Mientras siguen las protestas en Cataluña

Sánchez espera para medidas excepcionales: "La moderación es otra forma de fortaleza"

Vuelve a exigir a Torra que condene los altercados, cosa que hace a medianoche. "Ningún gobernante puede ocultar su fracaso tras cortinas de humo y fuego", dice tras verse con los líderes de la oposición

Foto: Rueda de prensa de Pedro Sánchez. (EFE)
Rueda de prensa de Pedro Sánchez. (EFE)

El Gobierno no descarta "ningún escenario" y actuará si es preciso en Cataluña. Pero ese momento no ha llegado. Pedro Sánchez considera que no corresponde todavía adoptar medidas excepcionales como la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional o el despliegue de un nuevo 155, como le reclaman PP y Ciudadanos. Reaccionará con "firmeza" y "serenidad", pero sin "sobreactuar", porque sería, a su juicio, contraproducente. El Ejecutivo prefiere andar con pies de plomo, esperar, y considera clave cimentar la unidad del bloque constitucionalista.

El presidente en funciones compareció sobre las nueve de la noche después de una jornada de reuniones con Pablo Casado, Pablo Iglesias y Albert Rivera. A los tres les había convocado de urgencia en la Moncloa por la mañana para intentar forjar una respuesta unitaria tras las protestas violentas de las últimas horas, que recorrieron toda Cataluña. Pero no aprovechó su breve y limitada rueda de prensa para anunciar la adopción de medidas extraordinarias, sino para proyectar una imagen de fortaleza del Estado y para lanzar advertencias severas —pero, por ahora, solo eso— al 'president' de la Generalitat, Quim Torra, y a su Govern, y al movimiento separatista.

[Consulte aquí en PDF la transcripción íntegra de la comparecencia]

El Gobierno no tiene nada que "objetar" a quienes se manifiestan pacíficamente contra la sentencia del 'procés'. Pero "no va a consentir, bajo ningún concepto, que la violencia se imponga a la convivencia". Violencia procedente de "grupos perfectamente organizados, decididos a amedrentar y alterar la convivencia" con acciones vandálicas. El presidente se dirigió en ese punto a Torra. Tiene el "deber político" y "moral" de "condenar sin excusas y sin paliativos, con la máxima claridad y determinación", el uso de la violencia en Cataluña. "Ningún gobernante puede camuflar su fracaso tras cortinas de humo y de fuego", aseguró. El 'president' no condenó hasta la medianoche los altercados. Por la mañana se había sumado a una manifestación que tenía una carretera catalana, pero la gravedad de los actos violentos por la noche le hizo reaccionar: así, rechazó la violencia que atribuyó a "infiltrados" y pidió "serenidad" y "civismo".

El presidente subraya que las leyes son "garantistas" y que hay "contextos" que justifican la adopción de medidas. No hay que "sobreactuar"


A juicio del Ejecutivo, esas imágenes de graves disturbios, que se están repitiendo este miércoles, no debe conducir a la pérdida del control. El Estado ha de responder con "serenidad" y "templanza". "El Gobierno de España garantiza y garantizará los derechos y las libertades de todos en Cataluña. Y lo hará desde la firmeza del Estado social y democrático de derecho, desde la unidad y la proporcionalidad en la respuesta a la violencia. La moderación en la respuesta es también otra forma de fortaleza", afirmó, solemne.

No cometer "errores"

Horas antes, y desde Ferraz, el secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, explicaba que "no se dan aún los supuestos" para la aplicación de la LSN o del 155, que exigen al presidente activar Casado y Rivera. Ambos le piden que actúe ya, que no espere. Sánchez, sin embargo, recordó que hay doctrina del Tribunal Constitucional, que España dispone de leyes "garantistas", de "premisas", de "contextos" que pueden "justificar" la aplicación de unas u otras medidas.

"Su única esperanza es vernos exaltados y divididos. Exaltados para que caigamos en sus provocaciones y alimentemos una espiral violenta"

"Pero es muy importante que los violentos y los que los amparan o los jalean sean muy conscientes de que enfrente van a encontrar la moderación como una forma de fortaleza —insistió—, que nosotros no vamos a sobreactuar, que vamos a ser serenos y firmes, proporcionales en la respuesta. Bajo esas premisas estoy convencido de que en Cataluña se volverá a restablecer la tranquilidad y la convivencia. Estos fenómenos de violencia quedarán como lo que son, una muestra de la marginalidad radical que representa una parte del independentismo, pero que no representa en absoluto a la mayoría de la sociedad catalana".

Sánchez espera para medidas excepcionales: "La moderación es otra forma de fortaleza"

La lectura del presidente es que no conviene apresurarse ni dar pasos en falso. Porque lo que es evidente es que los grupos violentos "organizados" y quienes aspiran a quebrantar la ley "no conseguirán su propósito", ya que el Estado de derecho "es fuerte". Pero "la única esperanza" de esos sectores violentos es que los constitucionalistas cometan "errores". "Su única esperanza es vernos exaltados y divididos. Nos quieren exaltados para que caigamos en sus provocaciones y alimentemos una espiral violenta. Y nos quieren divididos para debilitarnos y tratar de imponer su voluntad sobre la democracia. Y nos deben encontrar como exige la gravedad del momento: firmes, serenos y unidos", subrayó.

Pero esperar, ¿hasta cuándo? El presidente no quiso fijarse ningún hito, ni plazos. Pero los interlocutores que pasaron este miércoles por la Moncloa recabaron la impresión de que el Ejecutivo prefiere aguardar a los próximos días. En concreto, al viernes, cuando está programada la 'huelga de país', que podría afectar gravemente a las comunicaciones, y la confluencia de las marchas soberanistas en protesta por la sentencia del 'procés'. La oposición entiende que el Gobierno sospecha que a partir de entonces el suflé puede bajar y la situación, reconducirse. Pero, por si acaso, no quiere cerrar ninguna puerta ni desechar de antemano ninguna medida. La visión de las formaciones de derecha no es tan complaciente: Casado dijo que había visto a Sánchez "sobrepasado" por los acontecimientos.

"Hay planificación, pero también acción"

El presidente no ha cesado de repetir en las últimas semanas, en cambio, que el Gobierno considera "todos los escenarios" y que está preparado. Precisamente para tumbar esa imagen de improvisación que PP y Cs querían trasladar. Sánchez desveló que el pasado 10 de octubre se activó de manera preventiva un "comité de coordinación para dar seguimiento, informar y asesorar a la Presidencia del Gobierno" sobre los acontecimientos que pudieran seguir a la publicación de la sentencia del Supremo contra los líderes separatistas. El jefe del Ejecutivo detalló que ese órgano está compuesto por representantes de distintos ministerios, el Gabinete de la Presidencia —que dirige Iván Redondo—, el Departamento de Seguridad Nacional, el Centro Nacional de Inteligencia y la Secretaría de Estado de Comunicación.

Sánchez informa de que se constituyó el día 10 un comité de coordinación integrado por distintos departamentos y que está ya en "alerta permanente"

"Es la primera vez que se hace para que la coordinación sea impecable y la evaluación de la situación lo más rigurosa seguida", presumió, destacando además que esa coordinación se extiende a la comunicación con los líderes de los principales partidos. Con ese comité se puede trabajar, dijo, de manera "preventiva" e "integral". "Hay, como ven, planificación, pero también acción", advirtió. El órgano está desde el pasado fin de semana, señaló, en "alerta permanente" y su portavoz es el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Precisamente en ese comité se está "investigando" quién está detrás de Tsunami Democràtic, la plataforma que está alentando las protestas contra la sentencia del 'procés'. Los periodistas le preguntaron si tiene evidencias que permitan vincular a Torra con los grupos violentos. "Tenemos información, empezamos a saber exactamente quién está detrás de esta plataforma, pero me permitirá que lógicamente no diga nada más sobre el asunto hasta que efectivamente podamos tener toda la información y poder de alguna manera actuar sobre esta plataforma". Era su forma de decir que el Ejecutivo está vigilando de cerca a Tsunami y está estrechando el cerco sobre él. Sánchez había comenzado su comparecencia agradeciendo la labor de los Mossos, de la Policía y de la Guardia Civil. Les reconoció su trabajo "para proteger los derechos y las libertades constitucionales en Cataluña", por su "contención frente a las provocaciones de los extremistas".

Sánchez llamó de nuevo a acatar y cumplir la sentencia, a que el independentismo asuma que el 'procés' ha "fracasado" y "naufragado". Apeló otra vez a "abrir una nueva etapa", pero bajo los mismos parámetros de siempre: diálogo dentro de la ley y restauración de la convivencia. Pero antes de esa estación, el Gobierno debe salvar la sucesión de altercados de extrema violencia en Cataluña y una espiral cuyo final sigue siendo muy incierto.

Un 'Consejo de Ministros ampliado'

El comité de coordinación montado el pasado 10 de octubre para hacer el seguimiento de la situación en Cataluña a raíz de la publicación de la sentencia del 'procés' se compone de representantes de los distintos departamentos del Consejo de Ministros, según explicó Pedro Sánchez en su breve comparecencia ante los medios. 

Lo forman, explicó, el Gabinete de la Presidencia del Gobierno; la Vicepresidencia del Gobierno; el Departamento de Seguridad Nacional; los ministerios de Interior, Exteriores, Defensa (para las labores de ciberseguridad), Justicia, Economía, Hacienda y Fomento, más el Centro Nacional de Inteligencia junto a la Secretaría de Estado de Comunicación.

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