LA PESADA RESACA DEL 2-D

Barones del PSOE temen el 'efecto contagio' por la estrategia de Sánchez con Cataluña

La inquietud es palpable en algunas cúpulas regionales del partido. Hay miedo, cuando no cautela, a que la política de distensión con los independentistas arruine sus expectativas electorales

Foto: Pedro Sánchez, el pasado 10 de noviembre en Fuenlabrada. Al fondo, barones y candidatos autonómicos socialistas. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 10 de noviembre en Fuenlabrada. Al fondo, barones y candidatos autonómicos socialistas. (EFE)

"No nos equivoquemos. La gestión con Cataluña está causando estragos entre nuestra gente. Es una constatación, no es un reproche. No sé si en Ferraz escenifican esa minimización de la incidencia de este tema o bien se lo creen, pero o rectificamos o nos vamos por el desagüe". Habla un presidente autónomico socialista. Y su opinión es compartida por otros dirigentes territoriales de su partido, que se dicen "cautelosos" cuando menos visto lo que ha ocurrido en Andalucía. Todos se tientan la ropa y observan un paisaje cada vez más enrarecido, en el que las certidumbres se diluyen —más afianzado que estaba el PSOE en el sur, imposible, y ahora es casi seguro que abandonará la Junta tras 36 años en el poder— y en el que el ovillo catalán sigue muy liado. Demasiado, y sin visos de una solución pronta.

El espanto de los resultados del 2-D se sintió en todas las esquinas del PSOE. Era un bofetón imprevisto en la comunidad talismán, la que siempre parecía amarrada. La prueba no revestía demasiados problemas. Pero los hubo. Susana Díaz se dejó 14 escaños, 7,46 puntos, 400.000 votos de una tacada; Vox se estrenó con 12 actas y es llave para la gobernabilidad de Andalucía, porque sus diputados son necesarios para confeccionar una mayoría de derechas, con PP y Ciudadanos, que arrebate el poder a la presidenta en funciones y finiquite casi cuatro décadas de hegemonía socialista. Los motivos esgrimidos para explicar la debacle son diferentes en Madrid y en Sevilla. En Ferraz cargan las tintas en el estilo de campaña decidido por Díaz, "con acento andaluz" y buscando la desmovilización —hasta el exceso, como luego se comprobó— de los electores progresistas, y en el PSOE-A consideran que ha pesado, y mucho, la estrategia de distensión con Cataluña pilotada por Pedro Sánchez desde el Gobierno.

En los territorios, la visión es algo más ponderada. Dirigentes de distintas federaciones consultados por El Confidencial señalan que las culpas hay que repartirlas. Ni todo es achacable a Díaz ni todo es responsabilidad del presidente. El hundimiento es producto, dicen, de un cúmulo de factores. Por un lado, sí, de la "mala" campaña de Díaz, demasiado plana y en la que no quiso entrar en la dinámica nacional con la intención de protegerse, sin éxito, del chaparrón del exterior. La propia lideresa admitía este martes en la SER que quizá estuvo "equivocada" en su planteamiento de campaña, al no hablar de Cataluña. Para los mandos regionales, también pesó que tanto ella como el PSOE-A se "confiaron" en exceso —"fue de sobrada, como le pasó en las primarias que perdió contra Pedro", glosa un presidente regional— y prefirieron no llamar a una movilización masiva por miedo a despertar a la derecha, y solo al final, cuando el núcleo duro apreció el riesgo, decidió agitar la bandera del miedo a Vox. Influyeron asimismo las casi cuatro décadas en el poder, la corrupción, los recortes de los últimos años o la mala situación económica y el paro, factores que en otras comunidades gobernadas por socialistas, como el caso de Aragón, no se encuentran.

En los territorios reparten culpas entre Díaz y Sánchez. A ella, por su mala campaña, y a él por "ignorar" el efecto de la causa catalana


Pero a continuación algunas de las grandes federaciones miran a Ferraz. "Ignorar el efecto de la política del Gobierno en Cataluña sería engañarse —asegura un jefe de un Ejecutivo regional—. Todo lo que se está haciendo en Cataluña, la condescendencia con Quim Torra y con ERC, la búsqueda de los Presupuestos... eso afecta. Bien es verdad que no se ha traspasado ninguna línea roja, pero nos afecta. Si el electorado del PP ha penalizado lo que interpretaba como una actitud blanda de Mariano Rajoy con los independentistas, también es verdad que nuestra gente no entiende lo de Cataluña. Aunque no se haya hecho nada que supere ningún umbral". En definitiva: "Cataluña nos está haciendo polvo a todos, nos está causando estragos. Aquí vale lo de 'cuando las barbas de tu vecino veas pelar...'. Es para echarse a temblar. Yo sí estoy asustado".

