técnicas psicológicas

Los métodos de la NASA para evitar que sus astronautas se vuelvan locos

Estar 'ahí arriba' no es nada fácil. El aislamiento y la ruptura con todo lo que conoces pueden provocar que aparezcan desórdenes mentales, depresión o, incluso, brotes psicóticos

Foto: Europa, de noche, vista desde la Estación Espacial Internacional. (iStock)
Europa, de noche, vista desde la Estación Espacial Internacional. (iStock)

Jugar a ser Dios y ver todo desde ahí arriba puede parecer a simple vista una experiencia única que solo unos pocos afortunados pueden vivir. Solo hay que ver cualquiera de los 'blockbusters' que se han producido desde los años 60 hasta ahora, cuando comenzó la carrera espacial en plena Guerra Fría y la fascinación por el espacio entró de lleno en la sociedad de masas. Pero también puede convertirse en una auténtica pesadilla. No todo el mundo está preparado para hacer una cosa así, despegarse de toda su familia, de su casa y de su hábitat natural para partir a un sitio muy lejano en el que tienes que convivir a la fuerza con un grupo reducido de personas en un espacio reducido durante días y meses.

Los humanos somos imperfectos en parte porque tenemos sentimientos. El año pasado se produjo un triángulo amoroso entre astronautas que casi termina en tragedia, como si fuera la mítica canción de New Order, Lisa Nowak, una capitán de la Marina estadounidense de 43 años que participó en una misión del trasbordador espacial Discovery mantenía una relación con William Oefelein en mitad de una misión a la Estación Espacial Internacional. Pero en su idilio amoroso espacial había sitio para una persona más: Colleen Shipman era una ingeniera que también se enamoró de Oefelein y compartían una dulce historia de amor. Lisa, muerta de celos y ya en la Tierra, recorrió 1.400 kilómetros desde Texas a Florida cargada con un cuchillo y una pistola para secuestrar (y quién sabe si asesinar) a su compañera a bordo de la nave. Al final, no pasó nada, ya que Nowak fue arrestada de inmediato por las autoridades. En el juicio celebrado meses después, se declaró culpable y pidió perdón a su víctima. Evidentemente, fue despedida de la NASA y acabo divorciándose de su marido.

Todos los viajes se hacen con un médico a bordo por si hay que abortar la misión

Sin duda, ante casos así, la NASA tiene un conjunto detallado de procedimientos escritos para lidiar con un astronauta psicótico o suicida en el espacio. Los documentos, obtenidos y difundidos por 'Associated Press', aseguran que si se dá tal situación se debe atar las muñecas y los tobillos con cinta adhesiva para inmovilizar al compañero que ha perdido el control, e inyectarle tranquilizantes si es necesario. "Hable con el paciente mientras le estás atando", se lee en dichos documentos, recogidos por 'CBS News'. "Explícale lo que está haciendo y que todo lo que haces es para que esté a salvo".

Cuadro explicativo sobre las previsiones de la NASA en todo lo referido al comportamiento psicosocial. (NASA)
Cuadro explicativo sobre las previsiones de la NASA en todo lo referido al comportamiento psicosocial. (NASA)

Sin embago, las instrucciones no explican qué hay que hacer después de ese paso, ya que no se puede tener inmovilizada a una persona demasiado tiempo en contra de su voluntad. El portavoz de la NASA, James Hartsfield, aseguró que todos los viajes al espacio se hacen siempre con un médico a bordo en perpetua comunicación con el comandante por si hay que abortar la misión, en última instancia) o enviar al astronauta que ha perdido la cabeza a casa, en caso de que el episodio haya tenido lugar en el seno de la Estación Espacial Internacional.

Los kits médicos incluyen tranquilizantes, antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos

"La NASA ha determinado que no hay necesidad de llevar armas a la Estación", afirma Harstield. Por ello, los enviados al espacio solo cuentan con la fuerza bruta para resolver los conflictos originados por un compañero fuera de control. Por ello, la organización espacial americana, así como la rusa, tienen redactada una llamada "lista de verificación" para tratar todas las situaciones médicas posibles en el espacio, incluida la extracción de un diente. Dentro de ella, lo relativo a la conducta y psicología ocupa cinco páginas.

Llegó el momento de partir. La Soyuz MS-O9 camino de la Estación Espacial Internacional. (Reuters)
Llegó el momento de partir. La Soyuz MS-O9 camino de la Estación Espacial Internacional. (Reuters)

Un astronauta mentalmente inestable podría causar todo tipo de problemas que podrían poner en peligro a los tres miembros de la tripulación de la estación espacial. Los kits médicos contienen tranquilizantes, antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos. A todos los que se suben a una nave espacial se les instruye en todo tipo de situaciones extrañas relacionadas con el comportamiento, sobre todo si la cosa empeora y hay que dormir al paciente.

Para evitar riesgos y posibles brotes psicóticos, los astronautas conversan semanalmente a través de conexiones de larga distancia, así como con un cirujano de vuelo y con un psicólogo, por lo que "cualquier desorden psiquiátrico se detectaría antes de que el astronauta tuviera que ser llevado a casa por la fuerza", reconoce Hartsfield. "Ninguno ha sido tratado en órbita con medicamentos antipsicóticos o antidepresivos por el momento", apunta.

Tienes que enfrentarte a tí mismo y decir: "Mírate, este es tu nuevo planeta, necesitas disfrutar de este ambiente como sea"

Síntomas de enfermedades tales como la depresión, el estrés o la ansiedad, unidas a una claustrofóbica sensación de aislamiento son ampliamente conocidos entre aquellos que ya han visitado el espacio. El astronauta estadounidense John Blaha admitió sentirse deprimido al comienzo de sus cuatro meses 'ahí arriba' sin medicamentos disponibles. "Tienes que enfrentarte a ti mismo y decirte: 'Mírate, este es tu nuevo planeta, necesitas disfrutar de este ambiente como sea", declaró Blaha a 'Associated Press'.

Los aspirantes son puestos a prueba cuidadosamente dependiendo de la cantidad de tiempo que pasen en el espacio. Los seleccionados para la Estación Espacial reciben una evaluación psiquiátrica continua de seis meses. "No hay buenos estudios sobre los niveles de estrés ni sobre cómo es la adaptación psicológica a su nuevo medio", comenta Patricia Santy, expsiquiatra de la NASA en 'CBS News'. "Suelen llevar un diario que luego lee un especialista, preo tampoco ayuda demasiado a detectar enfermedades mentales. ¿Qué astronauta te va a confesar que tiene impulsos homicidas? Son muy conscientes de que si dicen algo que suena raro, podrían ser castigados o mandados a casa", concluye.

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