se espera una tensa cumbre en canadá

Macron quiere 'echar' a EEUU del G7: Trump agota la paciencia de los demás líderes

El presidente estadounidense llega aislado como nunca a la cumbre de Quebec, donde mantendrá el primer cara a cara con sus socios tras haberles impuesto aranceles unilateralmente

Foto: Protesta de activistas con máscaras de los líderes del G7. (Reuters)
Protesta de activistas con máscaras de los líderes del G7. (Reuters)

Ya lo avanzaba el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, hace unos días. “Desafortunadamente, vamos a tener un G6 + 1, con Estados Unidos solo contra todos”, decía el galo, antes de reunirse con sus homólogos de Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y, por supuesto, EEUU. No parece que las cosas hayan cambiado mucho de cara al encuentro de líderes de los países del G7 que arranca hoy en Canadá, en el que Donald Trump se verá las caras con sus tradicionales socios después de haber iniciado un tenso duelo comercial.

“Las discusiones van a ser difíciles”, ha aventurado la canciller alemana, Angela Merkel, quien hace meses que tiene claro que Europa no puede ya apoyarse en Estados Unidos como un socio de fiar. Lo mismo piensa Emmanuel Macron, presidente francés, quien en un inicio se mostró cercano con Trump en una jugada de seducción que no dio ningún fruto: ni logró evitar que EEUU abandonara el acuerdo nuclear con Irán hasta dejarlo en la cuerda floja, ni la imposición de aranceles.

En este contexto, Trump parece haber subestimado el enfado de sus hasta ahora aliados. Si hasta ahora Macron le había puesto al mal tiempo buena cara, este jueves explotó en su cuenta de Twitter: “Al presidente estadounidense tal vez no le importe quedar aislado, pero a nosotros tampoco firmar un acuerdo de 6 países si hace falta. Porque esos 6 países representan valores, representan un mercado económico que tiene detrás el peso de la historia y que es ahora una verdadera fuerza internacional”. En resumen: quiere que los demás miembros del G7 le den la espalda si es necesario a unos Estados Unidos que ya han dejado claro que van por libre.

La tensión es compartida también por los otros dos integrantes del G7: Japón y Canadá. Justin Trudeau, anfitrión de un encuentro que se celebra en Charlevoix, se ha mostrado algo más conciliador, pese al enfado con su vecino tras haberle impuesto también tarifas a sus exportaciones de acero y aluminio. "Habrá temas en los que el presidente no estará de acuerdo con nosotros, como cambio climático y comercio", ha reconocido Trudeau, quien no obstante ha abogado por buscar consensos. El canadiense fue objeto de una humillación adicional esta semana, cuando al tratar de negociar con Trump al respecto durante una llamada telefónica, el estadounidense le espetó: "Hey, ¿vosotros no quemasteis la Casa Blanca?", en referencia a un famoso episodio bélico ocurrido en 1814 (en realidad los autores del incendio fueron las tropas británicas, no los canadienses, pero Trump no es alguien que se preocupe demasiado por los hechos históricos).

Trudeau sonríe a Macron durante el encuentro bilateral que han mantenido previo al G7.
Trudeau sonríe a Macron durante el encuentro bilateral que han mantenido previo al G7.

Tal es la falta de sintonía en los temas sobre la mesa —desde el crecimiento y el comercio a la situación en Irán o las relaciones con Rusia—, que tanto Merkel como Macron ya han dejado claro que no tienen ningún interés en firmar ningún tipo de declaración conjunta insustancial. Nada de un texto de “compromiso solo por tener un compromiso”, ha zanjado la canciller alemana.

Trump llega así aislado como nunca a una cumbre con las mayores potencias 'occidentales' (con permiso de Japón). Desde la Casa Blanca, restan importancia a las tensiones que ha generado la imposición de aranceles, que han sido respondidos con medidas de represalia tanto por parte de Canadá como de la UE —con tarifas del 10 al 50% en productos que cubren de la ropa y el calzado al maquillaje, los yates o los naipes—, y evitan hablar de “guerra comercial”.

"Puede haber desacuerdos. No veo guerra comercial, yo lo veo más bien como una pelea familiar", ha dicho Larry Kudlow, asesor económico principal de la Casa Blanca. No parece que esta opinión sea compartida. La sensación es que Washington está dispuesto a llevar a cabo su 'América primero' a costa de sus socios, de las normas internacionales, de la estabilidad económica e, incluso, de la frágil paz en regiones como Oriente Medio.

La duda que queda por responder es si Trump es un desvío temporal o algo más grave. En palabras del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en un editorial en el 'New York Times': "¿Son meramente turbulencias estacionales o, más bien, los primeros síntomas de la ruptura de la comunidad política occidental, que el G7 representa y lidera informalmente? (…) Esto no es cosa de risa. La alternativa al orden es el desorden”.

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