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De ídolo a decepción: las horas más terribles para Sergio Ramos en el PSG-Real Madrid
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un duro golpe para el sevillano

De ídolo a decepción: las horas más terribles para Sergio Ramos en el PSG-Real Madrid

No habrá duelo Sergio Ramos-Real Madrid en París. La primera gran decepción en Francia llega con un jugador que tiene en el sóleo su punto débil y critican por ser un fichaje de riesgo

Foto: Sergio Ramos con gesto serio antes de un partido del PSG. (Reuters/Craig Brough)
Sergio Ramos con gesto serio antes de un partido del PSG. (Reuters/Craig Brough)

El viernes estaba en la grada del Parque de los Príncipes viendo el partido del Paris Saint-Germain contra el Rennes. Solo, con gesto serio y pensativo. Frustrado por volver a sufrir otra lesión que le impide jugar el partido de ida contra el Real Madrid. Sergio Ramos no ha llegado a tiempo para disputar uno de los partidos más importantes de su vida. Es un duro golpe para el futbolista que no consiguió salirse con la suya en la negociación con Florentino Pérez, que llegó a París como un ídolo y seis meses después es visto como un fiasco.

Las lesiones son el lastre de Sergio Ramos. Ha tenido al club pendiente de su cuerpo desde el primer día que llegó y pasó el reconocimiento médico. El Paris Saint-Germain sabía que fichaba un jugador con problemas. Pero compensaba la operación. Llegaba libre y era visto como un refuerzo clave para darle más liderazgo al equipo. Con Ramos, el plan era tener paciencia y hacer un trabajo médico a su medida para ponerle a punto. Contaban en París con que estaría en su plenitud en esta época de la temporada donde se disputan los títulos. Ni los planes más pesimistas podían imaginar que el central estuviera inmerso en una espiral de lesiones que le impiden entrenar con los compañeros y jugar dos partidos seguidos.

placeholder Sergio Ramos hace estiramientos antes de un partido del PSG.
Sergio Ramos hace estiramientos antes de un partido del PSG.

'Calma'. Era la palabra que le repitieron a Ramos para que no sintiera la presión de tener que forzar su reaparición. Lo prioritario pasaba por conseguir estar fresco para la Champions. El principal motivo por el que el Paris Saint-Germain decidió que era conveniente asumir una contratación que podía tener riesgo. Sergio Ramos llegó con 35 años (cumple los 36 en marzo), sin apenas haber podido jugar con el Real Madrid en la última temporada y fuera de la Eurocopa. El PSG confió en un campeón de la Champions para su gran objetivo. Merecía la pena incorporar a un ganador, un jugador con jerarquía, experiencia en situaciones límites y un líder. Sergio Ramos no era un fichaje de futuro. Era visto como un valor seguro, fiable y ganador para el corto plazo. Para estar en el campo en una eliminatoria crucial y hacer al equipo más sólido en defensa y más seguro con su personalidad.

El sóleo es su punto débil

La primera gran decepción ya está aquí. En Francia están defraudados con los seis meses que lleva Sergio Ramos en el PSG. Medios afines al club, como 'Le Parisien', hablan del principio del fin de sevillano. Filtran que puede haber una rescisión de contrato. Las críticas de los periodistas apuntan al peor fichaje que ha hecho el club parisino en los últimos años. Lo califican como el menos rentable. En las redes sociales, el nivel de indignación y enfado es mayor y abundan los descalificativos. Ramos ha pasado de ser recibido como un ídolo a ser una "estafa".

El primer afectado es el propio jugador, que no sale de este laberinto con las lesiones y está sufriendo con los problemas de sóleo. Es el punto débil de Sergio Ramos. Ha hecho todo lo que marcaba el minucioso plan de puesta a punto, ha trabajado a destajo con los médicos, los fisioterapeutas y en el gimnasio. Estaba convencido de que en febrero llegaría sano y rodado a las eliminatorias de la Champions y es normal que, por muy fuerte que sea mentalmente, esté tocado. No va a jugar contra el Real Madrid el primer partido y su objetivo está en poder llegar al partido del Bernabéu del 9 de marzo. Tampoco hay mucho tiempo, pero es a lo que se agarra el exjugador del Real Madrid en una temporada que está siendo un castigo. Solo ha podido disputar cinco partidos (cuatro de Ligue 1 y uno de Copa). Son 284 minutos los que ha estado en el campo y le ha pasado de todo. Ha sido expulsado, ha marcado un gol y ha tenido recaídas.

Foto: Mbappé, durante un partido con el Paris Saint-Germain. (Reuters/Stephane Mahe)

El reencuentro con sus excompañeros será en las entrañas del estadio. Florentino quiere verle para saludarle y darle ánimos. No habrá un duelo Sergio Ramos-Real Madrid en París. Verá en la grada, en otra imagen de impotencia, cómo su actual equipo tiene que hacer frente a su exequipo. En el Real Madrid no le echan de menos. Uno de los puntos fuertes del equipo de Carlo Ancelotti es, precisamente, la posición de defensas centrales. El contraste es brutal. Ramos solo ha jugado cinco partidos esta temporada mientras que su sustituto, David Alaba, lleva 32 partidos, dos goles y cuatro asistencias. El austriaco únicamente ha dejado de jugar tres encuentros. Ha conseguido hacerse fuerte junto a Militao. El central brasileño ha disputado 33 partidos y ha marcado dos goles.

Las horas antes del partido entre el Paris Saint-Germain y el Real Madrid tienen que ser terribles para un futbolista que no llegó a un acuerdo de renovación, fue presentado como un campeón en París, cuidado con mimos y en el que están puestas las esperanzas para que sea determinante en la Champions. En Madrid se ve su salida como un error. Incluso en el vestuario del equipo madridista sufren por la situación del que fue su capitán.

Amigos como Modric, que aceptó las condiciones del club y renovó una temporada, tienen que animarle desde fuera. Marcelo decidió quedarse para cumplir el contrato. Ramos no ha perdido el contacto con ellos. Habla y se mensajea habitualmente con sus excompañeros. A Marco Asensio le felicitó por su golazo contra el Granada y bromearon con un enfrentamiento en París. Con Carvajal ha estado pendiente de sus problemas con las lesiones. Con Kroos también ha intercambiado mensajes. Ahora los verá desde la grada en el Parque de los Príncipes. Queda la vuelta, el Bernabéu, la que considera su casa y de la que puede estar arrepentido por haberse ido.

El viernes estaba en la grada del Parque de los Príncipes viendo el partido del Paris Saint-Germain contra el Rennes. Solo, con gesto serio y pensativo. Frustrado por volver a sufrir otra lesión que le impide jugar el partido de ida contra el Real Madrid. Sergio Ramos no ha llegado a tiempo para disputar uno de los partidos más importantes de su vida. Es un duro golpe para el futbolista que no consiguió salirse con la suya en la negociación con Florentino Pérez, que llegó a París como un ídolo y seis meses después es visto como un fiasco.

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