LA DERIVADA POLÍTICA TRAS LA VIOLENCIA

El viaje exprés de Sánchez a Barcelona: un refuerzo entre insultos rumbo al 10-N

El presidente fue increpado por los separatistas durante su visita relámpago a Cataluña. Una imagen que, según los expertos, podría ayudarle en la campaña: muestra "firmeza" y se enfrenta "a los 'malos"

Foto: Pedro Sánchez conversa con los médicos tras su visita a los agentes heridos en los disturbios en el hospital Sagrat Cor de Barcelona, este lunes. (EFE)
Pedro Sánchez conversa con los médicos tras su visita a los agentes heridos en los disturbios en el hospital Sagrat Cor de Barcelona, este lunes. (EFE)

Dos horas y media escasas en Barcelona. Un viaje relámpago y por sorpresa a la Ciudad Condal del presidente del Gobierno que le sirvió para visitar la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, uno de los objetivos señalados por los radicales, y para desplazarse a dos hospitales, el Sagrat Cor y el Sant Pau, donde continúan ingresados los agentes heridos. No pasó por la Delegación del Gobierno, donde le esperaban los concentrados por Tsunami Democràtic, ni desde luego se entrevistó con Quim Torra, en línea con su decisión de mantener tensa la cuerda con él hasta que no condene la violencia. Pedro Sánchez tuvo que bregar con pitos y abucheos, especialmente en los accesos a los centros sanitarios.

Escraches y gritos de "¡Llibertat presos polítics!" inundando noticias de periódicos, boletines de radio, informativos de televisión. En plena campaña. A menos de tres semanas ya del 10-N.

¿Positivo o negativo para él?

Los expertos responden que lo primero. Que esos insultos y abucheos le refuerzan, porque afianzan su figura de imagen de presidente que acuda a la zona cero del conflicto y que es increpado no por sus potenciales votantes, sino por los independentistas, convertidos en 'enemigos' de su campaña. Esos gritos y su decisión de plantar a Torra, tras un fin de semana en el que se negó a cogerle el teléfono, le ayudan para trasladar ese mensaje de "firmeza" que pretende, que para la oposición conservadora no es tal, puesto que le pide medidas más contundentes. Narciso Michavila, sociólogo y presidente de GAD3, es taxativo en su valoración: "Le ayudan como candidato porque quienes le insultan son los separatistas, no los suyos. Esos gritos no pueden tener una influencia negativa porque lo hacen 'los malos', los del lazo amarillo, y eso le refuerza. Y él no ha ido a provocarles".

La Moncloa no anunció la víspera el viaje a Barcelona. Lo hizo poco tiempo antes por razones de seguridad. Y no pensó en ir a la Delegación


La Moncloa envía a diario a los medios la agenda completa del presidente y sus ministros para el día siguiente. Pero el domingo no incluyó ningún desplazamiento a Barcelona, aunque en las últimas horas sí había runrún, y de hecho por esa posibilidad se le preguntó al ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, en su comparecencia de la víspera. Fue a las 7:53 de este lunes cuando el Gobierno adelantó que Sánchez viajaría a la capital catalana para visitar a los agentes heridos en los disturbios violentos de estos días y encontrarse con los mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado, encargadas de la seguridad en Cataluña. También informaba la Moncloa de que el jefe del Ejecutivo había remitido una carta a Torra. En ella [aquí en PDF], le recordaba las "tres obligaciones que debe cumplir un gobernante si quiere ostentar con dignidad la representación de su comunidad ante cualquier interlocutor: condenar la violencia de forma rotunda, amparar a las fuerzas de seguridad que la combaten, y evitar la discordia civil".

"Nada que ver con Casado o Rivera"

Fuentes del Ejecutivo señalaban posteriormente que se estaba trabajando en este viaje desde el pasado fin de semana, y si no se comunicó por anticipado a los medios fue una razón simple: la "seguridad" de él y de su comitiva. "Nada que ver" con que este lunes también se desplazara a Barcelona el líder del PP, Pablo Casado, o con el hecho de que el domingo estuviera el jefe de Ciudadanos, Albert Rivera.

