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Batalla por el 'typical spanish': los toros, la caza y el flamenco saltan al programa electoral
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Elecciones andaluzas 19-J

Batalla por el 'typical spanish': los toros, la caza y el flamenco saltan al programa electoral

El PP promete desarrollar leyes en defensa de la Tauromaquia, el flamenco y la caza ante la estrategia de Vox de ganarse los símbolos de un "patrimonio cultural" que el PSOE también reivindica en su programa

Foto: Juanma Moreno, en la Maestranza, junto al jugador del Betis Joaquín Sánchez. (EFE/Julio Muñoz)
Juanma Moreno, en la Maestranza, junto al jugador del Betis Joaquín Sánchez. (EFE/Julio Muñoz)

Santiago Abascal, el líder de Vox, irrumpió en la campaña de las pasadas elecciones andaluzas cabalgando por el campo. La imagen viral supuso el inicio de su particular 'reconquista', para la que izaron sin complejos banderas como la tauromaquia y la caza. Símbolos que hasta entonces habían permanecido invisibles en la esfera electoral, a ratos proscritos, pero que se mostraron eficaces para la captación del voto. No en vano, solo en Andalucía hay más de 230.000 cazadores federados y el sector moviliza medio millón de votos, según los cálculos de los partidos. Y los toros son uno de los espectáculos que suscitan más interés, en concreto, del 25% de la población, según un estudio difundido el año pasado por el Ministerio de Cultura. Y en esta cita, ni el PP ni el PSOE están dispuestos a dejar pasar la oportunidad de acercarse a estos colectivos con propuestas prácticamente calcadas.

"Promoveremos el modelo económico de nuestro campo, apoyaremos la tauromaquia y las ricas tradiciones de los pueblos de Andalucía y defenderemos la importancia de la caza como práctica cinegética y de todas las actividades amenazadas por los 'lobbies' radicales con la falsa excusa del bienestar animal", apunta el escueto programa electoral de Vox. Son terrenos ya abonados. Macarena Olona, la candidata de este partido a la Junta de Andalucía, ya irrumpió en la precampaña en la plaza de la Maestranza del brazo de Morante de la Puebla, el diestro que inspira una de las camisetas provocadoras con las que hizo una de sus últimas apariciones en el Congreso de los Diputados antes de tomar la alternativa en la campaña andaluza. El diestro sevillano fue uno de los primeros en prestar su imagen, incorporando la tauromaquia al debate político para malestar también de una parte de los aficionados que entienden que Vox, más que una defensa, lo que hace con ello es un uso de un elemento identitario que evoca la España más épica, viril y cañí.

Foto: Momento de la gran manifestación en apoyo del mundo rural. (Sergio Beleña)

Y el PP no tardó en coger el capote y arrimarse a otros toreros, como fue el caso de Miguel Abellán. Estrategia justificada tras datos como este: en el municipio del torero sevillano, La Puebla del Río, el partido de Abascal aventajó a los populares —661 votos frente a 518—. Una batalla que ha derivado en estas elecciones en un detallado capítulo dedicado a la tauromaquia y "el arte y pasión por el toro", entendida como "una expresión de libertad, un reclamo turístico con una repercusión económica considerable y un factor de protección medioambiental de la dehesa mediterránea".

La declaración tiene más puntos en pro de la sostenibilidad y la economía que se distinguen de la proclama de Vox. Y se desgrana en nueve propuestas donde el PP anuncia la aprobación de una Ley de Tauromaquia en Andalucía que garantice el mantenimiento y también crecimiento de la fiesta nacional; así como la creación de una red de municipios taurinos y el impulso de la celebración de festejos, especialmente en municipios con menos habitantes o con plazas de tercera o cuarta categoría, donde supongan una ayuda para el empleo y la economía local. Un guiño a la Andalucía más rural y profunda.

Pero también hay otras propuestas con luces más largas, como un plan integral de fomento del toro bravo con el que Juanma Moreno quiere satisfacer las demandas de ganaderos y asociaciones de criadores de toro de lidia y que contempla aspectos no solo económicos, también sociales y educativos. Apuestas por políticas con perspectivas ecológicas y que vinculan los toros con la reducción de la contaminación o la digitalización, por ejemplo. Y también otras ideas en clave más cultural y educativa que hacen extensible la tauromaquia al público general: desde visitas guiadas a fincas y dehesas hasta espectáculos en el campo, proyectos divulgativos y una declaración de bien de interés cultural para plazas y tentaderos que, por su valor arquitectónico, interese proteger.

Foto: Santiago Abascal y Macarena Olona en un mitin en Sevilla. (EFE/José Manuel Vidal) Opinión

La caza también es un símbolo en disputa desde que Vox agarró con fuerza la bandera cinegética y se llevó de calle el voto de electores de todos los espectros que, por primera vez, no se sintieron tratados ni como criminales ni como señoritos. Ese fue el gran acierto, aplaude un colectivo del que nunca antes se había hablado tanto en las campañas electorales. Frente a la imagen de escopetas, cartuchos y conejos muertos con que dirigentes y seguidores de Vox se retratan y difunden por las redes sociales, el PP habla de caza sostenible e introduce elementos como la investigación científica aplicada al medio natural en un programa donde se propone un Plan Andaluz de Caza. Y también algo más, un reglamento andaluz para el sector y propuestas que hablan de vedas y periodos hábiles de caza, herramientas digitales para administrar mejor los cotos, censos de especies, ayudas para guardas rurales y apoyo a proyectos científicos como el meloncillo.

Un Espadas más tímido en estas cuestiones

En el programa electoral del PSOE, donde una de las principales claves es "defender con orgullo Andalucía, nuestra cultura e identidad", también hay menciones para los símbolos abrazados por Vox y que los socialistas aseguran que nunca han abandonado. La mención expresa es la siguiente: "Defenderemos, como siempre hemos hecho, nuestras tradiciones que forman parte de nuestro patrimonio cultural: el mundo del toro, el caballo, la caza y la pesca". Así se apunta en el capítulo dedicado al mundo rural, por el que Espadas ya se ha paseado en la precampaña con reuniones con federaciones y colectivos en el particular proceso de escucha activa que se ha reforzado también con acciones en redes sociales.

Hace dos semanas, se reunió con cazadores de Valverde del Camino, en Huelva, para desmontar "bulos intencionados" y hablar claro con la gente. El candidato y su equipo se ha esforzado, especialmente en provincias como Jaén, donde estos colectivos tienen también mucho peso, en demostrar que el PSOE apoya totalmente la actividad cinegética, un entorno que conoce. Y en hacer mucho hincapié en que la caza, los toros y la ganadería han quedado fuera de las normas de protección animal impulsadas desde el Gobierno por Podemos.

El almacén identitario andaluz en poder de Vox va más allá e incluye también el flamenco, uno de los símbolos andaluces más universales y compartidos. Y ningún partido parece dispuesto a quedarse al margen de la defensa de esta cultura. Eso sí, van más allá de la proclama a favor de los tablaos flamencos y los 'souvenirs' y recuerdos 'typical Spanish' lanzada en los últimos años por el partido de Abascal y en la que se ha fotografiado en más de una ocasión Macarena Olona en su desembarco en Granada y otras ciudades turísticas andaluzas.

Foto: Juan Espadas, candidato del PSOE andaluz, en la sede socialista de Sevilla. (F. R.)

Dentro de su programa electoral, el PSOE dedica una mención especial al mundo de la cultura popular y el flamenco, que considera "una política vertebradora interna y externa", y propone incluso una norma con rango de ley que recoja la especificidad e importancia de este arte, su fomento y protección. En la misma línea, el PP presenta el flamenco como "la piedra angular" de la política cultural de Juanma Moreno y también apoya una Ley del Flamenco, ayudas para el tejido asociativo, un circuito de jóvenes artistas, un proyecto junto al Ballet Flamenco de Andalucía para jóvenes, la finalización del Museo del Flamenco en Jerez de la Frontera, un Museo de Antonio Mairena y más apoyo para las peñas flamencas.

Desde que Abascal irrumpiera cabalgando por las campiñas andaluzas, tanto PSOE como PP han dejado atrás prejuicios y complejos. Y prueba de ello es que ni Moreno ni Espadas pierden la oportunidad de demostrar su compromiso con estos mundos del campo y las tradiciones. Este viernes, por ejemplo, el candidato socialista encontró una foto no prevista al pasear por La Algaba y pasar por delante de una sociedad de cazadores. Más allá de los tópicos o el reconocimiento a valores identitarios del pueblo andaluz, son banderas de colectivos que tradicionalmente se han sentido al margen de la política y que ahora marcarán las diferencias en las urnas.

Santiago Abascal, el líder de Vox, irrumpió en la campaña de las pasadas elecciones andaluzas cabalgando por el campo. La imagen viral supuso el inicio de su particular 'reconquista', para la que izaron sin complejos banderas como la tauromaquia y la caza. Símbolos que hasta entonces habían permanecido invisibles en la esfera electoral, a ratos proscritos, pero que se mostraron eficaces para la captación del voto. No en vano, solo en Andalucía hay más de 230.000 cazadores federados y el sector moviliza medio millón de votos, según los cálculos de los partidos. Y los toros son uno de los espectáculos que suscitan más interés, en concreto, del 25% de la población, según un estudio difundido el año pasado por el Ministerio de Cultura. Y en esta cita, ni el PP ni el PSOE están dispuestos a dejar pasar la oportunidad de acercarse a estos colectivos con propuestas prácticamente calcadas.

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