Profesor de la Universidad de Harvard

Ariel Pakes: "Los americanos estamos pagando los medicamentos a los europeos"

El profesor de Harvard ha sido galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Economía. Advierte de los riesgos de la guerra comercial iniciada por Trump

Foto: El profesor de Harvard Ariel Pakes, Premio Fronteras del Conocimiento de Economía. (Fundacion BBVA)
El profesor de Harvard Ariel Pakes, Premio Fronteras del Conocimiento de Economía. (Fundacion BBVA)

En los últimos años, los economistas que centran su trabajo en el análisis empírico han conseguido importantes premios internacionales. Esta corriente trata de valorar la importancia de las investigaciones de campo para comprender la realidad económica al margen de los modelos teóricos. Ariel Pakes es uno de los referentes internacionales del momento. Así lo ha reconocido la Fundación BBVA, que le entrega hoy el Premio Fronteras del Conocimiento en Economía junto a Timothy Bresnahan y Robert Porter.

El principal campo de sus estudios ha sido la competencia entre empresas en el mercado; ha logrado desarrollar modelos que permiten predecir el comportamiento de los distintos agentes. Un avance que ha sido muy útil para valorar la idoneidad de procesos de concentración empresarial o para desarrollar regulación sobre la competencia.

PREGUNTA. Sus estudios han servido para profundizar en el conocimiento de los mercados de bienes y servicios. ¿Cree que las empresas los han empleado para mejorar su producción?

RESPUESTA. En algunos casos, sí. Lo que creo es que las empresas que no lo hacen bien o no lo han hecho bien durante un tiempo salen del mercado. Las empresas cometen errores, y si los reptien demasiado, acaban por perder su hueco.

P. ¿Cree que los gobiernos utilizan sus investigaciones para mejorar su regulación?

R. Poco a poco. Al menos en EEUU. Lentamente, van adaptando lo que hicimos a su propio análisis en los casos del Departamento de Justicia y la Comisión Económica, que son dos instituciones importantes para las fusiones y adquisiciones. Han comenzado a utilizar nuestros modelos, pero se tarda tiempo en encontrar la información. También está sucediendo en Bruselas, hemos ido para preguntarles cómo realizar este tipo de análisis.

[Los desplantes de Trump al G-7… en los que no está tan solo]

P. La competencia internacional entre los países, ¿ha sido una excusa para rebajar los salarios?

R. Es una pregunta complicada. Muchos periódicos han defendido este punto. Yo no creo que nadie haya realizado estudios serios. En EEUU se argumenta que elevar la concentración en las grandes empresas ha generado más desigualdad en el país. Yo creo que es una pena que no haya habido más investigaciones o estudios, porque no estoy seguro de que la concentración haya aumentado. Respecto a los salarios, sí que hay estudios. Yo me puedo centrar en un sector y que el modelo funcione, pero cuando nos centramos en toda la economía, es más difícil.

¿La concentración empresarial ha servido como excusa para reducir salarios? Ni siquiera creo que se haya producido tal concentración

P. ¿Cree que la globalización ha disparado la competencia entre las empresas?

R. Sí, lo creo. Los costes de transporte han bajado mucho e internet facilita las comunicaciones. El problema que existe con la guerra comercial va a tener un efecto. A corto plazo, habrá algunos sectores con cadenas de suministros que estarán confusas y tendrán que adaptarse. También tendrá un impacto a largo plazo en las políticas de inversión. Incluso si nos libramos de Donald Trump dentro de dos años, habrá inversiones que habrán cambiado la economía y tendremos que readaptarnos hacia atrás y será un proceso difícil. Va a tener un coste muy alto para EEUU a largo plazo.

P. ¿Solo para EEUU o también para el resto del mundo?

R. Probablemente también para el resto del mundo, porque EEUU es la economía más grande. Una vez que ellos empiezan a cambiar, todo el mundo tiene que reaccionar.

Incluso si nos libramos de Trump en dos años, habrá inversiones que habrán cambiado la economía y tendremos que readaptarnos

P. ¿Ha encontrado en la historia económica algún ejemplo de proteccionismo que haya sido exitoso?

R. Esa es una buena pregunta. Yo colaboro en una página web, Microeconomic Insights, junto a un colega que también ganó este premio de Fronteras del Conocimiento, Richard Blundell. El localizó un ejemplo en Japón, donde pararon las importaciones y realmente funcionó. En cualquier caso, cuando yo era estudiante, pensaban que subir los aranceles en países en vías de desarrollo permitiría que la industria se desarrollara. Así que hubo una defensa del proteccionismo, pero no tuvo éxito.

P. ¿Cree que en esta guerra comercial puede haber algún ganador?

R. Sí, alguien que domine los sectores industriales. Lo vemos todo el tiempo, pero solo hay ganadores durante un periodo temporal. Tenemos ejemplos como Microsoft o IBM, quienes dominaron el sector de la informática durante un tiempo, pero después aparecieron otras empresas y otras tecnologías que los sustituyeron. Nokia es otro buen ejemplo. Alguien llegará y hará algo mejor. No creo que queramos parar este tipo de crecimiento con políticas, sería una gran preocupación. Tal vez no nos guste Google como empresa, pero no queremos perder sus aplicaciones en internet.

