NO HABRÁ REFERÉNDUM

Sánchez rechaza hablar con Torra y le exige una condena "rotunda" de la violencia

El presidente no atiende la llamada del jefe del Govern. La Moncloa reitera que todo diálogo ha de producirse dentro de la ley y advierte a Torra de que debe propiciar la convivencia entre catalanes

Foto: Pedro Sánchez charla con el primer ministro portugués, António Costa, en la reunión del Consejo Europeo, este viernes en Bruselas. (EFE)
Pedro Sánchez charla con el primer ministro portugués, António Costa, en la reunión del Consejo Europeo, este viernes en Bruselas. (EFE)

Pedro Sánchez no tiene nada que hablar con Quim Torra. Este sábado, el 'president' de la Generalitat le llamó y el jefe del Ejecutivo en funciones no le cogió ni el teléfono. Y no lo hará mientras no haya una condena "rotunda" de la violencia que desborda Cataluña por parte del líder del Govern.

Solo el gesto de Sánchez da buena cuenta del grado de tensión política que marca las relaciones actuales entre el Gobierno central y Torra. El presidente subraya su distanciamiento en los gestos y en las palabras, aunque por ahora no ha pasado a la fase de la adopción de medidas extraordinarias, precisamente para no crispar más los ánimos. Su receta por ahora sigue siendo la de la "moderación" y a la vez la advertencia de que ninguna conducta criminal quedará "impune".

Torra reunió este sábado a su gabinete de seguimiento de la crisis en Cataluña, y compareció después en el Palau de la Generalitat. De nuevo, eludió una condena clara de los actos vandálicos —ya van cinco jornadas de graves disturbios, y se prevé que sigan el fin de semana— y se amparó en una frase más genérica. "La violencia nunca será nuestra bandera", "ninguna forma de violencia nos representa", repitió. Unas palabras que para el Gobierno en modo alguno son suficientes.

El 'president', acompañado de su número dos, el republicano Pere Aragonès, emplazó a Sánchez a fijar una cita para abrir de "manera inmediata" un diálogo "sin condiciones" para buscar una salida política al conflicto. Traducción: Torra quiere hablar con el presidente de la autodeterminación de Cataluña, algo que los socialistas siempre han negado tajantemente.

Torra no ha rechazado de manera expresa y firme las protestas violentas. Este sábado emplazó a Sánchez a un diálogo "sin condiciones"


El jefe del Govern levantó el teléfono y marcó a Sánchez, pero este no atendió su llamada. No hubo ninguna conversación con él. "El señor Torra debe condenar rotundamente la violencia, cuestión que no ha hecho hasta el momento, así como reconocer el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de los Mossos, y solidarizarse con los policías heridos", explicó la Moncloa en un comunicado enviado a la prensa a través de WhatsApp. Esa petición es la que lleva reiterando el presidente, pero también su Gobierno, desde que comenzaron los disturbios. Este mismo sábado, el titular del Interior, Fernando Grande-Marlaska, volvía a demandar esa condena "firme" de la violencia por parte de Torra. El ministro viajó hoy a Barcelona para visitar a los agentes heridos —101 solo en los altercados de ayer viernes—, desplazarse al centro de coordinación de los cuerpos policiales (CECOR) para reunirse con el 'conseller' de Interior, Miquel Buch.

Relación más fluida con ERC

Ayer, desde Bruselas, Sánchez acusaba a Torra de "banalización" y "frivolización" de la violencia. Le culpaba, en definitiva, de alentar a los radicales al no lanzar una condena sin paliativos de los actos vandálicos. El Gobierno sí observa una respuesta diferente por parte de otros 'consellers' —el propio Buch ha sido más firme, y la coordinación con él y con los Mossos es óptima—, y sobre todo por parte de ERC, que sí se ha desmarcado desde el primer momento de la violencia. De hecho, la relación con los republicanos es más fluida y, en esta semana crítica, sí se ha mantenido el contacto entre Aragonès y la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, según reconoció ella misma el pasado jueves en Antena 3. También la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, conversa con su homólogo repúblicano, Gabriel Rufián.

