retrasos, provocaciones y ausencias

Los desplantes de Trump al G7… en los que no está tan solo

Si en algo Donald Trump nunca decepciona es en su capacidad de meter el dedo en la llaga, polemizar, romper. Su paso por el G7 que hoy se cierra en Canadá no ha sido una excepción

Foto: Charla entre los dirigentes invitados a la Cumbre del G7. (Reuters)
Charla entre los dirigentes invitados a la Cumbre del G7. (Reuters)

Si en algo Donald Trump nunca decepciona es en su capacidad de meter el dedo en la llaga, polemizar, romper. Su paso por la reunión del G7 que este sábado se cierra en Canadá no ha sido una excepción. El presidente estadounidense llegó lanzando una idea provocadora al aire -volver a incluir a Rusia en los encuentros tras su expulsión por el conflicto en Ucrania- y se marcha antes de tiempo dejando atrás desplantes y desunión.

Trump poco menos que dejó ver su fastidio de acudir a la cumbre en el que los países más ricos -con permiso de China y Rusia, que se montaron una cumbre en paralelo- se reúnen a discutir sus prioridades en temas tan diversos como la economía, el medio ambiente o las desigualdades sociales. “¿Por qué estamos teniendo un encuentro sin Rusia?”, disparó antes de tomar el avión de camino a su vecino del norte.

La idea que ha sentado especialmente mal a la Unión Europea, representada no solamente por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, sino también por los líderes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y del Consejo Europeo, Donald Tusk. “Dejemos el G7 como está ahora. El siete es un número de la suerte”, ha asegurado Tusk.

"A algunos les ha gustado la idea”, ha insistido este sábado Trump. Y razón no le falta. Para malestar de sus socios europeos, el nuevo ministro italiano, Giuseppe Conte, no tardó en mostrar en Twitter su apoyo público a esta idea: “Estoy de acuerdo con el presidente Donald Trump: Rusia debe volver a entrar en el G8. Va en el interés de todos”.

Conte, nuevo primer ministro italiano, saludando a Trump durante el G7, con Merkel a su derecha (EFE)
Conte, nuevo primer ministro italiano, saludando a Trump durante el G7, con Merkel a su derecha (EFE)

La "trumpista" Italia

No es la primera vez que desde Roma se dan señales a favor de un acercamiento con Moscú -Italia mantiene estrechos intereses en Rusia- pero Conte se ha estrenado rompiendo sin miramientos la unidad europea, lo que aumenta la inquietud en Bruselas y otras capitales sobre el efecto que tendrá la llegada del Movimiento Cinco Estrellas y La Lega al gobierno de la cuarta economía europea.

Italia no tiene problemas en salirse de la línea marcada por sus socios europeos y acercarse a la de Trump, al que Matteo Salvini -ministro de Interior y de La Liga- ve como un ejemplo a seguir. Francia, Alemania y Bruselas sí cerraron filas, pero tienen que admitir ahora que las grandes economías de la Unión Europea no bailan al mismo son.


El desinterés de Trump

A Donald Trump no le bastó con alborotar el gallinero del G7 -del que forman parte Japón, EEUU, Italia, Reino Unido, Francia y Canadá-, sino que también ha dejado patente el poco interés que tenía en la agenda de la cumbre al llegar con retraso esta mañana, haciendo temer que no aparecería en toda la jornada.

En concreto, el presidente estadounidense ha optado por no darse ninguna prisa para acudir a la primera sesión de trabajo, centrada en la igualdad de género. Una asignatura que Trump tiene suspensa, a la vista de los escándalos que han ido surgiendo en la campaña electoral y tras su llegada a la Casa Blanca, pero que no parece tener interés por aprobar.

Trump también ha decidido irse antes de la reunión para viajar a Singapur a un encuentro que sí centra su atención: la cumbre que le reunirá dentro de tres días con el líder norcoreano, Kim Jong-un. Por este motivo se se saltará otra discusión del G7, ésta centrada en la lucha contra el cambio climático. Un gesto más de la indiferencia del político que decidió sacar a EEUU del primer consenso mundial contra el calentamiento global, el acuerdo de París, hace algo menos de un año.

La disputa en torno a los aranceles ha puesto fin a la breve 'amistad' entre Macron y Trump (EFE)
La disputa en torno a los aranceles ha puesto fin a la breve 'amistad' entre Macron y Trump (EFE)

El G6+1

Nadie esperaba que Trump mostrara una sorpresiva sintonía con sus socios, pero ésta ha llegado a un punto en el que hasta última hora de la cumbre se desconocía si habría o no un comunicado conjunto de los líderes de las siete economías más desarrolladas del mundo, de nuevo con permiso de China y Rusia.

Macron lo ha dejado claro: si es necesario, Francia está dispuesta a optar por un formato G6+1, dejando de lado a Trump. Pero el primer ministro canadiense y anfitrión del encuentro, Justin Trudeau, ha intentado por todos los medios sacar adelante algún consenso, para mantener una tradición de unidad que se remonta ya cuatro décadas.

Rusia se deja querer

Desde Moscú, el gobierno ruso se ha desvinculado de las peticiones de Trump, aunque dejándose querer. "Nunca hemos pedido a nadie ser readmitidos", ha asegurado el ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, quien ha destacado la actividad de Moscú en otros foros paralelos. Precisamente, Putin se vio con su homólogo chino, Xi Jinping, y los otros países euroasiáticos mientras los "occidentales", junto a Japón, se preparaban para verse.

Putin habla con Xi durante su visita a Pekín en una cumbre euroasiática que prácticamente coincidió con el G7 de Canadá (EFE)
Putin habla con Xi durante su visita a Pekín en una cumbre euroasiática que prácticamente coincidió con el G7 de Canadá (EFE)

Incluso Vladimir Putin ha elogiado a Trump, del que dijo que es “una persona reflexiva, que sabe escuchar y que atiende los argumentos de su interlocutor”. Unas palabras que harán arquearse algunas cejas en la UE. Los piropos de Putin confirman el buen entendimiento que mantiene con el presidente estadounidense, con el que se ha mostrado dispuesto a reunirse en bilateral.

El encuentro, para el que Austria -empeñada en convertirse en un puente entre el “oeste y el este” y con un partido de ultraderecha simpatizante de Putin la coalición gubernamental- se ha ofrecido, se podría celebrar una vez que las tensiones que han generado las investigaciones sobre la influencia rusa en la campaña electoral que llevó a Trump a la Casa Blanca se calmen. “Creo que esa reunión sería útil. La cuestión es que la situación política interna en EEUU permita celebrarla”, ha dicho.

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