EL ENDEUDAMIENTO SUPERA LOS 2,2 BILLONES DE EUROS

La deuda italiana extiende el temor a un plebiscito sobre el futuro del euro

La economía italiana está sentada sobre un barril de pólvora. Y ahora la amenaza es al euro. Los mercados temen que las próximas eleciones se conviertan en un plebiscito sobre el euro

Foto: Foto de archivo de un cartel con el mensaje '¡Ayuda!' en la Bolsa de Milán (Italia). (EFE)
Foto de archivo de un cartel con el mensaje '¡Ayuda!' en la Bolsa de Milán (Italia). (EFE)

Lo dice el jefe de uno de los servicios de estudios más acreditados del país: “El escenario político más desfavorable se ha cumplido”. Se refiere, lógicamente, a Italia. Pero llega a esa conclusión, sobre todo, por una razón incontestable: el país transalpino está sentado sobre un barril de pólvora. O para ser más precisos, se alza sobre los 2,26 billones de barriles diseñados cada uno en forma de euro (el 131,8% del PIB), que es lo que adeuda el Estado italiano. Es decir, un endeudamiento que equivale al doble del tamaño económico de España.

Lo peor, con todo, es que a la pólvora le sucede lo que a las burbujas (financieras o inmobiliarias), que tienden a estallar. Y en su expansión amenaza ahora con llevarse por delante no solo las finanzas públicas italianas (más déficit por el encarecimiento del servicio de la deuda), sino el mismísimo balance del BCE. Ese tesoro invertido en bonos y obligaciones que ha levantado Europa para salvar al euro.

No en vano, el Banco Central Europeo, a través de su programa de compras de activos, es acreedor por valor de 340.000 millones de euros en el caso italiano. Una cantidad verdaderamente colosal que explica la preocupación que existe en las cancillerías europeas sobre la crisis financiera y política. Y que, de alargarse en el tiempo, hundiría cualquier expectativa de reforma del euro en el sentido de una mayor integración. La moneda única, de hecho, y a la manera de un aviso a navegantes, continúa depreciándose y este martes cotizó en el entorno de los 1,15 dólares.

La crisis italiana, además, es el mejor argumento para quienes detestan mutualizar riesgos, lo que explica que este martes se haya vuelto a hablar de la fragmentación de la moneda única. Mientras que la rentabilidad del Bund alemán a 10 años se sitúa en apenas el 0,20%, la deuda que emite el Tesoro italiano se llegó ayer a pagar un 3,16%, lo que refleja que, pese a la unión bancaria, el círculo vicioso entre balances bancarios y deuda soberana —algo que más de un ministro dio por superado— sigue siendo una amarga realidad (el bono italiano estaba en el 2% hace menos de dos semanas). En palabras de José Manuel Amor, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI), “es pronto aún para hablar de síntomas o problemas de fragmentación, pero es evidente que la dinámica de la sesión de hoy [por ayer] no es sostenible”.

Efecto multiplicador

Y no lo es porque el 38% de la deuda italiana (más de 900.000 millones de euros) está en manos de no residentes, prácticamente al 100% europeos, lo que significa que el efecto multiplicador de una crisis soberana sobre las economías europeas sería letal. Algo que explica el desplome de los bancos españoles en bolsa, muy expuestos a la deuda italiana.

Sobre todo, teniendo en cuenta que en el mercado se teme que si hay elecciones (y todo apunta a que se celebrarán en verano), los comicios se conviertan en realidad en un plebiscito sobre la permanencia de Italia en el euro, lo que tendría un efecto devastador sobre la credibilidad de la moneda única. Como se sabe, el programa OMT (Outright Monetary Transactions) permite al BCE actuar de forma contundente adquiriendo bonos públicos y privados, pero siempre que, a cambio de una política monetaria ultra laxa de tipos de interés muy bajos, se cumplan determinados requisitos. Italia, como sostienen los analistas de CIMD, sufre desequilibrios, y su “abultadísima deuda necesita de tipos bajos, esos que solo la moneda única y el BCE le proporcionan”.

El problema se convierte en homérico si se tiene en cuenta que el 20% del endeudamiento transalpino (ver gráfico) está en manos de la banca residente, cuyo saneamiento está aún pendiente. Algo que también explica el deterioro y la fuerte especulación que existe en torno a los CDS (seguros contra impagos) de la banca italiana. Y todo apunta a que la tendencia será a peor si, finalmente, las agencias de 'rating' cumplen su amenaza y rebajan la calificación crediticia no solo del Estado italiano sino, también, de su banca. Menos 'rating' significa más dinero para costear la deuda, tanto pública como privada.

Canal de liquidez

Como recuerdan los expertos de Analistas Financieros Internacionales, y así se lo han comunicado a sus clientes, el canal de la liquidez bancaria viene del Banco Central Europeo, y el BCE, en principio, tendría argumentos (la nueva calificación crediticia) para no descontar deuda italiana si su 'rating' cayera de 'investment grade'. Es decir, el mínimo que exigen las reglas del emisor para comprar deuda soberana.

Como sostiene un analista, hoy por hoy es improbable que se repita la angustia de 2010-12, y que colocó al euro al borde del abismo, pero tampoco hay que olvidar que la situación de partida es, incluso, peor. El endeudamiento ha sido tan brutal para mantener el nivel de vida de los europeos (incluso con ajustes de gasto) que hoy la zona euro (19 países) debe algo más de 9,6 billones de euros, lo que representa el 86,7% del PIB de la región. Por lo tanto, cerca de 30 puntos más que al comienzo de la crisis. O 12,5 billones de euros si se incorporan todos los países de la Unión Europea.

No es un asunto solo de Europa, sino de todo el planeta. Como ha recordado el reciente Monitor Fiscal, elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la deuda mundial se encuentra en máximos históricos tras haber alcanzado un nivel sin precedentes, estimado en 164 billones de dólares (unos 142 billones de euros), lo que equivale al 225% del PIB mundial, y que el Instituto Internacional de Finanzas (IIF) eleva a 237 millones de dólares. Es decir, que el mundo está hoy un 12% más endeudado en relación a lo que es capaz de producir en un año que en el punto máximo anterior, registrado en 2009, y China es un importante catalizador de este endeudamiento. No solo Italia tiene un problema. Pero el país transalpino tiene una enorme capacidad de contaminar al conjunto del euro.

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