“Ni siquiera mi madre me RECONOCÍA”

Engordó 30 kilos y logró perderlos siguiendo este método

Le costó darse cuenta de que había ganado peso después de un año estudiando fuera. Ahora, siguiendo los consejos de su nutricionista, ha conseguido adelgazar

Foto: La australiana Cairyn Bloomfield en la actualidad. (Instagram)
La australiana Cairyn Bloomfield en la actualidad. (Instagram)

A cualquier cambio vital le precede un momento de inspiración en el que, tras muchas dudas y desengaños, todo parece más claro. La australiana Cairyn Bloomfield se cayó del caballo al volver de un intercambio académico. Ni siquiera su familia y amigos más cercanos la podían reconocer, había engordado 30 kilos en solo un año fuera de casa. Fue entonces cuando se dio cuenta de que debía cambiar sus hábitos de una vez por todas.

¿Qué puede originar tal aumento de peso? No hay que ser un genio para llegar a la misma conclusión que Bloomfield: comer mal y poco o nada de ejercicio. Irse a estudiar fuera desencadena una serie de cambios en nuestras rutinas ante los que no sabemos cómo va a reaccionar nuestro cuerpo. En el caso de la australiana, adentrarse de lleno en el frío canadiense y sus comidas altamente calóricas le hizo ganar varios kilos de más. El problema era que ni siquiera ella era consciente de ello o, más bien, no quería serlo.

Mi madre admitió que cuando me vio en el aeropuerto no me reconoció. Solo cuando la saludé se dio cuenta de quién era

“Mis pantalones no paraban de romperse durante mi estancia en Canadá y simplemente asumía que era porque hacía frío. No quería pensar que estaba ganando peso”, aseguró a la versión australiana de 'Daily Mail'. Tuvo que volver a su país para recibir el sopetón de la realidad: “Luego, cuando llegué a casa y empecé a probarme la ropa que tenía allí me dí cuenta de todo lo que había engordado”. Sin embargo, en vez de tomar cartas en el asunto, su primera reacción fue permanecer en casa y recluirse del mundo.

Engordó 30 kilos y logró perderlos siguiendo este método

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Una vez superado el estado de shock, fue a visitar por sorpresa a una amiga: “Ella y yo somos de la misma estatura y solíamos vestir las mismas tallas. Pero cuando abrió la puerta no me reconoció”. Otro mazazo. “Nos empezamos a probar ropa como de costumbre y la que le estaba suelta a ella yo no podía ni siquiera hacerla pasar más allá de mis rodillas”. No obstante, el golpe definitivo que le hizo tomarse su estado de salud más en serio fue una conversación con su madre con la que, por cierto, nunca había hablado de su peso antes: “Al sacarle el tema, ella admitió que cuando me vio en el aeropuerto ni siquiera me reconoció. Fue solo en el momento en el que me acerqué a ella saludando cuando se dio cuenta de quién era en realidad”.

Adelgazar de forma saludable

No es agradable que te digan cosas de este estilo, y menos que te las diga tu madre. La conversación fue la definitiva y desde entonces se ha embarcado en su particular aventura para alcanzar una vida saludable. No porque quiera tener un cuerpo de infarto, sino porque ser consciente de sus kilos de más le estaba causando mucha ansiedad. Vivimos en una sociedad que no tolera los michelines desde el aspecto estético: “Se trataba de poder llevar la ropa que quisiera y no sentir estrés por si se me ven los michelines. Quería librarme de toda esa ansiedad”. Además, el sobrepeso hacía que le faltase el aliento de forma regular, que sudase más de que costumbre y que al final del día terminase agotada.

Quería adelgazar para llevar la ropa que me diese la gana y no sentir ansiedad por si se me veían o no los michelines

Tras unas visitas reiteradas a un nutricionista, cambió por completo su comprensión de la comida: “No tenía ni idea de cómo cocinar algo sano, solo sabía hacer pizzas y cosas así. La experiencia ha cambiado por completo mi mente, sobre todo mi apetito”.

  • Platos principales antes de ponerse a dieta: taza de chocolate blanco con caramelo, cereales azucarados y zumo de naranja industrial (desayuno), un buen plato de pasta con salsa (comida), carne con patatas fritas y ketcup (cena).

  • Platos principales durante el régimen: una taza de café y una tostada con aguacate (desayuno), legumbres (comida), arroz, ensaladas o verduras asadas (cena). Eliminó todo el azúcar posible de su dieta.

Bloomfield era una de esas personas que se mantenía en su peso sin hacer nada de ejercicio. Hasta que se tuvo que ir a estudiar fuera, claro. Ahora utiliza la bicicleta estática que estaba cogiendo polvo en su casa. Además, ha creado una rutina para ir al gimnasio todos los días. Lo hace acompañada de un amigo para obligarse a ser fiel a su cita con el esfuerzo. Suele hacer cardio, aunque sea solo unos 15 minutos. A las pocas semanas de empezar le envió un mensaje a su entrenador personal: “Hoy he corrido para llegar al autobús y no me ha agotado”. La australiana demuesta que es posible.

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