por primera vez, 5 partidos se lo disputan

La inédita lucha por el voto independentista en Cataluña dispara las opciones del PSC

La gran incógnita está en ERC y en si podrá mantener la primera posición: algunas encuestas apuntan a que el PSC podría recuperar el liderazgo del voto catalán en unas generales

Foto: El líder del PSC, Miquel Iceta. (EFE)
El líder del PSC, Miquel Iceta. (EFE)

Cinco candidaturas se disputan el voto independentista en Cataluña en las próximas elecciones del 10 de noviembre. Es la primera vez que se da una situación así, en la que todas estas fuerzas parten con posibilidades de obtener representación en el Congreso. En las últimas elecciones, el número de fuerzas fue de cuatro: ERC (que fue quien ganó las elecciones), JxCAT, Podemos (con su candidato, Jaume Asens, alineado con tesis soberanistas) y el Front Republicà, que encabezaba Albano-Dante Fachin (en otros tiempos, el hombre fuerte de Pablo Iglesias en Cataluña), en coalición con Poble Lliure y el Partido Pirata. El experimento no obtuvo malos resultados, ya que sumó 113.000 votos en toda Cataluña.

El 10-N, el Front Republicà habrá desaparecido, ya que, por primera vez en la historia, se presenta la CUP a unas elecciones generales. Así pues, Poble Lliure, que es el principal partido que compone esta formación, se vio obligado a romper su acuerdo con Fachin. Y el Partido Pirata no lo dudó un instante: se alineó también con la CUP, su socia natural.

Pero, además, en el mismo espectro electoral se suma ahora Más País (o Más Barcelona), la fuerza que apoya Íñigo Errejón. Esta atomización del voto independentista puede provocar que un partido constitucionalista, el PSC, recupere la primera plaza en unas generales y un partido independentista, ERC, la pierda.

¿Y a quién presenta Errejón? A Juan Antonio Geraldes, un ‘excupero’ y ‘excomún’ reconvertido ahora en el hombre de confianza de Más País en Cataluña. La idea no es descabellada, ya que no se trata solo de arañar votos del frente independentista, sino de disputarle el nicho de voto al candidato de Iglesias, Jaume Asens, que hasta ahora había sido el hombre de Podemos encargado de pasar el rastrillo por ese segmento electoral. Y la batalla es sin cuartel: el número tres de la lista es el profesor Raimundo Viejo, un reputado ideólogo que ya había concurrido en las municipales de Barcelona en la lista morada, logrando ser concejal en 2015, pero que luego dejó la política municipal para ser diputado en el Congreso. Ahora también presenta batalla contra Iglesias y se enfrentará a su otrora compañero de filas Jaume Asens.

La decisión de Errejón sentó muy mal en las filas moradas y de los comunes. La propia Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, la tildó de “precipitada, contradictoria y fragmenta a la izquierda”, además de presuponer que “no es lo que está pidiendo la gente”. El ex número dos de Podemos se justificó posteriormente respondiendo a la alcaldesa que “es necesaria una opción de desbloqueo”, porque un sector progresista de la población está cansada y pide “dejar de jugar a la ruleta”.

El ‘efecto sentencia’ y el ‘efecto CUP’

En Barcelona, la segunda demarcación en importancia en toda España, el duelo es especialmente importante, ya que es ahí donde la formación morada pone toda la carne en el asador. En abril pasado, en la provincia de Barcelona, Unidas Podemos bajó en casi 200.000 votos, pasó de primera a tercera fuerza y se dejó por el camino tres diputados de los seis que tenía. En el conjunto de Cataluña, la caída se atenuó: perdió 234.000 sufragios y cinco de los 12 escaños. La irrupción de la lista de Errejón puede ahondar en esa caída y provocar que los morados pierdan aún más votos y escaños, al disputarse el mismo nicho electoral.

La irrupción de la CUP en el panorama político de las generales también puede trastocar el mapa final. Está por ver cómo afecta a ERC esa presencia de la izquierda radical soberanista, especialmente en un momento postsentencia en que los posicionamientos se han radicalizado mucho más. Pero también habrá que ver cómo afecta a Podemos y a Errejón, ya que mucho voto ‘cupero’ que podía ir a los bolsillos de Asens o de Más País puede ahora quedarse con sus legítimos dueños.

No se descarta, pues, que el ‘efecto CUP’ pueda introducir a la izquierda radical catalana, por primera vez en la historia, en el Congreso de los Diputados, adonde llega con el único objetivo de intentar bloquear, en lo posible, el funcionamiento de la Cámara legislativa. Esta meta es reconocida oficialmente por la formación radical: trabajará para “dificultar y no para facilitar la gobernabilidad del Estado”. Y pone en los tres primeros puestos de su lista a tres exdiputados del Parlament: Mireia Vehí, Albert Botran y Eulàlia Reguant, activistas ya bregados en la dinámica parlamentaria. Si la jugada le sale bien, provocaría, inexcusablemente, el recorte del voto en las formaciones más afines a su ideología: ERC y Podemos. Estos dos partidos son los que más se pueden resentir, ya que a los republicanos se les pueden escapar votos hacia la CUP y hacia JxCAT, mientras que a los comunes se les pueden ir hacia la CUP y Errejón.

El PSC, el gran favorecido

La gran incógnita está en Esquerra y en si podrá mantener la primera posición, ya que algunas encuestas apuntan a que el PSC podría volver a recuperar el liderazgo del voto catalán en unas generales. ERC, que el 28-A quedó como primera fuerza con más de un millón de votos en toda Cataluña, deberá lidiar también ahora con JxCAT, una marca que juega a ser más radical que el independentismo de izquierdas y que aspira a convertirse en la formación de referencia del independentismo. Para arrinconar a Esquerra, propone posiciones maximalistas y planteamientos ultrarradicales que pretenden solo dejar en evidencia a sus socios de Govern y, sin embargo, enemigos. Tanto ERC como los posconvergentes concurren sin sus diputados ya condenados: los republicanos, liderados por Gabriel Rufián (y no por Oriol Junqueras), y los de JxCAT, por Laura Borràs (y no por Jordi Sànchez). Además, el abogado de Puigdemont Jaume Alonso-Cuevillas abandonó la lista de Girona y ocupará ahora el tercer lugar en la demarcación de Barcelona.

Curiosamente, lo que ocurre en el espectro identitario también pasa en el ideológico, aunque las consecuencias son muy diferentes: cinco fuerzas se disputarán el voto de izquierdas: ERC, PSC, comunes, Más País y la CUP, aunque cuatro de ellas lo hagan precisamente en el segmento soberanista y quede el PSC como única fuerza constitucionalista para recoger el voto de los no independentistas de izquierdas. El voto de la derecha, por su parte, se repartiría entre JxCAT, el PP, Ciudadanos y Vox. Todos ellos consiguieron representación en los anteriores comicios. Pero de las cuatro fuerzas, solo los posconvergentes de JxCAT están alineados con el independentismo, mientras que las otras tres formaciones se disputarán el voto no nacionalista.

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