"he aquí nuestro robin hood al revés"

Oxígeno para los ricos y renta ciudadana: el extraño plan económico de la Liga y el M5S

El nuevo Gobierno italiano espera que su programa reduzca el fraude fiscal aliviando a los contribuyentes, pero los expertos señalan que las propuestas son incompatibles entre sí

Foto: Luigi Di Maio, líder del M5S y ministro de Trabajo e Industria, durante la primera sesión de la Cámara Baja del Parlamento, el 6 de junio de 2018. (Reuters)
Luigi Di Maio, líder del M5S y ministro de Trabajo e Industria, durante la primera sesión de la Cámara Baja del Parlamento, el 6 de junio de 2018. (Reuters)

Este miércoles, en torno a la hora del café, los italianos ya tenían la frase explosiva del día de la eurófoba Liga de Matteo Salvini, el partido que más se ha puesto a batir tambores tras el pacto alcanzado con el Movimiento Cinco Estrellas (M5S) para formar Gobierno en Italia. "Es cierto que quien gane más será favorecido", dijo Salvini a primera hora de la mañana. A falta de conocer la respuesta de sus aliados, inició así la última jornada de sesiones en el Parlamento para la investidura oficial del Gobierno pactado entre M5S y Liga, cuyo resultado final en el Congreso —como ya ocurrido el martes en el Senado— fue finalmente secundado por la mayoría que ambos partidos ostentan en ese hemiciclo.

Una intervención, la del cada día más influyente Salvini, que de inmediato incendió los ánimos de la oposición, aun antes de que el nuevo primer ministro, Giuseppe Conte, se presentara en la tarde el Parlamento para obtener su previsto voto de confianza. “He aquí nuestro Robin Hood al revés, le quita a los pobres en beneficio de los ricos”, dijo la progresista Anna Rossomando, vicepresidenta del Senado, refiriéndose a Salvini. “Finalmente dicen la verdad sobre lo que piensan”, clamó Matteo Orfini, presidente del Partido Democrático (PD). “Este Gobierno aún no ha sido investido y ya están robando”, afirmó Angelo Bonelli, del extraparlamentario Partido Verde, al sostener que la reforma fiscal promovida por la Liga tendrá como consecuencia aumentar los estipendios de la clase política.

Y aun así, la mayoría parlamentaria de Liga y M5S hizo oídos sordos ante estas críticas durante las intervenciones que antecedieron el voto en el Congreso. Lejos de eso, Nicola Molteni, diputado de la Liga, hizo un llamamiento a interpretar la toma de poder de su partido y del M5S como “la unión entre Esparta y Atenas, cuando lucharon contra los persas, que ahora están representados en la prepotencia de la UE”. Más moderado y críptico se mantuvo el propio Conte quien, sin embargo, dijo que su coalición “espera con la firmeza y la determinación necesaria que nuestros socios [europeos] nos escuchen”. “Actuaremos para respetar el objetivo de la caída de la deuda (…) pero hay que ver cómo llegaremos a eso”, añadió Conte, en tanto Salvini abandonaba el Congreso para acudir a un mitin en Brindisi y Luigi Di Maio se quedaba solo al lado de su primer ministro.

Con 350 votos a favor, 236 en contra y 35 abstensiones —un resultado mucho más holgado que el del Senado, donde esta coalición obtuvo el martes la aprobación por apenas diez votos—, se abrió así oficialmente el Gobierno de Conte. Sin que ello haya, ni mucho menos, disipado las perplejidades de numerosos analistas, en particular en materia económica. Un cóctel de iniciativas —en el acuerdo suscrito entre los dos partidos— plagado de vaguedades y cuyo éxito final no está para nada asegurado, por la distancia conceptual entre las ideas de la Liga y del M5S y la sostenibilidad de las mismas para el sistema económico italiano.

El presidente italiano Sergio Mattarella llega al desfile militar del Día de la República en Roma, el pasado 2 de junio de 2018. (Reuters)
El presidente italiano Sergio Mattarella llega al desfile militar del Día de la República en Roma, el pasado 2 de junio de 2018. (Reuters)

"No nos pidan detalles"

La renta asistida de ciudadanía —que el M5S ha propuesto que se aplique por un periodo de dos años—, “no será una medida asisistencialista”, trató de convencer Conte a la oposición, en su intervención. “Lo hemos pensado como algo para la reinserción laboral”, continuó, sobre esta medida que, en palabras del M5S, es un intento de ayudar a los más pobres. Pero que, según los analistas, es incompatible con la llamada ‘flat tax’ que defiende Salvini, una especie de tarifa fiscal de dos tramos (de 15% y 20%), que beneficiaría a los más ricos y que —junto con la renta de ciudadanía— amenaza con hacer saltar por los aires las cuentas del Estado italiano.

