LIBRO DE DAN JONES

Un galán de cine gay y una lesbiana espacial: 50 'queers' que cambiaron el mundo

El libro publicado por el escritor y periodista Dan Jones repasa las vidas, logros y dificultades de medio centenar de brillantes personas LGTBIQ+ que hicieron historia

Foto: Rock Hudson y Sally Ride.
Rock Hudson y Sally Ride.

El precursor de la inteligencia artificial, la primera mujer estadounidense que viajó al espacio o el actor tesoro nacional de la edad dorada de Hollywood tienen algo en común: no vivieron según las convenciones de la época en la que les tocó nacer. Ellos forman parte de los cincuenta ‘queers’ que cambiaron el mundo y que sobresalieron con su talento desde una posición de clara desventaja.

'50 queers que cambiaron el mundo' (Libros Cúpula)
'50 queers que cambiaron el mundo' (Libros Cúpula)

Si bien el término ‘queer’ primigenio se refería a personas que no podían ser reconocidas inmediatamente como hombres o mujeres, ahora lo queer “representa las sexualidades que traspasan las fronteras de lo aceptado socialmente, como lo es la heterosexualidad o la monogamia”. Así lo explica ‘50 queers que cambiaron el mundo’ (Libros Cúpula) del escritor y periodista Dan Jones, un volumen que recorre la vida, logros e injusticias de algunas de las mentes más destacadas de la historia.

Algunos arriesgaron su reputación y otros su vida para cambiar el mundo. Revolucionaron la música, el arte, el cine o la televisión y se convirtieron en académicos, activistas, científicos, escritores, políticos o ídolos de la cultura pop. Cerebros pioneros que abrieron el camino de la programación moderna como Alan Turin, que gritaron con la poesía de Audre Lorde, que concienciaron sobre el sida como Larry Kramer o que se embarcaron por primera vez en los viajes intergalácticos como Sally Ride.

Los himnos queer de Chavela Vargas

Chavela Vargas (1919-2012) dejó Costa Rica para embarcarse en un viaje a México que le costó lo que había ganado vendiendo gallinas. Tenía catorce años y ya sabía que la música era lo que tenía que llenar su vida. Hasta que el compositor José Alfredo Jiménez la descubrió en la década de los cincuenta, Chavela Vargas actuaba en las calles enfundada en ropa de hombre y empuñando una pistola. Hizo esto durante años, cantando las rancheras mexicanas que tradicionalmente solo interpretaban los hombres. Fue a partir de los años setenta cuando su fama empezó a crecer, impulsada por su voz oscura y grave de la que asomaba un dolor oculto. Grabó más de ochenta discos y recorrió Europa y EEUU empapándose en tequila.

De Vargas y su sexualidad se han dicho muchas cosas. Cantó en la boda de Liz Taylor en Acapulco y, después del convite, se acostó con Ava Gardner. Es uno de los rumores que circulan sobre la icónica cantante mexicana. “Solo vivo por ti y por Diego”, le diría Frida Kahlo según las mismas lenguas. Vargas se expresaba con su arte. Se negó a cambiar el género de canciones conocidas de amor para no convertirlos “en cantos sumisos para hombres” y varios de sus temas se encumbraron como himnos 'queer'. En sus últimos años de vida, Vargas habló de lo mucho que la habían atormentado por su sexualidad. Salió del armario a los 81 años.

"Tienes que ser valiente, afrontar las cosas. No avergonzarte de nada si tú lo elegiste. Así eres. Eso no se estudia. No tienes que ir a una universidad para ser un homosexual puro, decente, respetuoso y valiente. Eso no se estudia".

Rock Hudson y el estigma del VIH

Fue la imagen resplandeciente de la edad de oro de Hollywood, pero su sexualidad permaneció en la sombra, apartada y deconstruida por el representante Henry Willson, que moldeó la imagen de Rock Hudson (1925-1985) a gusto y placer del consumidor. El perfil público de Hudson tenía que hablar por sí solo: era alto, con una mandíbula ancha, voz grave e incluso tenía sentido del humor. Hudson se convirtió en el rompecorazones por excelencia de imagen varonil y papeles de tipo duro después de pasar por manos de Willson, quien también había moldeado a muchos otros hombres, desde Tab Hunter hasta Dack Rambo: les dio un curriculum masculino y lecciones para actuar “como si fueran heterosexuales”.