Declaraciones que no gustan

Responsables regionales sí admiten, en esta misma línea, que no se puede reprochar nada a Sánchez, pero sí desconcierta cierto baile de declaraciones. Sorprendió e inquietó a partes iguales que la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, se mostrara a favor de indultar a los condenados (si los hay) del 'procés', o que la vicepresidenta, Carmen Calvo, deslizara que el Ejecutivo estaría más cómodo con los encausados fuera de la cárcel.

Andalucía, Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura siempre han sido los territorios más sensibles a las cuestiones territoriales

"En la derrota hay especificidades de Andalucía, pero yo creo que hay algo más de ola nacional", comenta otro alto mando territorial. "El incremento de Cs [de 9 a 21 escaños] y los 395.000 votos de Vox y sus 12 diputados no es Andalucía. Eso es Cataluña", sigue. "El virus de Vox está extendiéndose por toda España. Y eso puede ser un problema mayúsculo en europeas, autonómicas y municipales", continúa un barón no alineado con Sánchez pero que, como todos, proclama su "lealtad" hacia él. Y es que las federaciones que no sintonizan con Ferraz insisten en que no quieren más batallas internas ni nada por el estilo, sino que la dirección entienda el mensaje de que la estrategia con Cataluña puede afectar al poder territorial del PSOE con unas elecciones, las del 26 de mayo, a la vuelta de la esquina. A las que, por cierto, se podrían sumar unas generales.

El miedo al carrusel soberanista es más audible en los territorios en los que precisamente más raíces tienen los socialistas. En ellos, sus barones siempre se han caracterizado por posiciones a veces propias, menos sensibles a las demandas del PSC y algo más españolistas. En esa España del Sur —Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha— más Aragón, el votante socialista, alegan, rechaza que su partido contemporice con los separatistas. O lo encaja peor. Eso explica que el aragonés Javier Lambán sea durísimo, a veces hasta incendiario, con el soberanismo. O que el manchego Emiliano García-Page, el único que cogobierna con Podemos, dijera hace escasamente quince días que "los Presupuestos, siendo importantes, son muy poca cosa para venderse al nacionalismo o el independentismo", y si los secesionistas "se ponen duros, el Estado no puede mercadear con la soberanía nacional".

Barones del PSOE temen el 'efecto contagio' por la estrategia de Sánchez con Cataluña

En el caso de Castilla-La Mancha, a diferencia de lo que ocurre en Andalucía, la base electoral es más conservadora, lo que empuja al líder socialista hacia una posición más centrada. Eso explica que desde el círculo de Page proclamen que los ciudadanos de su región "saben cómo es el presidente, qué opina el PSOE, porque lleva haciendo y diciendo lo mismo 30 años". "Pero no somos necios ni inconscientes. Existe ese clima, ese ambiente en España y tenemos a una derecha más activada", agregan.

Diferencias por federaciones

Valencia no se suma a esta cuenta general. El 'president', Ximo Puig, es más cercano a las tesis del PSC y a las demandas de una España plurinacional, y además gobierna en coalición con Compromís y con el apoyo externo de Podemos. No obstante, en su entorno reconocen que "hay que analizar" el impacto que la cuestión catalana pueda tener en su comunidad, arrebatada al PP en 2015. La balear Francina Armengol conecta sin problemas con Sánchez y siempre ha sido valedora del entendimiento con los morados y las fuerzas nacionalistas y separatistas.

Ninguna federación quiere emprender guerras con Ferraz. Las hay también más optimistas o las que solo dicen que hay que tomar "precauciones"

El extremeño Guillermo Fernández Vara es un caso aparte. Él también estuvo alineado con Díaz en las primarias de 2017, pero en cuanto la militancia hizo triunfador a Sánchez, con el 50,26% de los votos, viró y se alistó en sus filas. Desde entonces es uno de sus apoyos más fieles. En su entorno más próximo confiesan que no hay "ninguna preocupación" por ningún 'efecto contagio' de Andalucía, porque Díaz cometió errores de bulto que le hicieron hundirse, como su obsesión por separar su proceso electoral de los demás o no movilizar al electorado progresista. "Sin ese 41,35% de abstención, que es lo que hay que analizar, quizá el escenario sería otro", alegan.

En la dirección extremeña reconocen que "Cataluña ha podido pesar en el resultado andaluz", porque "[Gabriel] Rufián [diputado en el Congreso de ERC] activa a más votantes de extrema derecha que otra cosa", pero advierten de que quizá en la emergencia tan brutal de Vox influyan otros factores como la inmigración. Una cuestión de combate para el partido de Santiago Abascal, líder de un discurso que los socialistas tachan a las claras de "xenófobo y racista".

Barones del PSOE temen el 'efecto contagio' por la estrategia de Sánchez con Cataluña

En Asturias, otro de los fortines clásicos del PSOE, concurrirá en 2019 un rostro nuevo, el del sanchista Adrián Barbón, con un talante totalmente distinto al del todavía presidente del Principado, el susanista y exjefe de la gestora federal Javier Fernández. Fuentes muy próximas al secretario general señalan que se está "analizando" qué sucedió en Andalucía para no "repetir errores". "Cataluña ha podido influir [en los comicios andaluces], claro, pero no es ni de lejos el factor más importante. Aquí tenemos un PSOE nuevo, con nuevo liderazgo, que ha pactado con Podemos los Presupuestos de 2019 por primera vez, que está muy ligado al Gobierno central y a sus medidas sociales. Lo sucedido en Andalucía podría movilizarnos más. Pero tenemos que estudiarlo. Tenemos precaución", señalan desde el entorno de Barbón.

Barones del PSOE temen el 'efecto contagio' por la estrategia de Sánchez con Cataluña

No ha sido "decisivo"

En Ferraz niegan que Cataluña haya determinado las andaluzas. Este martes, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, reconocía que la "propaganda" que la derecha ha hecho sobre cómo el Gobierno está administrando la cuestión catalana ha podido incidir en el resultado del 2-D, pero sin ser "decisivo". El crecimiento de Vox, explicó, se debe a la "debilidad" del PP y a que Cs "se ha dejado llevar y ha blanqueado su discurso reaccionario.

Ferraz echa el freno con Díaz, pero no entierra el hacha de guerra: solo la aplaza. Pide la "renovación" del PSOE andaluz, que llegará si no hay Gobierno

Por la noche, en una entrevista en 'Informativos Telecinco', Sánchez rechazaba que su relación con los independentistas esté detrás del desmoronamiento del PSOE andaluz: "Los ciudadanos responden a la pregunta que se les plantea en unas elecciones y, después de 40 años de democracia, la gente sabe perfectamente qué es lo que vota en cada proceso electoral". Para el presidente, el elemento determinante fue la baja participación, de solo el 58,65%, y de nuevo atribuyó el auge de Vox a la "fragilidad en el liderazgo" del PP.

Sánchez hacía sus primeras manifestaciones públicas tras el 2-D después de que horas antes Ábalos contuviese el fuego interior que habían generado sus propias palabras de la víspera, cuando advirtió al PSOE andaluz de que Ferraz obligaría a su "regeneración" y señalase la puerta de salida a Díaz. Este martes, el ministro de Fomento protagonizó una visible marcha atrás: subrayó que la dirección no pide la dimisión de la baronesa ni tampoco piensa en montarle una gestora en el PSOE-A, aunque sí le pide una "renovación" del proyecto.

Barones del PSOE temen el 'efecto contagio' por la estrategia de Sánchez con Cataluña

Ferraz puso el pie en el freno, contaban fuentes del aparato a este diario, a la vista de la polémica generada y el malestar palpable no solo en la federación andaluza —la más potente del partido y muy cohesionada en torno a su jefa—, sino en otros territorios. "Ayer [por el lunes] tiramos por una calle y se nos fue la mano, por eso había que reconducir", explicaban. Fue el propio Sánchez quien, con su núcleo duro, decidió rebajar el tono.

Díaz se debe ir, piensa Ferraz

En realidad, la cúpula federal sigue pensando lo mismo: que Díaz, si no logra ser reelegida presidenta ni consigue salvar la Junta para su partido, debe marcharse, propiciando la "renovación" dentro del PSOE-A y su sincronización con "el espíritu del 39º Congreso", en palabras de Ábalos. Pero va a esperar. Primero va a apoyar a la baronesa todo lo que ella precise para que busque una solución a la gobernabilidad de Andalucía. "Pero lo que está claro es que Susana está pulida como dirigente política. Murió el año pasado cuando perdió las primarias, aunque no lo supo ver, y está muerta ahora. Todos sabemos que se tiene que ir a medio plazo, pero hay diferencias en cuanto a cómo debe hacerse", señala un miembro del comité electoral.

Sánchez lanza ese doble mensaje: que el PSOE-A reflexione y apoyo a Díaz para intentar ser presidenta "hasta sus últimas consecuencias"

Ese doble mensaje estaba presente durante la entrevista de Sánchez en Telecinco. Por un lado, la idea de la "renovación" que apuntaba el número tres: "Como secretario general del PSOE —dijo— pido a la organización del PSOE andaluz que reflexione en los órganos deliberativos sobre cuáles son las cuestiones que tenemos que hacer mejor para recuperar la credibilidad y confianza de esos 400.000 votantes que no han confiado en nosotros". Sánchez recordaba que esos votantes socialistas no han emigrado a otros partidos, sino que "la mayoría se han quedado en casa".

Por otro lado, la necesidad de un Ejecutivo regional fuerte y de progreso. "Como presidente del Gobierno", pues, le preocupa la estabilidad y gobernabilidad de Andalucía, y la mejor opción "es el PSOE". "Susana Díaz tiene mi apoyo para intentar, hasta las últimas consecuencias, ser la presidenta de Andalucía", abundó.

Barones del PSOE temen el 'efecto contagio' por la estrategia de Sánchez con Cataluña

En los territorios celebran la marcha atrás de Ferraz. Dirigentes consultados consideran "kafkiano" que Sánchez pidera la cabeza de la presidenta en funciones antes siquiera de saber si el PSOE perderá finalmente la Junta. También le reprochan que demandara "responsabilidades a quien pese a todo ha ganado las elecciones". "Aunque sea por egoísmo puro, no puede matar ya a Susana, porque PP y Cs se le tirarían en plancha pidiendo su cuello porque él perdió dos veces las generales. Así que sosiego e inteligencia. Los ciudadanos toman nota y es tremendo si les llega un mensaje de incoherencia, porque prometiste democratizar el PSOE y ahora quieres tomarlo al asalto, 'manu militari', y de desconfianza", señala fuentes próximas a un barón no alineado con Ferraz. Pero ahora la crisis ya está contenida y las aguas devueltas a su cauce.

El recurso del TS no paraliza los planes del Gobierno para exhumar a Franco

Este martes se conoció que el Tribunal Supremo admitió a trámite un recurso de la familia de Francisco Franco contra el procedimiento administrativo de exhumación. Pero nada modificará los planes del Gobierno, prometió Pedro Sánchez en Telecinco. 

El presidente sostuvo que era "previsible y lógico" que el alto tribunal aceptara esa impugnación dentro del proceso garantista que está siguiendo el Ejecutivo para llegar a desenterrrar al dictador. 

"La familia tiene todo el derecho del mundo a recurrir, como está haciendo, todos y cada uno de los pasos de este procedimiento administrativo, pero en el año 2019 [...] vamos a hacer algo muy importante para este país y para el mundo, de lanzar un mensaje inequívoco de compromiso de este país y de esta sociedad con la democracia", añadió, sin dar más precisión sobre la fecha.

El Gobierno, añadió, "tiene muy claro" que procederá a la exhumación de los restos y a su reinhumación "en un lugar distinto" a la catedral de la Almudena, dijo, dejando más claro aún que no se permitirá que los nietos lleven a la realidad su deseo de que el general sea enterrado en el centro de Madrid. 

Sánchez no cree que su decisión haya dado alas a la ultraderecha, porque esta "siempre ha existido" en España. El problema es que hay un "liderazgo muy débil" en el PP y que muchos votantes han visto en Santiago Abascal un referente que no ven en Pablo Casado

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