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Todo El Ejido está ocupado por Vox. ¿Todo? ¡No! En esta pequeña aldea aún gana el PSOE
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Y NADIE ENTIENDE BIEN POR QUÉ

Todo El Ejido está ocupado por Vox. ¿Todo? ¡No! En esta pequeña aldea aún gana el PSOE

En las últimas andaluzas, la ciudad almeriense fue la única donde Vox salió como primera fuerza. Sin embargo, en mitad del verde, una pequeña pedanía aún pinta el mapa de rojo

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Lo llamaron "el invernadero de la extrema derecha", haciendo un juego de palabras con el singular paisaje de agricultura intensiva del Poniente almeriense, cuando en las últimas elecciones andaluzas El Ejido se convirtió en el primer gran ayuntamiento (84.005 habitantes) de España donde Vox fue la primera fuerza en votos. Fue la única ciudad de Andalucía donde se dio un fenómeno que más tarde se ha repetido en comicios locales o autonómicos de todo el país.

En diciembre de 2018, más de un 30% de la población confió su voto al partido de Abascal. Un año después, en las generales de noviembre de 2019, el 36% votó a Vox y, entre medias, en las municipales, los verdes pasaron de cero a siete concejales. Nada de esto resultó una sorpresa para quienes viven aquí.

El Ejido no es una urbe homogénea, sino que está compuesta por más de 13 núcleos de población intercalados entre los invernaderos. Está el centro del pueblo, con 43.000 personas viviendo ahí, varias pedanías de entre 120 y 9.500 habitantes disgregadas y por último Almerimar, una urbanización en primera línea de costa con puerto deportivo donde se concentran las rentas más altas. Finalmente, se calcula que una población de 6.000 personas vive diseminada por el término municipal.

En una de esas pedanías, Santa María del Águila —más conocida como La Aldeílla— encontramos lo que a primera vista parece un milagro estadístico o una singularidad producto del diseño de las secciones censales: un lugar de El Ejido donde el PSOE es el partido más votado. No por mucho, es cierto, pero ser primera fuerza en algún rincón del mayor bastión de Vox en España es meritorio. En el resto de distritos de la ciudad, el PSOE está siempre por debajo de azules y verdes. En algunos puntos de Almerimar fue directamente la fuerza menos votada, situándose por debajo de partidos como Ciudadanos o Adelante Andalucía.

"La realidad en El Ejido es totalmente distinta a la de cualquier punto de la comunidad o de España", dice Federico Galdeano, un joven ejidense que lidera las juventudes socialistas de la localidad, y que tampoco alcanza a entender bien por qué uno de los distritos de la ciudad acaparó tantos votos al PSOE, es decir, a Susana Díaz, en 2018. "Tenemos un porcentaje de población inmigrante muy alto, con una cultura distinta a la nuestra y claro, si no se trabaja por una integración efectiva y por un intento de convivencia entre los que ya están y los que vienen, pues claro, pasa lo que pasa: hay problemas entre vecinos, se crean zonas prácticamente inaccesibles en el día a día y todo esto se nota en los resultados electorales", analiza.

Pero quizá, incluso en los parajes más adversos para el socialismo andaluz, haya una brasa que nunca se apague. Intentemos encontrarla.

El misterio de la aldea

La vida en Santa María del Águila fue organizándose originalmente alrededor de la Venta del Cazurro, que abrió sus puertas a finales de los setenta y actualmente sigue abierto gracias a Silvia Garrucho y su marido, que cogieron las riendas del local hace siete años. Para llegar hasta la venta hay que ascender por la calle Valencia. Los negocios tradicionales dan la impresión de llevar muchos años cerrados. La vida se ha trasladado a los únicos comercios que resultan de interés para los nuevos vecinos de la aldea: peluquerías, locutorios y carnicerías halal con títulos como Aziz, Rachid o Charbaoui.

placeholder Venta el Cazurro, el lugar donde empezó a construirse La Aldeílla. (A.V.)
Venta el Cazurro, el lugar donde empezó a construirse La Aldeílla. (A.V.)

Si esperaban encontrar una aldea con enanitos vestidos con chaquetas de pana con coderas cantando la Internacional... desengáñense. El 'feeling' en La Aldeílla es, por tanto, exactamente igual al que encontramos en la mayor parte de El Ejido. Y los discursos también.

"La ayuda por niño de 2.500 euros de Zapatero la quitaron para todo el mundo", me exhorta una vecina en el primer minuto de conversación, "excepto para ellos", refiriéndose a los inmigrantes, que suponen más de la mitad de la gente que vive en estas calles. "Uno me dijo que la primera vez conquistaron España con la guerra, pero que esta vez iba a ser con la cría", añade aludiendo a su manera a la teoría del Gran Reemplazo. Todos los mitos, junto con alguna verdad, que haya leído alguna vez en WhatsApp sobre los inmigrantes y cómo el Gobierno supuestamente los riega de dinero por no hacer nada, son centrifugados por los vecinos, muchos de los cuales son también inmigrantes que llegaron de otros puntos de la provincia o las Alpujarras cuando El Ejido comenzó a convertirse en una potencia agroalimentaria.

