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Vinícius Júnior, "el fenómeno" de Ancelotti que soterró el fracaso con Kylian Mbappé
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Ya es uno de los mejores del mundo

Vinícius Júnior, "el fenómeno" de Ancelotti que soterró el fracaso con Kylian Mbappé

El brasileño ha experimentado una revolución goleadora esta temporada que le ha hecho ser el mejor socio de Benzema. Máximo regateador y tercer máximo anotador, ya nadie se ríe de él

Foto: Vinícius Júnior celebra un gol, esta temporada. (EFE/Peter Powell)
Vinícius Júnior celebra un gol, esta temporada. (EFE/Peter Powell)

Cuando el Real Madrid cerró el mercado veraniego sin la llegada de Kylian Mbappé tras filtrar por activa y por pasiva que el fichaje del francés estaba hecho, el madridismo se quedó huérfano de su nuevo galáctico. Mbappé no era solo uno de los mejores jugadores del mundo, alguien con quien Karim Benzema había desarrollado una química sin igual dentro y fuera del campo con Francia. También era una inyección de adrenalina para un club acostumbrado a jugar al pie con Zinedine Zidane y que carecía de un futbolista diferencial al espacio que reuniese bajo su figura desborde, gol, regate, velocidad y amenaza al contragolpe. Solo Benzema, referencia absoluta del gol tras la salida de Cristiano Ronaldo, parecía poder sostener las aspiraciones ligueras y europeas del Real Madrid... hasta que explotó Vinícius Júnior.

El brasileño ha dado un paso de gigante esta campaña y ha confirmado todas y cada una de las expectativas levantadas en su día. En su cuarta temporada en el Santiago Bernabéu, Vinícius Júnior ha sido clave para levantar LaLiga. Del estancamiento que pareció atravesar durante tramos del pasado curso hasta volver a firmar partidos brillantes (como contra el Liverpool en Champions League en casa) no hay ni rastro. Vinícius Júnior ha vuelto a ser ese jugador vertiginoso, descarado, atrevido, aterrador a campo abierto y, además, ha sumado una capacidad goleadora inédita en su carrera. Un cóctel demoledor para sus rivales que ha completado a Benzema y ha redondeado la contundencia en el área del Real Madrid.

placeholder Un gol suyo tumbó al Sevilla en el Santiago Bernabéu. (EFE/Ballesteros)
Un gol suyo tumbó al Sevilla en el Santiago Bernabéu. (EFE/Ballesteros)

Los 14 goles (en 37 disparos a puerta) y 8 asistencias cosechados en LaLiga en 31 partidos, arrojan que participa en una acción de gol de su equipo de forma directa cada 112 minutos. Es el máximo regateador, el tercer máximo goleador, el cuarto que más faltas recibe y el quinto máximo asistente del campeonato liguero. Lleva más goles esta temporada en LaLiga (14) que en sus tres temporadas anteriores juntas (8). Unos datos abrumadores que sirven para explicar su evolución goleadora... a sus 21 años. Pletórico de confianza a la hora de definir, la puntualidad goleadora del sudamericano ha venido de la mano de Carlo Ancelotti. El entrenador italiano le ha mimado desde el primer día. "Es un fenómeno", decía cuando le preguntaban en Valdebebas sobre su opinión de Vinícius a principio de temporada.

Una personalidad a prueba de bombas

Por aquel entonces, no muchos creían en él como primera espada blanca... como ya había sucedido en el pasado. Sin embargo, el brasileño ya había demostrado desde el primer momento de enfundarse la camiseta blanca que rebosaba personalidad por un tubo. A sus 18 años, Vinícius podía perderla. Fallar un gol cantado. Enviarla a las nubes. Tropezar nada más entrar en el área, pero siempre la volvía a pedir. Una mentalidad de hierro y una personalidad arrolladora para hacer del momento más convulso del club de la década su jardín particular.

placeholder El italiano ha sacado la mejor versión del delantero. (EFE/Emilio Naranjo)
El italiano ha sacado la mejor versión del delantero. (EFE/Emilio Naranjo)

Una actitud que le permitió echarse a la espalda el peso del escudo de un Real Madrid en crisis a sus 18 años y convertirse en la mayor fuente de desborde de la plantilla. Poco importaba que por edad y escalón jerárquico aún no le correspondiese. Vinícius la pedía y encaraba. Fallaba o acertaba, pero eso no le condicionaba para seguir pidiéndola ni dejar de sonreír. Mientras otros jugadores llamados a ser importantes (Eden Hazard o Gareth Bale) se esfumaron entre los cómodos asientos del banquillo, el brasileño se presentó como un torrente vertical que no esperaba a nadie para ir a buscar al rival de frente.

