EN JUNIO DE 2017

El BCE vetó que Bankia pujara en la resolución de Banco Popular

Un informe enviado por el Reino de España a Luxemburgo desvela que el regulador europeo impidió que la entidad nacionalizada se sumara a Santander y BBVA en la puja final

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (EFE)
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (EFE)

Bankia no pudo pujar por Banco Popular, en contra de su deseo. La entidad nacionalizada trabajó a fondo en la posible compra de su competidor, pero fue el Banco Central Europeo (BCE) el que no le dejó entrar en la subasta final, durante la resolución que tuvo lugar en junio de 2017. Así figura en un escrito enviado por el Reino de España al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), según fuentes jurídicas consultadas por El Confidencial.

En ese alegato, el abogado del Estado responde a las demandas de grandes inversores internacionales como el chileno Luksic y el mexicano Del Valle, que quieren que se anule la resolución del Popular o se les indemnice por sus pérdidas. Según las mismas fuentes, el Reino de España defiende todos los pasos que se dieron en la venta de la entidad a Santander, resta importancia a las filtraciones de la presidenta de la Junta Única de Resolución (JUR), Elke König, y achaca la fuga de depósitos al mal estado y mala gestión que venía practicándose en Popular.

Vía libre para Santander y BBVA

La versión oficial hasta ahora era que cuando se abrió el proceso de resolución de la entidad, el 3 de junio de 2017 —en plena final de Champions de Cardiff—, se invitó a cinco entidades: Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell. Tres mostraron interés y solo dos pasaron a la última fase, que en principio iba a durar hasta el día 10 pero que se aceleró por la fuga de depósitos, y acabó precipitándose en la noche del 6 al 7 de junio. Lo que se desconocía es que el tercer contendiente, Bankia, no estuvo en la terna final por cuestiones ajenas a su voluntad.

Fuentes financieras consultadas por este medio señalan que el BCE no quiso que entrara Bankia porque necesitaba autorizaciones de la Comisión Europea (CE), y la JUR necesitaba candidatos que pudieran hacerse cargo de Popular en 24-48 horas. Así, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri tenía todavía en vigor el plan de reestructuración de su rescate, que le impedía protagonizar operaciones corporativas hasta finales de ese mes de junio. Desde el regulador, no hicieron comentarios.

Otras fuentes añaden que se podría haber obtenido una dispensa, y que en el caso de Santander también hubo complicaciones técnicas por autorizaciones que no llegaron hasta el último momento, en este caso de la SEC (el regulador de los mercados estadounidenses).

Un factor que jugó en contra de Bankia es el hecho de seguir contando con el Estado como accionista de control, algo que en Europa no acaban de ver con buenos ojos, por el efecto distorsionador que esto puede tener en la competencia. Por ello, cada vez que pueden, Comisión Europea y BCE urgen al Gobierno a continuar con el proceso de privatización de Bankia.

Ana Botín, presidenta de Santander, durante la rueda de prensa por la compra de Banco Popular.
Ana Botín, presidenta de Santander, durante la rueda de prensa por la compra de Banco Popular.

Bankia fue una de las entidades que más en serio se tomaron la posible compra de Banco Popular antes de que entrara en escena el BCE. De hecho, llegó a ser la única entidad analizando la operación durante la última semana de mayo, tras la retirada de Santander y Sabadell, y el desinterés mostrado por BBVA y CaixaBank.

El equipo gestor de Bankia consideraba la compra una oportunidad para crecer en el negocio de pymes y para reforzarse en áreas como Galicia. Como al resto de competidores, las dudas las generaban la exposición al ladrillo y el tamaño del banco. De hecho, fuentes consultadas por este medio dudan que hubiera podido ofrecer el mismo precio que Santander.

Final de la resolución

El final de la operación ya es historia: Santander fue la única entidad que presentó ofertas, ya que BBVA pidió más tiempo y otras condiciones —ayudas públicas— para poder quedarse con Popular.

Tras la pérdida de esta potencial fusión, Bankia ha explorado otras opciones como Banco Sabadell, aunque de momento sin éxito. La entidad catalana tiene un negocio similar al de Popular, basado en empresas y con áreas geográficas que encajarían con la entidad nacionalizada.

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