Las calles a esta hora del mediodía se van despoblando. A la salida del colegio público, una mujer con velo conduce a varios niños calle arriba. Toda esta conurbación es, en realidad, una ciudad dormitorio. Durante buena parte del día, los hombres marchan a trabajar al campo mientras lo único que se ve por las calles son mujeres, en su mayor parte inmigrantes. Sería tan fácil contrastar con ellos si los rumores son ciertos, pero...

placeholder En muchas zonas de El Ejido, los negocios tradicionales han sido sustituidos por aquellos más útiles para los nuevos vecinos. (A.V.)
En muchas zonas de El Ejido, los negocios tradicionales han sido sustituidos por aquellos más útiles para los nuevos vecinos. (A.V.)

"No tenemos casi trato", dice Garrucho. La ciudad está partida en dos mitades que transitan en paralelo sin prácticamente comunicarse. Sin embargo, cuestionada por el latido socialista de esta parte de El Ejido, la posadera se levanta de hombros y advierte que "no tenemos nada que ver los que vivimos aquí con los que viven en El Ejido o Las Norias", otra de las pedanías de origen agrícola más importantes, con algo más de 6.000 personas. "Aquí es de donde salieron muchos de los grandes propietarios, algunos tienen dos o tres hectáreas, pero esos son los menos, la mayoría tienen 30 o 40".

Sin embargo, no los encontraremos por La Aldeílla. Según explica, aunque probablemente siguen empadronados en Santa María del Águila, hace tiempo que se han mudado todos a vivir a Almerimar. "Hay mucha gente que tiene su segunda vivienda en Almerimar y se mudan allí sin empadronarse", explica Galdeano, que también ahonda en esta idea y que explicaría por qué una considerable cantidad de votos socialistas emergen de repente en mitad del mar verde de Vox. "Sé que en las últimas municipales logramos empatar, no ganamos por desgracia, en una de las presidencias de las juntas locales en las que se divide el municipio".

A ver los números

Claramente, hay que bajar muy al detalle para entender este misterio, que no se desvela simplemente paseando por sus calles.

139 votos bastaron para pintar de rojo la sección censal donde está La Aldeílla, que abarca otras dos zonas. Además de la parte proporcional de sus casi 8.688 habitantes, esta 'zona roja' incluye San Silvestre (377 personas) y parte de La Redonda, un polígono industrial donde viven 157. En las últimas elecciones votaron aquí 504 personas, lo cual supuso el 52% del censo. Todos los demás empadronados aquí eran menores de edad o inmigrantes.

¿Muchos? Bueno, es el pacto tácito que permite que la ciudad y sus alrededores salgan adelante. En los años buenos, les permitieron convertirse en la ciudad con más renta per cápita de España y la que acumulaba más oficinas bancarias por habitante. En los malos, en aquella donde se producían batallas campales en las calles, como las de febrero de 2000, cuando el pueblo salió a la caza de los asesinos que acabaron con la vida de tres vecinos. Uno de ellos, el padre agricultor de Juan José Bonilla, portavoz del grupo municipal de Vox hasta su renuncia en julio de 2021 por discrepancias con el partido a nivel provincial.

placeholder Felix y Marina, junto a sus hijas, una familia alemana que tuvo que pasar la cuarentena atracada en su velero en Almerimar. (Carlos Barba/EFE)
Felix y Marina, junto a sus hijas, una familia alemana que tuvo que pasar la cuarentena atracada en su velero en Almerimar. (Carlos Barba/EFE)

Entre unos y otros, mucha gente se hizo rica con la fruta y la verdura, compró casa en la playa y, eventualmente, se mudaron allí. En realidad, Almerimar es la zona de la ciudad donde más voto de derechas hay, pero siempre están los hijos. Además, es particularmente llamativo que el porcentaje de voto socialista se desplome tanto en los alrededores de la urbanización, desplomándose por debajo del 9% mientras en La Aldeílla supera el 26% sin problemas. ¿Es posible que todos los votos socialistas que se emitieron junto al puerto hayan acabado en esta otra sección censal, tan poblada de inmigrantes sin intención o derecho a voto, que un puñado de papeletas son capaces de dar la vuelta al tablero?

De haber sido contados en su sección original y no en la República Socialista Virtual de La Aldeílla, los votos rojos nunca habrían logrado asomar la cabeza, ya que en las secciones censales de Almerimar y alrededores, Vox le sacó al PSOE entre 110 y 230 por sección. Es una especie de 'gerrymandering' involuntario que para los socialistas de El Ejido ni siquiera representa un motivo de celebración.

Al final, no les va a quedar otra que entenderse. Primero con los partidos de derecha, luego con la otra mitad de la ciudad. Galeano presume de que, por primera vez, han logrado aprobar un Consejo Municipal de la Integración y la Convivencia con el apoyo de todos los grupos, también de Vox. "A nivel municipal estamos demostrando que se puede hacer una política útil más allá de la ideología", apunta. "Nos estamos basando en lo pragmático".

Lo llamaron "el invernadero de la extrema derecha", haciendo un juego de palabras con el singular paisaje de agricultura intensiva del Poniente almeriense, cuando en las últimas elecciones andaluzas El Ejido se convirtió en el primer gran ayuntamiento (84.005 habitantes) de España donde Vox fue la primera fuerza en votos. Fue la única ciudad de Andalucía donde se dio un fenómeno que más tarde se ha repetido en comicios locales o autonómicos de todo el país.

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