Tres años después, Vinícius sonríe como siempre... y marca como nunca. El gol, su gran asignatura pendiente, ya está aprobada. Tiene puntería, olfato anotador y ya ha marcado o asistido contra Valencia, Sevilla, Barça, PSG, Chelsea y Manchester City. Ya nadie se atreve a silbar a Vinícius. Tampoco a burlarse de él sin quedar desacreditado al instante. Ha encontrado el punto intermedio entre la aceleración constante, la técnica, el control del balón y la ejecución en una temporada donde ha sido el mejor acompañante posible para Karim Benzema. El Madrid ha mandado en las áreas (máximo goleador del campeonato) y la responsabilidad se reparte entre ellos dos.

La confianza de Ancelotti, clave

Al brasileño, la suerte le ha pillado trabajando. Es el mismo de siempre, pero con una mejor toma de decisiones y una serenidad diferente frente al portero, resultado de un periodo de maduración donde sufrió grandes críticas a pesar de ser un juvenil y salió vencedor. Rebosa confianza y personalidad. La seguridad en sí mismo le ha hecho dinamitar partidos sin la necesidad de jugar bien. Vinícius ya es una realidad en mayúsculas y una de las principales causas del éxito liguero del Real Madrid. Ancelotti, con sus consejos y apoyo, ha sido vital.

placeholder Benzema y Vinícius, sociedad ilimitada. (Reuters/Susana Vera)
Benzema y Vinícius, sociedad ilimitada. (Reuters/Susana Vera)

"Tiene calidad en el uno contra uno, para marcar goles le he dicho que es muy difícil anotar marcar tras muchos toques. Hay que marcar en uno o dos toques, y eso ha hecho en su gol", decía el máximo responsable del cuerpo técnico al inicio de temporada. "Lo que ha cambiado por encima de todo es la confianza de Ancelotti en su figura como jugador. Le pone por delante de Hazard y le da más minutos", deslizaban desde el entorno del jugador por esas mismas fechas. Además, también destacaban el crecimiento físico de Vinícius y los sacrificios del jugador, donde es habitual verle quedarse trabajando hasta más tarde en las instalaciones blancas.

Preguntado por el nivel del brasileño a mitad de temporada, Carlo Ancelotti desveló las razones del estado actual del sudamericano: "No he hecho nada más que darle confianza. No soy un mago. Está con fe y ahora juega más por dentro para buscar el centro del área y rematar. Está aprendiendo poco a poco y lo está haciendo bien". Algo que el propio brasileño también confirmó en la entrevista a pie de campo de Movistar+: "Es un trabajo que vengo haciendo desde mi llegada a Madrid y ahora las cosas están saliendo, los goles están saliendo. Ancelotti nos da la confianza que todos necesitamos. Estoy muy contento por eso". Vinícius corona con LaLiga una temporada excelsa donde ya ha alcanzado el estatus de estrella y se ha convertido en uno de los mejores jugadores del mundo.

Cuando el Real Madrid cerró el mercado veraniego sin la llegada de Kylian Mbappé tras filtrar por activa y por pasiva que el fichaje del francés estaba hecho, el madridismo se quedó huérfano de su nuevo galáctico. Mbappé no era solo uno de los mejores jugadores del mundo, alguien con quien Karim Benzema había desarrollado una química sin igual dentro y fuera del campo con Francia. También era una inyección de adrenalina para un club acostumbrado a jugar al pie con Zinedine Zidane y que carecía de un futbolista diferencial al espacio que reuniese bajo su figura desborde, gol, regate, velocidad y amenaza al contragolpe. Solo Benzema, referencia absoluta del gol tras la salida de Cristiano Ronaldo, parecía poder sostener las aspiraciones ligueras y europeas del Real Madrid... hasta que explotó Vinícius Júnior.

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