El presidente insiste en que todo diálogo ha de conducirse dentro de la ley, y que el problema es la independencia, y no un referéndum, que no lo habrá

El presidente, desde el pasado lunes, cuando el Tribunal Supremo notificó la sentencia del 'procés', señaló que hace falta abrir una "nueva etapa", y que el independentismo reconozca que su proyecto ha "fracasado". Su Gobierno siempre estará dispuesto a hablar, pero en el marco de la legalidad. En su comunicado de este sábado, la Moncloa incide en esa misma idea: el Ejecutivo "siempre ha estado a favor de dialogar dentro de la ley", pero "primero la ley, y luego el diálogo".

Sánchez rechaza hablar con Torra y le exige una condena "rotunda" de la violencia

Pero además, para que el diálogo "sea efectivo", "tal y como le ha dicho el líder del PSC, Miquel Iceta", Torra "debería reconocer a la otra parte de catalanes, que no son independentistas, y que le están reclamando reconstruir la convivencia dañada por el independentismo". Convivencia, sigue la nota de la Moncloa, "aún más dañada últimamente" por el separatismo "violento".

Enfriamiento progresivo desde febrero

El Gobierno recuerda, en línea con lo que ha proclamado siempre Sánchez, que el problema de Cataluña "no es la independencia". Porque esta "no se producirá, porque no es legal, ni la quiere la mayoría de catalanes". El problema se llama "convivencia", la fractura social que cada día es más honda. La propuesta de referéndum de Torra, que el pasado jueves volvió a esgrimir en el Parlament para sorpresa de sus filas y de las de ERC, "no la quiere ni la mayoría de catalanes ni, al parecer, la mayoría de su propio Govern". "Lo primero para restaurarla es condenar la violencia, algo que no ha hecho el señor Torra", concluye el comunicado, que pretendía hurgar, por tanto, en la brecha abierta dentro del propio Ejecutivo autonómico entre las dos formaciones que lo sustentan.

El presidente ha prometido una respuesta "firme", pero a la vez "proporcional", y podría verse obligado a actuar si la tensión en las calles no se disipa ya

"Lecciones, ninguna", respondió Torra a Sánchez tras su negativa a hablar con él y tras el mensaje de WhatsApp a la prensa, "una manera impropia de responder" a un jefe del Ejecutivo. "Usted no me tiene que dar lecciones sobre condenar o luchar contra la violencia, porque yo, igual que el movimiento independentista, durante todos estos años, he luchado siempre y condenado todas las violencias. Todas", afirma, sin rechazar expresamente la violencia de estos días en Cataluña.

"No busque excusas"

Torra acusa a Sánchez de "negarse a hablar con el representante de los catalanes y, aún peor, de negarse a establecer ningún tipo de diálogo". El 'president' reitera que "se vuelve a poner de manifiesto que no tiene ningún relato político ni ninguna propuesta para Cataluña". Para el jefe del Govern, "negarse al diálogo" ahora, tras una "sentencia completamente injusta contra personas de paz y democracia" que ha desatado la "indignación de los catalanes", es una "irresponsabilidad absoluta" que la comunidad internacional "no entenderá de ningún modo". Torra concluye con un reclamo recurrente en el independentismo: que el Govern siempre estará "dispuesto a hablar del derecho legítimo de Cataluña al ejercicio de su derecho de autodeterminación. "No busque excusas", termina la carta dirigida a Sánchez, escrita íntegramente en catalán.

Torra responde por escrito a Sánchez y le exige que no le dé "lecciones" porque condena "todas las violencias". Le reprocha no hablar de referéndum

Desde la Moncloa rehusaron añadir más comentarios. "La contestación ya la tiene y es el comunicado de este mediodia", justificaron fuentes oficiales. La estrategia del Gobierno y del PSOE respecto al separatismo ha ido evolucionando desde febrero. Hasta entonces, el Ejecutivo intentaba abrir una vía de diálogo con la Generalitat, e incluso se abrió a montar una mesa de partidos hasta con la polémica figura de relator, un compromiso contraído a raíz de la reunión de Pedralbes, el pasado diciembre. Pero la insistencia de ERC y JxCAT en el referéndum hizo estallar la negociación y precipitó el final de la legislatura cuando ambas fuerzas, junto a PP y Cs, tumbaron los Presupuestos de 2019 que los socialistas habían pactado con Unidas Podemos. Desde febrero, el presidente ha puesto tierra de por medio con el secesionismo, y en las conversaciones para la investidura apelaba a Pablo Casado y Albert Rivera a que permitieran con su abstención su elección para que su Gabinete no dependiera de las fuerzas secesionistas.

Sánchez rechaza hablar con Torra y le exige una condena "rotunda" de la violencia

Con España de camino a las elecciones, la distancia del PSOE con los independentistas es aún mayor. El candidato ha ido endureciendo su discurso y ha prometido en todo momento una respuesta "firme, proporcional y unitaria" al desafío que lance de nuevo el soberanismo. El presidente en funciones se ha quedado, por ahora, en el refuerzo policial y en el envío continuo de mensajes —y de recursos al Tribunal Constitucional—, pero no ha dado el paso hacia nuevas medidas. Pero el temor en el PSOE crece por el agravamiento de la situación, y tanto en el núcleo duro del Gobierno como en los territorios se sitúa como margen límite este fin de semana. Si para el lunes las calles no se han calmado, Sánchez puede actuar de manera más contundente para atajar la crisis y evitar el castigo electoral que ya inquieta al partido.

Sánchez rechaza hablar con Torra y le exige una condena "rotunda" de la violencia

"De momento no hacen falta otras medidas", dijo el secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, en un acto de partido en Lugo. El Ejecutivo no ve encaje para aplicar ni la Ley de Seguridad Nacional (porque la cooperación policial es "extraordinaria") ni el 155, porque no se ha quebrantado la ley. Pero si la violencia va a más y se atacan infraestructuras críticas, el Gobierno podría echar mano de la declaración de estado de alarma, recogida en el artículo 116.1 de la Carta Magna, como adelantó 'El Periódico'. Lo podría activar el Consejo de Ministros para un periodo de 15 días, que podrían ser prorrogables con la autorización de la Diputación Permanente del Congreso. José Luis Rodríguez Zapatero decretó el estado de alarma en 2010 para hacer frente a la huelga salvaje de controladores aéreos.

Marlaska subraya que el Estado "no está desbordado" y avisa al Govern: la respuesta policial "es proporcional"

El Gobierno socialista quiere que se le vea al frente de la situación, de ahí la presencia reiterada del ministro del Interior ante las cámaras. Fernando Grande-Marlaska se desplazó este sábado a Barcelona y, tras visitar a los agentes heridos y acudir al CECOR para despachar unos minutos con el 'conseller' Miquel Buch, compareció en rueda de prensa desde la Delegación del Gobierno [consulte aquí la intervención inicial en PDF]. 

Allí, Marlaska negó que el Estado y la Policía se hallen sobrepasados por los altercados de los últimos días. "No estamos desbordados, es una situación de orden público grave" ante la que el Estado está "dando respuesta". 

Una respuesta, incidió, que es "proporcional" ante un "vandalismo indiscriminado organizado" que no quedará impune. El ministro replicaba así al Govern, que viene quejándose de la actitud policial. 

 

El titular de Interior insistió en que los agentes de los distintos cuerpos están trabajando "codo con codo" y bien. "La coordinación operativa de todos los cuerpos está siendo extraordinaria y no importa el color del uniforme, sino la entrega para garantizar el orden público y los derechos del conjunto de la ciudadanía". 

Prueba de que se han respetado los protocolos antidisturbios, indició es que solo en la jornada del viernes, la más violenta de las cinco que se han sucedido, 101 agentes resultaron heridos, "algunos muy graves", y más de 300 desde el lunes.  A esto hay que sumar, prosiguió Marlaska, el destrozo de 264 vehículos oficiales, 43 de los Mossos, 221 de la policía nacional, 171 de ellos solamente en la jornada de ayer.

"Además de numerosos daños en instalaciones policiales, civiles y mobiliario público y privado. Las cifras son elocuentes, la respuesta también: sí, hay proporcionalidad". "Lamento mucho que haya manifestantes heridos", abundó, "pero no puedo tolerar, y no voy a tolerar, y no vamos a tolerar la agresión física a los agentes, 'mossos', policías nacionales, o guardias civiles". 

Marlaska reseñó la "extrema virulencia" de los grupos independentistas radicales organizados. El ministro informó de que ayer viernes se detuvo a 83 personas, y van ya "más de 300 detenidos desde el lunes". Nueve de ellos han ingresado en prisión provisional por decisión judicial.

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