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Así nació 'Fotogramas', la revista antifranquista del cine y el destape

El documental 'Querido fotogramas' de Sergio Oksman, que se estrena este viernes, recuerda los grandes hitos de una publicación que marcó los ritmos de la cinefilia española

Foto: Marisol en una de las portadas de 'Fotogramas' en 1971. (A Contracorriente)
Marisol en una de las portadas de 'Fotogramas' en 1971. (A Contracorriente)

Era la España A.F. (antes de 'Fotogramas'). El franquismo llevaba asentado en el poder absoluto desde finales de la Guerra Civil y en Europa la Segunda Guerra Mundial había terminado hacía apenas un año. A principios de los años 40, comenzaba a publicarse la revista oficial 'Primer plano' —salida a imagen y semejanza de 'Cinema', dirigida por Vittorio Mussolini, hijo del 'Duce'—, que nació para transmitir las consignas de un cine militante falangista establecidas por los Servicios de Prensa y Propaganda: su primer director, Manuel Augusto García Viñolas, fue incluso afiliado a la Falange y promotor del 'No-Do'. Y en ese clima de estricta observancia de las órdenes de la dictadura, la familia Nadal-Rodó, perteneciente a la alta burguesía catalana, fundó en 1946 'Fotogramas', una nueva 'biblia' apócrifa del séptimo arte que acabaría marcando los ritmos de la cinefilia en España durante más de siete décadas.

"Era, a su manera, una revista política que, a través de sus medios frívolos y gráficos, visuales y glamurosos, estaba haciendo política a contracorriente", reivindica Román Gubern, el mayor ensayista e historiador de cine de nuestro país, en el documental 'Querido Fotogramas', dirigido por Sergio Oksmanganador del Goya en 2013 por 'A Story For The Modlins'— y que llega este viernes a las salas de cine tras su paso por el Festival de San Sebastián. "De la austeridad hermética del franquismo y frente a esa represión cultural, sexual, erótica y cívica, 'Fotogramas era una revista de vocación hedonista".

El pasado junio, 'Fotogramas' enterró, junto a su redacción de Barcelona, una gran parte del espíritu que la vio nacer hace 72 años en la Ciudad Condal como una empresa familiar y, al mismo tiempo, con vocación internacional: entrevistas a George Harrison en Londres, fiestas con Jean-Louis Trintignant como invitado estrella y portadas con las estrellas más rutilantes del Hollywood de cada época. 'Fotogramas' era una revista en la que se hablaba de Saura, pero también de Sáenz de Heredia, Julio Iglesias y Marisol.

Escritores tan consagrados como Maruja Torres o Enrique Vila-Matas formaron a principios de su carrera parte de la redacción bajo la dirección de Elisenda Nadal. "Yo no tenía sentido del humor hasta que trabajé con Elisenda en 'Fotogramas'", recuerda Torres en el documental. "Y a hostias me lo sacó", bromea. Vila-Matas, como si de la mili se tratara, cuenta sus triquiñuelas para que nadie en la revista notase que no sabía una palabra de inglés. Le habían mandado traducir una entrevista exclusiva a Marlon Brando "que habían comprado a precio de oro a una periodista norteamericana". "Para no ser despedido", continúa en 'Querido Fotogramas', "decidí inventarme la entrevista de Brando, algo de lo que él no se enteraría nunca".

Vila-Matas recuerda cómo, por no saber inglés, se inventó una entrevista a Marlon Brando que son pudo traducir

"Quizás lleve muy lejor esto de las entrevistas inventadas cuando fui a entrevistar a Juan Antonio Bardem", confiesa. "Como yo tenía una versión muy radical de lo que debía ser el cine, una versión de cine 'underground' de los años 60-70, le cambié alguna de las opiniones que él daba sobre cine. Creo que le pasé de comunista a 'underground'".

Ángela Molina enseña una de sus portadas en 'Fotogramas'. (A Contracorriente)
Ángela Molina enseña una de sus portadas en 'Fotogramas'. (A Contracorriente)

De cuando costaba tres pesetas, de cuando era la vanguardia del destape, de cuando entregaba unos premios a Mejor interpretación en categoría moral —que obviamente se llevó Pablito Calvo con 'Marcelino, pan y vino' (1955)—, y de cuando retocaban el escote de las actrices por orden de la censura, de cuando a Amparo Baró se le cayó encima una placa de yeso del techo en una entrega de los Fotogramas de Plata, de todo aquello y más se acuerda el documental de Oksman, que traza una cronología de los grandes hitos de la publicación a través del testimonio de sus seguidores más célebres —Isabel Coixet, José Sacristán, Leonor Watling, Juan Antonio Bayona entre otros—, sus principales firmas —Jaume Figueras—, algunos de sus directores —Elisenda Nadal y Toni Ulled— y las cartas enviadas por los lectores a Mr. Belvedere, una de las secciones icónicas de la revista.

Toni Ulled Nadal, el último director de 'Fotogramas' de la familia Nadal. (A Contracorriente)
Toni Ulled Nadal, el último director de 'Fotogramas' de la familia Nadal. (A Contracorriente)

La carta de un pastor cinéfilo escrita al tiempo que guarda "un rebaño de ovejas" o la de un sacerdote que exige "una censura más estricta", testimonios de una publicación que ha cambiado en paralelo a la propia España. Isabel Coixet ojeando los 'Fotogramas' de su padre a escondidas o Raúl Arévalo forrando sus carpetas con recortes de sus páginas. La primera portada de Ángela Molina. "El cierre de la redacción de Barcelona es como el cierre de un pedacito de todos los que amamos el cine", como resumió en un tuit la página CineCiutat. 'Querido Fotogramas', la respuesta del cine a la dedicación incondicional de esta revista al séptimo arte.

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