"Tiene sentido que cualquier señal de Sánchez cara al 10-N esté conectada con el mensaje de firmeza, confianza, estabilidad y contundencia", dice Simón

Sánchez llegó al primer punto de su corto viaje, la Jefatura Superior de Policía, en Vía Laietana, uno de los epicentros de la protesta de los CDR, sobre las 11 horas. Allí se encontró con los primeros pitos. Acompañado en todo momento de Marlaska y de la delegada del Gobierno en Cataluña, la socialista Teresa Cunillera, saludó a los mandos policiales y les dirigió palabras de ánimo. En la misma línea que venía afirmando en esta última semana. "En estos momentos es muy importante garantizar la moderación que representan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, para asegurar esa convivencia que ahora mismo está puesta en cuestión". A los agentes les avisó de que la crisis va para largo, "no ha acabado". "Ellos probablemente quieran persistir, cronificar esta crisis. Nosotros somos mucho más persistentes y cabezotas".

La tensión ambiental se incrementó en las dos paradas siguientes, en el Sagrat Cor y en el Sant Pau. En ambos la protesta se fue haciendo casi más intensa. Abucheos, gritos de "¡Llibertat presos polítics!" y de "¡Poca vergonya!". La mayor concentración le esperaba en la sede de la Delegación del Gobierno. Pero el presidente no pasó por allí. A las 13:21, Sánchez dio por finalizada su breve estancia en Barcelona y regresó a Madrid, para de allí desplazarse a un acto de partido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Tanto fuentes del Ejecutivo como en el entorno de Cunillera precisaban a este diario que "nunca estuvo previsto" que el presidente se desplazase a la Delegación. Es decir, que no es que cancelase su visita a la sede oficial del Gobierno en Cataluña por la manifestación convocada por Tsunami Democràtic, plataforma investigada ya por la Audiencia Nacional por indicios de terrorismo. Sánchez se negó a reunirse con Torra, como este le había pedido. Nueva muestra de su voluntad por aislarle y no reconocerle como interlocutor, porque los contactos con la Generalitat sí se mantienen aún a un segundo nivel: entre la vicepresidenta, Carmen Calvo, y su homólogo catalán, Pere Aragonès (ERC), como ayer confirmaron a este diario desde la Moncloa.

El viaje exprés de Sánchez a Barcelona: un refuerzo entre insultos rumbo al 10-N

Pablo Simón, politólogo y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, coincide con Michavila: si el PSOE calcula que ya no puede crecer más a costa de Unidas Podemos, su idea de campaña es la de 'rally 'round the flag' —o sea, la máxima ignaciana de 'en tiempos de tribulación, mejor no hacer mudanza'—, que se corresponde con su idea de 'Ahora Gobierno, ahora España', y el actor más vulnerable es Ciudadanos, "¿qué le interesa al PSOE?". "Pues cubrirse las espaldas de cualquier acusación de que es connivente con los independentistas, y más aún cuando hay un sector del separatismo que está quemando Barcelona. Por lo tanto, tiene sentido que cualquier señal que pueda proyectar el presidente del Gobierno cara al 10-N esté conectada con el mensaje de estabilidad, confianza, firmeza y contundencia. Así que no le descuelga el teléfono a Torra, se deja abuchear, pasa por Barcelona y no saluda... Conecta con la estrategia de pescar por el centro, que es lo que buscan tanto PSOE como PP", observa el también editor de 'Politikon'.

El ejemplo de Schröder en 2002

También sigue esta línea Luis Tejero, consultor de Asuntos Públicos de MAS Consulting: "Que te increpen los contrarios es mejor para él. Es como los héroes que sacan la cabeza, como buscarse un enemigo. Y tener como enemigo a los violentos no le hace daño. Todo lo contrario, le viene bien. Un líder que se presenta en el lugar de los hechos, como hizo el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder en 2002, implicándose con los damnificados por las inundaciones, siempre suma. Es dar la cara, mostrar la solidaridad, subrayar que no te basta con que haya ido el ministro [Marlaska fue el sábado a Barcelona]. La escenografía en política es importantísima, no basta con decirlo". Igual de contundente es Verónica Fumanal, consultora y presidenta de la Asociación de Comunicación Política (ACOP): "Un escrache no creo que le reste al presidente".

Michavila y Fumanal también creen que el escrache puede ayudarle. Para el presidente de GAD3, la crisis catalana le genera un "cierre de sus filas"

La tesis de la que parten los analistas es que la crisis en Cataluña puede desgastar al Gobierno menos de lo que se podría pensar. "Puede que le pase factura en algún elector, pero en otros hay cierre de filas con él —asegura Michavila—. Además, hay un elemento territorial, porque su posición más contemporizadora ayuda más al PSC, que a fin de cuentas contribuyó muchísimo a que reconquistara Ferraz, y puede dañar algo al PSOE andaluz, que no le apoyó". Para el presidente de GAD3, la tensión en Cataluña tiene otro efecto positivo para el jefe del Ejecutivo: al bajarse las expectativas, al final conservar los 123 diputados sabrá a triunfo en Ferraz. Es de los que cree que más factura le puede pasar a Sánchez "no dar la cara" o no exponerse a formatos menos confortables, como debates electorales o 'El hormiguero'. El politólogo de la Carlos III cree, sin embargo, que el líder del PSOE gana cuando comparece como presidente, y pierde cuando es candidato, por su falta de "pasión", como demuestra en los enfrentamientos con sus rivales, en los que Pablo Iglesias destaca por su mejor desempeño.

El viaje exprés de Sánchez a Barcelona: un refuerzo entre insultos rumbo al 10-N

Simón, igual que Tejero, considera que la estrategia con Cataluña puede funcionar al PSOE si las calles finalmente se aquietan, como parece desde el fin de semana. Porque si regresara la violencia y la actuación del Gobierno "pierde eficacia", sí le podría "dañar", ya que además España es un país cuya ciudadanía es "menos resistente a las protestas". Se conmueve más que las opiniones públicas de otras naciones cuando sufren altercados.

El politólogo de la Carlos III también cree que la erosión que provoque Cataluña en el candidato puede ser limitada. Es cierto, conviene, que CUP y Vox, los dos extremos, son los que salen más beneficiados cuando el escenario se polariza. Como es cierto que la cuestión territorial es "más divisiva" para la izquierda, pero a su juicio castiga más "a la izquierda del PSOE que al propio PSOE". O sea, a Unidas Podemos, que de hecho trata de que se imponga, sin éxito, su agenda social. Y Ciudadanos, por ahora, no saca la cabeza porque ya ha "entrado en barrena". No obstante, Simón, como todos los expertos consultados, se atreven a hacer pocos pronósticos, porque la película "está en movimiento" y tres semanas son todavía mucho tiempo para una competición electoral. Pueden pasar aún muchos eventos que contaminen la campaña, aunque las tendencias ya sean bien visibles.

Territorio "inexplorado"

Fumanal sí anticipa un cierto "desgaste" del PSOE por Cataluña, pero advierte de que realmente el 10-N se mueve en un terreno muy incierto e "inexplorado". Tejero se remite a lo que ha ocurrido en convocatorias anteriores. Dentro y fuera de España. El manual dice —y así lo defiende la Moncloa y en concreto el director de Gabinete del presidente, Iván Redondo— que las situaciones de crisis suelen ser una "oportunidad para crecer en las urnas si el Gobierno toma las riendas".

Tejero recuerda que las grandes crisis pueden ser una oportunidad para los partidos en el Gobierno si saben asumir las riendas. Es pronto para saberlo

Aún es pronto, subraya, para saber cómo ha digerido la opinión pública los episodios de violencia en las ciudades catalanas y su contención, pero si la tensión no va a más, podría haber superado el obstáculo. "No sería el primer líder, no obstante, que se arriesga a unas segundas elecciones y le sale mal. De hecho, había cierto consenso en las encuestas del verano en que a quien mejor le venía una repetición electoral era al PSOE, pero fue constatar que no habría investidura cuando Sánchez se estancó. La política cambia muy rápido e igual que en abril de 2018 Albert Rivera pintaba como presidente y Pedro Sánchez no era ni diputado, ahora el líder socialista es el presidente y el que ganaría de nuevo las elecciones y es el jefe de Cs el que está hundido", indica este consultor. Tejero aporta otro argumento para insistir en que la política respecto a Cataluña no tiene por qué castigar al presidente: ya para los generales del 28 de abril, los votantes sabían cuál era su receta, ley y diálogo, así que los que discrepasen de ella ya le pudieron abandonar entonces.

Respecto al segundo mensaje de este lunes, el plante a Torra, hay algún matiz más. Michavila cree que a los ciudadanos les puede parecer "infantil" no coger el teléfono, cuando a lo mejor lo que espera de él es que le llame a capítulo a la Moncloa. Para Simón, ese gesto es congruente con su voluntad de mostrar firmeza para "despiezar más a Cs". Coincide Tejero: "Teniendo en cuenta la foto de Colón, cualquier mínimo gesto de diálogo lo podrían interpretar las derechas como una cesión, como un síntoma de debilidad que él no quiere proyectar. Así que no: que te griten y el no diálogo a corto plazo no le hace daño".

Cientos de personas se concentran ante la Delegación del Gobierno, este lunes. Allí Sánchez no fue. (EFE)
Cientos de personas se concentran ante la Delegación del Gobierno, este lunes. Allí Sánchez no fue. (EFE)

Sobre la mesa hay algunos elementos que podrían ayudar al candidato socialista. En primer lugar, que el crecimiento de las derechas haga que se refleje en los sondeos una posible suma de las derechas. "Lo que mejor le vendría es que de aquí al 5 de noviembre, cuando ya no se podrán publicar más encuestas, es que haya algunas que hagan peligrar su mayoría, porque eso sí moviliza a sus votantes", indica Tejero. Para Michavila, en cambio, ese efecto está lejos de producirse por ahora, pues en todos sus 'trackings' aparece el PSOE como primera fuerza. Los votantes progresistas sí están convencidos de que el PP subirá, pero no tienen la "sensación" de que pueda amenazar a Sánchez. "El mayor riesgo para la izquierda es su abstención", subraya el presidente de GAD3.

¿Existe la "mayoría cautelosa"?

Redondo fio su estrategia a la inclinación de la "mayoría cautelosa", una gran bolsa de votantes que, en tiempos de incertidumbre, se refugia en el Gobierno. Michavila cree que, en efecto, puede funcionarle a Sánchez como le funcionó a Mariano Rajoy en 2016, con la gran diferencia, a su juicio, de que entonces los votantes percibían que la economía estaba recuperándose, mientras que ahora la visión es la contraria, que España camina hacia una ralentización. También Tejero considera que cuando los grandes temas de campaña son la cuestión territorial y la economía, se pueden beneficiar los partidos que encarnan la opción de gobierno (PSOE y PP).

Los analistas coinciden en que la película del 10-N "sigue en movimiento" y en tres semanas pueden ocurrir muchas cosas que cambien el clima

Simón cree, por el contrario, que el patrón de Rajoy no sirve al PSOE en 2019. Porque el entonces presidente "no se movió para conseguir su investidura", y Sánchez sí. El escenario "es muy distinto", concluye.

Las cartas no están tan marcadas como podría parecer, convienen todos los analistas. Las tres próximas serán decisivas y hay un porcentaje de electores, cerca de un tercio —según el CIS—, que deciden su voto en la última semana, tras el debate y con el apagón de sondeos. En las últimas, el PSOE se dejó unos cuantos escaños precisamente por la discreta actuación de Sánchez en sus dos combates contra los demás candidatos. La Moncloa confía en que, ahora sí, la campaña fluya de menos a más. Puede ser, pero hasta ahora los pronósticos no se han cumplido a rajatabla. En el entorno del presidente piden paciencia e insisten: no ha llegado aún el momento para los institutos demoscópicos porque el escenario no se ha estabilizado. Falta esperar, admiten también los expertos.

¿Y cuál será el 'efecto Franco'?

Hay otro elemento que está recorriendo la precampaña de manera intermitente: la exhumación de Francisco Franco. Ayer lunes, el Gobierno comunicó la fecha (será este jueves, a las 10:30) y dio los detalles del operativo. ¿Agitará ese elemento la competición del 10-N?

Los analistas creen que su efecto está más descontado, "amortizado", y hasta podría sonar "frívolo" si el momento de la salida del dictador del Valle de los Caídos se solapa con un nuevo episodio de violencia en Cataluña, en opinión de Narciso Michavila

Para Luis Tejero, es un elemento que tiende a movilizar más a la izquierda, no tanto por la gestión del Gobierno, que se daba por hecha (a estas alturas, le habría penalizado más a Pedro Sánchez no hacerlo de cara a sus votantes), sino por la reacción de la derecha. Si esta cae en la "trampa" y protagoniza un discurso exacerbado, "como el de Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid" —cuando se preguntó si tras la exhumación vendría la quema de parroquias—, la izquierda puede reactivarse. "Paradójicamente, la noticia en sí misma puede tener más recorrido en la prensa internacional", que también ha seguido de cerca todo el proceso. Este lunes, se podía ver en la Moncloa, en el encuentro informativo convocado por el Ejecutivo, a varios corresponsales extranjeros. 

Para Pablo Simón, se trata de un "intento del Gobierno de cambiar el foco de la agenda hacia un tema que le es más beneficioso, y la memoria histórica ayuda en general a la izquierda por ser una cuestión que genera bastante cohesión en ella". A la derecha, en cambio, la divide, porque una parte sí está dispuesta a reconocerla. "Y Franco activa una de las guerras culturales abiertas en la derecha, entre Vox y el PP. Y cuanto más se estimule este elemento, más se pone el foco en ellos y por lo tanto más se desgastarán mutuamente", cierra el politólogo de la Carlos III. 

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