popular a intentar proseguir solo, y señala que el plazo para conceder liquidez era de cinco días. El gran hito fueron las declaraciones de la presidenta de la JUR, Elke König, que provoca que se pase de "dificultades de liquidez a una corrida de depósitos". "No podemos controlar que la persona de supervisión diga que nos está mirando cuando estamos en un proceso de venta", agrega.

Así, el agujero era enorme, dice Saracho justificando que no emprendiera otra ampliación. Bankia necesitaba 6.000 millones, Sabadell necesitaba 11.000 millones y Santander acabó ampliando capital por 7.000 millones, señala sobre el examen de otras entidades para evaluar quedarse con el Popular. "Necesitábamos 5.500 millones y en la misma operación sacar el ladrillo", como hizo Unicredit ampliando 13.000 millones, reconoce.

Sin el ELA, Popular usaba colaterales del balance, pero este tenía una estructura complicada para asegurar la liquidez, de hecho el banco incumplió el ratio de liquidez en mayo, aunque la regulación permite pedir permiso a la CNMV y no informar de ello. Este era el problema, porque "el precio de la acción nunca me quitó el sueño". "No teníamos noticias buenas que dar", contesta sobre las críticas de Ron a la estrategia de comunicación.

Incendio en el consejo

El banquero sabía que había un "incendio" en el consejo de administración tras "decenas de años en los que era un remanso de paz". Señala que a finales de 2016 le llamaró un 'headhunter' y le ofreció la presidencia de un banco. "Respondí que no y di siete nombres, y acabé pidiendo una reunión con Ángel Ron, al que ya conocía. Me dijo que no estaba de acuerdo porque habían hecho una ampliación, tenían un plan de negocio y habían hecho un cambio de consejero delegado hacía meses (la entrada de Pedro Larena", relata. Después le explicaron, asegura, que ya tenían un consejero delegado experto en banca comercial y que no quieren duplicar el perfil con el presidente, sino tener un profesional experto en banca de inversión y con prestigio internacional "por si había que hacer más ampliaciones de capital o vender el banco". "En ningún caso me sentí en fuera de juego porque no hice banca comercial, hice gestión de crisis", responde frente a las críticas de Ron sobre su perfil

Finalmente, el consejo le ofreció la presidencia. "Me llamaron una noche a las 22:30 horas y me dijeron que el consejo se había puesto de acuerdo en ofrecerme la presidencia. Al parecer solo se ponía de acuerdo en eso, pero me negué porque no sabía qué querían. Después me llamó el presidente de la CNMV (Sebastián Albella) y me dijo que no me podía negar, que tenían que enviar un hecho relevante", añade.

Saracho asegura que le enviaron ese hecho relevante a casa, y que añadió la palabra "unaninidad". "Con el tiempo esto hizo que fuera inevitable que yo aceptara la presidencia. Si no iba, parecería que sabía algo, y retrotraería la crisis del Popular abierta en canal en público al consejo, que parece que solo se ponía de acuerdo para mi llegada. Le dije a mi mujer, ahora solo tengo que enamorarme de esto", expone. A partir de ahí, resolvió su situación con JP Morgan en tres meses y, comenta, no hubo ninguna indemnización. La noticia del relevo provocó un repunte de la acción del 10%, "no sabemos si porque el mercado se alegraba de mi llegada o de la marcha de Ron", ironiza Saracho. Sobre la prima de fichaje, comenta sentir "pena pero no vergüenza" cuando le contrataron como "un bombero".

Comisión sobre la crisis

La Comisión de Investigación sobre la crisis financiera en España y el programa de asistencia lleva varios meses reuniéndose, con comparecencias de expertos de todo tipo en el sector financiero. Entre ellos, el ex gobernador del Banco de España, Luis María Linde, o Elke König, presidenta de la JUR. No obstante, hasta ahora ha habido mucho contenido vacío y rodeos hacia la información que ya es pública e incluso silencios, como el de Ingacio Pardo, inspector del BdE entre 2008 y 2011, este martes, como lamentan los portavoces parlamentarios. La presidenta de la comisión, la canaria Ana Oramas, espera tener los informes de los grupos parlamentarios participantes antes del 30 de septiembre.

Ángel Ron y Emilio Saracho han comparecido este jueves para hablar sobre la resolución de Banco Popular. Saracho asumió la presidencia del banco en febrero de 2017, aunque la decisión del relevo se tomó en diciembre de 2017. Estuvo en el cargo hasta la noche del 6 al 7 de junio de 2017, cuando se declaró "inviable" a la entidad y se adjudicó por un euro a Banco Santander. Su periplo fue complejo, ya que hizo frente al desplome final de la cotización y a la fuga de depósitos. Ambos factores se iniciaron el 10 de abril con sus palabras en la junta de accionista, en la que con un tono duro ante los dueños del banco admitió que el banco estaba "corto" de capital"Volvería a hacer el mismo discurso", asevera. No obstante, fueron las dudas sobre el futuro de la entidad y declaraciones de König sobre la vigilancia que llevaba a cabo la JUR del Popular los factores que iniciaron la caída libre en bolsa y la fuga de depósitos desde finales de mayo que pusieron fin a 91 años de historia del banco español, considerado ejemplo de solvencia y rentabilidad antes de la crisis.

Empresas
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios