LA OTRA GUERRA FRÍA

Por qué la URSS envió perros al espacio y Estados Unidos prefirió a los monos

Ambas potencias investigaron con animales para saber si un ser humano sobreviviría a un viaje de este tipo, aunque cada una eligió una especie para llevar a cabo sus investigaciones

Foto: Ham el chimpancé (1961). (Foto: Nasa)
Ham el chimpancé (1961). (Foto: Nasa)

Solo un día antes de que la nave espacial despegara el cosmonauta huyó. El entrenamiento había sido duro, agotador y confuso, y para más inri, la comida que le daban estaba bastante mala. Además, no se había ofrecido voluntario para ir al espacio, ni tampoco podía haberlo hecho: era un perro llamado Bolik.

Los investigadores del Instituto de Aviación de Moscú se apresuraron a encontrar un sustituto. Cogieron a un perro callejero, lo llamaron ZIB (un acrónimo ruso que significa "sustituto del perdido Bobik") y todo siguió adelante: colocaron al animal dentro de la cápsula de un cohete y lo mandaron al espacio. Regresó de una pieza.

Este histórico vuelo ocurrió en septiembre de 1951. La Unión Soviética estaba desarrollando un programa para poner al ser humano en órbita, y los perros eran sus sujetos de prueba. Al otro lado del mundo, Estados Unidos estaba llevando a cabo una investigación biomédica similar, pero con primates.

Laika, uno de los perros cosmonautas soviéticos (Youtube)
Laika, uno de los perros cosmonautas soviéticos (Youtube)

El hombre había vivido toda su historia bajo la lona cósmica, en nuestra atmósfera, a salvo del resto del universo. Nadie sabía cómo reaccionarían nuestros cuerpos ante la ingravidez. De hecho, algunos expertos pensaban que algunas funciones básicas, como tragar o bombear sangre al corazón, serían imposibles sin nuestra gravedad.

"Dimos por sentado que los animales y los humanos podían vivir igual en el espacio, por eso experimentamos con ellos, aunque realmente no sabíamos absolutamente nada", explica a 'The Atlantic' Bill Britz, un veterinario estadounidense que trabajó con los chimpancés que viajaron al espacio a principios de la década de 1960.

El objetivo de sus rivales de la Guerra Fría era el mismo, demostrar que los animales podían sobrevivir en órbita para posteriormente mandar a un ser humano al cosmos. Pero, ¿por qué los soviéticos usaban perros y los estadounidenses primates?

Monos vs. perros

La historia de ZIB ilustra a la perfección la razón, bastante pragmática, de que los soviéticos escogieran un can: los perros estaban en todas partes. Las calles de Moscú estaban repletas de estos animales sin dueños, a los que convirtieron en voluntarios.

Además, la Unión Soviética ya había mostrado su preferencia por emplear perros en sus investigaciones, según señala Amy Nelson, profesora del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (EEUU), que ha estudiado a los animales espaciales soviéticos. Un claro ejemplo es el trabajo de Ivan Pavlov con cánidos en el que descubrió el proceso de aprendizaje conocido como condicionamiento clásico, un comportamiento reflexivo que une un estímulo y una respuesta.

Las calles de Moscú estaban repletas de perros callejeros que los científicos soviéticos podían utilizar sin suponer un gran coste

Aunque los perros estaban muy a mano, con los chimpancés no fue tan fácil. Los estadounidenses tuvieron que traer a los primates del Congo (África), señala Britz. La Fuerza Aérea de EEUU pagó a unos cazadores africanos para que atrapasen a docenas de chimpancés jóvenes. Los mamíferos tenían uno o dos años. "Eran como niños. Jugábamos con ellos", explica el veterinario.

Muchos de estos animales llegaron enfermos a la sede del programa, la Base de la Fuerza Aérea Holloman en Nuevo México. De hecho, de los nueve veterinarios que trabajaron con los chimpancés, ocho contrajeron hepatitis. Britz fue el único que no enfermó.

Uno de los primates astronautas (NASA)
Uno de los primates astronautas (NASA)

Los científicos estadounidenses escogieron primates por sus similitudes fisiológicas con los humanos. También querían chimpancés por su inteligencia: les enseñaron a realizar tareas simples durante el vuelo para probar si era posible permanecer consciente y realizar actividades en la ingravidez.

La URSS también pensó en los primates

Y, aunque no se podía esperar que los perros realizasen ninguna tarea, a los soviéticos no les preocupó. Pero el único motivo por el que se quedaron con los cuadrúpedos no solo fue que los tuviesen mucho más a mano y, por supuesto, fuesen mucho más baratos (por no decir gratis); Nelson explica que también consideraron emplear primates.

Los científicos de la antigua URSS visitaron un circo y preguntaron a los adiestradores de chimpancés cómo se comportarían los animales en una nave espacial. Estos les respondieron que no les recomendaban a estos mamíferos: "Son demasiado nerviosos, temperamentales y sucumbirían al estrés del experimento".

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios