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¿Otra vez la flor en la Champions? "Hemos venido a demostrar que somos el Real Madrid"
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El misterio tras la historia

¿Otra vez la flor en la Champions? "Hemos venido a demostrar que somos el Real Madrid"

El tercer gol de Karim Benzema tras el fallo del portero Mendy destruyó el partido cuando el Chelsea estaba más cerca que nunca del empate. ¿Cuál es el secreto del club blanco es su competición fetiche?

Foto: Benzema celebra su 'hat-trick' tras el grave error de Mendy. (EFE/Neil Hall)
Benzema celebra su 'hat-trick' tras el grave error de Mendy. (EFE/Neil Hall)

Corría el minuto 46 de la segunda parte cuando el Chelsea, con el pecho hinchado por hacer el 1-2 antes del descanso, empotraba al Madrid contra su portería con violencia y convicción. Los ingleses, que respiraban aliviados después de una primera parte de superioridad blanca absoluta, creían, por fin, que podrían empatar el encuentro y nivelar el dominio del Real Madrid. Pero algo pasó nada más salir del vestuario. Una acción que tuvo como villano principal a Karim Benzema y a Eduard Mendy, mejor portero del mundo según la FIFA, como víctima. El grave error del portero francés, al que se le quedó corto el pase hacia su compañero, no pasó desapercibido para Karim Benzema, pillo como pocos. Algo se rompió en el Chelsea en aquel momento.

En la foto del 1-3 que aniquiló el crecimiento del Chelsea sale Karim Benzema. Como ya hiciera con Ulrich, Karius en el pasado o con Donnarumma en la anterior ronda de octavos de final vivida en el Santiago Bernabéu. ¿Es flor? No. No puede ser la suerte cuando se repite de manera sistemática y siempre aparece el mismo protagonista. No es casualidad que porteros de talla mundial fallen como simples aficionados. Sin la carrera, el olfato y la insistencia del ariete francés para aprovecharse del clamoroso gazapo del portero africano no hubiese existido el gol. "Lo recordaré mucho tiempo porque son noches mágicas, como la del otro día en el Bernabéu contra el París. Entramos al campo para ganar y demostrar quién es el Real Madrid". Y vaya si lo hizo.

Foto: Benzema celebra un gol con Vinícius en Stamford Bridge. (EFE/Neil Hall)

Donde otros delanteros hubiesen ido al trote cochinero a defender la construcción de jugada del Chelsea, Benzema se pegó un esprint de 30 metros sin apoyo por detrás y sabiendo que robar ese balón era misión prácticamente imposible. Pero Karim creyó que podía ocurrir ese fallo y por eso lo forzó. Tras el partido, la estrella del Real Madrid catalogaría el tercer tanto de su favorito: "Los tres goles son muy importantes. Estoy más contento con el tercero porque todavía estaba pensando en el que he fallado" y, de paso, dejaría una declaración para la posteridad. "Nosotros vinimos a Londres para ganar. Vinimos aquí para demostrar que somos el Real Madrid".

Algo tiene esta camiseta que puede lograr que un equipo que venía de perpetrar un partido desastroso contra el Celta de Vigo y de ganar de chiripa sea capaz de arrasar al campeón de Europa y desmontarlo paso por paso en el mejor encuentro de la temporada. Ambos conjuntos llegaban tras haber jugado dos partidos muy flojos y, aunque el Chelsea cayó goleado (1-4) y el Madrid venció por la mínima (1-2), a la hora de la verdad los de Carlo Ancelotti (y el mismo técnico también) respondieron de la mejor manera posible.

Los reyes de Europa

Y es que, en los días grandes de Champions League, no hay un equipo que infunda tanto respeto y tenga a su alcance triturar a transatlánticos europeos. Las 13 Copas de Europa no engañan. El escudo pesa. La camiseta representa un nombre temible. Está en su gen competitivo y nadie más lo tiene. No al menos con tanta fortaleza. Por eso la Copa de Europa es el hábitat natural de este equipo y el himno está marcado a fuego en su ADN. Solo así se entiende que un equipo que la temporada pasada se zampó su centro del campo y le abrasó en transiciones rápidas fuese un juguete en sus manos esta vez.

placeholder Valverde firmó un partido colosal. (Reuters/Peter Cziborra)
Valverde firmó un partido colosal. (Reuters/Peter Cziborra)

La entrada de Federico Valverde, vital como carrilero derecho para apoyar a Carvajal contra un extremo escurridizo como Christian Pulisic, fue un acierto de Carlo Ancelotti. Pero bien es cierto que, en una temporada muy mala de Casemiro, el brasileño recuperó su fiabilidad. El '14' llegó a tiempo a las ayudas, no regaló su espalda y fue un pilar en defensa. Toni Kroos, que también acumulaba unos partidos preocupantes tras volver de la lesión, fue decisivo a la hora de sacar el balón jugado con el fin de desarbolar la presión del Chelsea e impedir, como hombre libre, que N'Golo Kanté saltase sobre su figura. Modric, el único de los tres de la CMK cuyo rendimiento no era una incógnita, volvió a firmar un partido a la altura de su leyenda. En el día D, el Real Madrid de los jerarcas volvió a tiranizar la Copa de Europa.

Porque al Madrid, en los momentos determinantes, nunca le invade la duda en la Champions League. Cuando la pelota está en el tejado y puede caer hacia los dos lados, siempre se asoma a la camiseta blanca. No es una cuestión de fortuna. Es otra cosa intangible, pero real. Lo explicaba Unai Emery en una entrevista concedida a 'L'Équipe', esta semana. "Guardiola me dijo una vez que equipos como el Barça o el Real Madrid, por haber ganado ya la competición, reaccionan mejor ante las situaciones difíciles. La clave es gestionar la frustración". El Madrid tiene el poder de gestionar la frustración a la perfección (como podría ser encajar el 1-2), pero también de inyectar impotencia en cantidades industriales a sus rivales (como el 1-3).

placeholder El cerebro de Zadar estuvo magnífico. (Reuters/Peter Cziborra)
El cerebro de Zadar estuvo magnífico. (Reuters/Peter Cziborra)

Al final del partido, le preguntaron a Thomas Tuchel si la eliminatoria seguía viva después de la exhibición del Madrid en el primer tiempo y el titánico ejercicio de resistencia para administrar el marcador de los segundos 45 minutos. La respuesta fue clara y concisa: "No". Puede ser una táctica para picar a sus jugadores, distraídos por la convulsa situación que vive el club con Roman Abramovich y las sanciones a los oligarcas rusos en el Reino Unido o puede ser también que no se vea con el corazón suficiente de remontar al rey de Europa un contundente 1-3 en uno de los estadios que más miedo escénico transmiten del mundo: el Santiago Bernabéu.

Corría el minuto 46 de la segunda parte cuando el Chelsea, con el pecho hinchado por hacer el 1-2 antes del descanso, empotraba al Madrid contra su portería con violencia y convicción. Los ingleses, que respiraban aliviados después de una primera parte de superioridad blanca absoluta, creían, por fin, que podrían empatar el encuentro y nivelar el dominio del Real Madrid. Pero algo pasó nada más salir del vestuario. Una acción que tuvo como villano principal a Karim Benzema y a Eduard Mendy, mejor portero del mundo según la FIFA, como víctima. El grave error del portero francés, al que se le quedó corto el pase hacia su compañero, no pasó desapercibido para Karim Benzema, pillo como pocos. Algo se rompió en el Chelsea en aquel momento.

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