YA TODO LISTO

El Gobierno exhumará a Franco del Valle de los Caídos el jueves 24 de octubre a las 10:30

El Ejecutivo comunica a la familia y a los medios la fecha y hora de la extracción de los restos del dictador y su traslado al cementerio municipal de Mingorrubio-El Pardo

Foto: Las últimas visitas a la tumba de Francisco Franco en el Valle de los Caídos, el pasado 11 de octubre. (EFE)
Las últimas visitas a la tumba de Francisco Franco en el Valle de los Caídos, el pasado 11 de octubre. (EFE)

Ya hay fecha definitiva. Jueves 24 de octubre de 2019. 10:30 horas. Será entonces cuando el Gobierno de Pedro Sánchez proceda a la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, casi 44 años después de que fuera sepultado allí a su muerte.

Se sabía que el anuncio, ya comunicado a la familia del dictador, iba a ser inminente, puesto que el operativo ya estaba prácticamente listo y también porque el viernes 25 expiraba el plazo que se había dado el Consejo de Ministros. De hecho, fuentes del Ejecutivo habían avanzado hace solo una semana que se esperaba completar el proceso entre el lunes 21 y el martes 22 de octubre, pero ese pronóstico no se ha cumplido. En medio se cruzaron las jornadas de violencia extrema en Cataluña, si bien oficialmente el Gobierno no atribuyó el retraso a los altercados en las calles de Barcelona y en otras ciudades, sino a la propia complejidad del operativo.

El Ejecutivo cerró el Valle de los Caídos al público el pasado 11 de octubre a las 18:00, cuando acabó el turno de visitas, para ir preparando el lugar. Lograba así desactivar al prior administrador de la basílica, Santiago Cantera, uno de los principales obstáculos para Sánchez, que en todo momento se había alineado con la familia, y no con la Iglesia, que en estos 16 meses había asegurado que acataría la decisión del Gobierno y de los tribunales y no se opondría a la exhumación del dictador de un mausoleo de Estado. El Gobierno ya ha instalado una antena de Movistar para ampliar la cobertura móvil y este domingo cerró el templo al culto para ultimar el dispositivo técnico en el exterior. También se restringió la entrada a la hospedería que gestiona la comunidad benedictina.

Fue también ayer cuando accedió al recinto la maquinaria pesada que se utilizará en la operación. Este lunes también se sumaron otros vehículos, como uno de un marmolista. El trabajo principal es la retirada de la losa de 1.500 kilos y 20 centímetros de espesor que cubre a Franco, que se practicará con una grúa. No habrá honores militares ni el féretro podrá ser cubierto por una bandera nacional. Los familiares habían exigido que se desplegara o la preconstitucional que ya cubrió el ataúd en el recorrido hasta Cuelgamuros en 1975 o una enseña sin escudo, pero el Gobierno se negó. No permitiría ningún enaltecimiento al dictador, porque sería incumplir la Ley de Memoria Histórica, ni ningún símbolo en una operación que corre a cargo del erario público y con autoridades públicas presentes.

Cuelgamuros está cerrado al público, y ahora también la basílica. No habrá honores militares ni el féretro será cubierto por una bandera de España


Será en la tarde de este lunes cuando el Ejecutivo detalle a los periodistas los detalles del dispositivo, coordinado por el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños, aunque buena parte de ellos se conocen. Así, la exhumación y la reinhumación del cuerpo se llevarán a cabo en la intimidad, en presencia de sus allegados, de la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado —en calidad de notaria mayor del Reino—, y de los operarios de la funeraria contratada. El traslado del cadáver podría realizarse en helicóptero, el medio preferido por la Guardia Civil, si las condiciones meteorológicas lo permiten: a partir de mañana martes lloverá con mucha probabilidad en Madrid y quizá ese elemento aconseje el transporte por carretera. En el Gobierno están de acuerdo con que el empleo de una aeronave es la mejor solución, porque el trayecto se cubre más rápidamente, evita posibles sabotajes y ahorra el corte de vías.

Cayeron los obstáculos judiciales

Los restos se llevarán al cementerio de Mingorrubio, al oeste de la capital, en el distrito de El Pardo, no muy lejos del palacio que el dictador utilizó como residencia oficial como jefe del Estado. Allí yace su viuda, Carmen Polo. Es una cripta que pertenecía a Patrimonio Nacional pero que el Gobierno desafectó en mayo, para pasarle la propiedad a Patrimonio del Estado. En ese lugar sí se permite a los nietos una ceremonia "breve e íntima" y que oficiará, por decisión de ellos, Ramón Tejero, hijo del teniente coronel golpista Antonio Tejero, protagonista del 23-F.

El Gobierno recuerda que procede a la ejecución en cumplimiento de la ley y tras el sí del Legislativo y el aval, por sentencia firme, del Tribunal Supremo

La Moncloa recordaba este lunes en un comunicado lanzado a las 9:35 de la mañana [aquí en PDF] que procede a la extracción de los restos del dictador en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica de 2007, de la proposición no de ley socialista aprobada por el Congreso en 2017, del real decreto ley impulsado por el Gobierno en agosto de 2018 y convalidado por la Cámara Baja (con solo dos votos en contra) y de los acuerdos adoptados posteriormente por el Consejo de Ministros. El Gabinete socialista ha recibido el aval completo del Tribunal Supremo en una sentencia firme y unánime de los jueces que suponía, como dijo Sánchez durante su intervención en la apertura de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el cierre del capítulo más oscuro de la historia reciente española.

El Gobierno exhumará a Franco del Valle de los Caídos el jueves 24 de octubre a las 10:30

Los nietos del general no han dejado de recibir varapalos judiciales. El Supremo levantó las cautelares, el Tribunal Constitucional desestimó el recurso de amparo interpuesto por la familia y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo se opuso la semana pasada a la paralización cautelar que le pedía la Fundación Francisco Franco. Y el juez de lo Contencioso de Madrid José Yusty, a quien la Abogacía del Estado recusó, sin éxito, por sus pasadas declaraciones contra la Ley de Memoria, tuvo que archivar la causa que tenía entre manos: la paralización de la licencia urbanística no tenía sentido porque el Supremo había dejado claro que no hacía falta.

El panteón familiar de Mingorrubio-El Pardo donde será enterrado el próximo jueves Francisco Franco. Allí descansa su viuda, Carmen Polo, desde su fallecimiento, en febrero de 1988. (Reuters)
El panteón familiar de Mingorrubio-El Pardo donde será enterrado el próximo jueves Francisco Franco. Allí descansa su viuda, Carmen Polo, desde su fallecimiento, en febrero de 1988. (Reuters)

La exhumación del dictador, el próximo jueves, se culminará 16 meses después de que Sánchez anunciara que su Ejecutivo llevaría a cabo una tarea pendiente en estas cuatro décadas de democracia y que ninguno de sus antecesores se atrevió a ejecutar. Tampoco José Luis Rodríguez Zapatero, el impulsor de la Ley de Memoria y el que reclutó a un comité de expertos que en 2011, con las elecciones que ganó Mariano Rajoy por mayoría absoluta ya celebradas, recomendó la salida de Franco de Cuelgamuros. Era una ofensa para sus víctimas y no era un caído de la Guerra Civil ni de la dictadura, a diferencia, por cierto, de José Antonio Primo de Rivera, que según el informe (y las intenciones del Gobierno) debería ser reubicado en un lugar menos preeminente de la basílica. Pero el presidente en funciones ejecutará sus planes a punto de que arranque oficialmente una campaña decisiva, la de las generales del 10 de noviembre, y en las que el PSOE continúa estancado o, directamente a la baja, según las encuestas.

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