Ariel Pakes, durante la entrevista. (Fundación BBVA)
Ariel Pakes, durante la entrevista. (Fundación BBVA)

P. ¿Los aranceles pueden ser una forma de desarrollo para los países emergentes?

R. En el caso de India, antes de los noventa, había grandes aranceles e intervenciones en ámbito laboral. Cuando se eliminaron las trabas, el crecimiento comenzó a producirse y desde entonces ha llevado un ritmo rápido. Esto es justo lo opuesto. Creo que India empezó con aranceles y proteccionismo durante la época de Gandhi y acabaron teniendo muchos problemas. El Gobierno debe centrarse en las infraestructuras y la educación.

P. En Europa también hay un interés especial por la sanidad. Por ejemplo, el precio de los medicamentos es más bajo que en EEUU.

R. Hay mucha gente que me pregunta por esto. Creo que lo último que debemos hacer es poner las cosas difíciles a las farmacéuticas. Por dólar, la cantidad de ventajas que reciben los consumidores es enorme, más que en ningún otro sector. Es lo que nos indican los estudios. Sus márgenes son enormes, porque hay que cubrir la investigación, que es muy costosa. Si los márgenes no fuesen superiores a los costes, el sector farmacéutico desaparecería, y eso es lo último que queremos. El mayor villano es Europa, que obliga a poner unos precios más bajos, ¡somos los americanos quienes estamos financiando su salud!

Creo que lo último que debemos hacer es poner las cosas difíciles a las farmacéuticas

P. Entonces, los europeos deberíamos dejar que los precios de las medicinas subieran.

R. No lo sé, pero ahora hay una mala asignación. Si ustedes pagaran lo que les corresponde, los americanos tendrían que pagar menos.

P. En España, el tema de los precios de los medicamentos es muy delicado. El mejor ejemplo es el del Sovaldi, medicamento contra la hepatitis, que era muy caro…

R. Sí, pero es un medicamento que funciona en una sola toma. Si preguntas cuál es el coste relativo a la ventaja, ¿le parecería tan caro?

P. Tal vez una solución es que el Gobierno financie a las rentas bajas que no puedan pagarlo.

R. En los países desarrollados, generalmente hay un tipo de seguro para los medicamentos. En los países en desarrollo, se han aplicado precios especiales. El problema es que estos mercados en desarrollo no generan suficiente dinero como para que las empresas investiguen medicinas específicas para estos países.

El problema es que los países en desarrollo no generan suficiente dinero como para que las farmacéuticas investiguen

P. La malaria es un buen ejemplo.

R. Sí, es uno de los importantes. La Fundación Gates ha puesto mucho dinero en investigarla, pero ese es el tipo de problema. Se requiere una atención especial prestada por una persona individual.

P. Uno de sus estudios más importantes es el relacionado a la medición del índice de precios al consumo (IPC), y ha ayudado al Gobierno de EEUU a mejorar su estimación. ¿Cree que actualmente estamos calculando bien la inflación?

R. No, no lo creo. Voy a contarle cuál era el problema antes en EEUU. Hay un funcionario que se asigna a un sector. Entra en una empresa, por ejemplo de televisores, y apunta las características de cada televisión y su precio. Cuando vuelve dos meses después a la misma tienda, se encuentra con que ya no hay televisores con esas características porque ya están obsoletos. Lo que hicieron es simplemente descartar ese producto. Por eso teníamos un cálculo de la inflación muy sesgado, porque los productos que estaban bajando su precio los descartábamos. Eso es lo que yo he ayudado a ajustar. He descubierto una forma de seguir calculando el precio que tendría ese producto con esas características que ya no está en las tiendas, de modo que lo hemos reincorporado al índice. Esto es una mejora, pero no hay modo de hacerlo respecto a un nuevo producto. En ese sentido, está sesgado hacia abajo, el IPC debería ser más alto.

P. Entonces, estamos referenciando una buena parte de las rentas de nuestra economía a un índice que tiene muchos defectos.

R. Ahí hay un problema de concepto. El IPC se utiliza para los programas de prestaciones: Seguridad Social, subsidios a la pobreza... Pero para esas cuestiones deberíamos utilizar otros indicadores. Para las rentas bajas, los precios han crecido desproporcionadamente, como son la sanidad, la educación… Otro problema con el IPC es que es para toda la población, pero los hábitos de consumo son diferentes.

La vivienda es el mercado en el que tenemos depositada la mayor parte de nuestra riqueza y no conocemos cómo funciona

P. En el IPC vivimos también de espaldas a los precios de la vivienda, que no se incluyen…

R. Sí, sin duda. La vivienda es la mayor parte del gasto de las familias, por delante de la alimentación. Está claro que necesitamos un índice, pero ¿cómo calcularlo? Porque está claro que no comerciamos con nuestra casa cada día. El IPC ahora solo incluye el precio de los alquileres. El problema real con este mercado es que no tenemos un buen modelo sobre cómo se fijan los precios. Es el mercado en el que tenemos depositada la mayor parte de nuestra riqueza y no lo conocemos.

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