Rock Hudson en una fotografía de estudio
Rock Hudson en una fotografía de estudio

En la década de los ochenta, la salud de Hudson comenzó a empeorar y en el mismo año de su muerte anunció que tenía VIH. La conmoción de que algo así le ocurriera al tesoro nacional Hudson inundó a la sociedad, pero su sinceridad ayudó a quebrar el estigma en torno a su enfermedad.

Virginia Woolf, heroína del modernismo sexual

Virginia Woolf retratada por George Charles Beresford
Virginia Woolf retratada por George Charles Beresford

El Círculo de Bloomsbury, en Londres, comenzó a gestarse en casa de Virgina Woolf (1882-1941) y su hermana Vanessa. Eran brillantes intelectuales, creativos precoces y simpatizantes del estilo de vida 'queer'. Las obras de los integrantes de Bloomsbury influyeron en la literatura, la estética o la economía y promulgaron actitudes como el feminismo y la sexualidad. Entre ellos se encontraban E.M. Forster o Leonard Woolf, futuro esposo de la autora.

“Solo las mujeres avivan mi imaginación”, escribió Woolf en 1930. En su obra manifiesta un erotismo homosexual, un pensamiento feminista contemporáneo y una aventura amorosa con su amiga Vita Sackville-West. La correspondencia entre ambas parece apuntar a que las dos estaban en matrimonios abiertos y a que sus parejas también eran bisexuales. La vida de West además inspiró a Woolf para escribir ‘Orlando’ (1928), la historia de una mujer que cambia de género. Woolf, en palabras de Dan Jones, “no es solo heroína del modernismo literario, también lo es del modernismo sexual".

Sally Ride: la mujer que viajó a las estrellas

La autora de ciencia ficción Kameron Hurley escribió su space-opera ‘Las estrellas son legión’, que más tarde fue rebautizado como ‘Lesbianas en el espacio’. Sally Ride (1951-2012) se le adelantó. Física y profesora de ciencia, fue también la primera mujer norteamericana en viajar al espacio después de que, en 1997, la NASA pusiera en marcha su plan de reclutamiento de mujeres astronautas. Ride, que todavía estaba estudiando en Stanford, fue una de las seis mujeres elegidas y el 18 de junio de 1983 se lanzó al espacio para instalar satélites mediante un brazo robótico. Cuando bajó, y antes de poder ganarse el respeto de la gente, tuvo que aguantar algunas preguntas de periodistas manchadas de misoginia, como si “se enfurruñaba cuando las cosas no salía como debían durante su entrenamiento”. Cuando murió hace seis años, su obituario descubrió al amor de su vida: la doctora Tam O’Shaughnessy.

La astronauta Sally Ride, la primera mujer estadounidense en viajar al espacio, abordo del transbordador espacial Challenger (EFE)
La astronauta Sally Ride, la primera mujer estadounidense en viajar al espacio, abordo del transbordador espacial Challenger (EFE)

Tam y Sally se conocieron cuando eran niñas y se convirtieron en pareja en 1985, después de que Ride se divorciara de su marido, también astronauta. Juntas escribieron varios libros y gestionaron la Sally Ride Science, la organización que Ride creó para hacer la ciencia accesible a las niñas.

Alan Turing, el genio que ganó la guerra

La inteligencia artificial y la informática moderna deben su existencia a Alan Turing (1912-1954), el genio de la computación que además fue una pieza clave en la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Desde pequeño fue brillante y creativo y tras dos años en Princeton pasó a ser jefe en Bletchey Park, la escuela británica de códigos y cifrados. Allí se centró en descifrar la máquina Enigma, usada por las fuerzas enemigas. Los trabajos del matemático se consideran los cimientos de la informática.

Retrato de Alan Turing, con 16 años. (Wikipedia)
Retrato de Alan Turing, con 16 años. (Wikipedia)

Turing fue condecorado con la Orden del Imperio Británico pero la realidad en su vida personal fue bien distinta. La legislación anti-gay de entonces le valió ser condenado por grave indecencia por su homosexualidad en 1952 y fue tratado con mucha dureza. Turing no quería que su situación interfiriese en sus estudios científicos así que aceptó someterse a un tratamiento hormonal para no entrar en prisión. En 1954, se suicidó en su casa, donde lo enconrtraron tumbado junto a una manzana mordida envenenada con arsénico. Según la leyenda, Steve Jobs homenajeó al matemático con el símbolo de Apple.

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