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Se buscan 113.000 votos: Espadas se juega el orgullo del socialismo andaluz en Sevilla
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La cuna histórica del PSOE

Se buscan 113.000 votos: Espadas se juega el orgullo del socialismo andaluz en Sevilla

El PSOE podría perder por primera vez la provincia. La formación empezó a desangrarse en 2018 por el crecimiento de Vox y Cs. Una derrota en casa sería la puntilla para el socialista

Foto: Espadas trata de reactivar a ese votante que ha dejado de votar socialista. (EFE/Carlos Barba)
Espadas trata de reactivar a ese votante que ha dejado de votar socialista. (EFE/Carlos Barba)

Dice Juan Espadas que la movilización no sale en las televisiones. "Algo sé de eso", comentaba confiado justo en el arranque de la campaña electoral ante las malas expectativas que la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) da al PSOE en esta carrera por la Junta de Andalucía: por primera vez, el PP ganaría en la provincia que es el principal granero de votos socialistas de España. Un duro revés para el partido y también para el candidato, que se juega el orgullo del PSOE y también el propio, pues concurre como cabeza de lista por esta provincia, bastión inexpugnable hasta la fecha y cuna del socialismo andaluz, ahora renovado y en busca de nuevos referentes.

Espadas aún no se ha consagrado como tal. El socialista hace ya meses que se ajustó las deportivas para poner en práctica el método más eficaz que conoce: muchos kilómetros y mucha escucha activa. Es el consejo que le dio un histórico como Alfonso Guerra cuando inició en 2015 su campaña por la Alcaldía de Sevilla: "Suela y labia". Hoy, en su mochila, lleva esa experiencia que vivió en primera persona en 2015 cuando, contra todo pronóstico y sin llegar a ser la lista más votada, desbancó a un candidato, el popular Juan Ignacio Zoido, que aspiraba a revalidar un puesto que había conseguido cuatro años antes con una mayoría absoluta aplastante y sin precedentes.

Foto: El candidato del PSOE a la Junta, Juan Espadas. (EFE/ Raúl Caro)

Aquellas elecciones municipales en Sevilla capital son equiparables a las actuales autonómicas únicamente en que se produjeron tras un cambio político, que partían con un claro favorito y que hay un actor principal que se repite, Espadas. Quienes mejor lo conocen dan fe de su enorme capacidad de trabajo, que está llevando al límite para cumplir un objetivo: dar la vuelta a las encuestas. Si la noche del 19 de junio los sondeos demoscópicos se revelan como una estruendosa pifia, Espadas ya tiene pensado el título del libro que escribirá con la garantía de convertirlo en un éxito de ventas. El argumento revelará las claves para movilizar al electorado que se abstuvo o se dio a la fuga en busca de otras siglas. No hay más secretos.

De los 400.000 votantes que el PSOE perdió en las últimas elecciones autonómicas, casi el 30% estaban en Sevilla. Visto este dato sorprende menos que los socialistas puedan ceder la primera posición al PP, como apunta el CIS de Tezanos, algo que supondría la puntilla no solo para el partido, sino también para el candidato que concurre por la provincia que tradicionalmente ha sido incondicional con sus aspirantes a la Presidencia de la Junta de Andalucía. De hecho, Sevilla nunca había estado entre las principales preocupaciones electorales para el PSOE, que ha tenido siempre garantizado ese punto rojo en el mapa, incluso en los únicos comicios andaluces donde se impuso el PP de Javier Arenas. En 2012 el PSOE aventajó en ocho puntos al PP en la provincia sevillana, no así en la capital. Pero la situación ahora es distinta y, por primera vez, existe el temor dentro de los socialistas a perder en Sevilla, el principal granero de votos del PSOE. La lista que encabeza Espadas cedería dos o tres escaños de los ocho que obtuvo la candidatura de Susana Díaz en el Parlamento andaluz, lo que sería un duro golpe para el secretario general que ha regenerado el partido en Andalucía que, además, salpicaría a nivel federal al partido de Pedro Sánchez.

De hecho, Sevilla nunca había estado entre las preocupaciones electorales para el PSOE, que ha tenido siempre garantizado ese punto rojo

El tiempo ya corre en contra y, aunque puede que Espadas tenga localizados los 113.195 votos exactamente que el PSOE perdió en las últimas autonómicas, el reto es motivar a este electorado para que acuda a las urnas y deposite la papeleta con su nombre. Por eso, Espadas abre huecos en su agenda para darse una vuelta por Sevilla, como ha hecho este viernes. El movimiento, no solo el abstencionista, se evidenció ya en 2018, pues, a pesar de que el PSOE volvió a ser la fuerza más votada en 94 de los 104 municipios sevillanos, el mapa comenzó a desteñirse. La sangría de voto que se inició en 2015 en solo cuatro localidades (tres del PP: Tomares, Espartinas y Ginés; y una de IU, Marinaleda), se agravó cuatro años después en esas mismas plazas a las que se sumaron grandes municipios como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, Utrera, Mairena del Aljarafe o La Rinconada, con bajadas superiores a ocho puntos.

¿Quién fue entonces el beneficiado? No fue precisamente el PP, en su deseada suerte de alternancia, que se esfumó por completo en 2015 hasta pasar a ser la cuarta fuerza en 2018. Más bien fueron otros partidos como Ciudadanos y Vox. La candidatura de Juanma Moreno solo se impuso en 2018 en Espartinas, donde siempre ha sido el partido más votado en estos comicios, pero por un puñado de votos, pues se quedó a 162 de Ciudadanos, que en las municipales de 2015 fue el único municipio andaluz que ganó. Los naranjas, representados en esa ocasión también por Juan Marín, superaron en votos al PP también en uno de sus feudos sevillanos, Tomares, donde Moreno cayó también a una segunda posición.

La gran duda ahora es hacia dónde se inclinarán estos votos de Ciudadanos. Espadas lleva meses trabajando con antiguos dirigentes y excargos del partido naranja para sumar adhesiones a su proyecto, en clara competencia con el PP, que ha seguido la misma estrategia. El socialista mantiene que puede encontrar puntos de encuentro, como ya hizo, por ejemplo, en su etapa de alcalde de Sevilla, donde contó con la muleta de Ciudadanos hasta que confirmó su salto a la carrera por San Telmo.

Foto: Juanma Moreno, en la Maestranza, junto al jugador del Betis Joaquín Sánchez. (EFE/Julio Muñoz)

En las últimas elecciones autonómicas la gran sorpresa en Sevilla también fue Vox, que subió de manera exponencial en los grandes municipios. Sin imponerse claramente en ningún rincón sevillano, casi igualó en voto al PP en Dos Hermanas, e irrumpió con fuerza también en Alcalá de Guadaíra, Mairena del Aljarafe, La Puebla del Río, donde el tirón lo dio el diestro Morante de la Puebla al apoyar la candidatura, Utrera, Lebrija o Los Palacios, donde hay algunas encuestas incluso que auguran que Macarena Olona se impondrá en este feudo de la izquierda. Este viernes fue Santos Cerdán, el secretario de Organización del PSOE federal, quien acompañó a Espadas en un mitin en Cantillana, municipio de color rojo que tampoco se ha salvado de la sangría de votos de los últimos años.

Pero son las grandes ciudades las que pueden marcar la diferencia, pues es difícil que la balanza se incline a costa del voto en localidades menores donde, por ejemplo, hay un voto arraigado de izquierda que propició el crecimiento de Adelante Andalucía en 2018 en puntos que ya eran su territorio, como Marinaleda, Martín de la Jara, Casariche, Pedrera o Badolatosa, en la Sierra Sur sevillana. Aunque ahora son terrenos abonados para la ultraderecha, que intentan defender tanto el PP como el PSOE. La confluencia entre IU y Podemos, que encabezaron Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo en la última cita, no funcionó en las zonas más urbanas, donde Ciudadanos adelantó por la derecha.

Sus feudos más seguros

La agenda de campaña de Espadas no se olvida de las grandes ciudades, donde, en teoría, su victoria no debería plantear mayor problema. Así, el candidato centró el primer día de campaña oficial en Sevilla, con visitas a La Rinconada, de cuya agrupación procede el actual secretario general del PSOE sevillano, el alcalde Javier Fernández, y donde el PSOE acaparó en las últimas autonómicas casi un 40% de los votos que, sumados a los de los partidos de izquierdas, suponen prácticamente dos tercios de los votos. Situación muy parecida a la de La Algaba, el segundo municipio que visitó Espadas el mismo día. Dos ejemplos donde Espadas puede activar mucha movilización, al igual que los barrios de la capital donde también completó esa jornada inaugural: Alcosa y Pino Montano, populosos, socialistas y con mucha población joven. Territorios todos donde el candidato aprovechó para lanzar, por ello, un mensaje al electorado que se estrenará en estos comicios, y al que confía en emanciparse o encontrar un primer trabajo. Aguas donde el PSOE pesca y también se da un baño de autoestima de la mano de simpatizantes como Juan Fajardo, que, mascota y bastón en mano, dedicó unos versos al "nuevo presidente".

Viejos y nuevos socialistas. El PSOE ha ido perdiendo referentes también en Sevilla, donde el alcalde más veterano era Francisco Toscano, el irreductible regidor de Dos Hermanas, que apadrinó a Pedro Sánchez y antes a José Luis Rodríguez Zapatero. Después de 39 años de mayorías absolutas encadenadas, optó por pasar el relevo a primeros de año, cerrando una etapa que confirma también la renovación que está viviendo el partido, que ha ganado todas las elecciones en esta ciudad talismán para el PSOE, donde ya ha tenido lugar uno de los principales actos de la campaña. Hay otros como Fernández, quien asume las riendas de los socialistas sevillanos en la era de Espadas, que lleva 15 años en la Alcaldía, pero, en general, los socialistas que agarran hoy los bastones de mando pertenecen a una segunda o tercera generación dentro del PSOE donde, coinciden algunos en el partido, cuesta mucho más la movilización.

En muchos casos, la batalla de estos alcaldes de nuevo cuño es sobrevivir en las elecciones municipales que se celebrarán la próxima primavera y por ello, sin desobedecer a la disciplina del partido, se cuidan también de la posible contaminación de una marca que, no es un secreto, vive horas bajas. Aun así, hay alcaldes como el de la capital, Antonio Muñoz, quien cogió el relevo a Espadas cuando se embarcó en su aventura autonómica, que, sin descuidar su agenda institucional, busca huecos para repartir propaganda en su ciudad. Y pide el voto para el exalcalde, calle a calle, plaza a plaza, y también en actos sectoriales como el celebrado este viernes en Sevilla con el mundo de la cultura, un lobby donde el PSOE tiene muchos adeptos en agradecimiento a las políticas puestas en marcha desde uno de los pocos ayuntamientos que hace bandera de la cultura, incluso en época electoral.

Dice Juan Espadas que la movilización no sale en las televisiones. "Algo sé de eso", comentaba confiado justo en el arranque de la campaña electoral ante las malas expectativas que la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) da al PSOE en esta carrera por la Junta de Andalucía: por primera vez, el PP ganaría en la provincia que es el principal granero de votos socialistas de España. Un duro revés para el partido y también para el candidato, que se juega el orgullo del PSOE y también el propio, pues concurre como cabeza de lista por esta provincia, bastión inexpugnable hasta la fecha y cuna del socialismo andaluz, ahora renovado y en busca de nuevos referentes.

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