“No nos pidan detalles, acabamos de empezar”, se defendió Conte, puntualizando que sus declaraciones “han de ser complementadas con el contrato”, dijo, refiéndose al pacto escrito firmado entre Liga y M5S. Un documento, este, en el que también se han previsto medidas como aumentar las ayudas a la Italia meridional, destinar nuevos fondos a las infraestructuras, llevar adelante una amnistía fiscal para restablecer una situación de “paz fiscal” entre el Estado y los ciudadanos, así como modificar el IVA (según algunas declaraciones de intentos, elevando este impuesto hasta el 25%).

Un programa económico que no ha convencido a muchos economistas. “Amalgamar políticas así, tan distintas y contradictorias, es una forma desastrosa de entrar en política”, explicó Vittorio Messori, cuyo nombre incluso llegó a estar en algún momento entre los posibles candidatos al puesto de ministro de Economía (que finalmente ha ocupado Giovanni Tria). “Esta coalición querría redistribuir la riqueza, pero si lo hace con la reforma fiscal que se propone [la de Salvini], el Estado se quedará sin dinero y las ayudas sociales serán recortadas, algo que dejará a los pobres en una situación aun peor”, añadió Messori. “El nuevo Gobierno italiano debería ser más humilde y más objetivo. El riesgo [que corre Italia] es caer en manos de la Troika”, advirtió el técnocrata Mario Monti, el primer ministro italiano y excomisario europeo que asumió el mando de Italia en plena crisis de la deuda soberana en 2011.

Otros expertos, como Stefano Fugazzi, risk manager y autor de libros como “ABC Italia”, recordaban recientemente asimismo que la 'flat tax' —un sistema impositivo opuesto al principio de progresividad que establece que quien más tiene, más paga— ha fracasado en otros países. Por ejemplo, en Eslovaquia donde este sistema se introdujo en 2004 y se retiró nueve años después, algo que hizo "aumentar los ingresos fiscales de un 34% en 2012 y de un 40% en 2015” en ese país, explicó Fugazzi. “Históricamente, los países que introdujeron la 'flat ta registraron un notable aumento de su déficit a corto plazo”, ha añadido Fugazzi, al sugerir que esta medida dañaría unas cuentas públicas italianas sobre las que ya pesa una deuda pública muy alta (131,5% de su PIB).

Matteo Salvini llega al Palacio del Quirinal en Roma, el 1 de junio de 2018. (Reuters)
Matteo Salvini llega al Palacio del Quirinal en Roma, el 1 de junio de 2018. (Reuters)

Una frágil recuperación

Más aún dado que, incluso el equipo económico de la Liga, no se mostraba esta semana claro sobre cómo y en qué tiempos se cuenta con introducir la ‘flat tax’, pese a que el argumento, con toda probabilidad, será objeto de discusión en la próxima cumbre de mandatarios europeos en Bruselas el 28 y 29 de este mes. Y que, por primera vez desde la crisis económica empezada en 2008, Italia presume ahora ciertos avances.

Así, en la actualidad, el país exporta mucho más de lo que importa, por lo que el año pasado lo cerró con un superávit de 47.000 millones de euros, el tercer mejor resultado de la UE (después de Alemania y Holanda), según datos de Eurostat. Lo que se suma a que el déficit de presupuesto del país ha bajado hasta el 2,3%. Y la tasa de crecimiento nominal va hoy más rápida que el ritmo de endeudamiento del país, lo que significa que la ratio deuda/PIB —aunque lentamente— se está reduciendo. También gracias a que la economía de Italia creció un 1,5% el año pasado, según el Instituto de Estadísticas de Italia (Istat).

Unas mejoras que también ha certificado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la cual ha indicado que las exportaciones y las inversiones se están encaminado hacia una sólida recuperación. Y todo a pesar de los males endémicos de Italia: las bajas tasas de empleo femenimo en Italia, su imposible burocracia, la brecha entre norte y sur y sus endeudados bancos, responsables por haber comprado nuevamente bonos del Estado italiano. Una situación que, según los expertos, solo puede mantener el equilibro si el país es estable y el Banco Central Europeo sigue actuando como garante.

Unas argumentaciones que, sin embargo, tanto la Liga como el M5S han esquivado, al añadir que la introducción de medidas como la 'flat tax' —creada en su versión italiana por el leguista Armando Siri—, reducirán el fraude fiscal, aliviando a los contribuyentes y aumentando el consumo interno. Con este bagaje como base, Italia se encamina hacia un futuro económico incierto con una primera cita internacional por delante: la reunión del G7 que esta semana se llevará a cabo en La Malbaie, en Canadá.

En esta reunión, el primer objetivo de Italia será hacerse conocer y el segundo “hacerse respetar”, concluyó el miércoles Conte quien, según divulgado, ya habría hablado con la Canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron. Además, ya habría habido contactos con uno de los antiguos consejeros de Donald Trump, Stephen Bannon, tanto por parte de la Liga como del M5S. O, por lo menos, así lo ha dicho Bannon a Antonello Guerrara, periodista de La Repubblica. “Sí, me he reunido con algunos [representantes] del M5S. No puedo decirle nada más, pero sí, los he encontrado”, dijo Bannon, quien anteriormente ya había dicho que “su sueño” era ver a los dos partidos gobernar juntos.

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